Alfabetización mediática e informacional: Un paradigma insuficiente para combatir la desinformación en salud

Pedro Satústegui

24 octubre 2024

Las informaciones relacionadas con la salud siempre han sido elementos noticiosos de gran interés social. No obstante, a partir de la pandemia producida por el último coronavirus humano, estos contenidos han experimentado un notable incremento contribuyendo, de manera significativa, a la desinformación estructural que impregna y caracteriza la sociedad digital del siglo XXI.

Un maremágnum de informaciones erróneas o incompletas, cuando no manifiestamente falsas o manipuladas, constituye la indiscutible realidad del sistema mediático actual –tanto a nivel nacional como internacional–. En él, los viejos y los nuevos medios se entremezclan y conviven para modular las esferas públicas y los ámbitos privados e íntimos de la ciudadanía.

Según la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados la desinformación puede adoptar infinitas formas, utilizando narrativas híbridas que combinan contenidos veraces y falsos, para adaptarse a los diversos contextos y generar falsas creencias, confusión o desconfianza en la población. Todo ello con una clara finalidad: la manipulación y/o la búsqueda del rédito económico. Entre los principales temas que son objeto de la desinformación se encuentran la política, los procesos electorales, los desafíos sociales (como la inmigración) o la salud.

En este último ámbito, marcado por su singularidad, la mayor parte de la población encuentra verdaderas dificultades para discernir los contenidos veraces de las informaciones erróneas o manifiestamente falsas relacionadas con la salud. De esta manera, la desinformación en salud incrementa la vulnerabilidad del conjunto de la sociedad, al incidir de manera directa sobre el riesgo de enfermar o morir que tienen las personas.

Instituciones como la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Europea o, en España, la Proposición de Ley Orgánica de garantía del derecho a la información veraz y lucha contra la desinformación, han incidido en la importancia de establecer una estrategia integral para combatir la desinformación. En este sentido y, con mayor o menor acierto, se ha señalado la necesidad de incluir medidas regulatorias, la cooperación entre instituciones públicas y privadas o la promoción de la alfabetización mediática y digital entre la población.

La alfabetización mediática en salud hace referencia al desarrollo de habilidades que priorizan el pensamiento crítico en el análisis de los mensajes de salud, permitiendo comprender, analizar y utilizar, de manera adecuada, la información relacionada con la salud que difunden los medios de comunicación social. Sin embargo, este encuadre parece olvidar que, el modelo comunicativo imperante en la sociedad Red, se sustenta en la interrelación de los bienes comunes, la colaboración ciudadana y la globalización en positivo.

A partir de esta propuesta y, en la celebración de la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional (24 al 31 de octubre) propuesta por la Organización de las Naciones Unidas, el Observatorio Contra la Desinformación en Salud (OCODES) defiende que, la información relacionada con la salud, constituye un bien común –y no público o gubernamental–. Desde este paradigma, la salvaguarda de la veracidad de los mensajes mediáticos relacionados con la salud corresponde al conjunto de la ciudadanía, que debe implicarse activamente para asegurar la calidad de las informaciones.

Para hacer posible esta visión, OCODES ha creado un espacio seguro y abierto a todas y todos. Una esfera pública, digital e igualitaria, en la que construir salud en comunidad mediante el diálogo y el debate. Desde estas líneas, permítanme invitarles a un espacio que gravita en torno a la web y a las redes sociales de OCODES en X, Instagram y LinkedIn. Bienvenidos a un lugar que aspira a dinamizar la participación ciudadana y crear redes de conocimiento que permitan decidir, de manera informada y libre, sobre aquellas cuestiones relacionadas con la salud y los autocuidados.