Sexualidad en positivo: un concepto multidimensional

Piedad Gómez Torres

24 Julio 2024

La sexualidad es un aspecto intrínseco de la experiencia humana que abarca mucho más que la simple actividad sexual. El concepto de sexualidad debe ser abordado desde una perspectiva biopsicosocial, pero ¿qué quiere decir esto?

Biológicamente, implica la función de órganos sexuales y la producción de hormonas; psicológicamente, incluye los sentimientos, pensamientos y comportamientos asociados; y socialmente, la sexualidad está influenciada por normas culturales, educación y relaciones interpersonales. Este modelo tridimensional destaca la necesidad de considerar todos estos aspectos para comprender plenamente la sexualidad humana y su influencia en la manera en que las personas experimentan y expresan el deseo sexual, la intimidad y el placer.

La Organización Mundial de la Salud subraya la importancia de una sexualidad que incluye tres elementos básicos: la capacidad de disfrutar de la actividad sexual y reproductiva de manera ética, la ausencia de temores y creencias infundadas que afecten a la sexualidad, y la ausencia de trastornos orgánicos que dificulten la actividad sexual. Por su parte, la sexualidad saludable promueve la autonomía, el respeto mutuo, la educación y la inclusión, y reconoce el derecho de todas las personas a experimentar su sexualidad de manera positiva y segura.

La Declaración de Derechos Sexuales fue establecida durante el XIII Congreso Mundial de Sexología en Valencia, España, en 1997 y revisada en el XIV Congreso Mundial en Hong Kong, China, en 1999. Estos incluyen el derecho a la libertad sexual, la autonomía, la integridad y seguridad del cuerpo, la privacidad, el placer, la libre asociación sexual, la toma de decisiones reproductivas, la información basada en el conocimiento científico, la educación sexual integral y la atención de la salud sexual. Estos derechos son esenciales para garantizar una sexualidad saludable y positiva.

La educación sexual integral es la base para que todos entendamos y manejemos nuestra sexualidad de manera informada y responsable. No se trata solo de aprender sobre el cuerpo y la reproducción, sino también sobre temas importantes como la comunicación en las relaciones interpersonales, la diversidad y tolerancia, el placer y la satisfacción, entre otros. Incluir la diversidad en la educación significa promover una sociedad más respetuosa, y promover que todas las personas puedan vivir su sexualidad plenamente y sin temor. Sin embargo, la falta de educación sexual integral en nuestras escuelas no solo limita la información que reciben los jóvenes, sino que también les impide tener la oportunidad de pensar y reflexionar críticamente sobre su desarrollo sexual, perpetuando así mitos y estigmas que pueden afectar negativamente su salud y bienestar.

Disfrutar de una sexualidad saludable y positiva, que implica una actitud de respeto y consideración hacia uno mismo y hacia los demás, nos brinda innumerables beneficios que enriquecen nuestro día a día. No solo contribuye a fortalecer nuestro sistema inmunológico y mejorar la calidad del sueño, sino que también nos ayuda a conocernos mejor y a entender nuestras necesidades y deseos. Esta comprensión facilita la creación de relaciones afectivas positivas y refuerza nuestra autoestima, permitiéndonos enfrentar la vida con más confianza y seguridad. Además, una sexualidad positiva promueve la independencia personal, ya que nos hace más responsables en el cuidado de nuestra propia salud, fomentando hábitos saludables y decisiones informadas.