La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo

Ana Belén Subirón Valera

14 febrero 2025

La salud sexual es un pilar fundamental del bienestar humano que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia. A menudo en la educación a jóvenes se aborda de manera reduccionista, centrada únicamente en la prevención de enfermedades y embarazos no planificados. Si bien estos son aspectos cruciales, la educación sexual debe ir más allá y abarcar una comprensión integral del deseo, la intimidad y el placer, elementos esenciales para una vida sexual plena y saludable.

 

El deseo sexual es un componente natural de la experiencia humana. Y para adentrarnos en este concepto, voy a rememorar una situación acontecida en unas jornadas sobre inmigración y salud perinatal hace unos años. En un momento de interacción, se preguntó al auditorio si se podía intentar una penetración sin erección. Se habló de situaciones en las que, por diversas razones, puede darse falta de erección debido a una falta de deseo. Lo imposible y embarazoso que puede resultar intentar una penetración sin erección, y de inmediato surgieron algunas risas en el auditorio. Parecía un tema divertido, un episodio incómodo del que se podía bromear. Pero entonces se pidió que imagináramos la misma situación, pero esta vez aplicada a una penetración en una mujer sin deseo. En ese momento, las risas se desvanecieron y hubo un silencio que resultó revelador.

 

El deseo sexual es “el comienzo” y nos lleva a la importancia del consentimiento y la autonomía en cualquier persona, sin importar su género. La desinformación sobre el deseo en muchas ocasiones genera confusión, culpa y frustración en muchas personas, lo que puede derivar en problemas emocionales y dificultades en las relaciones interpersonales. Por ello, es esencial que la educación sexual incluya contenidos sobre el deseo, ayudando a las personas a comprender sus propias necesidades y a expresarlas de manera saludable y consensuada.

 

Uno de los grandes problemas en torno a la educación sobre el deseo es la persistencia de mitos y estereotipos que afectan a las personas de manera diferenciada. En ocasiones, se asocia con virilidad y dominación, y otras se minimiza o reprime el propio deseo sexual. Este enfoque desigual contribuye a dinámicas de poder poco equitativas en las relaciones. Es fundamental que desde la educación sexual se adopte un enfoque inclusivo y basado en la evidencia. Esto implica hablar abiertamente sobre la diversidad del deseo, para conocer y reconocer que puede fluctuar a lo largo del tiempo y que está influenciado por múltiples factores biológicos y psicológicos, como la salud mental, el estrés y las relaciones personales. Además, se debe enfatizar la importancia del consentimiento y la comunicación en la vida sexual, elementos clave para garantizar experiencias satisfactorias y respetuosas.

 

La educación sobre el deseo no solo beneficia la vida personal de los individuos, sino que también tiene un impacto positivo en la sociedad. Un conocimiento sólido sobre la sexualidad contribuye a reducir la violencia de género, fomentar relaciones más equitativas y desmantelar tabúes que perpetúan la ignorancia y la vergüenza. Asimismo, permite que las personas desarrollen una autoestima saludable y aprendan a establecer límites y expectativas realistas en sus relaciones.

 

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo. Esto permitirá que las personas desarrollen una autoestima saludable y aprendan a establecer límites y expectativas realistas en sus relaciones. Si bien se han logrado avances en algunos contextos, la implementación de programas de educación sexual que aborden el deseo desde una perspectiva integral sigue siendo un desafío. Es necesario que las instituciones, los profesionales de la salud y la sociedad en su conjunto adopten una visión más libre, inclusiva, equitativa y respetuosa de la diversidad sexual y afectiva.