Divulgar la cultura de los cuidados para combatir la desinformación

Pedro Satústegui

30 de marzo de 2025

El pasado 20 de marzo de 2025 se celebraron las I Jornadas de Transferencia en Alfabetización Mediática en Salud. Bajo el lema Divulgando la cultura de los cuidados para combatir la desinformación, los asistentes pudieron debatir y contraponer ideas sobre las distintas estrategias utilizadas para implementar la alfabetización mediática en salud en la población. Las jornadas estuvieron organizadas por el Grupo de Alfabetización Mediática en Salud (GRUPAMES) y el Centro de Innovación, Formación e Investigación en Ciencias de la Educación (CIFICE) de la Universidad de Zaragoza, y contaron con la colaboración del Observatorio Contra la Desinformación en Salud (OCODES).

 

Como expuse en mi discurso inaugural, el conjunto de la sociedad vive hoy un momento histórico en el que, la sobreabundancia informativa y la desinformación estructural, conforman el sustrato central sobre el que asienta y crece día a día la vulnerabilidad de las personas y del conjunto de la sociedad.

 

En el ámbito de la salud, los desórdenes informativos presentes en los medios de comunicación social, el discurso único, el triunfo de la posverdad, los filtrados algorítmicos, la instantaneidad de los canales de mensajería y las redes sociales o la exposición selectiva de los usuarios, por citar solo algunos ejemplos, incrementan el riesgo que tienen las personas de enfermar o morir.

 

Todos estos factores inciden sobre un elemento nuclear, que son los autocuidados, y la forma en que las personas deciden, más o menos informadas y con mayor o menor acierto, qué pautas o qué hábitos incorporan a sus estilos de vida.

 

Frente a la censura o la cancelación, la alfabetización mediática supone construir salud en positivo. Trabajar para ayudar a la ciudadanía a comprender la información mediática relacionada con la salud y evaluar críticamente estos mensajes. Por este motivo, la alfabetización mediática en salud trasciende la esfera de lo personal para convertirse en un elemento clave en la construcción de una opinión pública sólida, crítica y libre.

 

Al igual que a finales del s. XVIII se produjo una auténtica revolución lectora que propició la aparición de un nuevo público interesado en la razón y el debate, hoy más que nunca, la preponderancia de lo digital hace preciso un cambio de paradigma.

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Unión Europea han promovido de manera destacada la alfabetización mediática como una competencia esencial para la sociedad contemporánea. No obstante, su impacto todavía está lejos del esperado.

 

Desde la opinión de quien les habla, la alfabetización mediática en salud debe sobrepasar lo individual para extenderse a lo colectivo. Y para ello, precisa identificar las mejores estrategias para construir salud en comunidad y crear espacios abiertos al diálogo y al debate, libres de censura. Lugares seguros en los que expresarse, compartir y construir un conocimiento más horizontal, más inclusivo y más circular.

 

Hoy, 30 de marzo de 2025, fecha en la que se conmemora el Día Mundial del Trastorno Bipolar, deseo recordar las palabras pronunciadas por Javi Martín, actor de teatro y afectado por esta enfermedad. Durante su intervención en las I Jornadas de Transferencia en Alfabetización Mediática en Salud, el pasado 20 de marzo, Javi Martín incidió en la necesidad de mejorar la asistencia a las personas con enfermedad mental, reducir el estigma y prevenir el suicidio.

Más allá de lo perentorio que resulta mejorar la financiación de los sistemas sanitarios para que estos puedan hacer frente con solvencia a las demandas asistenciales, los comunicadores, los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto, también pueden ayudar a conseguir este fin.

 

Velar por la calidad y la veracidad de los mensajes mediáticos, promoviendo que todas las personas gocen de una vida digna, nos incumbe a todos. Y combatir la desinformación asociada a la enfermedad mental y luchar contra el estigma que en no pocas ocasiones sufren los pacientes, también.

Por este motivo, el Observatorio Contra la Desinformación en Salud seguirá defendiendo la necesidad de entender el modelo comunicativo actual como un ecosistema donde, la información relacionada con la salud, representa un bien común (y no público o mucho menos gubernamental) que pertenece a todas y cada una de las personas que componen la sociedad.