Erradicar el tabaco para frenar el cáncer

David Planas Maluenda

17 de noviembre de 2025

1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrá cáncer a lo largo de su vida. En el mundo, se estima que habrá 21,6 millones de casos en 2030, de los cuales más de 330.000 lo serán en España. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, en España, actualmente una persona es diagnosticada de cáncer cada 2 minutos.

 

El consumo de tabaco es la primera causa de muerte prevenible en España y en el mundo, siendo el principal factor de riesgo de cáncer. El tabaco está relacionado con 16 tipos de cáncer, es el responsable del 84% de los casos de cáncer de laringe y entre el 80% y el 90% de los de pulmón. En definitiva, es el responsable de más del 30% de los casos, 1 de cada 3 casos de cáncer. Además, y no por ello menos importante, está relacionado con otras enfermedades.

El documento de referencia para quienes trabajamos en promoción de la salud y la prevención del cáncer es el Código Europeo Contra el Cáncer, un texto que ofrece a la ciudadanía 14 recomendaciones para llevar un estilo de vida más saludable y que no deja lugar a dudas: el tabaco tiene que quedar fuera de nuestras vidas. Los puntos 1 y 2 hablan de manera clara sobre el consumo de tabaco y productos relacionados (tabaco calentado, cigarrillos electrónicos, etc.) de manera directa, así como el mantenimiento de espacios libres de humo, para reducir lo que se conoce como exposición al humo de segunda mano, o fumadores pasivos.

Con estos datos parecería lógico que la gente decidiera no utilizar ningún método para introducir humo en su cuerpo. No obstante, vamos a ver qué nos dicen las estadísticas a partir de la encuesta ESTUDES (2025) y EDADES (2024).

La encuesta ESTUDES (2025) sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (14-18 años), ofrece datos algo mejores que los aportados en ediciones anteriores, pero en los que hay que seguir poniendo el foco en el tabaquismo para no perder la atención sobre esta problemática:

  • Prevalencia del consumo
    • El 27,5% de los estudiantes ha fumado tabaco en el último año.
    • El consumo diario se sitúa en torno al 6,9%, con mayor incidencia en chicas que en chicos.
  • Edad de inicio
    • La edad media para empezar a fumar se mantiene en 14 años, lo que confirma la necesidad de reforzar la prevención en etapas tempranas.
  • Tendencia histórica
    • Se observa una ligera disminución respecto a ediciones anteriores, aunque el consumo sigue siendo significativo y vinculado a otros hábitos de riesgo.
    • Aumenta el uso combinado de tabaco y cigarrillos electrónicos, lo que plantea nuevos retos en prevención.
  • Percepción del riesgo
    • Aunque la mayoría reconoce que fumar es perjudicial, la percepción de riesgo disminuye en relación con el consumo ocasional, lo que puede favorecer la experimentación.

Por otro lado, si miramos la encuesta EDADES (2024), la encuesta sobre alcohol y otras drogas en España, podemos observar que:

  • Prevalencia del consumo:
    • En 2024, el 66,6% de la población de 15 a 64 años ha consumido tabaco alguna vez en la vida, el 36,8% en el último año, el 33,9% en el último mes y el 25,8% diariamente en el último mes.
    • Entre los fumadores diarios, el 67,7% se han planteado dejar de fumar, y el 44,1% se lo ha planteado y lo ha intentado. 
  • Tendencia histórica:
    • Evolutivamente, todas las prevalencias de consumo de tabaco tradicional han disminuido con respecto a 2022.
    • Si atendemos a nuevas formas de consumo, el 19% de las personas de 15 a 64 años ha consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida, porcentaje superior al obtenido en 2022 (12,1%), y casi el doble del 10,5% de 2020.

Con estos datos de consumo, y viendo la relación entre el consumo de tabaco y el cáncer, la lucha contra el tabaquismo debe ser un eje de actuación central para quienes trabajamos en la promoción de la salud.

 

El Código Europeo Contra el Cáncer, además de dar las dos recomendaciones mencionadas anteriormente, también recoge una serie de políticas y buenas prácticas para decisores políticos entre las que se encuentran: incrementar los impuestos al tabaco y productos relacionados, restringir la disponibilidad y accesibilidad de los mismos, o regular la publicidad, promoción y patrocinio que estos pueden hacer, entre otros.

 

También es fundamental luchar contra los mitos y la desinformación difundidos sobre el tabaco y que, en ocasiones, han tenido impacto y calado en la sociedad.

 

Finalmente, atendiendo a las necesidades de las personas fumadoras, es importante conocer que hay salida y se puede dejar de fumar. Esta eliminación del hábito ofrece resultados positivos en diferentes plazos sobre el cuerpo, desde la mejora de la capacidad pulmonar y la recuperación del gusto y el olfato, hasta la reducción de manera sustancial del riesgo de cáncer.

 

En este Día Mundial contra el Cáncer de Pulmón, la evidencia científica es ineludible: erradicar el tabaquismo —en todas sus formas, incluyendo cigarrillos electrónicos y calentados— es el pilar central de la prevención oncológica en España. Pese a las señales de mejora en las estadísticas, los datos de las encuestas ESTUDES y EDADES nos obligan a reforzar la guardia, especialmente ante la experimentación juvenil y la desinformación. La respuesta no puede ser pasiva. Exige una acción coordinada y valiente que combine la voluntad política de implementar restricciones firmes, como las propuestas por el Código Europeo Contra el Cáncer, con un apoyo humano y profesional para quienes buscan dejar de fumar.

 

El camino hacia un futuro libre de humo no es solo una recomendación; es la promesa más clara que podemos hacer como sociedad para reducir drásticamente esta lacra sanitaria y celebrar la vida.