Visibilizando la locura: Una lucha contra el estigma

Susana Nérida Suárez

1 de junio de 2025

Vuelves de trabajar, tras un día largo, te acomodas en el sofá, con el pijama, las zapatillas de andar por casa y clic, la tele se enciende.

– El asesino tenía esquizofrenia.

– El acusado indica que le obligaban las voces.

Clic.

Pero ¿qué se piensa el mundo que es lo que tengo?

Despacio, me muevo hacia el ordenador y en Google busco: psicosis. Lo primero que sale es una película de asesinatos.

Resignade, me siento a escribir mi concepto de locura, sobre las PERSUPSIS (personas con sufrimiento psíquico) que, en su mayoría, estamos aquí y así por las constantes violencias sufridas, para pasar a ser los peligrosos.

Ni siquiera me dejan tatuarme sole, no sea que brote mientras me dan color.

Una vida entera de violencias, vejaciones, señalamientos y acusaciones no fueron suficiente, que ahora encima soy peor que la peste.

¿Y qué transmite salud mental ante esto? Pregunto para mí.

Si nos ponemos mal, por los achaques y reveses, lo primero que entra en tu casa, sin permiso, es la policía. Tras ellos, los sanitarios de la ambulancia. No te muevas mucho, no respires fuerte, porque siempre van con las manos cercanas a la porra; y cuando no, te inmovilizan por ir al baño a evacuar y te sacan a rastras a la ambulancia y os aseguro que se vive como un secuestro por una gente desconocida que va disfrazada. En ella, te atan a la silla, camino al hospital, donde tu voz no valdrá nada.

Sobremedicade nuevamente, como zombi con la baba colgando y más desconectado de la realidad que por tu propia afección. Una fría tablet con une juez y vete a saber qué te hacen tres preguntas que ni logras entender por la sobremedicación.

– Definitivamente está para ingresar, ingreso involuntario.

– Toma las pastillas y calla. Son las tuyas (ya, pero qué son). Si no te las tomas te aislamos o te atamos otra vez.

– Come todo y ni se te ocurra cambiar la comida o te atamos.

– Cuidados con esos de ahí, están aquí por condenas penales (gracias por el aviso, ya vi qué pasa con estos también).

– Fulano me ha hecho… Es tu cabeza, que estás loca. Aquí estás segura, estas cosas no pasan (4 días más de seguimiento, por si hay que duplicar de nuevo la medicación).

– (Oiga, no puedo dormir con los gritos, ¿de dónde vienen?) Te iba a dar el alta hoy, pero mejor te pongo bajo seguimiento y tropel de pastillas para dormir. 3 días más.

– Oye (entorno) que me está pasando esto. No me cuentes más que me vas a traumatizar. (Pero yo sí puedo traumatizarme con todo sin que nadie me proteja ni interceda por mi).

– Aquí tienes el alta, las 40 recetas médicas y la derivación a salud mental: 30 min cada 3/6 meses. Depende del caso.

– Estás gorda. Aquí a sesión se viene correctamente maquillade, vestide y deja de hablar con gente discapacitada, que sólo sabéis lameros las heridas y lloriquear. (Ni volví).

– Te comportas con rabia porque estás brotada, ni se te ocurra enfadarte, ni aunque te pisemos el cuello cada vez que podemos y lo peor, la mayoría inconscientemente.

Y me quema, me hierven las venas, arde mi alma, encontrando una salida, una lucha conjunta: el activismo. Orgullo loco, la Bajona, el Observatorio y desde el que tengo el placer de escribiros estas líneas: FlipasGAM. Aquí estamos, somos, tenemos derechos. Aquí, y en mil lugares más, resuenan nuestras voces.

Empieza a conocer a las alternativas, sé que estás ahí, sole, vulnerable. Súmate.

Tras todo esto, nos hemos juntado para hacerte llegar este rayo de luz en la inmensidad de la oscuridad.

Hoy os contestamos, con nuestro manifiesto y los brazos abiertos de par en par, para formar comunidad en Flipas GAM.