Lo que no sabías sobre el clítoris

Piedad Gómez Torres

24 Julio 2024

¿Sabíais que el clítoris ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia?

Desde «columella» en tiempos de Hipócrates, pasando por «landica» en la Roma antigua, hasta «virga» en la Edad de Oro del islam y la Edad Media.

Sin embargo, a pesar de estos múltiples nombres, el conocimiento sobre el clítoris ha sido limitado. Pero no fue hasta 1998, cuando la uróloga australiana Helen O’Connell publicó su detallado estudio sobre el clítoris, que comenzamos a comprender la complejidad y el verdadero tamaño de esta estructura. Este redescubrimiento ha tenido profundas implicaciones, no solo en la medicina, sino también en la sociedad y en la educación sexual, marcando un hito significativo en el camino hacia la salud sexual integral.

El redescubrimiento del clítoris ha cambiado radicalmente nuestra comprensión de la anatomía femenina. Antes de los estudios de O’Connell, el clítoris era visto principalmente como una pequeña protuberancia visible en el exterior del cuerpo. Ahora sabemos que esta estructura es mucho más extensa, con raíces internas que se extienden varios centímetros dentro del cuerpo. Esta nueva comprensión ha influido en la cirugía reconstructiva, permitiendo intervenciones más precisas y efectivas para mujeres que han sufrido mutilación genital o traumas. Además, ha abierto nuevas vías para tratar disfunciones sexuales femeninas, proporcionando un enfoque más completo y respetuoso hacia la salud sexual de las mujeres.

El contraste con la investigación sobre el pene es notable. La anatomía del pene ha sido estudiada en profundidad, con una abundancia de recursos dedicados a entender cada aspecto de su funcionamiento. Libros, artículos científicos y recursos educativos han abordado exhaustivamente el pene, mientras que el clítoris ha sido relegado a un papel secundario. una comparación entre la cantidad de estudios y artículos disponibles en la base de datos Embase sobre el clítoris y el pene. Los datos indican que hay 4760 entradas relacionadas con el clítoris, de las cuales 1077 se centran en él. En comparación, el pene tiene 59527 entradas, una diferencia abismal.

La falta de conocimiento sobre el clítoris ha reflejado y perpetuado desigualdades en nuestra sociedad. Durante siglos, la sexualidad de las mujeres ha estado rodeada de mitos y tabúes en gran parte debido a la ignorancia sobre su anatomía y función. El redescubrimiento del clítoris desafía estas narrativas, proporcionando una base científica para una comprensión más equitativa de la sexualidad humana. Al reconocer la importancia del clítoris en la experiencia sexual, podemos empezar a desmantelar los prejuicios y estigmas que han silenciado al placer de las mujeres y sus necesidades sexuales.

¿Sabíais que el clítoris y el pene son mucho más parecidos de lo que creemos?

Anatomía en mano, ambos tienen un glande, cuerpo cavernoso y prepucio. Y no solo eso, ¡fisiológicamente también se comportan casi igual! Ambos se llenan de sangre y se agrandan cuando estamos excitados, y están llenos de terminaciones nerviosas que los hacen super sensibles. Es fascinante pensar que estos dos órganos, aunque siempre los hemos visto como tan diferentes, son en realidad casi hermanos gemelos en nuestro cuerpo. Esta similitud subraya que, aunque tradicionalmente se los ha considerado muy distintos, en realidad son más parecidos de lo que solemos pensar.

De este modo, para fomentar una comprensión de la sexualidad es necesario incorporar información precisa sobre la anatomía del clítoris en los programas de educación sexual. De este modo, durante mucho tiempo, la educación sexual ha sido incompleta. Este sesgo no solo perpetúa la desinformación, sino que también contribuye a la insatisfacción sexual y a otros problemas de salud. Al educar sobre el clítoris y su papel en el placer sexual, promoveremos relaciones más saludables, basadas en el conocimiento.

Los programas de educación sexual deben ser revisados para abordar no solo la función reproductiva, sino también la importancia del placer y la salud sexual integral. Solo así podemos asegurar que tanto hombres como mujeres tengan una comprensión completa y precisa de sus propios cuerpos y de los cuerpos de las demás personas.