Para disfrutar de las relaciones sexuales: relaja tu mente y despierta tu cuerpo

Piedad Gómez Torres

6 Noviembre 2024

Es común creer que, para entrar en un estado erótico, necesitamos sentirnos altamente estimulados, como si disfrutar de una relación sexual requiriera tener la mente a mil por hora. Pero en realidad, esto no es así. Cuanto más tranquilos y relajados estemos, mejor podremos sentir el placer. Esto se entiende fácilmente si miramos cómo funciona nuestro cuerpo.

Cuando nuestro cuerpo se prepara para una relación sexual, el sistema que nos relaja y calma (llamado sistema parasimpático) es el que toma el control. Este sistema nos ayuda a estar tranquilos y a disfrutar. Solo en el momento del orgasmo entra en acción el sistema simpático, que activa nuestro cuerpo como en situaciones intensas: el corazón late más rápido, respiramos aceleradamente, las pupilas se dilatan y sentimos un subidón de energía. Pero antes de llegar a ese punto, para que el placer fluya, necesitamos estar en calma. Así que el sexo no se trata solo de estar tensos; es una mezcla de relajación y activación física, y solo podemos disfrutarlo plenamente si dejamos que nuestra mente también se relaje.

¿Por qué desde la tranquilidad vamos a disfrutar más?

Cuando estamos tranquilos, es mucho más fácil enfocarnos en el momento presente y dejar de lado las preocupaciones. En vez de pensar si lo estamos haciendo bien o si nuestra pareja lo está disfrutando, simplemente nos dejamos llevar por las sensaciones. La calma nos permite soltar el control, dejar atrás los miedos y, en lugar de analizar todo, vivir el instante. Estar relajados es importante porque nuestro cuerpo necesita un ambiente tranquilo para activar las respuestas de placer.

Sin embargo, vivimos en una sociedad que nos pide ser los mejores en todo, y es difícil relajarnos sin sentir presión. Muchas veces llevamos esa exigencia a nuestra vida sexual. Queremos hacerlo todo perfecto, demostrar lo mejor de nosotros, «dar la talla» siempre. Este tipo de ansiedad, en lugar de ayudarnos, nos aleja del placer porque nos mantiene en modo «rendimiento».

En vez de centrarnos tanto en el desempeño o en «hacerlo bien», es esencial recordar que la sexualidad tiene más que ver con el disfrute que con el resultado. El verdadero placer surge cuando nos liberamos de la idea de lograr algo y simplemente exploramos lo que sentimos en ese momento, sin prisas ni presiones. Enfocarnos en el presente nos ayuda a reconectar con nuestras sensaciones y, en última instancia, a disfrutar de una sexualidad más plena.

¿Cómo nos afecta la ansiedad en las relaciones sexuales?

Cuando estamos ansiosos, nuestra mente se llena de pensamientos que nos distraen y nos alejan del momento presente. Nos preocupamos tanto por el rendimiento y por cumplir expectativas que se hace difícil disfrutar de verdad. La ansiedad nos lleva a pensar en lo que «deberíamos» estar sintiendo o haciendo, y a veces esto nos lleva incluso a evitar momentos de intimidad. Nos perdemos en la mente y nos desconectamos del cuerpo.

La relajación, en cambio, nos permite estar presentes y realmente sentir las caricias, los besos y las miradas. No hay una lista de cosas que cumplir ni una «nota» que alcanzar. Dejar ir la ansiedad y la autoexigencia nos da permiso para disfrutar de una manera mucho más plena.

Disfruta del camino, no solo del destino

Cambiar el enfoque de la sexualidad hacia algo más libre de presiones es fundamental para quienes quieren disfrutar más de sus relaciones. En lugar de preocuparnos tanto por cómo concluirá el encuentro, es más efectivo saborear cada instante sin pensar en un objetivo específico. Esto significa olvidarnos de las comparaciones, de los «debería» y del rendimiento. Además, aprender a estar en calma ayuda a que todo el proceso sea placentero, no solo el final.

La relajación es una herramienta poderosa para redescubrir el placer. Así que, la próxima vez que busques una conexión profunda y placentera, comienza por calmar tu mente y permite que tu cuerpo disfrute.