Tras un desastre, ¿cómo abordar la salud afectiva y sexual?
Piedad Gómez Torres
5 Noviembre 2024
La Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que ha afectado recientemente a Valencia no solo ha dejado daños humanos y materiales muy significativos y en muchos casos irreparables, sino que también ha impactado profundamente en la salud mental y afectiva de la población. En situaciones de catástrofes naturales, es común que la atención se centre en una primera instancia, en satisfacer las necesidades básicas. Sin embargo, para la recuperación y el bienestar a largo plazo de las personas afectadas es necesario abordar otros aspectos sociales.
La salud afectiva, que abarca la necesidad de vínculo, apoyo emocional y relaciones cercanas, juega un papel esencial en la resiliencia y el bienestar mental.
Para entender cómo la salud afectiva puede abordarse en un contexto de emergencia, podemos usar la pirámide de necesidades de Maslow como marco de referencia.
- En la base de la pirámide están las necesidades fisiológicas, como el acceso a agua potable, alimentos y un refugio seguro. Las inundaciones han destruido infraestructuras y hogares, convirtiendo estas necesidades básicas en prioridades inmediatas para las personas afectadas.
- Una vez satisfechas las necesidades fisiológicas, la seguridad se convierte en el siguiente foco. Las personas buscan protección contra nuevos peligros y estabilidad en su entorno. Garantizar un ambiente seguro donde puedan retomar sus rutinas sin temor es fundamental para su bienestar. Además, es importante prestar atención a la protección contra las distintas formas de violencia, ya que pueden aumentar en situaciones de desastre y afectan directamente la salud mental y emocional.
- Las necesidades sociales, como la pertenencia y el afecto, cobran especial relevancia. El aislamiento y el trauma pueden intensificar la necesidad de apoyo emocional. Crear espacios de reunión y actividades grupales, como terapias o sesiones de escucha, es esencial tanto para los afectados directamente como para la comunidad en general. Estas conexiones fortalecen el sentido de comunidad y ayudan a reducir el impacto emocional del desastre.
- El reconocimiento y la autoestima pueden verse afectados tras una catástrofe. La dependencia de ayuda externa y la pérdida de estabilidad pueden disminuir la confianza en uno mismo. Participar en la reconstrucción y colaborar en iniciativas comunitarias puede ayudar a restaurar el sentido de valía personal y competencia, beneficiando a todos los involucrados.
- Finalmente, la autorrealización es una meta a largo plazo. A medida que las personas se estabilizan, buscan reconstruir sus vidas y encontrar un sentido de propósito.
La salud afectiva y sexual en el marco de la pirámide de necesidades
El manejo de la salud afectiva y sexual debe ir avanzando a medida que se satisfacen las necesidades básicas y de seguridad.
El impacto del trastorno de estrés postraumático (TEPT), la ansiedad y el dolor en la intimidad sexual y las relaciones después de eventos catastróficos es profundo y multifacético. Las investigaciones indican que los síntomas del TEPT pueden crear un ciclo de afectividad negativa y problemas de comunicación, lo que erosiona aún más la intimidad. Además, la ansiedad y el duelo pueden provocar conductas de evitación, reduciendo la cercanía emocional y la intimidad sexual, agravando, a su vez los sentimientos de aislamiento.
La desconexión corporal es común en contextos de trauma
La desconexión corporal es común en contextos de trauma, lo que puede dificultar la expresión de afecto y la cercanía física. Gestos como abrazos, caricias o simplemente estar cerca de alguien pueden generar incomodidad o ansiedad. Esta desconexión puede afectar las relaciones personales, ya que el contacto físico suele ser una forma importante de mostrar cariño y apoyo emocional.
¿Qué se puede hacer?
Incluir la salud afectiva en la recuperación tras una catástrofe natural es una intervención necesaria una vez que se han satisfecho las necesidades básicas y de seguridad. Atender las necesidades sociales y emocionales de las personas afectadas—brindando apoyo emocional, facilitando la expresión de sus emociones y promoviendo relaciones interpersonales saludables—son pasos esenciales para una recuperación completa.
Después de vivir un desastre, las parejas pueden fortalecer su relación de manera positiva. Cuando ambos han pasado por una pérdida juntos, esa experiencia compartida puede acercarlos más emocionalmente. Al apoyarse mutuamente en momentos difíciles, crean lazos más fuertes y profundos. Este fortalecimiento de la relación puede ayudar a aliviar algunos de los efectos negativos del trastorno de estrés postraumático (TEPT), ya que se sienten comprendidos y acompañados por alguien que ha vivido lo mismo.
Es importante ofrecer servicios combinados de salud mental y sexual en intervenciones post-desastre, incluyendo terapias grupales y espacios seguros para compartir experiencias traumáticas. Al brindar apoyo emocional y espacios para la expresión emocional, se fortalece la salud afectiva. Además, la salud sexual también debe considerarse mediante la educación y el acceso a servicios adecuados cuando la situación esté más estable.
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