Mutilación genital femenina. Un desafío de salud y derechos humanos en España

Roberto Alijarde Lorente

5 de febrero de 2026

La mutilación genital femenina (MGF) se define como toda práctica que consiste en la alteración o daño a los órganos genitales femeninos por razones no médicas, generalmente por motivos culturales o tradicionales, y sin ningún beneficio para la salud de la persona afectada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como una violación de los derechos humanos, la integridad física y la salud sexual y reproductiva de mujeres y niñas, siendo considerada una forma extrema de discriminación por género.

 

A nivel mundial, se estima que más de 200 millones de mujeres y niñas vivas han sufrido mutilación genital femenina. Esta práctica tiene sus raíces en ritos ancestrales y se concentra principalmente en 30 países del África Subsahariana, algunas zonas de Oriente Medio (Yemen e Irak) y Asía (Indonesia, Malasia, India). Los países con mayor prevalencia a nivel mundial son Somalia, Guinea, Egipto, Eritrea, Mali, Sierra Leona y Sudán. Actualmente la MGF se considera un desafío global debido a los movimientos migratorios documentando casos y poblaciones en riesgo en países como España, Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Canadá y Australia.

UNICEF, Demographic and Health Surveys (DHS), and Multiple Indicator Cluster Surveys (MICS), via World Bank (2026) – processed by Our World in Data

Tipos de Mutilación genital femenina

 

Según la OMS se han establecido cuatro tipos de MGF:  Tipo I: Resección parcial o total de clítoris y/o prepucio (Clitoridectomía); Tipo II: Resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores; Tipo III: Estrechamiento de la abertura vaginal con la creación de un sello mediante corte y recolocación de los labios menores y mayores, con o sin escisión del clítoris; Tipo IV: Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos, tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización.

 

La MGF no solo implica un trauma físico inmediato (dolor intenso, hemorragias, infecciones y riesgo vital), también secuelas a largo plazo como problemas urinarios, dolor crónico, disfunción sexual, complicaciones durante el parto y traumas psicológicos y emocionales persistentes. En España, existen casos de mujeres que han buscado cirugías reconstructivas genitales para reparar el daño sufrido durante la MGF realizada en sus países de origen, lo que subraya la gravedad de las secuelas y la necesidad de una atención integral.

 

La importancia de la información y la prevención

 

Desde al año 2003, España tipifica la MGF como delito de lesiones en el Código Penal (artículo 149.2), castigando la realización de esta práctica con penas de prisión de 6 a 12 años. Si la víctima es menor, se puede imponer la inhabilitación de la patria potestad de 4 a 10 años. La legislación española reconoce la MGF como una forma de violencia contra las mujeres y una violación de los derechos humanos en la Ley Orgánica de Protección Jurídica del menor.

 

La ley española contempla que la realización de la MGF fuera de España, pero con autores que se encuentran residiendo en territorio español puede ser perseguida por los tribunales españoles, lo que incluye viajes familiares a países de origen.

 

Además del Código Penal, Ley Orgánica de Protección Jurídica del menor obliga a los profesionales y servicios a informar y actuar ante riesgos de daño grave para la salud o integridad de los menores, incluidos los relacionados con la MGF.

 

Se sabe que los principales factores asociados al riesgo de MGF incluyen: a) Origen cultural o familiar de comunidades donde se practica la MGF; b) Viajes a países de origen donde la práctica está arraigada culturalmente; c) Falta de educación o conocimiento de los riesgos y las leyes que los prohíben.

 

Las autoridades sanitarias, educativas o sociales cuentan con protocolos de seguimiento y sistemas de vigilancia para identificar situaciones de riesgo, informar y poder actuar en coordinación con el servicio jurídico y policial.

 

Algunos pilares fundamentales para erradicar la MGF son:

Programas formativos para profesionales de la salud, educación y servicios sociales.

Sensibilización de las comunidades migrantes sobre los derechos de las niñas y los riesgos de esta práctica. Trabajar con agentes de mediación intercultural dentro de las propias comunidades para fomentar el abandono de la práctica desde el respeto cultural y el diálogo.

Informar a las familias del marco legal en España.

Compromiso preventivo: Es una herramienta clave donde las familias firman un documento que certifica que la niña está intacta antes de un viaje al extranjero, generalmente a su país de origen. Este documento sirve de apoyo a los padres para resistir a las presiones familiares en sus países de origen.

 

La prevención en España se basa en un enfoque multidisciplinar que implica al sistema sanitario, educación y a los servicios sociales. Es esencial la formación y capacitación de pediatras y docentes que puedan realizar prevención primaria basada en la confianza y empatía, y no solo en la criminalización. En España, aunque no es una práctica endémica, miles de niñas están en riesgo por su origen cultural y familiar, lo que obliga a acciones coordinadas de vigilancia, educación, prevención y atención. El marco legal español es claro, pero la prevención eficaz depende de la formación profesional, la educación comunitaria y el compromiso social para proteger a las niñas y conseguir erradicar la MGF.

 

Información, concienciación y prevención: Debemos luchar por conseguir un mundo sin mutilación genital femenina.