Cáncer de ovario: seis mitos que conviene dejar atrás
Cristina Luna Álvarez
8 de mayo de 2026
Cada 8 de mayo se celebra el Día Mundial del Cáncer de Ovario, cuyo objetivo es dar visibilidad a esta enfermedad, que en España fue diagnosticada en 3.582 mujeres en 2024.
Aprovechando esta fecha, es un buen momento para desmontar algunos de los mitos que existen en torno a este tumor. En una época en la que la información circula rápido —y no siempre es fiable—, es especialmente importante ofrecer mensajes claros y rigurosos. Vamos a ello:
- “Necesito hacerme una revisión ginecológica todos los años para detectar el tumor a tiempo.”
Lamentablemente, a día de hoy no existe ninguna prueba eficaz para detectar de forma precoz el cáncer de ovario en mujeres sin síntomas, como sí ocurre con otros tumores, como el de colon o el de cérvix.
Esto no significa que en el futuro no pueda desarrollarse un método de cribado eficaz, y por eso la investigación sigue siendo clave.
- “Me hago la citología de cérvix todos los años y es negativa, así que no tengo riesgo.”
La citología cervical (o test de Papanicolau) y el estudio del Virus del Papiloma Humano son estudios que se realizan sobre el cuello (o cérvix) uterino, no sobre los ovarios. Por tanto, una citología normal no descarta un cáncer de ovario.
Existen otras pruebas, como la exploración ginecológica o la ecografía transvaginal, que pueden aportar información sobre los ovarios, pero tampoco se utilizan como método de cribado en mujeres sin síntomas.
- “El cáncer de ovario no da síntomas.”
No es del todo cierto. Sí da síntomas, pero el problema es que suelen ser muy inespecíficos y fáciles de confundir con molestias comunes:
- Hinchazón abdominal
- Dolor o molestias digestivas
- Ganas frecuentes de orinar
- Cansancio o pérdida de peso
Además, muy frecuentemente estos síntomas aparecen en estados avanzados de la enfermedad. Por eso es importante consultar si son nuevos, frecuentes o mantenidos en el tiempo.
- “El uso de anticonceptivos puede aumentar el riesgo de cáncer de ovario.”
No solo no lo aumenta, sino que parece que, inhibiendo la ovulación, este riesgo disminuye.
Aun así, en la mayoría de los casos no está justificado su uso únicamente con este objetivo, sino que se considera un beneficio añadido cuando los anticonceptivos hormonales se utilizan por otros motivos (prevención del embarazo, sangrado menstrual abundante o irregular, etc.).
- “Hay que quitar todos los quistes en los ovarios para evitar el cáncer .”
La mayoría de las lesiones que aparecen en los ovarios, especialmente los quistes con contenido líquido, no causan daño alguno y, en muchos casos, se resuelven de forma espontánea.
Por eso, en la mayoría de las situaciones no requieren ninguna intervención más allá del control. Solo se operan en casos concretos, como cuando producen síntomas, aumentan de tamaño o existe duda diagnóstica.
- “El cáncer de ovario es diagnosticado siempre en mujeres post-menopáusicas”
Aunque es más frecuente después de la menopausia, puede aparecer a cualquier edad. Por eso es importante no ignorar los síntomas, independientemente de la etapa de la vida en la que se encuentre la mujer.
¿Cuándo consultar?
Aunque, como hemos comentado, los síntomas del cáncer de ovario pueden ser inespecíficos, hay una idea clave: la persistencia. No se trata de alarmarse ante molestias puntuales, sino de prestar atención cuando aparecen de forma nueva y se repiten con frecuencia durante semanas.
Ante síntomas como hinchazón abdominal mantenida, dolor persistente o cambios en el ritmo urinario o digestivo, es recomendable consultar con un profesional sanitario. En la mayoría de los casos no se tratará de un problema grave, pero valorarlo permite descartar causas importantes y, en caso necesario, actuar de forma precoz.
Además, en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, es especialmente importante comentarlo con su médico, ya que en algunos casos puede ser necesario un seguimiento más estrecho.
El cáncer de ovario sigue siendo un reto, en gran parte porque no disponemos de un método eficaz de detección precoz. Por eso, conocer sus características y desmontar ideas erróneas es fundamental.
Informarse con fuentes fiables, escuchar al propio cuerpo y consultar ante síntomas persistentes son herramientas clave para mejorar la atención y el diagnóstico.
This work is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International

Última entrada
¿Quieres colaborar con nosotros en la creación de artículos para la web?
Descarga aquí las normas de colaboración con OCODES para autores/as.

