La importancia del respeto durante el parto

Natalia Barrio Forné
19 de mayo de 2026
Uno de los puntos más importantes en materia de salud perinatal es el trato durante el parto. Desde que una mujer sabe que está embarazada comienza un periodo de felicidad tanto para ella como para su familia, pero también empieza una etapa de estrés e incertidumbre, alimentados por las dudas relacionadas con los aspectos fisiológicos, psicológicos, sociales y laborales; sentimientos que pueden aumentar también con la desinformación.

 

La percepción de la experiencia del parto es un tema estudiado en numerosas investigaciones, las cuales asocian la existencia de enfermedades maternas graves con el cuidado irrespetuoso o maltrato durante este proceso.

Situaciones como la falta de empatía o de respuesta ante hechos que le preocupan a la embarazada, pueden incrementar la sensación de desamparo o de inseguridad en este momento vital de la mujer.

 

Cuando se habla de parto respetado, suele unirse al término contrario “violencia obstétrica”, un escenario importante que no debería darse nunca en un parto. Ha sido y es muy investigado por sus claras consecuencias en la salud mental de la mujer, describiendo patologías como la depresión posparto y el estrés postraumático directamente relacionadas con la falta de humanidad, de empatía y maltrato durante el embarazo, parto y posparto.

 

Esto hace que la consecución de un parto respetado sea uno de los objetivos del personal sanitario que atiende a las gestantes.

 

El parto es un suceso transformador que deja huella para el resto de la vida de la mujer. El respeto es sinónimo de satisfacción durante el parto; y de bienestar emocional, psicológico y físico. Es un evento que va más allá de los resultados, ya que influyen el apoyo recibido tanto por parte de los profesionales como por parte del entorno familiar y social de la mujer.

 

Para lograrlo, se han definido algunas estrategias como:

 

  • Cuidar la dignidad, la autonomía y las preferencias de la mujer y del recién nacido.
  • Prevenir la falta de respeto, el maltrato o el abuso hacia las embarazadas y puérperas.
  • Solicitar el consentimiento libre para cualquier práctica, previo a la información y comunicación, y aportar seguridad creando un ambiente de confianza.

 

Estas políticas de atención se han convertido en el epicentro de la atención a la mujer, destacando como prioritario el respeto y la autonomía.

 

Es por ello que en 2011 se inició, por parte del Ministerio de Sanidad, el Plan de Parto, un documento en el que se reflejan por escrito las preferencias y expectativas de la gestante sobre la atención al parto. Este escrito se creó para abarcar todos los periodos del parto y los deseos que suceden en cada uno que incluyen, entre otros, el deseo de anestesia epidural u otros métodos de alivio del dolor, el pinzamiento tardío del cordón o el contacto piel con piel ininterrumpido desde el nacimiento.

 

De todas las opciones, las más subrayadas hacen referencia al acompañamiento, deseando que en todo momento haya una persona de su confianza a su lado, generalmente la pareja; y que sean informados de todos los pasos a seguir durante el trabajo del parto, de tal manera que se sientan partícipes del proceso y, por lo tanto, que vean que sus decisiones conforman el camino hacia el nacimiento de su hijo o hija.

 

Esta herramienta, junto con la incorporación de protocolos de actuación en el sistema sanitario que tengan como bandera la humanización del cuidado durante el proceso del parto, pueden colaborar en el logro de un parto respetado y que cumpla las expectativas y anhelos de los futuros padres.

 

De esta forma, se consigue que el parto se conciba como una vivencia positiva, se garantice la comunicación eficaz y se defiendan los intereses de la embarazada, dejando de lado la desconfianza y las experiencias traumáticas.

 

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