Menopausia y climaterio: momento de transición y autocuidado

Natalia Costas Ramón

18 de octubre de 2025

La menopausia es el cese de la menstruación debido a la pérdida de la actividad folicular ovárica y su capacidad de producir hormonas. Se establece como diagnóstico retrospectivamente, cuando ha transcurrido un período de amenorrea (ausencia de menstruación) de seis meses según la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), o de doce meses según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este proceso suele ocurrir entre los 45 y los 55 años.

 

En la perimenopausia las menstruaciones pueden ser irregulares (duración y sangrado) por la reducción progresiva de producción hormonal por parte del ovario.

 

El síndrome climatérico es el conjunto de síntomas y signos que anteceden y siguen a la menopausia, como consecuencia de la declinación o cese de la función ovárica. Supone un intervalo de tiempo amplio, de unos 10 años.

 

La esperanza de vida de las mujeres ha ido incrementándose considerablemente en las últimas décadas. La OMS señala que en un futuro próximo se alcanzará la cifra mundial de 750 millones de mujeres posmenopáusicas.  Según la longevidad actual, las mujeres pasan un 33% de su vida en la etapa postmenopaúsica. Por ello, es de suma importancia que las mujeres preserven su calidad de vida en esta etapa y reciban la educación para la salud necesaria para llevar a cabo un correcto manejo de los síntomas.

 

Signos y síntomas más frecuentes

 

La intensidad, duración, frecuencia, aparición e impacto que tienen en la vida de las mujeres los cambios acontecidos en esta esta etapa es muy variable. Por tanto, su manejo y tratamiento deben de ser estudiados e individualizados. Los únicos síntomas que han sido relacionados con el efecto hormonal en la menopausia son los síntomas vasomotores (sofocos) y vaginales (sequedad vaginal).

 

Vasomotores. Durante el climaterio y la menopausia se producen cambios en el metabolismo de las catecolaminas con aumento de la noradrenalina, responsable del síntoma más característico del climaterio: los sofocos. Son percibidos como una sensación subjetiva de calor que va desde el pecho hacia cuello y cara, vasodilatación, enrojecimiento y sudoración, seguido de un aumento transitorio de la frecuencia cardiaca. Pueden durar desde unos segundos hasta una hora, con intensidad y frecuencia variables.

 

Sequedad vaginal. En la vagina se produce un adelgazamiento de la mucosa vaginal, sequedad, prurito y dispareunia (dolor en las relaciones sexuales).

 

La menopausia se ha relacionado también con otros síntomas, aunque no hay evidencia científica de que estén asociados únicamente a cambios hormonales. Se considera que hay otros factores que pueden influir sobre el desarrollo de estos síntomas como la genética, los hábitos de vida o el propio el envejecimiento y pudiendo tener más peso en su aparición que los cambios hormonales. Entre ellos se han descrito:

Disuria (dolor al orinar), polaquiuria (aumento de la frecuencia de micciones), urgencia urinaria, incontinencia e infecciones urinarias.

Cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, pérdida de memoria, incapacidad para concentrase.

Cambios en la composición de la piel.

Aumento de peso.

 

Consideraciones importantes en la menopausia

 

Sangrado postmenopaúsico. Aproximadamente un 50% de las mujeres que se encuentran en la etapa climatérica presentan alteraciones menstruales, pudiendo ir desde hemorragia irregular y corta a prolongada e intensa. Se debe poner especial atención al sangrado postmenopáusico, es decir, aquel que se da después de haber estado un año completo sin menstruación. En este caso, deberá descartarse patología maligna como el cáncer de endometrio, cuyo principal signo es el sangrado vaginal.

 

Enfermedad cardiovascular: pérdida del efecto protector de los estrógenos. Tras la menopausia, se produce un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular debido a la disminución de los niveles de estrógenos. Dicha disminución traerá asociado, a su vez, un incremento de factores de riesgo cardiovascular como la diabetes mellitus tipo 2, dislipemia y redistribución de la grasa corporal, entre otras.

 

Hábitos de vida y autocuidado

 

Las estrategias en el manejo del climaterio no son basadas únicamente en el uso de terapia hormonal / no hormonal. Las modificaciones en el estilo de vida, pueden ayudar a reducir los síntomas de la menopausia. Para prevenir y mejorar los síntomas relacionados con el climaterio y la menopausia es importante que se adquieran hábitos de vida adecuados y rutinas de autocuidado:

Realizar ejercicio de forma regular reduce la mortalidad cardiovascular, los trastornos del sueño, regulariza el tránsito intestinal y disminuye, en general, los síntomas vasomotores y el estrés. Los estudios muestran que en las mujeres postmenopáusicas los ejercicios aeróbicos, de fuerza y con algo de impacto mejoran la densidad mineral ósea.

Abandonar el hábito tabáquico, ya que su consumo aumenta el riesgo de aparición de sofocos.

Reducir la obesidad, relacionada con el aumento de los sofocos y de la sequedad vaginal.

El consumo de alcohol debe moderarse en la menopausia ya que es un azúcar de fácil absorción y aumenta los síntomas de sofocos, sobre todo nocturnos.

Disminuir el consumo de cafeína y otros excitantes.

Mantener una buena hidratación.

Establecer una alimentación sana, equilibrada y ajustada a las necesidades. Potenciar el consumo de frutas, verduras, alimentos que contengan calcio, frutos secos y fibra.

Adaptar las relaciones sexuales y la sexualidad, en general, a esta nueva etapa. La sequedad vaginal puede ser disminuida con el uso de lubricantes e hidratantes vaginales.