¿Solo vapor? El peligro oculto tras los vapeadores: una alerta para familias y jóvenes

Eva Benito Ruiz

16 de septiembre de 2026

En los últimos años, el uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores ha crecido de forma alarmante, convirtiéndose en una preocupación de salud pública de primer orden. Lo que muchos consideran una alternativa «inocua» al tabaco es, en realidad, una amenaza directa para la salud, especialmente entre los más jóvenes.

 

Una moda que atrapa a edades cada vez más tempranas

 

Los datos son reveladores: según la encuesta ESTUDES de 2025, más del 27% de los estudiantes españoles de entre 14 y 18 años admiten haber vapeado en el último mes. Aún más preocupante es que el hábito comienza antes; un 25% de los niños de apenas 12 y 13 años ya han probado estos dispositivos alguna vez en su vida. Un 27% de los estudiantes de secundaria admite haber vapeado en el último mes.

 

Este inicio temprano no es casual; el 80% de los casos de tabaquismo comienzan antes de los 18 años debido a la fuerte dependencia que genera la nicotina. De hecho, la Organización Mundial para la Salud (OMS) advierte que los menores que vapean tienen hasta tres veces más probabilidades de acabar fumando tabaco convencional en un futuro. Esta precocidad aumenta drásticamente el riesgo de consolidar adicciones en el futuro.

 

Impacto en el desarrollo cerebral y físico

 

A diferencia de lo que se suele creer, los vapeadores no emiten vapor de agua inofensivo. La mayoría contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva que tiene efectos devastadores en el cerebro adolescente, el cual aún está en fase de desarrollo. Entre las consecuencias documentadas por los pediatras se encuentran:

  • Problemas cognitivos: Afecta directamente a la capacidad de atención y al aprendizaje.
  • Dificultades emocionales: Interfiere en el control de las emociones de los menores.
  • Daños orgánicos: Provoca efectos perjudiciales en los pulmones y el corazón, con efectos en las vías respiratorias similares a los del tabaco convencional a corto plazo.
  • Alto poder adictivo: Dado que el cerebro adolescente es especialmente vulnerable, el consumo de nicotina a edades tempranas genera una fuerte dependencia.

 

 

El engaño de los productos «sin nicotina»

 

Existe una falsa sensación de seguridad alimentada por el marketing. La industria del vapeo ha logrado “normalizar” su usoinfiltrándose en los espacios de ocio de los jóvenes. A través de redes sociales como TikTok, Instagram y YouTube, influencers y nano-influencers muestran estos dispositivos como una tendencia socialmente aceptada, a menudo bajo hashtags engañosos como #ElVapeoSalvaVidas.

 

Además, el patrocinio de grandes festivales de música permite que estas marcas tengan visibilidad directa ante cientos de miles de jóvenes en lugares donde el tabaco convencional suele estar más limitado. Incluso se utilizan tácticas de publicidad encubierta, mensajes pagados que no dejan rastro público y escapan al control legal, llegando directamente a los menores.

 

Diversos análisis han demostrado que incluso los dispositivos etiquetados como «libres de nicotina» a menudo contienen esta sustancia u otros elementos tóxicos no declarados. Esto no solo facilita la adicción, sino que minimiza la percepción de peligro entre los usuarios y sus familias.

 

Riesgos añadidos: Cannabis y accidentes graves

 

La preocupación de las sociedades médicas, como la Asociación Española de Pediatría (AEP), se extiende a fenómenos emergentes como el uso de vapeadores para consumir cánnabis o cannabinoides sintéticos. Estos pueden provocar efectos graves que requieren urgencias médicas, tales como brotes psicóticos, alteraciones neurológicas y arritmias cardíacas.

 

Además, existe un peligro físico real en el hogar. La ingestión accidental de los líquidos de vapeo puede ser mortal, provocando desde vómitos y convulsiones hasta insuficiencia respiratoria y la muerte.

 

El «vapeo pasivo» y el futuro

 

Es importante entender que el vapeador no solo daña a quien lo usa. El vapeo pasivo (respirar el aerosol exhalado por otros) también es perjudicial para niños y personas vulnerables que se encuentran alrededor.

 

Finalmente, los expertos advierten que el vapeo es, a menudo, la puerta de entrada al tabaco convencional y a otras adicciones. Proteger a la población, y especialmente a los menores, requiere no normalizar su consumo y entender que detrás de esos aromas dulces y envases llamativos, existen riesgos reales y severos para la salud.

 

Es fundamental que, como sociedad, dejemos de normalizar el uso de estos dispositivos como parte del ocio juvenil y reforcemos las estrategias de prevención para evitar que estos hábitos se consoliden. Organizaciones médicas y sociales instan a las Administraciones Públicas a denegar licencias a festivales de música y eventos que exhiban o promocionen dispositivos de vapeo, protegiendo así los espacios culturales para los menores.