Día del niño con Cáncer: Información, esperanza y acompañamiento

Victoria Caballero Pérez

21 de diciembre de 2025

El 21 de diciembre es el Día Nacional del Niño con Cáncer en España, una fecha establecida a petición de la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer para concienciar sobre todas las enfermedades que comprende, apoyar a los niños y familias, y promover la investigación y la mejora de los tratamientos. Este día busca visibilizar los retos del Cáncer Infantil y la importancia del diagnóstico precoz y la igualdad de oportunidades para su curación.

 

¿Con qué frecuencia aparece el Cáncer Infantil?

Según estimaciones del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI) y del Ministerio de Sanidad, en 2025 se esperan alrededor de 1049 casos en niños de 0 a 14 años, y 573 casos en adolescentes de 15 a 19 años, sumando aproximadamente 1622 diagnósticos anuales en niños y adolescentes. Esto equivale a más de 3 diagnósticos diarios en todo el país.

 

¿Se puede prevenir el Cáncer Infantil?

En la gran mayoría de los casos, el Cáncer Infantil no se puede prevenir. A diferencia del cáncer en adultos, en los niños no suele estar relacionado con hábitos de vida, sino con alteraciones en el desarrollo de las células. En nuestro medio, el Cáncer Infantil no es consecuencia de errores parentales.

Lo que sí es posible es favorecer el diagnóstico precoz. Estar atentos a síntomas persistentes como el cansancio extremo, palidez de piel y mucosas (labios, conjuntiva de los ojos…), fiebre o febrícula prolongada, hematomas sin traumatismos previos, dolores óseos mantenidos y migratorios, aparición de masas o megalias (bultos) en cuello, axila, ingles, abdomen, etc.; o varias manchas pigmentadas o blanquecinas en la superficie corporal, cefaleas y vómitos frecuentes de predominio nocturno o al alba, etc.

Ante su presencia, deben acudir a los profesionales de salud. También es importante realizar todas las revisiones pautadas en los Centros de Salud.

 

Supervivencia: Una historia de avances

En lugares con acceso a un sistema de salud sólido como es nuestro país, alrededor de 8 de cada 10 niños pueden curarse. Depende del tipo de tumor, algunos como la leucemia linfoblástica aguda (el cáncer más frecuente), tienen tasas de curación que pueden acercarse o superar el 90 %. Sin embargo, otros tipos de cáncer tienen supervivencias que no alcanzan el 50%. Por ello, es importante recalcar que la palabra cáncer recoge múltiples enfermedades diferentes entre sí.

La atención no puede limitarse a la quimioterapia o la cirugía. Los mejores resultados se logran cuando el cuidado está a cargo de equipos multidisciplinares: pediatras, oncólogos, enfermeras especializadas, psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, nutricionistas y docentes hospitalarios, entre otros. Cada profesional aporta una mirada distinta y complementaria centrada no solo en curar, sino en cuidar.

Este enfoque integral ayuda a manejar mejor los efectos secundarios, a sostener la salud emocional, a acompañar a la familia y a preservar, en la medida de lo posible, la vida cotidiana del niño: el juego, el aprendizaje, los vínculos. Porque un niño con cáncer sigue siendo, ante todo, un niño.

 

Cuidados paliativos: Perder el miedo y ganar acompañamiento

Uno de los temas que más temor genera es el de los cuidados paliativos. Muchas personas los asocian exclusivamente con el final de la vida, pero esta idea es incompleta y, a menudo, injusta. Los cuidados paliativos pediátricos —incluidos los domiciliarios— buscan aliviar el dolor y multitud de síntomas, acompañar emocionalmente, mejorar la calidad de vida y sostener a la familia, independientemente del pronóstico. Pueden y deben integrarse desde etapas tempranas de la enfermedad, junto con los tratamientos curativos. Diversos estudios demuestran que estos cuidados no solo incrementan la calidad de vida de los niños, sino también aumentan la supervivencia al favorecer la tolerancia de los tratamientos. Perder el miedo a estos equipos es abrir la puerta a un cuidado más humano y cercano ya que evita hospitalizaciones innecesarias.

 

Un llamado a la comunidad

Como sociedad, podemos contribuir hablando sin tabúes de esta realidad, apoyando a las familias y los niños enfermos, valorando el trabajo de los equipos de salud, defendiendo el derecho de todos los niños a recibir una atención integral y de calidad y promoviendo la investigación.

Detrás de cada diagnóstico hay un nombre, una historia y una enorme capacidad de resiliencia. Recordarlo es el primer paso para construir un camino con más comprensión, menos miedo y más esperanza.