Higiene menstrual y autoconocimiento

María Susana Lafuente Pardos

28 de mayo de 2025

La menstruación es una parte natural del ciclo vital de las mujeres, pero durante siglos ha estado rodeada de tabúes, silencios y desinformación. Hablar de higiene menstrual no es solo hablar de productos: es hablar de salud, conciencia corporal y también de educación. Comprender cómo funciona el ciclo, cómo se expresa en cada cuerpo y cómo registrarlo con herramientas como los diagramas menstruales puede transformar la forma en que vivimos nuestra menstruación. La regla es un signo vital que nos habla de cómo está nuestro cuerpo.

 

 

¿Qué es la higiene menstrual?

La higiene menstrual implica todas las prácticas necesarias para gestionar el sangrado menstrual de forma saludable, cómoda y segura. Esto incluye el acceso a productos adecuados, la posibilidad de lavarse las manos, de cambiarse en condiciones higiénicas, de elegir cómo vivir la higiene y de eliminar los productos usados correctamente.

 

No todas las personas tienen las mismas posibilidades: en muchas partes del mundo, la falta de acceso a productos o de educación básica sobre el cuerpo impide vivir el ciclo menstrual con normalidad. Por eso es tan importante hablar de ello con naturalidad y sin vergüenza.

 

 

Productos de higiene menstrual

Hoy en día existen múltiples opciones para gestionar la menstruación. Su uso dependerá de la disponibilidad, el precio y la preferencia de las usuarias. Algunas de las más comunes son:

 

Compresas: de un solo uso o reutilizables. Ambas se colocan en la ropa interior para absorber el flujo. Las compresas de celulosa suelen llevar blanqueantes, pero son las más utilizadas porque se desechan tras cada uso. Las compresas de tela lavables son una alternativa ecológica, transpirable y no provocan irritación.

 

Tampones (con y sin aplicador): se insertan en la vagina y absorben el flujo menstrual sin que salga al exterior. Preferiblemente deberían estar fabricados con materiales orgánicos porque está en contacto directo con la mucosa vaginal. Los tampones lavables tienen mucho menos uso porque requieren de un lavado más cuidadoso.

 

Copa menstrual: es un recipiente de silicona médica que se introduce en la vagina y recoge el flujo en lugar de absorberlo. Cuando se vacía se puede volver a colocar siempre que se garantice la limpieza necesaria. Después de cada ciclo, se lava, se puede esterilizar en recipientes diseñados para ello en el microondas. La ventaja es que se reutiliza durante años.

 

Ropa interior absorbente: parece una braguita normal, pero tiene varias capas de absorción. Son discretas y reutilizables.

 

Esponjas menstruales: menos conocidas, son naturales o sintéticas y se introducen como un tampón, pero con un enfoque más ecológico.

 

 

La importancia y magia del registro: diagramas y calendarios

Una parte fundamental del cuidado menstrual es conocer el propio ciclo. Aquí es donde entran en juego los calendarios menstruales, los menogramas o los diagramas circulares.

 

Un diagrama menstrual es una herramienta visual que permite registrar no solo cuándo llega la menstruación, sino también otros aspectos del ciclo como el color del sangrado, la cantidad aproximada, las molestias físicas (dolor, cansancio, tensión en el pecho, etc.), los cambios emocionales o el estado de la piel, el apetito, el sueño, etc.

 

Estos diagramas suelen tener forma de círculo con los días del ciclo alrededor. Se pueden colorear, escribir, usar símbolos. Lo importante es que se conviertan en una herramienta de autoconocimiento.

 

Con ellos, se puede programar las actividades más pesadas, los días de mayor socialización, los momentos de menor actividad y mayor introspección, etc.

 

 

¿Qué indican los colores del flujo menstrual?

El color de la menstruación varía de un día a otro y, también, entre personas. Aprender a observarlo puede dar información útil sobre nuestra salud hormonal:

 

Rojo brillante: flujo fresco y saludable.

 

Rojo oscuro o marrón: sangre más oxidada, común al principio o final del periodo.

 

Rosa claro: puede indicar niveles bajos de estrógeno o sangrado muy ligero.

 

Naranja o gris: si va acompañado de mal olor, puede ser signo de infección.

 

Estos matices no son diagnósticos, pero sí señales que podemos compartir con un profesional si hay dudas.

 

 

Días clave para registrar

Aunque cada persona puede adaptar su sistema de registro, algunos momentos importantes para observar y anotar son:

 

Día 1: el primer día de sangrado menstrual (no manchado).

 

Mitad del ciclo: suele coincidir con la ovulación en ciclos regulares.

 

Cambios en el flujo cervical: su textura y aspecto cambian a lo largo del mes.

 

Días de dolor, cambios emocionales o síntomas recurrentes.

 

Inicio y fin del sangrado.

 

Todo esto ayuda a conocer mejor nuestros patrones, detectar alteraciones y vivir el ciclo con mayor conciencia.

 

 

Una herramienta de poder y autocuidado

Registrar el ciclo menstrual y cuidar la higiene íntima no deberían ser tareas incómodas ni invisibles. Son gestos cotidianos que pueden empoderar, mejorar el bienestar y abrir el diálogo con una misma y con otras personas. Convertir el ciclo en un mapa personal nos ayuda a tomar decisiones informadas y a escuchar mejor el cuerpo.

 

La menstruación no es un problema que hay que resolver, sino un proceso que merece cuidado, comprensión y dignidad. Y ese cambio empieza por cómo lo nombramos, lo registramos y lo compartimos.