La tecnología y la tercera edad: ¿Una herramienta o una barrera?
Jorge Gracia Bernal y Juan José Aguilón Leiva
31 de mayo de 2026
Vivimos en una sociedad que envejece rápidamente y se digitaliza aún más deprisa. En España, más del 20 % de la población tiene 65 años o más, y se espera que esta cifra aumente hasta alcanzar el 30 % en 2050, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La tecnología digital está cambiando muy rápido. Hoy en día, la gestión de citas administrativas, el uso de aplicaciones para la salud, e incluso la declaración de la renta se hace de manera telemática. Ante este escenario nos planteamos la siguiente pregunta ¿Qué pasa cuando las personas que más necesitan estos servicios no saben o no pueden usarlos?
Este artículo explora los retos y oportunidades que la tecnología plantea, con una pregunta de fondo: ¿es la tecnología una herramienta para el bienestar de las personas mayores o una barrera más que profundiza en la desigualdad?
La brecha digital generacional: una desigualdad silenciosa
El término brecha digital generacional se refiere a la diferencia en el acceso, uso y comprensión de las tecnologías digitales entre distintas generaciones.
Las personas mayores suelen tener un menor contacto con dispositivos electrónicos, menos experiencia con internet y más dificultades para adaptarse a herramientas digitales que han sido diseñadas, casi siempre, para usuarios jóvenes y familiarizados con el entorno digital. En el artículo Factores que limitan el uso de las TIC en adultos mayores se concluye con que la poca experiencia o menor contacto con los dispositivos electrónicos viene determinada por factores físicos tales como problemas de audición y visión, por factores sociodemográficos que rodean a estas personas y por el bajo nivel educativo en relación a las TIC (Tecnología de la Información y Comunicación).
Esta brecha trasciende el ámbito tecnológico para convertirse en un problema social y emocional, ya que limita la participación de este colectivo en un entorno cada vez más conectado y automatizado. La carencia en competencias digitales, el miedo a equivocarse y la percepción de ineficacia ante la tecnología perpetúan un círculo de exclusión.
Sistemas sanitarios más digitales: ¿accesibles para todos?
La digitalización progresiva de los servicios de salud ofrece una serie de beneficios. Entre estas ventajas destacan el acceso más rápido a la información clínica y a la gestión de citas médicas. De la misma manera, la telemedicina y la monitorización remota de pacientes reduce la necesidad de desplazamientos al hospital. Para muchas personas, estos cambios suponen una mejora sustancial para cuidar su salud.
Pero, para los adultos mayores, esta evolución tecnológica puede constituir un problema nuevo que les impide acceder a los servicios sanitarios.
Así manifiesta un estudio del Hospital Clínic de Barcelona. El cual subraya, cómo, la falta de habilidades digitales en las personas mayores se convierte en una barrera real para acceder a los servicios de atención primaria online.
No es suficiente con tener acceso a la tecnología si no se acompaña de competencias digitales. Es muy importante que los usuarios puedan entender la información que aparece en internet, saber cómo utilizar las herramientas digitales en la gestión de citas o consultas analíticas y evaluar críticamente la fiabilidad de las fuentes consultadas. La ausencia de habilidades deja a muchas personas de edad en una situación de desventaja, dependiendo de la ayuda de terceros o renunciando a los beneficios de la salud digital.
Por todo ello, se han puesto en marcha programas de formación y de alfabetización digital, como son los programas de “Reconectados” de Fundación Telefónica, “CapacitaTIC+55” y Programa de la Fundación “la Caixa”. El objetivo de estos programas es reducir la brecha digital generacional y promover la inclusión digital de este colectivo.
Además, es fundamental que los profesionales sanitarios sean conscientes de estas barreras y ofrezcan alternativas analógicas cuando sea necesario, como la posibilidad de solicitar citas por teléfono o recibir información impresa. La telemedicina también debe considerar formatos accesibles, como videollamadas sencillas o incluso consultas telefónicas para aquellas personas con menos habilidades digitales.
¿Y si el problema no es la edad, sino el diseño?
Otro de los factores que limitan la adopción tecnológica y digital a las personas mayores es la complejidad de las interfaces de webs y de los programas y aplicaciones. En este escenario, los principios del diseño universal permitirían la accesibilidad y la usabilidad de las plataformas, mejorando la interacción de las personas, con independencia de su edad y sus capacidades.
El diseño universal, también conocido como diseño para todos, es un enfoque que busca crear productos y entornos que puedan ser utilizados por la mayor cantidad posible de personas, independientemente de su edad, tamaño, habilidades o discapacidades.
Tres principios fundamentales que guían este enfoque:
Uso simple e intuitivo: El diseño tiene que ser fácil de entender para cualquiera, sin importar los conocimientos que posea sobre el tema, el idioma o el grado de atención.
Información perceptible: el diseño debe comunicar de forma eficaz la información necesaria al usuario, independientemente de las condiciones ambientales o las capacidades sensoriales del usuario.
Tolerancia al error: el diseño debe minimizar los riesgos. Las aplicaciones deben incorporar sistemas que reduzcan la probabilidad de fallos graves ante comandos accidentales, garantizando una navegación segura y una reversibilidad inmediata.
Por otro lado, existen ejemplos de buen diseño que demuestran cómo la tecnología puede ser accesible y usable para todos:
Aplicaciones con opciones para aumentar el tamaño de la fuente y el contraste de color, facilitan la lectura para personas con problemas de visión. Interfaces con botones grandes y claramente etiquetados, simplifican la interacción táctil y reducen la posibilidad de errores. Sistemas de navegación sencillos y consistentes, permiten a los usuarios orientarse fácilmente dentro de una aplicación o sitio web.
En resumen, aunque generalmente las personas jóvenes y los adultos mayores tienen competencias digitales diferentes, si se utilizan diseños integradores e inclusivos, se pueden evitar muchas barreras tecnológicas que ahora tienen las personas mayores. Si programadores y diseñadores gráficos priorizan conceptos como la claridad, la simplicidad y la legibilidad, es posible crear soluciones accesibles, agradables y útiles para todos, sin importar la edad o las habilidades digitales.

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