Viajar protegidos. La importancia de la vacunación en vacaciones
Cristina Piedrafita Rueda
14 de junio de 2026
Cada verano repetimos el mismo ritual: elegir destino, buscar alojamiento, hacer la maleta. En esa lista de preparativos, rara vez aparece una pregunta clave: ¿tengo mis vacunas al día? En un mundo donde moverse entre países es cada vez más sencillo, olvidar la prevención sanitaria puede tener más impacto del que imaginamos.
Viajar no solo implica descubrir nuevos lugares, sino también entrar en contacto con realidades epidemiológicas diferentes. Enfermedades poco frecuentes en nuestro entorno pueden ser habituales en otros destinos. Por ello, consultar con profesionales sanitarios antes de viajar es una medida esencial de prevención, que permite valorar las vacunas necesarias o recomendables en función del destino y las características del viaje. La Organización Mundial de la Salud recomienda planificar esta consulta con varias semanas de antelación para garantizar una protección adecuada.
Pero la vacunación del viajero es solo una parte del problema. Existe una idea extendida y errónea de que las vacunas son cosa de la infancia. Sin embargo, la protección frente a muchas enfermedades requiere refuerzos a lo largo de la vida adulta, además de nuevas vacunas en función de la edad o las condiciones de salud. El calendario vacunal a lo largo de la vida, disponible a través del Ministerio de Sanidad de España recoge estas recomendaciones, que siguen siendo, en muchos casos, grandes desconocidas.
En este contexto, las estrategias de captación activa —como cartas o avisos desde los centros de salud— adquieren un papel clave. Lejos de ser un simple trámite, responder a estas llamadas supone una oportunidad para actualizar la protección frente a enfermedades prevenibles. La evidencia muestra que estos recordatorios mejoran las tasas de vacunación y, con ello, la salud de la población.
La vacunación, además, no es solo una decisión individual. Vivimos en comunidad, compartimos espacios y riesgos. Aquí entra en juego la inmunidad colectiva: cuando una gran parte de la población está vacunada, la transmisión de enfermedades se reduce, protegiendo también a quienes no pueden vacunarse. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades insiste en la importancia de mantener altas coberturas para evitar brotes y la reaparición de enfermedades que creíamos controladas.
En los últimos años, algunos descensos en la vacunación han favorecido el resurgir de enfermedades como el sarampión, recordándonos que los logros en salud pública no son irreversibles. Mantenerlos exige compromiso, información y confianza en las herramientas disponibles.
Quizá ha llegado el momento de incorporar una nueva rutina a nuestros preparativos: además del billete y la maleta, revisar nuestro estado vacunal. Porque viajar protegidos no solo significa evitar problemas durante el trayecto, sino también contribuir a una comunidad más segura al regresar.

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