Lactancia materna en tiempos de DANA

Natalia Barrio Forné

8 Noviembre 2024

La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) ocurrida en España el 29 de octubre de 2024 ha causado incontables daños humanos y materiales, pero además ha arrasado con la confianza y seguridad de muchas madres en relación con la alimentación de sus hijos, especialmente aquellas que estaban en medio de una lactancia materna exclusiva (LME).

Muchas mujeres se encuentran en medio de una catástrofe y tienen que preocuparse, no solo de su bienestar sino también del de sus hijos.

La DANA traído consigo sentimientos de soledad, impotencia, frustración, inseguridad, ansiedad, insomnio, preocupación y estrés. Estas emociones están asociadas a hormonas como el cortisol, cuyo aumento interfiere en la secreción de prolactina y oxitocina, encargadas de la producción y eyección láctea. Es por ello por lo que es de esperar que aquellas mujeres afectadas por este fenómeno tengan problemas en la actualidad para alimentar a su hijo mediante LME como lo hacían antes de este evento.

En otras palabras, a los sentimientos negativos producidos por este fenómeno atmosférico se une la percepción de insuficiente producción de LM, lo que genera en la madre una incapacidad para cuidar de su hijo correctamente.

Este evento natural también puede traer consigo el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático (TEPT) que surge comúnmente después de un trauma físico o ambiental. Su prevalencia suele darse en adultos jóvenes, especialmente en mujeres. Algunos estudios afirman que el 3% puede desarrollar este trastorno ante desastres naturales como terremotos, incendios o inundaciones.

La aparición de un TEPT puede conducir a tasas más bajas de LM debido principalmente a dos circunstancias: por un lado, por una falta de continuidad a causa de vivir bajo las consecuencias de un desastre natural; y por otro, por las preocupaciones originadas por la falta de LM durante el manejo de las consecuencias post-DANA, el colapso de las estructuras sociales y la distribución de recursos de forma no regulada que afectan negativamente a las prácticas nutricionales.

Una alimentación deficiente también puede comprometer a la calidad de la leche, lo que puede derivar en cambios en la LME, introduciendo precozmente una alimentación complementaria o decidiendo suprimir totalmente la LM.

No todo es negativo. Se ha demostrado que la estimulación y la succión del lactante ayudan a disminuir el cortisol, esto se traduce en una reducción del estrés y la disminución del impacto del TEPT. Por lo que, aquellas mujeres que sean capaces de mantener la LME hasta en situaciones tan límite como una catástrofe meteorológica, puede fortalecer su salud mental y ayudar a mitigar las consecuencias.

Además, en un mundo donde la falta de recursos es evidente, la alimentación de los niños a través de la LME puede reducir considerablemente la preocupación por su bienestar y su correcta alimentación.

Esto no se consigue solamente con la fuerza de voluntad de la madre que desea continuar con la LME, es necesario e imprescindible el apoyo de nuestro entorno y el soporte de los profesionales de la salud especializados en el tema aportando una educación sanitaria adecuada sobre la LM.

En cuanto al soporte social, se ha demostrado que no solo es importante su existencia, sino que la percepción de apoyo por las personas que han sufrido las consecuencias de esta catástrofe sea real. Es importante que las estrategias implantadas en esta crisis consideren el efecto beneficioso de la implicación del entorno social y no centrarlo exclusivamente en actos meramente institucionales.

Dentro de este sistema de apoyo, se incluyen familia, amigos y otras personas significativas, quienes brindan apoyo psicológico, lo que colabora en un mejor afrontamiento del estrés y, en consecuencia, favorece indirectamente a la continuación con la LME.

La educación sanitaria por parte de los sanitarios incluye hablar de la fisiología de la LM, hablando de las consecuencias hormonales que conlleva el estrés y la preocupación para nuestro organismo, y, por otro lado, facilitar canales de comunicación en los que la madre tenga a su disposición un sanitario especialista en LM para poder ayudarle en la resolución de cuestiones que pueda plantearse.

Es importante señalar que las familias deben elegir como alimentar a su descendencia, sin que eso suponga una presión negativa tanto por parte del círculo social cercano como por parte de los profesionales especialistas en LM; pero también es necesario que dispongan de la información adecuada para tomar la mejor decisión. De esta forma, conociendo como puede desarrollarse la LM durante una catástrofe, como la DANA ocurrida el pasado mes en nuestro país, es más fácil que los padres tomen la decisión de seguir con la LME para sus hijos.