Alimentación en el manejo de la diabetes tipo 2: El papel de las proteínas

Rocío Mateo Gallego

14 de noviembre de 2024

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, con serias consecuencias para la salud. Esta condición no solo aumenta el riesgo de desarrollar otras complicaciones, como tener enfermedades cardiovasculares o que afecten a la visión, sino que también puede limitar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen. Además, su frecuencia sigue en aumento, lo que la convierte en una de las principales preocupaciones de salud pública en la actualidad. En su prevención y control, llevar un estilo de vida saludable tiene un papel crucial. Esto incluye llevar una alimentación adecuada, realizar ejercicio regularmente, evitar el tabaco y tener unos buenos hábitos de sueño, entre otros. Un estilo de vida saludable también puede ayudar, de forma decisiva, a prevenir o a mejorar el exceso de peso. El sobrepeso o la obesidad no sólo aumentan el riesgo de padecer DM2, sino que, una vez aparece la enfermedad, reducir la grasa corporal es fundamental en su manejo y en la prevención de complicaciones. Una pérdida de grasa corporal relevante puede, incluso, ayudar a revertir la enfermedad.

 

La alimentación saludable como pilar fundamental de la prevención y manejo de la diabetes mellitus tipo 2

Durante años, las recomendaciones nutricionales en personas con DM2 se centraron en limitar al máximo la ingesta de carbohidratos. Gracias a la evidencia científica aportada en los últimos años, se sabe que es más importante la calidad que la cantidad de hidratos de carbono. Es esencial que, para tener un buen control de la enfermedad, se consuman alimentos que contengan carbohidratos de alta calidad, como frutas, verduras, cereales integrales (pan, arroz o pasta) o legumbres. Estos alimentos tienen un gran valor nutricional y producen menores subidas de glucosa tras ingerirlos, lo que se traduce en un mejor control de la enfermedad y mejoras de la salud a medio y largo plazo.

 

Proteínas: un papel decisivo en el manejo de la glucosa

Las proteínas son un nutriente esencial que permite realizar importantes funciones en el organismo como el mantenimiento de la masa muscular y otras estructuras corporales, la síntesis de hormonas, anticuerpos o enzimas y el transporte de sustancias a través de la sangre, entre otras muchas. Según numerosos estudios científicos, desempeña, además, un papel clave en el control de la glucosa. El consumo de proteína, a través de diferentes mecanismos, favorece la liberación de insulina por parte del páncreas, lo que ayuda a que la glucosa sanguínea disminuya antes, tras la ingesta de comida.

Una dieta baja en calorías y la realización de ejercicio son ejes fundamentales para abordar el sobrepeso y la obesidad. Como se ha comentado previamente, en la DM2, el exceso de peso es un factor de riesgo importante, así que reducirlo o evitarlo es fundamental para prevenir y tratar la enfermedad. Las proteínas juegan un papel muy interesante en este proceso. Por una parte, se trata del nutriente que más sacia, por lo que incrementar el consumo de proteínas, en una dieta baja en calorías, puede ayudar a seguirla de forma más efectiva. Por otra parte, consumir suficiente proteína, junto a la práctica de ejercicio, contribuye a mantener mejor la masa muscular, cuando se pierde peso corporal tras seguir una dieta hipocalórica. Este aspecto es esencial en personas que tienen DM2, pues presentan con frecuencia una pérdida de masa y fuerza muscular asociada a la edad y a algunas enfermedades, que se denomina “sarcopenia”. Estudios científicos apuntan a que esta menor masa y fuerza muscular puede empeorar el pronóstico de la enfermedad. Por ello, conservarla en el proceso de pérdida de peso es una prioridad en la que las proteínas pueden tener contribuir notablemente.

 

¿Qué alimentos ricos proteínas son más recomendables?

Teniendo en cuenta los argumentos anteriores, cada vez más organismos e instituciones sanitarias incluyen el fomento del consumo de proteína entre las recomendaciones nutricionales para personas que padecen DM2, siempre y cuando no haya contraindicación (como problemas renales avanzados). Esta recomendación resulta especialmente relevante cuando existe sobrepeso u obesidad y la persona sigue una dieta baja en calorías.

Más allá de la cantidad, la calidad de las proteínas y la matriz alimentaria que contiene la proteína son también decisivas. Existen 9 aminoácidos (las “piezas” que conforman las proteínas) que es necesario ingerir diariamente: son los conocidos como aminoácidos esenciales. Cuanta mayor proporción de aminoácidos esenciales tenga una proteína, mayor es su calidad. La proteína de mayor calidad es la del huevo o la de la leche, pero también la de alimentos vegetales, como la soja. Las proteínas de mayor calidad también han asociado mayores efectos beneficiosos sobre el metabolismo de la glucosa.

La matriz alimentaria también resulta fundamental para elegir alimentos ricos en proteínas recomendables en las personas con DM2. Más allá de elegir alimentos que tengan una buena cantidad de proteína y ésta de sea de alta calidad, es importante seleccionar aquellos con una matriz saludable. Entre los alimentos de origen animal, convendría seleccionar carnes y cortes magros, pescados (especialmente el azul), huevos y lácteos desnatados (especialmente los fermentados como el yogur). Entre aquellos de origen vegetal, convendría elegir legumbres, frutos secos, avena o semillas. Más allá de las proteínas, estos últimos aportan fibra y otros compuestos bioactivos, como los polifenoles. Todos ellos contribuyen a la prevención y manejo de estas enfermedades metabólicas.

Las investigaciones científicas de los últimos años han dejado patente que la alimentación es un factor decisivo en la prevención y manejo de la DM2. Ya no se trata solo de controlar la ingesta de carbohidratos, sino también de valorar el papel fundamental que desempeñan otros factores alimentarios, como las proteínas, en el control de la glucosa y en el manejo del sobrepeso y la obesidad, aspectos cruciales en esta enfermedad. Por eso, además de recomendar una cantidad adecuada de proteínas, siempre que no haya contraindicaciones, es esencial apostar por alimentos con alta calidad nutricional, ricos en proteínas de alta calidad y otros compuestos beneficiosos, para maximizar el impacto positivo en la salud.