Síndrome de intestino irritable o colon irritable: Tu intestino es tu segundo cerebro

Mónica Gros Alcalde

16 diciembre 2024

El síndrome de intestino irritable, también conocido como colon irritable, es a día de hoy uno de los trastornos digestivos más frecuente en los países occidentales, además de estar creciendo progresivamente en el mundo.

 

Se ha definido como una patología funcional. Esto quiere decir que, cuando se realizan las pruebas diagnósticas habituales (analítica de sangre, pruebas de intolerancias alimenticias, pruebas de imagen abdominal, endoscopias, u otras), los hallazgos son normales. Por tanto, para el diagnóstico de esta enfermedad se utilizan otros métodos como los criterios de Roma IV.

 

Los criterios de Roma IV incluyen una serie de ítems que el paciente debe presentar y que se basan principalmente en los síntomas digestivos de los pacientes, que son:

  • Dolor abdominal recurrente de tres meses de duración por lo menos y con una frecuencia de un día a la semana mínimo.

Para cumplir los criterios de Roma IV, este dolor debe ir asociado a, por lo menos, dos de los siguientes síntomas:

  • Cambios en la frecuencia de las deposiciones.
  • Cambios en la consistencia de las deposiciones.
  • Dolor abdominal asociado a la defecación.

 

Normalmente, cuando un médico/a sospecha que un paciente padece colon irritable, además de tener en cuenta estos criterios clínicos, solicita pruebas diagnósticas para descartar otras causas que pudieran dar la misma sintomatología como enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, tumores, etc. El hecho de que el diagnóstico de esta enfermedad se base en sus síntomas y no existan todavía pruebas diagnósticas objetivas para llegar a definir si un paciente padece o no colon irritable, hace que el tiempo que pasa hasta que se diagnostica esta enfermedad sea largo, lo que limita a los pacientes en su calidad de vida y genera mucha incertidumbre.

 

Hasta la fecha se desconocen las causas del síndrome de intestino irritable, pero se están desarrollando muchas investigaciones que apoyan que se trata de una enfermedad del eje intestino-cerebro. Este eje lo conforman órganos no solo del sistema digestivo y nervioso, también glándulas hormonales y órganos de otros aparatos que dan lugar a una comunicación bidireccional entre el intestino y el sistema nervioso. Esta comunicación se da gracias a la transmisión de hormonas, neurotransmisores y otras moléculas que se unen a receptores de uno y otro sistema asegurando que la información se transmite entre ambos.

 

Causas del síndrome de intestino irritable o colon irritable

 

Entre todas las posibles causas para desarrollar síndrome de intestino irritable se encuentran:

  • Alteraciones en la microbiota intestinal, que son el conjunto de bacterias que conviven en nuestro tracto digestivo asegurando un equilibrio entre la digestión de los nutrientes y el traspaso de elementos desde el intestino hacia la sangre. Además estas bacterias tienen capacidad de sintetizar neurotransmisores y otras moléculas que después pueden llegar al sistema nervioso por el eje intestino-cerebro del que hemos hablado.

 

 

  • Infecciones bacterianas. Existe un tipo de colon irritable que se llama síndrome de intestino irritable post-infeccioso. Esta enfermedad se desarrolla después de haber padecido una infección bacteriana o vírica, aunque suele suceder más a menudo cuando la infección ha sido bacteriana. Los pacientes mantienen durante un largo periodo de tiempo la misma sintomatología que tenían durante la infección intestinal.

 

 

 

 

Tratamiento del síndrome de intestino irritable

 

Igual que no se conocen las causas del colon irritable, de momento tampoco existe un tratamiento unificado para todos los pacientes. Así que la mejor opción es individualizar el tratamiento.

 

De esta manera, los pacientes que tienen problemas relacionados con la salud mental podrían beneficiarse de técnicas de atención plena como el mindfulness, el yoga o la meditación en combinación con terapia psicológica. De manera que, cuando sus síntomas ansiosos, depresivos u otros disminuyen, también lo hacen sus síntomas digestivos.

 

Por otro lado, los pacientes que encuentran intolerancias al gluten, la lactosa u otros componentes alimenticios, se benefician de la retirada de estos alimentos de su dieta. Hay que aclarar que esta medida no debería ser aplicada a todos los pacientes que sufren colon irritable, ya que es muy frecuente que los pacientes retiren estos alimentos de su dieta sin consultar a su médico y sin encontrar posteriormente mejoría en sus síntomas, pudiendo además llegar a tener déficits alimenticios.

 

Una dieta que ha sido ampliamente estudiada y que ha demostrado mejorar la sintomatología de los pacientes es la dieta baja en FODMAP (de sus siglas en inglés, oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Éstos son carbohidratos que en ocasiones tienen una digestión y fermentación dificultosa en el intestino, lo que favorece los síntomas de colon irritable. Hasta la fecha, ésta es la mejor opción terapéutica para los pacientes que padecen colon irritable.

 

Falsos mitos sobre el colon irritable o síndrome de intestino irritable

 

El colon irritable es una patología psicológica

Aunque tener trastornos de salud mental puede favorecer el desarrollo de colon irritable, no se trata de una patología psicológica ni psiquiátrica. Es una patología digestiva para la cual todavía se desconocen las causas. De hecho, se apoya que sus causas dependan de muchos factores y no solo uno.

 

El colon irritable se puede curar o se puede desarrollar con una dieta

Aunque la dieta baja en FODMAP ha demostrado una gran mejoría en los síntomas de los pacientes, esta dieta no cura la enfermedad. Esta enfermedad puede tener una evolución con brotes de sintomatología intensa y otros momentos de sintomatología controlada e incluso inexistente.

 

Los pacientes con colon irritable tienen más riesgo de cáncer

No se ha demostrado que los pacientes con colon irritable padezcan mayores tasas de cáncer que los pacientes sin colon irritable. Algunos estudios afirman que, en los primeros meses tras el diagnóstico de colon irritable existe un riesgo mayor de padecer tumores de origen digestivo, pero se ha concluido que esta coincidencia puede deberse a errores diagnósticos, ya que la sintomatología es muy similar.