Libros que sanan
Libros que sanan
Maite Escudero Alías
23 de abril de 2026
“La literatura es, en primer lugar, una de las maneras fundamentales de nutrir la conciencia. Desempeña una función esencial en la creación de la vida interior, y en la ampliación y ahondamiento de nuestras simpatías y nuestras sensibilidades hacia otros seres humanos y el lenguaje.” (Susan Sontag, 2003).
Comienzo esta sección recordando las palabras de Susan Sontag en su discurso al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 2003 porque ahondan en el poder de la literatura para enaltecer la sensibilidad y la empatía del ser humano. Más específicamente, los libros son el vehículo transmisor para contar historias y hacernos partícipes de ellas. Podríamos afirmar que las historias son a nuestra alma lo que el ejercicio físico es al cuerpo: primordiales, vitales y trascendentales para vivir. Desde que nacemos, las historias forman parte de nuestra vida: “érase una vez”, expresión que anuncia acontecimientos mágicos, gozosos, misteriosos, a veces también tristes y melancólicos. Ya desde nuestra infancia conectamos con seres y personajes cuyas vidas y aventuras conforman un espacio imaginario común en el que mirarnos o diferenciarnos, ya que nuestra identificación depende de los anhelos, expectativas y códigos éticos que nos definen. Técnicamente, existen formas de empatizar en mayor o menor grado con ciertos personajes: quién cuenta la historia y cómo lo hace será determinante para identificarnos con la trama y un personaje en concreto.
Una función significativa de los libros es conmovernos. Del latín emovere, el sustantivo “emoción” alude a un movimiento hacia fuera, reflejando una respuesta fisiológica que nos conecta a otros seres y lugares que pueden condicionar e influir en nuestro desarrollo cognitivo y emocional. Algunos críticos literarios hablan de paisajes afectivos para referirse a los vínculos que se crean con otras personas, con entes no humanos, objetos y territorios, ya que éstos actúan como repositorios de distintos sentimientos, como pueden ser el amor, la nostalgia, el duelo, la vergüenza, la ira, el placer, el asombro o la esperanza. Otra de las funciones clave de la literatura consiste en transmitir el lema que anuncia la marca deportiva ASICS: Anima Sana In Corpore Sano, promoviendo un equilibrio entre la salud física y la mental. Así, anima se refiere en latín al hálito de vida, a la respiración, designando el principio vital que anima al cuerpo y que evolucionó, etimológicamente, al castellano “alma”. Según Aristóteles en su tratado De Anima, el alma nombra el principio fundamental de la vida humana, animal y vegetal, a la vez que interviene de forma esencial en los afectos y en los instintos. Si el alma está en armonía con la vida, con el entorno y con los demás, redundará en un mayor bienestar mental y físico, fomentando el (auto)cuidado, el respeto y la empatía hacia otras culturas y formas de pensar. De esta manera, los libros abren puertas y ventanas hacia la tolerancia, la comprensión y el entendimiento; también hacia la libertad, el deseo, a veces inesperado, y la frustración, cuando algún elemento de la trama nos decepciona. Son el espejo de nuestras pasiones, secretos e ilusiones, alimentando nuestra curiosidad y despertando en nosotros/as emociones espontáneas que, en un momento difícil como puede ser la pérdida de un ser querido, nos conectan con la vida de nuevo.
Hoy, día del libro, San Jorge –Saint George—y día de la lengua inglesa, no nos olvidamos de clásicos de su literatura que exploran distintas emociones de la condición humana: la venganza y el amor más allá de la muerte en Cumbres Borrascosas (Emily Bröntë); el impacto del utilitarismo en la imaginación de los niños en Tiempos difíciles (Charles Dickens) o la depresión en La señora Dalloway (Virginia Woolf). Si preferís autores contemporáneos, la ficción de Ali Smith es de obligada lectura: desde Chica conoce a chico, el Cuarteto Estacional, Gliff o Glyph, todos sus libros fomentan la empatía, la solidaridad, la creatividad y el humor como formas resilientes de supervivencia en un mundo cada vez más polarizado y hostil. Sea cual sea vuestra elección, la lectura entraña sabiduría y reparación. Los libros como antídoto para atenuar la soledad o el desamor; como ancla que nos sostiene en periodos de enfermedad y de declive físico; la escrito-terapia como forma de trabajar e integrar experiencias traumáticas complejas, tanto individuales como colectivas; la narración y la poesía como herramientas para conocer y denunciar procesos de esclavitud y colonización, guerras, terrorismo, odio y discriminación por cuestiones de género, raza, orientación sexual, clase social, religión, capacitismo, neurodivergencia, etc. Libros que resuenan con fuerza en nuestras vidas; historias cuya magia nos envuelve y, de forma cuasi-ceremoniosa, nos transforman para siempre. ¿Quién no tiene un libro favorito, depositario de un recuerdo inolvidable?
Otra historia: escribo estas líneas en primavera, cuando la luz natural perdura durante más tiempo. La albura, capa blanda y blanquecina de los troncos, ha hecho su trabajo durante el invierno, transportando la savia hacia las ramas, y ya se vislumbran los brotes primaverales en los árboles. El cierzo de los últimos días ha dado paso a un repentino calor, propio del verano. Y mientras el ciclo de la naturaleza sigue su curso, aparece un agente artificial y artificioso que todo lo inunda; IA, lo llaman, que arrasa, sin piedad, con otra de las funciones que nos brinda la literatura: la posibilidad de desarrollar y dilatar nuestras facultades cognitivas activando conexiones neuronales y favoreciendo emociones espontáneas que nos hagan vibrar. Reivindico en este espacio la importancia de una lectura sosegada (slow reading) de poemas y novelas con tramas complejas con el propósito de recuperar la atención. Leer libros enteros, de principio a fin, se ha convertido hoy en día en un acto revolucionario, pues implica invertir tiempo y desafiar el dogma de la aceleración y fragmentación impuesto por la sociedad actual. Además de todas las recomendaciones y consejos prácticos que podéis encontrar en este espacio de OCODES, os animo a que incorporéis la lectura de un libro (al mes) como otro hábito de vida saludable.
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