La pseudoterapia y las personas mayores: Una amenaza silenciosa
17 de abril de 2026
A diferencia de las terapias recomendadas y supervisadas por profesionales sanitarios, las pseudoterapias carecen de una regulación estricta, proliferando sin control a través de plataformas digitales, medios de comunicación o canales informales.
Actualmente, las personas mayores presentan mayor vulnerabilidad de sufrir las consecuencias de estas prácticas terapéuticas carentes de evidencia científica. Bajo la premisa de ser alternativas naturales, seguras y sin efectos secundarios, las pseudoterapias ocultan una realidad muy diferente.
La población anciana: una tierra fértil para la desinformación
Según avanza la edad, aumentan las dolencias crónicas, las limitaciones funcionales y la sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo. Todo esto hace que algunas personas mayores busquen respuestas al margen del sistema sanitario convencional.
Estas prácticas ofrecen promesas de bienestar sin los efectos adversos de los fármacos. Para ello, emplean un lenguaje sencillo que se apoya en la validación de conocimientos ancestrales y creencias, recurriendo en última instancia a narrativas de carácter conspirativo contra la industria farmacéutica.
La población geriátrica es especialmente vulnerable debido a una serie de circunstancias, como son: una importante carga de enfermedades crónicas, sensación de soledad – “el terapeuta” los atrae dedicándoles un tiempo superior del que suelen disponer el personal sanitario del sistema de salud-, dificultad de acceso a información, tendencia a no contrastar la información recibida, así como presión social o familiar.
Algunas de las pseudoterapias más utilizadas por este colectivo son: homeopatía, acupuntura, terapia con imanes, reiki, biomagnetismo, suplementos nutricionales y hierbas medicinales.
Consecuencias de la pseudoterapia
Cabe destacar que estas prácticas no son inocuas, sino que en muchos casos pueden derivar en problemas de salud añadidos.
Algunas consecuencias que ponen en riesgo la salud son: retraso en el diagnóstico y tratamiento adecuado. Abandono de tratamientos y terapias efectivas, lo que conlleva a un agravamiento de la enfermedad presente y, habitualmente, aumento de gastos económicos innecesarios. Interacción con medicamentos prescritos, como antibióticos o anticoagulantes, con un correspondiente aumento del riesgo de efectos adversos no controlados.
Durante los últimos años se han documentado numerosos casos de interacciones entre plantas medicinales y fármacos sintéticos, reacciones adversas, intoxicaciones por suplementos no regulados, adicciones…
Desde un punto de vista social, la proliferación de las pseudoterapias fomenta una percepción distorsionada de la medicina, basada en la falacia de que lo “natural” es siempre mejor que la metodología científica, que se ve como impersonal o deshumanizada. Esta narrativa consigue confundir y debilitar la confianza en los profesionales de salud.

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