Cuando el gluten se vuelve el enemigo. Vivir con enfermedad celíaca

Yolanda Martínez Santos

13 diciembre 2024

La enfermedad celíaca (EC) es una enteropatía inmunomediada provocada por el gluten que afecta a pacientes genéticamente susceptibles. Esta reacción produce una atrofia severa de las vellosidades intestinales lo que provoca problemas digestivos de malabsorción, afectando a otras áreas de la salud debido a los déficit nutricionales. Es una enfermedad relativamente común que afecta al 1% de la población mundial y puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida. La incidencia ha aumentado rápidamente en las últimas cuatro décadas.

 

Por bajos que sean los niveles de exposición al gluten, este, puede provocar una inflamación de la mucosa intestinal aumentando el riesgo de complicaciones como: linfoma, cáncer de intestino, osteoporosis, anemia o desnutrición. Por tanto, se hace necesario un correcto diagnóstico y seguimiento de la EC, basado en el control nutricional, serológico y anatomopatológico. En la actualidad, se ha demostrado que una adherencia estricta y permanente a la dieta sin gluten (DSG) es el único tratamiento efectivo, fundamental para eliminar los síntomas de la enfermedad, evitar deficiencias nutricionales, recuperar la mucosa intestinal y mejorar la calidad de vida de estos pacientes. No obstante, la DSG es muy difícil de mantener. El gluten es un componente ampliamente utilizado, que a menudo se utiliza como fuente de proteína en numerosos productos alimenticios comerciales.

 

Aunque en los últimos años las patologías vinculadas al gluten han suscitado gran interés y estudio, la EC no es un fenómeno reciente ya que existen textos históricos que la mencionan. La primera alusión se atribuye a Areteo de Capadocia, en el siglo II a.c., quien en sus textos describió los síntomas de la enfermedad. La historia de la EC, puede dividirse en diferentes etapas marcadas por los avances en el diagnóstico y la comprensión de su etiopatogenia. Además, en cada uno de estos periodos, se identifican diversos hitos y descubrimientos clave para su diagnóstico, seguimiento y tratamiento.

 

Samuel J. Gee, el padre de la enfermedad celiaca

Este pediatra británico marcó un antes y un después en la historia de la EC. En 1888, impartió una conferencia en Londres donde daba a conocer su informe clínico “raro” que afectaba a niños y adultos “On the coeliac affection”, y que despertó el interés de la comunidad científica.  En él, identificó los síntomas que corresponden a la descripción clásica de la enfermedad: diarrea, pérdida de peso, dolor abdominal, hinchazón, gases, náuseas, etc. y que en el caso de los niños era común encontrar, irritabilidad y problemas de crecimiento y desarrollo.

 

Inicio de la dieta sin gluten en el tratamiento de la enfermedad celiaca

A lo largo del siglo XX, comenzaron los primeros ensayos sistemáticos con dietas experimentales que se basaban en el consumo o exclusión de ciertos alimentos. En la década de los 1920, se empezó a vincular la dieta con la etiopatogenia de la enfermedad celiaca. Poco después, en los años 40, el pediatra holandés K. Dicke, confirmó en su tesis doctoral, la conexión entre el trigo y la malabsorción de grasas, relacionándola con los síntomas característicos de la celiaquía. Su investigación demostró que eliminar el trigo, la avena y el centeno de la dieta mejoraba significativamente la absorción de los nutrientes en los pacientes tratados.

 

Avances en el diagnóstico de la enfermedad celiaca

Desde la década de 1950, la introducción de la biopsia peroral, permitió identificar alteraciones en la mucosa intestinal asociadas a la EC. En años posteriores, el desarrollo de métodos de diagnóstico avanzados como técnicas serológicas, genéticas e histológicashan impulsado un mayor entendimiento de esta enfermedad. Cabe destacar el reconocimiento de los haplotipos principales vinculados a la celiaquía (HLA-DQ2.5 y HLA-DQ8), la identificación de la transglutaminasa tisular (TG2) como un autoantígeno y la determinación de los anticuerpos IgA TG2 como biomarcador de enfermedad en celíacos no tratados.

 

Los péptidos Inmunogénicos de Gluten (GIP), un nuevo hito en el manejo de la celiaquía

La determinación de anticuerpos, la historia dietética y la clínica se utilizaban para monitorear la adherencia a la DSG de los pacientes con EC, siendo insuficiente en muchos casos para descartar transgresiones dietéticas y una correcta realización de la dieta.

Con el nuevo siglo, y durante las primeras décadas de los años 2000, se han desarrollado herramientas capaces de identificar de manera objetiva los péptidos inmunogénicos del gluten (GIP). Estas sustancias, son fragmentos específicos de proteínas de gluten, resistentes a la digestión gastrointestinal y que son capaces de desencadenar respuestas inmunológicas en los pacientes celíacos. Asimismo, ha crecido el interés en el uso del análisis centrado en los GIP, en heces u orina, para monitorizar  y diagnosticar la exposición al gluten en pacientes con EC. Se trata de pruebas no invasiva y fáciles de realizar, con una gran elevada sensibilidad y especificidad, por lo que se perfilan como los marcadores más prometedores y confiables para la detección de las transgresiones del gluten dietético.

 

¿Y en el futuro?

Como se ha relatado, los avances en el diagnóstico y tratamiento de la EC han permitido una mejor comprensión y manejo de la enfermedad. Estos hitos han sido fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes, al facilitar diagnósticos más precisos y enfoques terapéuticos más efectivos. En el futuro, los avances en biotecnología y terapias alternativas como enzimas digestivas específicas o vacunas, podrían revolucionar aún más la forma de manejo de la EC, ofreciendo a los pacientes, nuevas oportunidades para llevar una vida plena y sin restricciones.