Del tabaco al vapeo: Un desafío emergente en la salud de los más jóvenes
19 febrero 2025
Auge del vapeo: ¿Supone esto un retroceso en los logros alcanzados?
El tabaco, una vez fue símbolo de estatus y socialización, ahora se asocia con importantes riesgos para la salud. Es en el caso de los adolescentes donde ha perdido gran parte de su atractivo. Así se refleja en el reciente informe de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanza Secundaria donde se registraron los datos de consumo más bajos en la serie histórica. Pese a este panorama alentador, el consumo de vapers, por el contrario, ha experimentado un crecimiento exponencial en la misma franja de edad. Estos dispositivos, diseñados originalmente como una herramienta para dejar de fumar, han captado la atención de los jóvenes debido a una combinación de factores como variedad de sabores, diseños atractivos, permisibilidad de uso en espacios cerrados y la influencia de importantes campañas de marketing. A esto se suma la desinformación difundida en redes sociales, que genera una percepción errónea sobre su seguridad y los posibles efectos sobre la salud.
Vapeo y la era digital: La normalización del hábito a través de la pantalla
La llegada del vaper parece coincidir con un cambio de paradigma en los hábitos de consumo de los jóvenes. Las distintas plataformas de las redes sociales están llenas de contenido que normalizan su consumo, presentándolos como dispositivos modernos y atractivos y, aparentemente inofensivos. Influencers y celebridades promueven su uso como una tendencia de moda, contribuyendo a su popularización y generando una nueva forma de presión social a través de la pantalla. Los adolescentes están profundamente conectados al mundo digital, lo que amplifica la difusión de estos hábitos, normalizando así el consumo como una práctica inofensiva y socialmente aceptada, accesible y sin riesgos.
Riesgos asociados al vapeo
Un informe reciente del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC) destaca que, aunque los vapers contengan menos sustancias tóxicas que los cigarrillos tradicionales no son inofensivos. El vapeo, a pesar de ser presentado como una alternativa menos perjudicial que el tabaco sigue representando un riesgo significativo para la salud.
Diversos estudios demuestran que la nicotina puede afectar al desarrollo cerebral de los adolescentes y que la inhalación de los aerosoles de los cigarrillos electrónicos (metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, entre otros) puede provocar daños en los pulmones y causar cáncer.
Además, se ha demostrado que los vapers sirven como puerta de entrada al hábito de fumar y, la nicotina, al ser altamente adictiva, incrementa significativamente la probabilidad de que los jóvenes desarrollen una dependencia y continúen fumando, tal como indica la evidencia científica.
La normalización del consumo es otro aspecto preocupante. Los vapers están reintroduciendo el hábito de inhalar entre una generación que, en gran medida, había comenzado a rechazarlo. Esto unido a una baja percepción del riesgo, está reforzando la aceptación social del vapeo lo que reduce las barreras frente a su uso, poniendo en riesgo los avances alcanzados. La idea de que el vapeo es «menos peligroso» es ampliamente difundida en estas plataformas digitales.
¿Qué se puede hacer?
La lucha contra el vapeo juvenil requiere de un enfoque multidisciplinar comenzando por una regulación más estricta y educación sobre sus riesgos. España todavía mantiene en una zona gris en cuanto a la regulación de los cigarrillos electrónicos. Es crucial reforzar las leyes para limitar la venta a menores, controlar su publicidad, prohibir sabores más atractivos y sancionar el uso de vapers en espacios cerrados.
Por otro lado, es necesario generar conciencia entre los adolescentes sobre los riesgos del vapeo desmontando la falsa creencia de que es seguro y no supone ningún riesgo. Para ello, es esencial implementar campañas específicas para adolescentes, padres y educadores y adaptadas a los tiempos. Al mismo tiempo, es importante poner atención a la alfabetización mediática en salud dada la creciente desinformación en las plataformas digitales desarrollando programas efectivos que no solo eduquen sobre los riesgos del vapeo, sino que también aborden de manera proactiva los mensajes publicitarios que se difunden en redes sociales, protegiendo así a los jóvenes de su influencia.
En definitiva, la disminución del consumo de tabaco es un éxito de salud pública. Sin embargo, el auge del vapeo entre los adolescentes nos recuerda que la lucha contra las adicciones es un proceso constante y cambiante. El tránsito del tabaco al vaper no solo refleja una transformación en los hábitos de consumo, sino que también destaca cómo las adicciones pueden adoptar nuevas formas, lo que subraya la necesidad de mantenernos alerta de manera continua. Proteger a los jóvenes de estas nuevas formas de consumo supone un nuevo reto para la salud pública. Adaptar las estrategias no solo es necesario, sino urgente si queremos evitar una que una generación entera normalice el consumo de nicotina bajo nuevas formas.

Última entrada
¿Quieres colaborar con nosotros en la creación de artículos para la web?
Descarga aquí las normas de colaboración con OCODES para autores/as.

