Dignidad y Salud: Un derecho que nos une a todos

Rebeca Pérez Campo

7 de Abril de 2025

La dignidad humana, según Bernardino Esparza Martínez, Profesor Investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, es un valor intrínseco que trae consigo el ser humano al nacer. Este valor fundamental se convierte en la base de todos los derechos humanos, cumpliendo con el respeto a los derechos culturales, sociales y económicos, caracterizados por un sistema inicial de protección determinado con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que exige el respeto incondicional de estas garantías para todas las personas.

Dicho de otra manera, la dignidad nos hace ser personas honradas, respetables, integras, decentes, etc. y, en definitiva, nos hace ser mejores no sólo de cara a los demás sino con nosotros mismos. En este sentido, es donde sin duda alguna aparece su relación con la salud. El concepto de dignidad está relacionado con el derecho que cada persona tiene sobre la vida, a la libertad, a la educación, a la salud o a la cultura, entre otros, permitiéndonos ser mejores personas cada día o, al menos, intentarlo. La dignidad y la salud se basa en unos cuidados sanitarios basados en la calidad y en la ética que deben estar basados necesariamente en el respeto por las personas que son atendidas en cualquier sistema de salud del mundo. De hecho, la vulneración de la dignidad humana en términos de humillación confluye hacia actos que atacan o disminuyen la autoestima de una persona o un grupo. Por lo que respetar la dignidad sigue siendo un factor determinante que potencia la consecución de una buena salud en el individuo y, a su vez, en la sociedad en la persona pertenece.

Por lo tanto, reconocer y respetar la dignidad implica aceptar que toda persona tiene valores innatos e individuales no deben ser reducidos, inhabilitados ni negociados y es independiente de las cualidades «accidentales», como puede ser el género, estatus social, cultura, religión, etnia, etc.

Por otro lado, la dignidad ética se relaciona con el desarrollo personal y las decisiones que el ser humano toma a lo largo de su vida, y que, sin ápice de duda, nos llevan a desarrollar una mejor o peor calidad de vida la cual permite conseguir una calidad en salud.

Hoy en día, tener un buen oficio y un techo o vivienda donde vivir, ya hace ver que eres una persona digna de la sociedad, pero si bien es verdad, no debemos olvidar a aquellos que no tienen tanta suerte en el día a día y son discriminados por no contar con estas oportunidades.

Desde globaldignity.org en 2005, tres jóvenes líderes mundiales iniciaron una conversación en el Foro Económico Mundial sobre cuán polarizado se sentía el mundo. Hay muchas cosas que nos dividen: la política, la religión, la raza, las fronteras. Estas divisiones alimentan el odio, los conflictos, la guerra, la intolerancia y la injusticia. Pero todos, en todas partes, tenemos el anhelo de ser comprendidos, valorados y reconocidos, de poder hacer realidad nuestros sueños y nuestro potencial en la vida. Esto es universal y cierto para cada uno de nosotros.

Decididos a unir a más personas en la convicción de que todos merecen vivir una vida digna, estos jóvenes líderes fueron el príncipe heredero Haakon de Noruega; John Bryant, director ejecutivo y fundador de Operation HOPE; y Pekka Himanen, autor y filósofo, escribieron los Principios Fundacionales de una nueva organización sin fines de lucro y con el nombre Global Dignity. Muhammad Ali fue la primera persona en sumarse a ellos. Además, en esta iniciativa recibieron el apoyo de las asesoras fundadoras Hilde Schwab e Irene Chu. Actualmente, Global Dignity trabaja en más de 80 países y llega a más de 1 millón de personas cada año a través de talleres, eventos e iniciativas sobre Dignidad. Desde 2006, Global Dignity ha estado trabajando para inculcar una comprensión más profunda de los valores detrás del significado de la dignidad y para apoyar a líderes centrados en la dignidad activos en sus comunidades alrededor del mundo.

Yo, como Embajadora de la Dignidad, animo a todo el mundo a ser partícipe de este movimiento y a que se unan a esta causa, ya que juntos podemos hacer sin duda un mundo mejor en el que vivir.