Edadismo o discriminación por razón de edad
Leticia Allué Sierra
17 de junio de 2025
El 15 de junio constituye el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, desde que así fuera designado en el año 2011 por la Organización de las Naciones Unidas. Con el objetivo de sensibilizar sobre la magnitud de dicha problemática, cada año se acompaña su celebración de un lema específico que, en 2025, se ha concretado en: Más allá de la edad.
La OMS reconoce que el maltrato a las personas mayores constituye un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a dichas personas, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Su magnitud es desconocida, dada la escasez de investigaciones al respecto, aunque se estima que, una de cada seis personas de edad avanzada en todo el mundo, sufre algún tipo de abuso (cifra variable según la región geográfica, la cultura o el área vital en la que se experimente).
Así mismo, un trabajo publicado en The Lancet que incluyó a 28 países (16 de ellos en vías de desarrollo), aseguró que aproximadamente un 16% de los mayores de 60 años han experimentado alguna de sus formas, ya sea el abandono, la negligencia, el abuso psicológico, físico, económico, sexual o cualquier menoscabo de la dignidad o falta de respeto. Todas estas tipologías, aunque con características diferentes, pueden dimanar de un fenómeno común, el edadismo o discriminación por razón de edad.
El edadismo, cuyo término original en inglés fue ageism, se compone de tres dimensiones: estereotipos (cómo pensamos), prejuicios (cómo nos sentimos) y discriminación (cómo actuamos). Comienza a internalizarse en la infancia y va afianzándose con los años, pudiendo manifestarse a nivel institucional, interpersonal o autoinflingido y expresarse de forma implícita o explícita.
Algunos de los modos en que puede presentarse son la evitación de contacto con este grupo poblacional, su visión sesgada en los medios de comunicación y las redes sociales o las desigualdades en la prestación de los servicios sanitarios, recibiendo este último el nombre de medical ageism. Desafortunadamente, todos ellos alcanzaron su máxima expresión durante la crisis pandémica de la COVID-19, momento en que el conflicto intergeneracional acaparó todos los debates y se acentuó el trato desigual basado en la edad.
El edadismo repercute en el bienestar psicológico y la salud de quienes lo experimentan, dada la estrecha relación entre sus consecuencias negativas y el modo en que influye en la autopercepción del individuo en cuestión. De hecho, un estudio longitudinal desarrollado durante 23 años concluyó que, quienes poseían imágenes más positivas sobre la vejez, vivieron 7,5 años más respecto a quienes no las tenían.
En definitiva, el envejecimiento poblacional representa un fenómeno demostrado a nivel global y requiere una sociedad comprometida por responder a las necesidades de una población diversa y ávida por ser contemplada desde una perspectiva realista.

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