El agua con gas y sus posibles beneficios para la salud

Sofía Pérez Calahorra

22 de marzo de 2026

Para En los últimos años, el creciente cuerpo de evidencia sobre los efectos negativos e las bebidas azucaradas, su progresiva pérdida de aceptación social ha impulsado cambios en los patrones de consumo. Cada vez más, los consumidores buscan opciones más saludables sin renunciar a características sensoriales o refrescantes de muchas bebidas.

En este contexto, el agua con gas ha emergido como una alternativa atractiva. Se trata de una bebida refrescante, sin aporte calórico ni azúcares añadidos, que mantiene la capacidad hidratante del agua sin gas y que, gracias a su efervescencia, puede incluso aumentar la sensación de saciedad y frescor.

Es importante indicar como el agua, en cualquiera de sus formas, constituye un elemento esencial en la alimentación diaria.

 

La composición del agua

 

El agua con gas es, esencialmente, agua a la que se ha añadido o contiene dióxido de carbono, formando ácido carbónico, responsable de su efervescencia y ligero sabor ácido. Al igual que sucede con el agua sin gas, la composición de su versión con gas puede presentar distintas composiciones minerales: cálcica, magnésica, sulfatada, sódica o clorurada, entre otras.

Su pH puede variar en función de su composición, aunque generalmente se sitúa en valores ligeramente ácidos debido al ácido carbónico. La mineralización depende del origen y la marca, por lo que resulta relevante revisar el etiquetado para conocer su contenido específico.

En cuanto a su capacidad de hidratación, la evidencia disponible sugiere que es comparable a la del agua sin gas, ya sea embotellada o del grifo. Asimismo, la presencia de minerales podría contribuir adicionalmente al equilibrio electrolítico.

La Organización Mundial de la Salud ha subrayado la importancia de la composición mineral del agua de consumo, destacando que las aguas con mayor contenido en minerales pueden contribuir al aporte diario de ciertos micronutrientes. En este sentido, algunas aguas con gas podrían representar una fuente complementaria de estos elementos.

 

 

Efectos potenciales del agua con gas sobre la salud

 

Los posibles beneficios del agua con gas parecen depender, en gran medida, de su composición mineral y de la cantidad consumida. No obstante, la evidencia aún es limitada y, en algunos casos, contradictoria.

 

Función gastrointestinal

Diversos estudios sugieren que el agua con gas puede mejorar la deglución, tanto en individuos sanos como en pacientes con disfagia, al estimular los músculos implicados en este proceso. Asimismo, podría contribuir a aliviar síntomas como dispepsia y estreñimiento, además de incrementar la sensación de saciedad.

Sin embargo, algunos trabajos han observado que el consumo de bebidas carbonatadas puede aumentar los niveles de ghrelina, hormona relacionada con el apetito, lo que podría favorecer una mayor ingesta alimentaria. Además, en determinadas personas puede provocar las molestias típicas como distensión abdominal o molestias digestivas, por la ingesta de gas.

 

Función urinaria y prevención de litiasis renal

Algunos estudios sugieren que el consumo regular de agua con gas, especialmente aquella rica en bicarbonato podría ayudar a prevenir la formación de cálculos renales al favorecer un pH urinario más alcalino y reducir la precipitación de oxalato cálcico.

No obstante, también se ha descrito que las bebidas carbonatadas podrían asociarse a un mayor riesgo de incontinencia urinaria en mujeres mayores, por lo que se requiere cautela en determinados grupos poblacionales.

 

Riesgo cardiovascular y salud metabólica

Una hidratación adecuada es fundamental para mantener la salud metabólica y cardiovascular. En este sentido, algunas investigaciones indican que las aguas minerales, incluidas las carbonatadas, podrían contribuir a la regulación de la presión arterial gracias a su contenido en magnesio, calcio y bicarbonato.

Asimismo, ciertos estudios han observado que el consumo regular de agua con gas podría reducir algunos marcadores de riesgo cardiometabólico, como el colesterol y la glucosa, aunque no se han evidenciado cambios significativos en el peso corporal, los triglicéridos o el índice de masa corporal.

 

Salud ósea y dental

En relación con la salud ósea, no se han encontrado efectos adversos asociados al consumo habitual de agua con gas, incluso en poblaciones de mujeres posmenopáusicas con mayor riesgo de osteoporosis.

En cuanto a la salud dental, el agua con gas puede tener un cierto riesgo potencial erosivo sobre el esmalte debido a su acidez y a la ausencia de fluoración. Sin embargo, este efecto es considerablemente inferior al de los refrescos azucarados y carbonatados, cuyo impacto negativo está ampliamente documentado.

 

En definitiva, aunque se necesita más investigación para comprender plenamente los efectos del agua con gas en función de su composición y origen, puede considerarse una alternativa saludable frente a las bebidas azucaradas.

Su consumo moderado puede contribuir a la hidratación y aportar minerales con posibles beneficios para la salud digestiva, renal y cardiovascular. No obstante, es recomendable individualizar su consumo, teniendo en cuenta la tolerancia digestiva y las necesidades específicas de cada persona, así como la composición del producto elegido.