La calidad del agua y la salud
Mireya García-Gracia y Nadia Larumbe
18 de septiembre de 2025
El agua y su relevancia
El agua es un recurso fundamental para la supervivencia de los seres vivos. En la actualidad, pese a que su acceso ha aumentado, todavía hay millones de personas que no tienen cerca una fuente de agua potable, situación que se puede agravar si éstas terminan contaminadas debido a la existencia de escasas infraestructuras de saneamiento. Además, debido al cambio climático, las potenciales sequías y nuevos focos de contaminación por extensión de la zona endémica de parásitos y otros contaminantes biológicos, convierten el agua en un bien preciado por el que muchas personas se pueden ver forzadas a migrar en el futuro. En los países con PIB per cápita alto, es más habitual el acceso a fuentes de agua potable, pero no por ello están exentos de brotes infecciosos cuando no se atiende de forma adecuada a los controles de calidad.
Mecanismos de control calidad del agua: depuradoras y potabilizadoras
En España, para el abastecimiento de las poblaciones, el agua se potabiliza en las estaciones de tratamiento de aguas potables (ETAP), donde pasa por una serie de tratamientos hasta lograr una calidad y seguridad adecuada para el consumo humano. Tras su uso, las aguas residuales se dirigen a las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), donde se aplican las medidas oportunas para permitir su vertido nuevamente al medio acuático con una calidad suficientemente buena para no alterar la de los cursos de agua naturales. Debido a la escasez y al crecimiento de las poblaciones aumenta la demanda de agua, por lo que su reutilización es una práctica cada vez más frecuente. Para ello, tras la depuración de las aguas, estas pueden pasar por procesos adicionales que permiten su reutilización para fines agrícolas, industriales o recreativos, como aguas regeneradas.
De acuerdo con la normativa vigente, en las ETAP las aguas se someten a tratamientos fisicoquímicos para garantizar la seguridad química y microbiológica. Para medir su calidad se utilizan indicadores de contaminación fecal, como el recuento de coliformes totales, Escherichia coli, enterococos, y Clostridium perfringens. Se ha establecido un límite de Legionella presente en el agua potable, puesto que esta bacteria puede ocasionar infecciones respiratorias graves y se ha observado un aumento de los brotes de legionelosis, especialmente en los países mediterráneos. En ciertos casos se analiza la presencia de Cryptosporidium u otros microorganismos que señale la autoridad sanitaria por su implicación en brotes infecciosos.
En las EDAR, se controlan una serie de parámetros físicoquímicos que permiten un vertido seguro de las aguas de nuevo a su fuente original. Sin embargo, no se han marcado criterios de control microbiológico del agua, puesto que se asume que los patógenos fecales disminuyen su concentración al encontrarse fuera de su hábitat. En el caso de que el destino de las aguas vaya a ser la regeneración, sí que se deben cumplir una serie de requisitos microbiológicos para un reuso seguro. Entre estos parámetros encontramos sobre todo patógenos intestinales como nemátodos, Escherichia coli, Taenia saginata, Taenia solium y Salmonella, cuyo consumo puede producir enfermedades digestivas, o Legionella, cuando existe riesgo de aerosolización en el uso previsto del agua regenerada. En cualquier caso, los límites establecidos dependen del uso final del agua regenerada.
Contaminantes emergentes
En los últimos años han empezado a considerarse nuevos contaminantes que comprometen la salud de los seres vivos y del medioambiente, los denominados contaminantes emergentes, que se suman a los que se controlan habitualmente. No están contemplados en las normativas actuales, pero gracias a los avances en las técnicas de análisis químico y biológico, se pueden detectar en pequeñas concentraciones. Es relevante destacar que incluso a bajos niveles pueden causar importantes afecciones en la salud humana.
Como ejemplos de estos contaminantes encontramos los plaguicidas, algunos compuestos industriales y fármacos; en este último grupo son de especial relevancia los disruptores endocrinos y los antibióticos. Se encuentran en concentraciones muy pequeñas en las aguas, pero su presencia puede ocasionar problemas en la fauna que habita en los cursos de agua, en la población que la utiliza y en las bacterias del medio natural que generan resistencia a antibióticos y sufren selección de aquellas más resistentes. En hospitales y centros sanitarios, es especialmente importante esta problemática, y se vigila la presencia de bacterias como Pseudomonas aeruginosa, debido a su alta resistencia al tratamiento y su elevada patogenicidad en el sistema respiratorio.
Estos contaminantes no se eliminan por las técnicas convencionales de tratamiento del agua y pueden acumularse en la naturaleza tanto de forma libre como en reservorios ambientales, pudiendo ser después reconducidos de nuevo a las redes de suministro de agua de la población.
Este tema es tan relevante que, a nivel de europeo, se están invirtiendo esfuerzos en detectar antibióticos y bacterias potencialmente resistentes, así como sus posibles reservorios ambientales en zonas clave para su vigilancia. En la Universidad de Zaragoza, el grupo Agua y Salud Ambiental participa en los proyectos EMERGENTcy (POCTEFA) e INPATBIOTICS (AEI), contribuyendo a investigar la presencia de estos contaminantes y su posible eliminación y los posibles reservorios en los sistemas acuáticos.
Mensaje para llevarse a casa
El agua tiene un rol esencial en la regulación del medioambiente y en la salud de humanos y animales. Es, por tanto, imprescindible que el control de su calidad se lleve a cabo por los cauces adecuados y sea lo más exhaustivo que las tecnologías y el sentido común permitan. Esto es una labor que ayuda a prevenir enfermedades, permite la reutilización de los recursos hídricos de forma segura y contribuye a paliar el deterioro medioambiental por el uso antropogénico del agua.
De esta forma, el control de la calidad del agua tiene un papel fundamental desde una perspectiva de Salud Global, ya que su impacto sobre el medioambiente influye directamente sobre la salud humana y animal. La regeneración de las aguas con un control de calidad adecuado permite la reutilización de este recurso limitado, consolidando su correcto aprovechamiento y disponibilidad para generaciones futuras

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