Mitos y realidades en torno al ictus

María Pérez Corral

24 Julio 2024

El ictus es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad adquirida en el adulto en España. Se define como una enfermedad cerebrovascular producida por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, lo que conlleva un déficit de oxígeno y alteración de las funciones cerebrales. Al ictus también se le conoce como Accidente Cerebro Vascular.

La importancia de esta enfermedad emerge de su inclusión como emergencia médica y las secuelas posteriores. En este sentido, el ictus representa un desafío significativo tanto para la población, como para el profesional.

¿Conocemos los mitos y verdades que existen sobre el ictus?

Según el Dr. Jesús Porta-Etessam, presidente la Sociedad Española de Neurología: “El ictus se puede prevenir, el ictus se puede tratar de manera efectiva. Está en manos de todos tratar de frenar esta enfermedad”.

 

MITOS

MITO 1. El ictus sólo afecta a adultos mayores.

Es un error común pensar que solo afecta a personas mayores. Aunque es una patología común en personas más longevas, se ha demostrado que puede afectar a cualquier edad, ya sea por factores congénitos o por estilo de vida. El Ministerio de Sanidad, junto con laSociedad Española de Neurología, afirma que cada vez es más frecuente entre jóvenes, pues en los últimos 20 años ha aumentado un 25% el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años.

En Aragón, un estudio realizado por Tejada Meza et al. mostró que el ictus isquémico en el adulto joven no es infrecuente en nuestro territorio y está asociado al incremento de factores de riesgo vasculares.

MITO 2. El ictus no se puede prevenir.

Actualmente se ha demostrado que el estilo de vida saludable y el control de los factores de riesgo vasculares modificables repercuten significativamente en la reducción del riesgo de padecer un ictus.

 En abril de 2024, se aprobó la actualización de la Estrategia del Ictus del Sistema Nacional de Salud, donde se pone el foco en la importancia de la prevención, proponiendo un abordaje integral de la promoción y de la prevención primaria y secundaria: “En la aparición del ictus influyen factores que pueden ser modificables. Se estima que hasta el 90% de los casos de ictus se podrían evitar controlando aspectos como la hipertensión, tabaquismo, sedentarismo, mala alimentación, obesidad, alcoholismo, consumo de drogas, estrés, colesterol o diabetes”.

MITO 3. La mayoría de los ictus son mortales.

Aunque el ictus puede ser una patología potencialmente mortal, menos del 20% son causa de muerte. Una atención temprana, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación adecuadoslogran que gran parte de las personas afectadas se recuperen con una discapacidad mínima, y que las tasas de supervivencia aumenten progresivamente.

MITO 4. El ictus no presenta síntomas previos.

Si bien muchos ictus ocurren de forma repentina y sin previo aviso, no todos los casos siguen este patrón. Se estima que aproximadamente el 15% de los casos se preceden de una cefalea centinela en la semana previa, catalogada como “cefaleas distintas a las habituales”. Además de esta afección, el ictus puede presentarse junto a alguno de los siguientes síntomas característicos: dificultad para hablar, debilidad muscular en un lado del cuerpo, pérdida repentina de visión, pérdida de equilibrio, dolor repentino y/o fuerte de cabeza y desviación comisura bucal.

Cabe destacar que algunas personas experimentan síntomas que pueden aparecer y desaparecer durante horas o días antes del evento principal. Estos síntomas, conocidos como ataques isquémicos transitorios, son señales de advertencia de un posible ictus futuro y no deben ignorarse.

MITO 5. Sólo se recuperan capacidades en los primeros seis meses tras la lesión cerebral.

Según la Guía de Neurorrehabilitación para Personas con Daño Cerebral Adquirido, la idea tradicional de un punto de estabilización clínica, en torno a los 3 a 6 meses después del ictus,ha cambiado a lo largo de la última década.

Durante los primeros seis meses, gracias a los mecanismos de neuroplasticidad neuronal, la recuperación es más notoria. Sin embargo, hoy en día sabemos que el modelo de recuperación tras un ictus no es un modelo lineal, y que el momento de estabilización («plateau» en la literatura) parece extenderse más allá de los primeros meses. En este sentido, gracias a las nuevas tecnologías e implantación de sistemas de rehabilitación multidisciplinares, se han logrado mejorías incluso años después del evento que generó la lesión inicial.

MITO 6. Los ictus son hereditarios.

La gran mayoría de los ictus no son hereditarios, aunque en algunos casos hay un componente genético que no es determinante. El ictus es una enfermedad compleja que presenta una etiopatogenia diversa. Aunque los antecedentes familiares pueden jugar un papel importante, a diferencia de las enfermedades monogénicas, no dependen exclusivamente de ellos para desarrollarse.

 

REALIDADES

REALIDAD 1. En los últimos años han aumentado los casos de ictus.

Se estima que los ictus aumentarán casi un 50% entre 2020 y 2050. En los últimos años ha incrementado notablemente la incidencia de ictus en la población adulta joven, hasta un 25% en los últimos 10 años, a causa del aumento de los factores de riesgo vasculares en este grupo etario.

REALIDAD 2. Existen factores de riesgo modificables.

La Sociedad Española de Neurología (SEN), en las recomendaciones para la prevención del ictus publicadas en 2021, indica que la actuación sobre los hábitos de vida constituye una piedra angular en la prevención primaria y secundaria: “El cese del tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, evitar el estrés crónico y la obesidad, seguir una dieta mediterránea y la actividad física regular, son medidas fundamentales para reducir el riesgo de sufrir un ictus. Además, se aconseja desarrollar políticas encaminadas a disminuir la contaminación atmosférica.

REALIDAD 3. El tiempo es oro en la atención al ictus.

El ictus es una emergencia médica dado que es una enfermedad tiempo-dependiente. Es decir, cuanto más temprana sea su detección, acceso a pruebas y tratamiento, mayor será la probabilidad de sobrevivir y mayor también la de superarlo sin secuelas importantes. La doctora Mar Castellanos, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN detalla: «siempre estaremos hablando de una urgencia médica, porque cuanto más tiempo pase sin flujo sanguíneo una zona de nuestro cerebro, mayores serán las consecuencias«. En este sentido, la concienciación de la población y el reconocimiento de los síntomas son fundamentales.

REALIDAD 4. La rehabilitación es un eje clave.

Un tratamiento y rehabilitación multidisciplinar, integral, coordinado y basado en la terapia física, ocupacional y neurológica, ha demostrado mejorar la calidad de vida, autonomía y funcionalidad de los afectados tras sufrir un ictus.

REALIDAD 5. El Ictus afecta a la persona y a su entorno.

El ictus no sólo afecta a la persona que lo sufre. El papel de la familia es fundamental, pues tanto la unidad familiar como el entorno, padecen modificaciones funcionales y estructurales. En ese sentido, la valoración y el apoyo en esta esfera son fundamental.