¿Y si fuera EPOC?
Beatriz Esperanza Sanz Abós
19 de noviembre de 2025
El 19 de noviembre de 2025 se celebra el Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Esta iniciativa, impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD), tuvo lugar por primera vez en 2002 y, desde entonces, más de 50 países involucran a profesionales de la salud y grupos de pacientes para realizar actividades destinadas a concienciar y educar sobre la EPOC.
Este año, bajo el lema “Si te falta el aire, piensa en la EPOC”, se persigue concienciar sobre la enfermedad y recordar que es una de las causas más frecuentes de falta de aliento, promoviendo una mejor comprensión de esta enfermedad, sus factores de riesgo, sus tratamientos y las estrategias de prevención.
Según la OMS, la EPOC es una enfermedad pulmonar crónica común, prevenible y tratable que afecta a hombres y mujeres de todo el mundo. Esta organización prevé que para el año 2030 esta dolencia será la tercera causa más importante de mortalidad a nivel mundial.
La EPOC se caracteriza por la obstrucción persistente del flujo de aire en los pulmones, lo que dificulta la respiración, y se agrava en forma de enfisema o bronquitis crónica. Está causada principalmente por la inhalación del humo del tabaco, la inhalación de partículas de polvo y sustancias químicas en el lugar de trabajo y la contaminación ambiental. Inicialmente se manifiesta con tos y expectoración matutina, dificultad para respirar al realizar esfuerzos físicos, sibilancias y fatiga. Con el tiempo, tareas cotidianas como vestirse o bañarse pueden volverse agotadoras.
Su prevalencia continúa aumentando en España y, en la mayoría de los casos, el diagnóstico no se realiza a tiempo. Suele identificarse en la edad adulta y afecta por igual a ambos sexos, en parte debido al incremento del consumo de tabaco. Sin embargo, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden retrasar su progresión. No obstante, en muchos casos, cuando se diagnostica, la enfermedad ya ha alterado significativamente la vida de la persona afectada, llegando a provocar fatiga ante mínimos esfuerzos, ingresos hospitalarios frecuentes, dependencia de oxígeno e incluso aislamiento social. Además, no olvidemos que la enfermedad puede tener consecuencias económicas considerables debido a la limitación de la productividad en el trabajo y en el hogar y a los costos del tratamiento.
Por lo tanto, uno de los retos es la detección precoz de la EPOC, que puede realizarse con una prueba sencilla como es la espirometría, prueba diagnóstica de primera elección que permite detectar alteraciones en la función pulmonar. Se trata de una prueba sencilla, rápida e indolora que dura aproximadamente diez minutos y que consiste en llenar completamente los pulmones y luego expulsar el aire con la mayor rapidez posible, midiendo así la cantidad y velocidad del flujo de aire. Gracias a la espirometría se puede detectar la enfermedad en fases tempranas, antes de que cause consecuencias graves, y permite también realizar el seguimiento y tratamiento del paciente.
La lucha contra la EPOC forma parte de actividades de prevención y control de las enfermedades no transmisibles que lleva a cabo la OMS, cuyos objetivos son:
- Aumentar la sensibilización acerca de las enfermedades crónicas.
- Crear ambientes más saludables.
- Reducir los factores de riesgo comunes de las enfermedades no transmisibles:
- Consumo de tabaco y exposición al humo del tabaco.
- Exposición ocupacional a polvos, humos o sustancias químicas.
- Contaminación ambiental de interiores y exteriores.
- Alimentación no saludable.
- Sedentarismo y falta de actividad física.
- Prevenir las muertes prematuras y las discapacidades evitables relacionadas con las principales enfermedades no transmisibles.
La OMS, con iniciativas como Rehabilitación 2030, está adoptando medidas estratégicas para reforzar y priorizar los servicios de rehabilitación en los sistemas de salud. Entre sus objetivos se incluyen la elaboración de protocolos para evaluar, diagnosticar y tratar enfermedades respiratorias crónicas, como la EPOC, junto con módulos de asesoramiento sobre hábitos saludables, como el abandono del tabaco y los cuidados personales. También busca fortalecer la rehabilitación pulmonar para la EPOC y destaca que la prevención primaria y el tratamiento más efectivos de esta enfermedad pasan por reducir la exposición al humo del tabaco. Además, promueve intervenciones como las soluciones energéticas domésticas no contaminantes (CHEST), orientadas a facilitar el acceso a fuentes de energía seguras y limpias dentro del hogar.
La Alianza Mundial contra las Enfermedades Respiratorias Crónicas, que contribuye a la labor de la OMS en materia de prevención y control de estas patologías, es una colaboración voluntaria de organizaciones nacionales e internacionales de numerosos países que tiene como objetivo lograr que todas las personas puedan respirar libremente.
La EPOC no tiene cura, pero se puede controlar con distintos tratamientos:
- Fármacos como broncodilatadores y corticoides inhalados para controlar los síntomas.
- Deshabituación tabáquica: es la medida más importante para frenar la enfermedad.
- Oxigenoterapia domiciliaria y portátil.
- Rehabilitación pulmonar con ejercicios y educación para manejar la enfermedad.
- Vacunas contra la gripe, la COVID-19 y el neumococo, para prevenir infecciones.
- Tratamientos biológicos como los que ya se utilizan para el asma.
Todos estos tratamientos y cambios en el estilo de vida son pasos clave para mejorar la calidad de vida y prolongar, con una buena calidad de vida, los años de vida de las personas afectadas por la EPOC.

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