Enfermedad de Chagas y embarazo
Natalia Barrio Forné
14 de abril de 2025
La Enfermedad de Chagas o tripanosomiasis americana es una enfermedad infecciosa causada por el parásito Trypanosoma cruzi. Aunque esta afección era característica de zonas rurales desfavorecidas y zonas tropicales de las Américas, en la actualidad debe controlarse en todas aquellas gestaciones que hayan podido estar expuestas al parásito Trypanosoma Cruzi a través de las heces o la orina de insectos (triatominos), alimentos contaminados por las heces o la orina del insecto o la transmisión vertical, entre otras.
La transmisión vertical se produce por vía placentaria, afectando al feto. Se estima que entre el 4% y el 10% de los casos se producen por esta vía, que incluso se establece como la principal en aquellas regiones sin transmisión vectorial activa.Generalmente, la infección no se produce antes de la semana 12 de gestación, por lo que la enfermedad no suele producir malformaciones en el feto.
Los síntomas de la Enfermedad de Chagas son muy variables. Puede desarrollarse como una enfermedad asintomática o presentarse al nacer, a los días o a las semanas del nacimiento. Es común que los fetos infectados nazcan prematuramente, tengan bajo peso en relación a su edad gestacional, puntúen bajo en el test de Apgar y muestren un crecimiento retardado respecto a los niños no infectados.
Tras el nacimiento, pueden aparecer síntomas inespecíficos como fiebre, edemas (más o menos generalizados), lesiones cutáneas, anemia (disminución de la hemoglobina) o trombocitopenia (disminución de las plaquetas). También puede aparecer dificultad respiratoria, que suele estar asociado a la inmadurez pulmonar en los prematuros. Otros síntomas, como la esplenomegalia (aumento de tamaño del bazo), la hepatomegalia (aumento de tamaño del hígado) o la ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas) se relacionan con la Enfermedad de Chagas.
Los casos más graves de la enfermedad afectan al 30%-40% de los fetos. En estas ocasiones, se pueden producir alteraciones en el sistema nervioso central (como meningoencefalitis asociada a microcefalia) y en el corazón (miocarditis aguda, cardiomegalia y arritmias) que, aunque relativamente poco frecuentes, son motivo de un aumento de la mortalidad.
La Organización Panamericana de Salud ha estimado que el 25% de la población de América Latina está expuesta a la Enfermedad de Chagas, relacionando a 21 países de esta área como zonas endémicas. Sin embargo, la globalización ha contribuido a extender la afección a cualquier punto del planeta ya que, además, no existe en la actualidad vacuna o forma de detección precoz adecuada.
La prevalencia en Europa de la Enfermedad de Chagas se sitúa en torno a un 4,2%, siendo mayor en migrantes latinoamericanos. Aunque las cifras de la enfermedad en España no son precisas, algunos estudios afirman que podrían situarse en torno al 27,7%. En cualquier caso, estos datos deben tomarse con precaución puesto que se estima que solo se diagnostican el 10% de las infecciones.
La Enfermedad de Chagas en España resulta una cuestión relevante, puesto que el país constituye el primer destino europeo de migrantes que proceden de zonas endémicas, principalmente Ecuador, Colombia, Bolivia y Argentina.
Por otro lado, se ha comprobado que aquellas gestantes que provienen de zonas no endémicas suelen mostrarse asintomáticas, por lo que es importante un cribado precoz para administrar el tratamiento oportuno en caso de obtener un resultado positivo. En este sentido, numerosas investigaciones hacen alusión a la importancia de la implantación en zonas no endémicas de un sistema de screening por su rentabilidad. Su detección permitiría un tratamiento temprano con tasas de curación en torno al 100% de los casos. A pesar de ello, muchas comunidades no tienen protocolizado un estudio sistemático de la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó como objetivo el tratamiento del 100% de los lactantes con Chagas en 2030 y, como consecuencia, en 2021 la Secretaría General Iberoamericana creó la iniciativa “Ningún bebé con Chagas: El camino hacia Nuevas Generaciones Libres de Chagas”, que forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
En este documento, se insta a los Ministerios de Salud a actuar coordinadamente para favorecer su detección, a través de la analítica sanguínea y el tratamiento oportuno en los casos positivos. Además, se reconoce a España como un país no endémico implicado y con experiencia en la creación y desarrollo de protocolos y guías de actuación; y también como país participativo en la redacción de esta iniciativa, junto a otros países de América.
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