Día Mundial de la Fertilidad: cuando algunas historias no acaban en un nacimiento

Día Mundial de la Fertilidad: cuando algunas historias no acaban en un nacimiento

Carlos De Bonrostro Torralba
4 de junio de 2026
En reproducción asistida hablamos constantemente del éxito. Hablamos de tasas de embarazo, de embriones, de transferencias, de resultados, de avances tecnológicos y de oportunidades. En parte, es lógico que lo hagamos, porque detrás de cada tratamiento hay un deseo profundo: el de formar una familia, el de tener un hijo, el de ver cumplido un proyecto vital que muchas personas llevan imaginando desde hace muchos años.

 

Sin embargo, el Día Mundial de la Fertilidad también debería ser un día para hablar abiertamente de quienes recorren ese camino, pero no llegan al destino que esperaban. De quienes lo intentaron una vez, dos, tres o muchas más. De quienes recibieron llamadas incómodas, resultados inesperados, embriones que no evolucionaron, transferencias que no implantaron o embarazos que se detuvieron demasiado pronto.

 

Es importante entender que la infertilidad va mucho más allá de un diagnóstico médico, es también una experiencia emocional, íntima y muchas veces llevada en silencio. Y a la vez, supone un auténtico terremoto capaz de alterar la relación con el propio cuerpo, con la pareja, con el entorno e, incluso, con el futuro que siempre se había imaginado.

 

La infertilidad es un proceso vital difícil, que puede hacer que cada menstruación duela de una manera diferente, que cada embarazo ajeno despierte sentimientos contradictorios, que cada espera parezca interminable y que cada nuevo intento exija una fortaleza enorme, a veces invisible a los demás.

 

Como profesionales, nuestra responsabilidad es explorar todas las opciones, ofrecer la mejor evidencia disponible y acompañar con honestidad. Y es que la ciencia puede ayudar a conseguir un objetivo, pero, por desgracia, no puede garantizar el final que tanto se desea.

 

Afortunadamente, muchas personas que hoy están inmersas en un proceso de reproducción asistida podrán conseguirlo. Muchos tratamientos terminan en el nacimiento de un hijo, muchas historias difíciles acaban encontrando una salida y muchas esperas reciben, al fin, la noticia que tanto se anhelaba.

 

Pero también es fundamental reconocer que hay personas que, después de mucho esfuerzo físico, emocional, económico y vital, toman la difícil decisión de parar, y esa decisión no debería vivirse como un fracaso. Parar puede ser una forma de recuperarse, de proteger la salud mental, de aceptar un límite o de iniciar un nuevo camino.

 

En una sociedad que suele medir la reproducción asistida por el resultado final, necesitamos recordar que detrás de cada ciclo hay personas y no estadísticas. El éxito en medicina reproductiva no debería definirse solo por un test de embarazo positivo, sino también por haber acompañado en el proceso, por haber informado con claridad y por haber estado ahí, incluso cuando la medicina no tiene respuestas.

 

En este Día Mundial de la Fertilidad, quiero enviar un mensaje de ánimo a quienes están en pleno proceso, a quienes esperan una llamada que les de la alegría que esperan, a quienes han vivido pérdidas, a quienes sienten cansancio y a quienes todavía mantienen la esperanza.

 

Pero me parece también un excelente día para recordar también a quienes no lo consiguieron, a quienes no pudieron seguir o a quienes decidieron parar. No sois menos fuertes, no sois menos valientes, ni menos merecedores de reconocimiento.

 

Porque quizá el verdadero sentido del Día de la Fertilidad no sea celebrar únicamente los embarazos que llegaron o que están por venir, sino reconocer todos los caminos recorridos, todas las pérdidas que dejaron huella y todas las historias que no terminaron como se deseaba.

 

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Donación de Leche Materna en Aragón: Un compromiso con la vida

Donación de Leche Materna en Aragón: Un compromiso con la vida

María José Martínez

21 de mayo de 2026

Donación de Leche Materna en Aragón: Un compromiso con la vida

 

Este 19 de mayo, Aragón se suma a la celebración del Día Mundial de la Donación de Leche Materna. Bajo el lema “Tu leche, mi vida”, el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón (BSTA) mantiene una campaña intensiva para sensibilizar a la sociedad y, especialmente, a las madres lactantes sobre la importancia de este gesto altruista que se convierte en la principal medicina para los bebés más vulnerables.

 

 

Un balance de crecimiento y esperanza

 

Los datos de este 2026 reflejan una tendencia positiva y consolidan a Aragón como un referente nacional en esta materia. En lo que llevamos de año, el Banco está atendiendo a 52 donantes nuevas. Este compromiso se ha traducido ya en la donación de 235 litros en los primeros meses del año, lo que supone un incremento del 18 % respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

 

Si miramos el cierre del ejercicio 2025, las cifras son reveladoras: el programa contó con la participación de 164 madres donantes y se alcanzaron los 535 litros donados. De hecho, la Memoria de Actividades 2025 del BSTA destaca que durante ese último ejercicio se distribuyeron 428 litros específicamente destinados al cuidado de niños prematuros.

 

 

¿Quiénes son los beneficiarios?

 

Efectivamente, la misión fundamental del Banco de Leche es mejorar el estado de salud de los neonatos, especialmente aquellos con un peso inferior a 1.800 gramos. La evidencia científica demuestra que la leche materna fortalece su sistema inmunitario y su desarrollo neurológico, protegiéndolos frente a patologías graves.

 

Este recurso es vital para bebés cuyas madres no pueden dar el pecho por motivos médicos o no producen cantidad suficiente de este básico alimento. El Banco suministra principalmente a los centros que cuentan con Servicio de Neonatología: el Hospital Universitario Miguel Servet y el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa en Zaragoza. No obstante, el sistema está preparado para hacer llegar este «oro blanco» a cualquier hospital de la red aragonesa que lo solicite e, incluso, se presta apoyo a La Rioja, comunidad que carece de este servicio propio.

 

 

Facilidades para la donante: «Llegamos a tu casa»

 

Para eliminar barreras, el Banco de Leche ha diseñado un sistema logístico que facilita al máximo la donación. La recogida se realiza directamente en el domicilio de las madres dentro de un radio de 50 kilómetros desde Zaragoza, proporcionándoles además todo el material necesario (sacaleches, envases, etiquetas, etc.).

 

Para aquellas madres que residen fuera de este perímetro, se han habilitado puntos de recogida estratégicos en los hospitales de San Jorge (Huesca), Obispo Polanco (Teruel), Hospital de Calatayud (Ernest Lluch), Hospital de Alcañiz y Hospital de Barbastro.

 

 

Cómo ser donante

 

Cualquier mujer que goce de buena salud y que tenga un excedente de leche durante el primer año de vida de su bebé puede convertirse en donante. Es recomendable iniciar este proceso durante los primeros seis meses. Los preparativos son sencillos: basta con ponerse en contacto con el centro de salud a través de la matrona, la enfermera pediátrica o el pediatra. Tras completar un breve cuestionario de salud y realizar una analítica de sangre que garantice la seguridad del proceso, la madre puede comenzar a donar desde su propio domicilio. Además, el Banco se encarga de recoger periódicamente la leche en su casa y de proporcionar los envases necesarios para facilitar las siguientes donaciones. 

 

Para el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón esta labor es imprescindible y admirable, destacando que la generosidad de estas mujeres permite que cientos de niños mejoren radicalmente su calidad y esperanza de vida. Este 19 de mayo, Aragón vuelve a demostrar que su mayor tesoro es la solidaridad de su gente, de sus madres.

 

Nuestra comunidad cuenta con Banco de Leche Materna desde el año 2011 y es uno de los que más donaciones recibe a nivel nacional. Los neonatólogos valoran muy positivamente la trayectoria de la entidad y coinciden en destacar la importante labor social que desempeña. Estos especialistas recuerdan que, para el desarrollo del bebé, la primera opción es la leche de la propia madre. Sin embargo, en ocasiones no es posible disponer de ella o no se consigue en cantidad suficiente. Esta necesidad es aún mayor en el caso de los recién nacidos prematuros.

 

Según estos especialistas, hay evidencias que indican que hay beneficios adicionales muy importantes relacionados con el riesgo de mortalidad y la prevención de enfermedades graves. Entre esas complicaciones se destaca la enterocolitis necrotizante, una patología intestinal severa que afecta especialmente a los recién nacidos menos desarrollados. En este sentido, la leche materna es un recurso que favorece la adaptación de su intestino contribuyendo a reducir riesgos.

 

El Banco de Leche, por tanto, celebra este circuito virtuoso que pone de manifiesto el altruismo de cientos de madres en un momento de gran intensidad emocional y en el que la vida se reanima o renueva en muchos otros bebés y sus familias.

 

 

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La importancia del respeto durante el parto

La importancia del respeto durante el parto

Natalia Barrio Forné
19 de mayo de 2026
Uno de los puntos más importantes en materia de salud perinatal es el trato durante el parto. Desde que una mujer sabe que está embarazada comienza un periodo de felicidad tanto para ella como para su familia, pero también empieza una etapa de estrés e incertidumbre, alimentados por las dudas relacionadas con los aspectos fisiológicos, psicológicos, sociales y laborales; sentimientos que pueden aumentar también con la desinformación.

 

La percepción de la experiencia del parto es un tema estudiado en numerosas investigaciones, las cuales asocian la existencia de enfermedades maternas graves con el cuidado irrespetuoso o maltrato durante este proceso.

Situaciones como la falta de empatía o de respuesta ante hechos que le preocupan a la embarazada, pueden incrementar la sensación de desamparo o de inseguridad en este momento vital de la mujer.

 

Cuando se habla de parto respetado, suele unirse al término contrario “violencia obstétrica”, un escenario importante que no debería darse nunca en un parto. Ha sido y es muy investigado por sus claras consecuencias en la salud mental de la mujer, describiendo patologías como la depresión posparto y el estrés postraumático directamente relacionadas con la falta de humanidad, de empatía y maltrato durante el embarazo, parto y posparto.

 

Esto hace que la consecución de un parto respetado sea uno de los objetivos del personal sanitario que atiende a las gestantes.

 

El parto es un suceso transformador que deja huella para el resto de la vida de la mujer. El respeto es sinónimo de satisfacción durante el parto; y de bienestar emocional, psicológico y físico. Es un evento que va más allá de los resultados, ya que influyen el apoyo recibido tanto por parte de los profesionales como por parte del entorno familiar y social de la mujer.

 

Para lograrlo, se han definido algunas estrategias como:

 

  • Cuidar la dignidad, la autonomía y las preferencias de la mujer y del recién nacido.
  • Prevenir la falta de respeto, el maltrato o el abuso hacia las embarazadas y puérperas.
  • Solicitar el consentimiento libre para cualquier práctica, previo a la información y comunicación, y aportar seguridad creando un ambiente de confianza.

 

Estas políticas de atención se han convertido en el epicentro de la atención a la mujer, destacando como prioritario el respeto y la autonomía.

 

Es por ello que en 2011 se inició, por parte del Ministerio de Sanidad, el Plan de Parto, un documento en el que se reflejan por escrito las preferencias y expectativas de la gestante sobre la atención al parto. Este escrito se creó para abarcar todos los periodos del parto y los deseos que suceden en cada uno que incluyen, entre otros, el deseo de anestesia epidural u otros métodos de alivio del dolor, el pinzamiento tardío del cordón o el contacto piel con piel ininterrumpido desde el nacimiento.

 

De todas las opciones, las más subrayadas hacen referencia al acompañamiento, deseando que en todo momento haya una persona de su confianza a su lado, generalmente la pareja; y que sean informados de todos los pasos a seguir durante el trabajo del parto, de tal manera que se sientan partícipes del proceso y, por lo tanto, que vean que sus decisiones conforman el camino hacia el nacimiento de su hijo o hija.

 

Esta herramienta, junto con la incorporación de protocolos de actuación en el sistema sanitario que tengan como bandera la humanización del cuidado durante el proceso del parto, pueden colaborar en el logro de un parto respetado y que cumpla las expectativas y anhelos de los futuros padres.

 

De esta forma, se consigue que el parto se conciba como una vivencia positiva, se garantice la comunicación eficaz y se defiendan los intereses de la embarazada, dejando de lado la desconfianza y las experiencias traumáticas.

 

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Humanización de los cuidados en la atención pediátrica crítica. Una mirada desde la enfermería

Humanización de los cuidados en la atención pediátrica crítica. Una mirada desde la enfermería

Andrea Paúl Nadal

13 de mayo de 2026

Hay familias que han vivido, o puede ser que vivan, una situación inesperada a lo largo de su vida. Porque, aunque parece que en la infancia tiene que primar la salud, hay momentos que da la cara la enfermedad, la necesidad de atención sanitaria crítica. Es en este punto cuando todo se desploma. Y todo cambia.

 

La llegada de un paciente pediátrico a una Unidad de Cuidados Intensivos constituye un momento crítico que exige anticipación, coordinación y precisión técnica. La preparación del box, la transferencia rigurosa de la información clínica entre el equipo sanitario y la monitorización continua son algunos de los aspectos esenciales para garantizar la seguridad del paciente.

 

Sin embargo, más allá de la estabilidad hemodinámica o el correcto funcionamiento de los numerosos dispositivos que dicho ingreso conlleva, existe una dimensión frecuentemente invisibilizada: la emocional. El corazón humano no solo late, también siente. Y es precisamente en ese espacio, en el cuidado de lo invisible, donde la enfermería pediátrica encuentra uno de sus mayores retos y responsabilidades.

 

Según el Diccionario de la Lengua Española, humanizar significa hacer humano, familiar y afable a alguien o algo. Desde una perspectiva más social y transformadora, Paulo Freire lo define como hacer este mundo más habitable para todos.

 

En nuestro ámbito, la humanización surge como respuesta a la creciente tecnificación de los cuidados, que en ocasiones puede derivar en prácticas despersonalizadas. Así, la asistencia sanitaria se plantea desde un modelo que sitúa al paciente y su familia en el centro de la atención, reconociendo sus emociones, valores y necesidades. Podríamos decir que la humanización es la cúspide de la calidad de la asistencia sanitaria; la cual se sostiene gracias a cuatro pilares básicos, que son: el bienestar del paciente, la familia, los propios profesionales y la infraestructura en la que tiene lugar dicha atención sanitaria.

 

El bienestar del niño hospitalizado debe entenderse como un equilibrio entre la curación y el cuidado emocional. El control del dolor, la movilización temprana, la fisioterapia o la higiene son fundamentales, pero en la infancia también lo son aspectos como el juego, la música o la posibilidad de mantener rutinas cotidianas. Iniciativas como la musicoterapia, la personalización del entorno hospitalario, las actividades lúdicas o las visitas “especiales” (payasos, celebraciones o las visitas de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente) contribuyen a transformar el entorno hospitalario en un espacio más amable.

 

Intrínseco a este bienestar, resulta clave la comunicación con nuestros pacientes. En el caso de la Pediatría, el reto es aún mayor, ya que los niños pueden presentar dificultades para comprender o recordar lo sucedido, generando ansiedad o recuerdos traumáticos. El conocido como Síndrome post-cuidados intensivos (PICS) incluye alteraciones cognitivas, emocionales y físicas que pueden persistir tras el alta. Además, la evidencia señala que la ansiedad parental influye directamente en el bienestar psicológico del niño.

 

Por ello, es imprescindible proporcionar apoyo continuo a las familias y fomentar el seguimiento tras el ingreso. Es este reconocimiento de la familia como pilar básico de dicha humanización el que ha dado lugar a un cambio de paradigma en la asistencia sanitaria. El paciente pediátrico no puede entenderse de forma aislada, sino como parte de un binomio inseparable niño–familia. Las recientes y novedosas políticas de puertas abiertas y horarios flexibles han demostrado beneficios significativos: reducción del estrés, mejora en la comunicación y mayor implicación en los cuidados. Lejos de interferir, la familia puede convertirse en un gran aliado terapéutico. Empoderarla implica escucharla, formarla en los cuidados y hacerla partícipe del proceso asistencial.

 

Otro pilar básico es el cuidado de quiénes cuidan. La enfermería pediátrica se enfrenta diariamente a situaciones de alta carga emocional, donde el estrés, el desgaste profesional y el síndrome de burnout son realidades más frecuentes de lo que nos gustaría. La formación en habilidades no técnicas —como la comunicación de malas noticias o la gestión del duelo— es esencial. Modelos como el Crisis Resource Management (CRM), basados en la simulación de alta fidelidad, han demostrado mejorar la seguridad y el trabajo en equipo en entornos críticos. Se debe de reconocer que el error es parte de la condición humana; y esto es lo que nos permite avanzar hacia una cultura de seguridad más abierta, basada en la comunicación y el aprendizaje compartido.

 

Por último, no se debe de dejar de lado la calidad de la infraestructura hospitalaria. El entorno físico influye directamente en la experiencia del paciente, la familia y el profesional. Elementos como la luz natural, la reducción del ruido o la personalización de los espacios contribuyen a generar un ambiente más saludable. La llamada arquitectura humanizada busca transformar las unidades hospitalarias en espacios más cálidos, donde la privacidad, la orientación temporal y la conexión con el exterior sean posibles.

 

Por todo esto, la humanización de los cuidados no debe entenderse como un complemento, sino como un componente esencial de la calidad asistencial. Aunque en ocasiones los recursos materiales pueden ser limitados, nunca debería faltar la imaginación ni la capacidad de mirar más allá de la enfermedad. Porque, al final, cuidar de forma intensiva es también acompañar, escuchar y sostener.

Cáncer de ovario: seis mitos que conviene dejar atrás

Cáncer de ovario: seis mitos que conviene dejar atrás

Cristina Luna Álvarez

8 de mayo de 2026

Cada 8 de mayo se celebra el Día Mundial del Cáncer de Ovario, cuyo objetivo es dar visibilidad a esta enfermedad, que en España fue diagnosticada en 3.582 mujeres en 2024.

Aprovechando esta fecha, es un buen momento para desmontar algunos de los mitos que existen en torno a este tumor. En una época en la que la información circula rápido —y no siempre es fiable—, es especialmente importante ofrecer mensajes claros y rigurosos. Vamos a ello:

 

  • “Necesito hacerme una revisión ginecológica todos los años para detectar el tumor a tiempo.”

 

Lamentablemente, a día de hoy no existe ninguna prueba eficaz para detectar de forma precoz el cáncer de ovario en mujeres sin síntomas, como sí ocurre con otros tumores, como el de colon o el de cérvix.

Esto no significa que en el futuro no pueda desarrollarse un método de cribado eficaz, y por eso la investigación sigue siendo clave.

 

  • “Me hago la citología de cérvix todos los años y es negativa, así que no tengo riesgo.”

 

La citología cervical (o test de Papanicolau) y el estudio del Virus del Papiloma Humano son estudios que se realizan sobre el cuello (o cérvix) uterino, no sobre los ovarios. Por tanto, una citología normal no descarta un cáncer de ovario.

Existen otras pruebas, como la exploración ginecológica o la ecografía transvaginal, que pueden aportar información sobre los ovarios, pero tampoco se utilizan como método de cribado en mujeres sin síntomas. 

 

  • “El cáncer de ovario no da síntomas.”

 

No es del todo cierto. Sí da síntomas, pero el problema es que suelen ser muy inespecíficos y fáciles de confundir con molestias comunes:

 

  • Hinchazón abdominal
  • Dolor o molestias digestivas
  • Ganas frecuentes de orinar
  • Cansancio o pérdida de peso

 

Además, muy frecuentemente estos síntomas aparecen en estados avanzados de la enfermedad. Por eso es importante consultar si son nuevos, frecuentes o mantenidos en el tiempo.

 

  • “El uso de anticonceptivos puede aumentar el riesgo de cáncer de ovario.”

 

No solo no lo aumenta, sino que parece que, inhibiendo la ovulación, este riesgo disminuye.

Aun así, en la mayoría de los casos no está justificado su uso únicamente con este objetivo, sino que se considera un beneficio añadido cuando los anticonceptivos hormonales se utilizan por otros motivos (prevención del embarazo, sangrado menstrual abundante o irregular, etc.).

 

  • “Hay que quitar todos los quistes en los ovarios para evitar el cáncer .”

 

La mayoría de las lesiones que aparecen en los ovarios, especialmente los quistes con contenido líquido, no causan daño alguno y, en muchos casos, se resuelven de forma espontánea.

Por eso, en la mayoría de las situaciones no requieren ninguna intervención más allá del control. Solo se operan en casos concretos, como cuando producen síntomas, aumentan de tamaño o existe duda diagnóstica.

 

  • “El cáncer de ovario es diagnosticado siempre en mujeres post-menopáusicas”

 

Aunque es más frecuente después de la menopausia, puede aparecer a cualquier edad. Por eso es importante no ignorar los síntomas, independientemente de la etapa de la vida en la que se encuentre la mujer.

 

 

¿Cuándo consultar?

 

Aunque, como hemos comentado, los síntomas del cáncer de ovario pueden ser inespecíficos, hay una idea clave: la persistencia. No se trata de alarmarse ante molestias puntuales, sino de prestar atención cuando aparecen de forma nueva y se repiten con frecuencia durante semanas.

 

Ante síntomas como hinchazón abdominal mantenida, dolor persistente o cambios en el ritmo urinario o digestivo, es recomendable consultar con un profesional sanitario. En la mayoría de los casos no se tratará de un problema grave, pero valorarlo permite descartar causas importantes y, en caso necesario, actuar de forma precoz.

 

Además, en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, es especialmente importante comentarlo con su médico, ya que en algunos casos puede ser necesario un seguimiento más estrecho.

 

El cáncer de ovario sigue siendo un reto, en gran parte porque no disponemos de un método eficaz de detección precoz. Por eso, conocer sus características y desmontar ideas erróneas es fundamental.

 

Informarse con fuentes fiables, escuchar al propio cuerpo y consultar ante síntomas persistentes son herramientas clave para mejorar la atención y el diagnóstico.

 

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La realidad de la maternidad: Importancia de la salud mental de la mujer

La realidad de la maternidad: Importancia de la salud mental de la mujer

Andrea Meix Ibáñez

6 de mayo de 2026

El embarazo, el parto y el periodo del posparto son etapas de especial vulnerabilidad en la vida materna debido a los diferentes cambios físicos y psicológicos que la mujer experimenta, siendo común la aparición de problemas emocionales como ansiedad, miedo, cambios de humor y tristeza.

 

La OMS estima que una de cada cinco madres presentará alteraciones de salud mental durante la gestación o en el año posterior a ella, y que aproximadamente una de cada diez mujeres de ingresos altos padecerá depresión y/o ansiedad perinatal, elevándose la incidencia a una de cada cinco en el caso de mujeres en países de ingresos medios o bajos. Además, si la madre ya tenía un problema de salud mental previo a la etapa perinatal, los síntomas podrían verse agravados. Otras, sin embargo, será la primera vez que los padezcan.

 

Periodo posparto

 

El periodo posparto es aquel que abarca desde el nacimiento del bebé hasta las 6-8 semanas siguientes, siendo un momentoclave en cuanto al establecimiento del vínculo de la madre con su bebé, pero también delicado ya que pueden aparecer diferentes complicaciones.

 

Estas complicaciones se deben principalmente a los cambios hormonales y al proceso de adaptación por el que pasa la mujer. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, se pueden clasificar según la intensidad de los síntomas en maternity blues (tristeza leve y que dura poco tiempo), depresión posparto (más grave y de mayor duración) y psicosis posparto (que incluye delirios y alucinaciones), siendo la más frecuente la depresión posparto.

 

La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que afecta en torno al 15% de las mujeres y que se manifiesta en las primeras 6 semanas después del parto. Sus síntomas principales son los habituales de la depresión unidos a las características específicas del posparto. Estos síntomas incluyen tristeza persistente, pérdida de motivación e interés, preocupación excesiva y aumento o disminución del apetito entre otros, de modo que la calidad de vida de la mujer se ve afectada de forma importante y puede derivar en aislamiento social e incluso en ideación suicida.

 

Vínculo maternoinfantil

 

El vínculo maternoinfantil es la conexión emocional que establece la madre con su bebé durante el embarazo y tras el parto. Aunque realmente esta conexión se inicia durante el embarazo mediante pequeños gestos como la comunicación con el bebé, su desarrollo completo se da en la etapa del posparto. Esto se debe a que ya es posible la interacción física entre ambos y la madre es capaz de percibir las emociones de su hijo, por ejemplo, a través del llanto.

 

Durante los primeros meses de vida del niño, la creación del vínculo depende de muchos factores como el contacto, la lactancia materna y los cuidados que le proporcione la madre. Sin embargo, la depresión posparto materna influye de forma negativa a la hora de crear un vínculo maternoinfantil adecuado, puesto que supone un gran impacto en cómo las madres interactúan y perciben lo que su bebé siente en cada momento.

 

La depresión posparto causa una unión más débil entre la mujer y su hijo, ya que tiene como resultado una menor implicación materna en el cuidado del niño. En casos más graves, puede llegar a provocar conductas de hostilidad e indiferencia en la mujer, interacciones poco frecuentes con su bebé e incluso el abandono de la lactancia materna.

 

Todas estas acciones, al causar una alteración en la relación madre-hijo, pueden tener consecuencias en la salud y desarrollo infantil tanto a nivel físico como psicológico, ocasionando además numerosos problemas sociales en el niño. Por todas estas razones es esencial la formación de un vínculo maternoinfantil satisfactorio, ya que tiene múltiples beneficios tanto en la salud de la mujer como en la de su hijo.

 

Importancia de la promoción de la salud mental materna

 

Debido a la gran repercusión que provocan tanto a corto como a largo plazo la depresión posparto y otras alteraciones emocionales de la madre, es fundamental resaltar la importancia que tiene la prevención y promoción de la salud mental materna. Esto es posible a través del soporte psicológico de la mujer y otras intervenciones realizadas por los profesionales sanitarios, siendo crucial también el apoyo de la pareja y de la familia para crear un ambiente de seguridad en esta etapa de elevada vulnerabilidad.

 

Además, la OMS ha creado una Guía de integración de la salud mental perinatal en los servicios de salud maternoinfantil en la que ofrece información sobre cómo el personal sanitario puede ofrecer promoción, prevención, tratamiento y cuidados sobre la salud mental materna, aportando una mayor calidad de vida en la mujer y un entorno en el que se sentirán cómodas a la hora de compartir sus experiencias personales.