Prevención del cáncer de cuello de útero

Natalia Barrio Forné

22 enero 2025

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, la prevalencia del cáncer del cuello del útero o cérvix se sitúa en 600.000 casos diagnosticados al año, produciendo la muerte de una mujer cada 90 segundos y situándose como el cuarto cáncer ginecológico más frecuente. Esta patología suele presentarse, especialmente, entre los 35 y 44 años, en mujeres activas laboralmente y países en desarrollo.

 

El cáncer de cuello de útero fue descrito por primera vez por Hipócrates, quien visualizó anomalías cervicales, que denominó úlceras, siendo éstas las precursoras del cáncer de cuello uterino.

 

Se ha objetivado que, el 90% de los casos de cáncer de cuello uterino están producidos por el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se transmite por vía sexual. Existen muchos tipos de VPH, siendo el grupo alfa el más relevante clínicamente. Dentro de este subtipo, se dividen en bajo riesgo y alto riesgo, siendo estos últimos los que causan mayoritariamente los cánceres de cérvix. En cambio, los VPH de bajo riesgo suele causar verrugas genitales benignas.

 

Es por ello que es importante una buena educación sanitaria en cuanto a la prevención del cáncer de cuello uterino. Esta prevenciónse debe hacer a través de la vacunación del VPH, la anticoncepción mediante métodos barrera, la realización de citologías periódicas según marca el protocolo del sistema sanitario y una correcta educación sexual.

 

En relación a la vacunación, la OMS ha marcado como objetivo alcanzar el 90% en menores de 15 años para el año 2030. Este límite etario está establecido al considerar que no habrán iniciado las relaciones sexuales, momento ideal para una mejor prevención del VPH y, por lo tanto, para la disminución de la prevalencia del cáncer del cuello del útero. Es por ello que, las vacunas, suelen administrarse entre los niños y niñas de 9 a 14 años.

 

A este respecto, existe controversia acerca de si las vacunas deben distribuirse de igual manera entre hombres y mujeres, pero las investigaciones han demostrado que la vacunación en ambos sexos ayuda a prevenir un número mayor de cánceres de cuello uterino que si se establece únicamente en mujeres.

 

En Aragón, la pauta de vacunación varía en función de la edad, los antecedentes personales, las enfermedades previas o las prácticas sexuales de cada persona, pudiendo llegar a administrarse hasta 3 dosis. No obstante, la vacunación sistemática de niños y niñas se realiza a los 12 años de edad con una sola dosis.

 

Como método anticonceptivo, el preservativo es el adecuado para bloquear la transmisión del VPH si se usa correctamente, por lo que también es otra forma de prevención y, por tanto, de impedir la aparición del cáncer de cérvix.

 

La prueba de Papanicolau o citología se utiliza como método de detección precoz de alteración celular en el cérvix que pueda dar lugar al desarrollo de un cáncer, por lo que un correcto control puede considerarse una forma en sí misma de prevención. Este cribado, que se hizo por primera vez en 1920, consiste en la recolección de células del cuello del útero mediante un cepillo, las cuales se introducen en un medio líquido para, posteriormente, analizarlas en el laboratorio por parte del servicio de Anatomía Patológica y, así, poder encontrar células premalignas y tratarlas antes de su transformación.

 

La educación sexual debe empezar lo más precoz posible, ya que la edad de inicio de la primera relación cada vez disminuye más y el número de parejas sexuales está aumentando en los últimos años. Debe incluir información, no solo de los métodos anticonceptivos existentes, sino de las consecuencias de una práctica sexual sin protección. La responsabilidad inicial de esta educación recae en los padres, quienes tienen que informar sobre las diferentes perspectivas y actitudes hacia la socialización sexual; por lo que las creencias y conocimientos que posean los progenitores afectará a la visión que pueda adquirir su descendencia.

 

Hay que tener en cuenta también que, el éxito de esta comunicación, se basará en la elección del momento adecuado para comenzar estas charlas, así como el contenido a tratar y la frecuencia de estas conversaciones.

 

En consecuencia, la ausencia de educación sanitaria en relación a la prevención del cáncer de cérvix o la falta de acceso o distribución desigual entre Comunidades Autónomas al programa de vacunación en relación con el VPH contribuye al desequilibrio en materia de prevención del cáncer de cuello de útero.