¿Y si envejecer fuera una ventaja? El cambio de paradigma que necesitamos

Pablo Jorge Samitier

16 de junio de 2025

Continuamente, cuando los medios de comunicación se refieren al envejecimiento poblacional escuchamos: “el gran porcentaje de mayores de 65 años que tendremos en el 2050”, “no podremos pagar semejante volumen de pensiones”, “lo que va a sufrir el sistema sanitario ante los problemas crónicos” y muchos otros argumentos, todos ellos negativos sobre el envejecimiento poblacional.

Sin embargo, todos queremos llegar a viejos y hacerlo con la mayor calidad de vida posible o con el menor nivel de dependencia posible. Además, la mejora de las condiciones socioeconómicas de nuestros mayores, el establecimiento de un sistema público de salud con una atención primaria de calidad y la innovación en la tecnología sanitaria ha permitido, desde la década de los 80, hayamos aumentado nuestra esperanza de vida hasta convertirla en una de las más longevas del mundo, y además, hacerlo con una calidad de vida relativamente decente. Cada vez es más fácil ver en la actualidad a mayores de 80 años que siguen tomando sus propias decisiones con autonomía y siguen participando en las actividades familiares y sociales.

Todos queremos ser tratados con dignidad ante las relaciones sociales, a nivel laboral, en la relación con la administración, con el sistema sanitario, etc. Las personas mayores también. La empatía nos debe guiar en nuestra relación con los mayores. Debemos ser capaces de ponernos en su lugar, entender lo que pueden estar sintiendo en una situación especial (farmacia, hospital, taller, banco…), existe la posibilidad que no comprendan que ocurre y que desean que se les ofrezca un trato digno. ¿Por qué a esta sociedad le cuesta tanto ofrecer dignidad a las personas mayores, especialmente cuando son dependientes?.

Por otra parte, es cierto que la atención a la dependencia requiere de un aporte de recursos importante, que hoy en día, está sustentado por el Estado y por el esfuerzo familiar. Un déficit de las estructuras de recaudación económicas de un estado moderno genera menores recursos económicos con los que afrontar las necesidades de la población. Una estructura económica del estado endeble con respecto a pensiones, estructura de servicios sanitarios y sociales pobre genera presión sobre las familias. Hoy en día. las en las familias tanto hombres como mujeres trabajan hombres y, por lo tanto, el tiempo dedicado al cuidado es escaso. Y es aquí, donde se convierten en imprescindibles las estructuras de apoyo social (sistema de pensiones suficiente para cubrir necesidades básicas actuales, residencias, centros de día, teleasistencia, apoyo domiciliario). Encontrar las vías de recaudación suficientes para un estado moderno se convierte en imprescindible que básicamente se nutre de las cotizaciones sociales de empresas y trabajadores, el impuesto de la renta de las personas físicas, el IVA de todas las transacciones comerciales, impuestos sobre donaciones y sucesiones, otros impuestos especiales sobre plusvalías extraordinarias de grandes compañías y sectores estratégicos, etc. Pero siempre dentro de los paradigmas constitucionales de “la protección social de las personas vulnerables corresponde a toda la sociedad” y “los que más recursos tienen más deben contribuir al mantenimiento del sistema”.

Será necesaria la incorporación de mucho personal cuidador. Se estima que hasta 1.100.000 personas podrán trabajar en el sector de la dependencia en los próximos años, que deberá ser formado, que se integrará en un sector laboral de condiciones laborales aún por desarrollar. Podrían crearse bolsas de empleo públicas de gerocultoras para trabajo en domicilio (rural y urbano), en centros de día, centros residenciales o al menos estableciendo unos criterios mínimos de condiciones estructurales y laborales para las empresas concesionarias de estos servicios asegurándoles un porcentaje de beneficios razonable y estableciendo mecanismos de control sobre las mismas.

La mejora de la infraestructura de servicios sociales, rehabilitación, terapia ocupacional creando estructuras residenciales alternativas más pequeñas y participativas con mayor ratio de personal cualificado (técnicos titulados y con formación específica) que atienda a los mayores permitirá una mayor satisfacción del usuario y generará visión positiva sobre el servicio entre las familias.

La incorporación de todo este personal sanitario y sociosanitario, tanto en la Atención primaria como en servicios sociales locales, la creación de empresas relacionadas con la dependencia y el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas permitirá integrar esos recursos económicos directamente al consumo de bienes y servicios y a aumentar la recaudación estatal a través de las cuotas de la seguridad social y los impuestos respectivos.

Además, los ancianos de ahora y del futuro, son consumidores en potencia en áreas relacionadas con el ocio, viajes, restauración, estética, la cultura, deporte, mantenimiento de la salud (rehabilitación, fisioterapia, podología…) Además, se caracteriza por la preferencia por productos locales y de proximidad, y una mayor concienciación por el desperdicio alimentario y el cuidado del medio ambiente. Los mayores de 55 años representan un 60% del gasto en España y están muy presentes en el mercado

En el entorno familiar. nuestros mayores sirven de soporte cuando todavía mantienen condiciones físicas y mentales adecuadas. También de soporte económico a las mismas. Sienten la necesidad y desean aportar todo su patrimonio físico, económico y emocional al cuidado de los pequeños de la familia. ¿Cuántas familias se mantienen a flote gracias al tiempo que pueden dedicarle los mayores a sus nietos? ¿Cuántas familias se mantuvieron a flote económicamente gracias a la protección de los y las pensionistas durante la pandemia?

La primera etapa de la vejez, cuando el grado de autonomía sigue siendo elevado, ofrece oportunidades a estas personas de participar en la sociedad, de seguir sintiéndose útiles. Pudiendo ofrecer una parte de su tiempo, de manera altruista a aliviar problemas existentes en la sociedad, en su ciudad o en su barrio. Ofreciendo su experiencia y tiempo a partidos políticos, sindicatos, asociaciones, organizaciones de voluntariado, cooperativas… Según el IMSERSO el 43% de nuestros mayores quieren participar activamente en la Sociedad y un 28% pertenecen a alguna organización de voluntariado.

La experiencia es un grado. El relevo generacional en las empresas debe ser progresivo. La experiencia de las personas veteranas en multitud de procesos debe guiar el ímpetu y la voluntad de los trabajadores más jóvenes. La descarga de las tareas más pesadas, física y psicológicamente, en favor de las personas más jóvenes permitiría una simbiosis que pudiera alargar la vida laboral de las personas mayores sin servir de tapón a las generaciones más jóvenes.

Finalmente, el gasto total en atención a la dependencia en los Presupuestos Generales del Estado de 2024 fue de 12.000 millones de euros, lo que representaba el 0.8% del gasto total y la mitad de lo que destinan los países de nuestro entorno. En recientes fechas se ha aprobado aumentar el gasto en defensa en casi 11.000 millones de euros, lo que supone asegurar el 2% del PIB pactado con la OTAN. ¿Nos imaginamos cómo podría cambiar nuestro modelo de atención a la dependencia con ese nivel de gasto anual? ¿Cuántas gerocultoras de atención residencial y de atención domiciliaria se podrían contratar? ¿Cuánta población joven podría dinamizar nuestros pueblos? ¿Cuántos profesionales podrían ejercer de docentes en cursos de formación especializada? ¿Podría universalizarse la atención infantil de 0-3 años? ¿Podrían mejorarse las condiciones laborales de estas trabajadoras? ¿Cuántas familias se verían beneficiadas? La economía del cuidado redundaría beneficios a lo largo de todo el Estado y de una manera bastante generalizada, pero sobre todo ofrecería dignidad al cuidado de nuestros mayores que les pertenece por derecho. ¿De verdad llegar a la tercera edad es una carga para la Sociedad? ¿No nos merecemos todos un merecido descanso en la última etapa de nuestra vida, disfrutar de la misma dedicando tiempo a lo que nos genera satisfacción, seguir participando con autonomía mientras sea posible y ser cuidados cuando necesitemos ayuda por la Sociedad a la que tanto hemos aportado durante toda nuestra vida?