Transmisión de enfermedades en situaciones de inundación: Riesgos y estrategias de prevención

Transmisión de enfermedades en situaciones de inundación: Riesgos y estrategias de prevención

María Isabel Serrano Vicente

01 noviembre 2024

La transmisión de enfermedades en situaciones de desastres naturales, es un fenómeno complejo que pone en riesgo la salud pública de las comunidades afectadas. Las inundaciones crean condiciones ideales para la propagación de enfermedades, exacerbadas por el agua estancada, la contaminación, la falta de saneamiento y el desplazamiento de personas.

 

Factores que contribuyen a la transmisión de enfermedades en inundaciones

a) Contaminación del agua
Las inundaciones contaminan las fuentes de agua potable con patógenos provenientes de desechos humanos y animales, residuos industriales y agrícolas, y aguas residuales. Esto da lugar a la transmisión de enfermedades como la diarrea, el cólera, la hepatitis A y la fiebre tifoidea, las cuales son provocadas por bacterias, virus y parásitos presentes en el agua contaminada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya que el cólera y otras enfermedades diarreicas aumentan considerablemente después de inundaciones, debido a la falta de acceso a agua potable segura y a saneamiento adecuado.

b) Proliferación de vectores
Las aguas estancadas tras las inundaciones crean entornos ideales para la reproducción de vectores, como los mosquitos, que son portadores de enfermedades como la malaria, el dengue y la fiebre chikungunya. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la incidencia de estas enfermedades tiende a aumentar en áreas inundadas. La proliferación de mosquitos es especialmente peligrosa en climas cálidos, donde las condiciones de humedad facilitan el crecimiento de la población de estos insectos.

c) Hacinamiento y desplazamiento de personas
En situaciones de desastre, muchas personas se ven obligadas a desplazarse a refugios temporales, lo que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades contagiosas como la influenza, el sarampión y enfermedades respiratorias. El hacinamiento y la falta de ventilación en estos refugios promueven la transmisión de enfermedades por contacto cercano y gotas en el aire. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las condiciones de hacinamiento también pueden facilitar brotes de infecciones cutáneas, como el impétigo y la escabiosis, debido al contacto piel a piel en espacios reducidos.

d) Acceso limitado a servicios de salud y saneamiento
Las infraestructuras de salud y saneamiento suelen verse afectadas durante y después de una inundación, lo que dificulta el acceso de las personas a servicios médicos y a condiciones higiénicas adecuadas. El acceso limitado a servicios básicos de salud y saneamiento es un factor crucial que contribuye a la transmisión de enfermedades en situaciones de emergencia.

 

Principales enfermedades asociadas a inundaciones 

a) Enfermedades transmitidas por el agua
El cólera, la leptospirosis y la fiebre tifoidea son algunas de las enfermedades más comunes, debido a la exposición a aguas contaminadas. Según la OMS, estas enfermedades representan una amenaza significativa para la salud en regiones afectadas por inundaciones.

b) Enfermedades transmitidas por vectores
Las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, el zika y la malaria, se vuelven más comunes después de las inundaciones debido al aumento en la cantidad de agua estancada que sirve de criadero para los mosquitos.

c) Enfermedades respiratorias e infecciones de la piel
El hacinamiento en refugios temporales y las condiciones de humedad favorecen la aparición de enfermedades respiratorias, como la influenza y la neumonía, así como de infecciones de la piel. El riesgo de infecciones cutáneas aumenta debido a la exposición prolongada al agua contaminada y a la falta de higiene. Estas enfermedades, aunque a menudo no son fatales, pueden complicarse en personas vulnerables, como niños y ancianos.

 

Estrategias de prevención y control

Para mitigar el impacto de las enfermedades en zonas afectadas por inundaciones, es esencial adoptar estrategias de prevención y control efectivas.

a) Mejorar la gestión de agua y saneamiento
El suministro de agua potable y la instalación de letrinas portátiles en áreas afectadas ayudan a reducir la exposición a patógenos transmitidos por el agua. El tratamiento de agua con productos como cloro y la distribución de kits de higiene pueden prevenir brotes de enfermedades diarreicas.

b) Control de vectores
La fumigación de áreas con agua estancada y la distribución de mosquiteros tratados con insecticida son estrategias efectivas para reducir la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos. La OPS sugiere que la vigilancia y el control de vectores deben intensificarse en las semanas posteriores a una inundación para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades como el dengue y la malaria.

c) Provisión de atención médica y vacunación
La implementación de campañas de vacunación y el acceso a atención médica son fundamentales para evitar la propagación de enfermedades. La vacunación contra enfermedades como la hepatitis A y el sarampión en áreas afectadas puede reducir significativamente la morbilidad y mortalidad. Además, es importante fortalecer los sistemas de salud locales para que puedan responder adecuadamente a emergencias sanitarias tras inundaciones.

d) Educación comunitaria y medidas de higiene
Las campañas de concienciación y educación comunitaria sobre medidas de higiene, como el lavado de manos, son clave para prevenir enfermedades. La distribución de suministros de higiene y la educación sobre el almacenamiento seguro de agua potable pueden reducir la transmisión de enfermedades en comunidades vulnerables.

 

La transmisión de enfermedades en situaciones de inundación es un problema de salud pública que exige una respuesta rápida y coordinada. Las enfermedades transmitidas por el agua y los vectores, así como las infecciones respiratorias y cutáneas, pueden tener graves consecuencias en la salud de las poblaciones afectadas. Para minimizar estos riesgos, es crucial implementar estrategias efectivas de saneamiento, control de vectores, provisión de atención médica y educación comunitaria. La colaboración entre agencias de salud y comunidades es esencial para reducir la carga de enfermedades en contextos de desastres naturales.

Cribado de cáncer colorrectal, ¿y ahora qué?

Cribado de cáncer colorrectal, ¿y ahora qué?

María Isabel Serrano Vicente

24 Julio 2024

En 2023 se detectaron 40.200 casos nuevos de cáncer colorrectal, un 14% del total de nuevos diagnósticos de cáncer en España. Siendo el primer tipo de tumor en ambos sexos, por delante del cáncer de próstata, pulmón y mama.

La buena noticia es que, un diagnóstico precoz aumenta hasta el 91% la supervivencia. Ante estos datos, las diferentes Comunidades Autónomas de nuestro país toman cartas en el asunto, llevando a cabo sus propias campañas de prevención.

Mejor prevenir que curar

El cáncer colorrectal está estrechamente ligado en su aparición a la edad. Aparece con mayor frecuencia en hombres y mujeres mayores de 50 años.

Muchos son los españoles entorno a estas edades que reciben en sus domicilios mediante correo postal una citación para realizar el Test de Sangre Oculta en Heces. Ante esta notificación, muchas son las dudas que surgen.

La detección de sangre oculta en heces se trata de una prueba sencilla, no invasiva, quelas personas pueden hacer en su propia casa. Mediante esta prueba se detecta la presencia de pequeñas cantidades de sangre no visibles en las heces. Para su realización es necesario la recogida de muestras de heces y su posterior análisis en el laboratorio.

Test de Sangre Oculta en Heces en 5 pasos

En primer lugar, para realizar la deposición y que no sea contaminada se recomienda,colocar una capa de papel higiénico en el WC y si es posible sentarse de cara al retrete. En caso de tener bidet también puede utilizarse, así como cualquier otro recipiente que le resulte cómodo al usuario, bien sea una palangana, cuña y demás accesorios sanitarios.

El kit está compuesto por un recipiente (tubo con un bastoncillo), que deberá extraerse y poner en contacto la punta de dicho bastoncillo con las heces, haciendo resbalar la punta dibujando líneas horizontales y verticales. Con poca cantidad de muestra es suficiente. A continuación, se pondrá el bastoncillo dentro del tubo y se agita durante unos segundos.

Es importante recoger la muestra y conservarla adecuadamente antes de entregarla en el servicio de salud. Lo recomendable es llevarla el mismo día, pero cuando no es posible debe ser envuelta y guardada en la nevera.  La muestra solo es válida durante 72h.

Es importante que, no recoja la muestra durante la menstruación o si hay sangrado en el recto.Evite la contaminación de las heces con orina. No es necesario realizar ninguna dieta especial los días previos.

Resultados del test: positivo o negativo

Si el resultado de la prueba es negativo: indica que no hay indicios de sangre. Es poco probable que tenga cáncer colorrectal. En este caso, pasados dos años, es recomendable repetir la prueba.

Si el resultado es positivo: indica que hay indicios de sangre, deberá realizar un estudio más completo, habitualmente mediante colonoscopia (técnica en la que se explora la totalidad del colon). Un resultado positivo no siempre indica la presencia de cáncer, puede deberse también a otras enfermedades o lesiones benignas.

“Una onza de prevención vale más que una libra de cura” – Benjamin Franklin

Mitos y realidades en torno al ictus

Mitos y realidades en torno al ictus

María Pérez Corral

24 Julio 2024

El ictus es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad adquirida en el adulto en España. Se define como una enfermedad cerebrovascular producida por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, lo que conlleva un déficit de oxígeno y alteración de las funciones cerebrales. Al ictus también se le conoce como Accidente Cerebro Vascular.

La importancia de esta enfermedad emerge de su inclusión como emergencia médica y las secuelas posteriores. En este sentido, el ictus representa un desafío significativo tanto para la población, como para el profesional.

¿Conocemos los mitos y verdades que existen sobre el ictus?

Según el Dr. Jesús Porta-Etessam, presidente la Sociedad Española de Neurología: “El ictus se puede prevenir, el ictus se puede tratar de manera efectiva. Está en manos de todos tratar de frenar esta enfermedad”.

 

MITOS

MITO 1. El ictus sólo afecta a adultos mayores.

Es un error común pensar que solo afecta a personas mayores. Aunque es una patología común en personas más longevas, se ha demostrado que puede afectar a cualquier edad, ya sea por factores congénitos o por estilo de vida. El Ministerio de Sanidad, junto con laSociedad Española de Neurología, afirma que cada vez es más frecuente entre jóvenes, pues en los últimos 20 años ha aumentado un 25% el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años.

En Aragón, un estudio realizado por Tejada Meza et al. mostró que el ictus isquémico en el adulto joven no es infrecuente en nuestro territorio y está asociado al incremento de factores de riesgo vasculares.

MITO 2. El ictus no se puede prevenir.

Actualmente se ha demostrado que el estilo de vida saludable y el control de los factores de riesgo vasculares modificables repercuten significativamente en la reducción del riesgo de padecer un ictus.

 En abril de 2024, se aprobó la actualización de la Estrategia del Ictus del Sistema Nacional de Salud, donde se pone el foco en la importancia de la prevención, proponiendo un abordaje integral de la promoción y de la prevención primaria y secundaria: “En la aparición del ictus influyen factores que pueden ser modificables. Se estima que hasta el 90% de los casos de ictus se podrían evitar controlando aspectos como la hipertensión, tabaquismo, sedentarismo, mala alimentación, obesidad, alcoholismo, consumo de drogas, estrés, colesterol o diabetes”.

MITO 3. La mayoría de los ictus son mortales.

Aunque el ictus puede ser una patología potencialmente mortal, menos del 20% son causa de muerte. Una atención temprana, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación adecuadoslogran que gran parte de las personas afectadas se recuperen con una discapacidad mínima, y que las tasas de supervivencia aumenten progresivamente.

MITO 4. El ictus no presenta síntomas previos.

Si bien muchos ictus ocurren de forma repentina y sin previo aviso, no todos los casos siguen este patrón. Se estima que aproximadamente el 15% de los casos se preceden de una cefalea centinela en la semana previa, catalogada como “cefaleas distintas a las habituales”. Además de esta afección, el ictus puede presentarse junto a alguno de los siguientes síntomas característicos: dificultad para hablar, debilidad muscular en un lado del cuerpo, pérdida repentina de visión, pérdida de equilibrio, dolor repentino y/o fuerte de cabeza y desviación comisura bucal.

Cabe destacar que algunas personas experimentan síntomas que pueden aparecer y desaparecer durante horas o días antes del evento principal. Estos síntomas, conocidos como ataques isquémicos transitorios, son señales de advertencia de un posible ictus futuro y no deben ignorarse.

MITO 5. Sólo se recuperan capacidades en los primeros seis meses tras la lesión cerebral.

Según la Guía de Neurorrehabilitación para Personas con Daño Cerebral Adquirido, la idea tradicional de un punto de estabilización clínica, en torno a los 3 a 6 meses después del ictus,ha cambiado a lo largo de la última década.

Durante los primeros seis meses, gracias a los mecanismos de neuroplasticidad neuronal, la recuperación es más notoria. Sin embargo, hoy en día sabemos que el modelo de recuperación tras un ictus no es un modelo lineal, y que el momento de estabilización («plateau» en la literatura) parece extenderse más allá de los primeros meses. En este sentido, gracias a las nuevas tecnologías e implantación de sistemas de rehabilitación multidisciplinares, se han logrado mejorías incluso años después del evento que generó la lesión inicial.

MITO 6. Los ictus son hereditarios.

La gran mayoría de los ictus no son hereditarios, aunque en algunos casos hay un componente genético que no es determinante. El ictus es una enfermedad compleja que presenta una etiopatogenia diversa. Aunque los antecedentes familiares pueden jugar un papel importante, a diferencia de las enfermedades monogénicas, no dependen exclusivamente de ellos para desarrollarse.

 

REALIDADES

REALIDAD 1. En los últimos años han aumentado los casos de ictus.

Se estima que los ictus aumentarán casi un 50% entre 2020 y 2050. En los últimos años ha incrementado notablemente la incidencia de ictus en la población adulta joven, hasta un 25% en los últimos 10 años, a causa del aumento de los factores de riesgo vasculares en este grupo etario.

REALIDAD 2. Existen factores de riesgo modificables.

La Sociedad Española de Neurología (SEN), en las recomendaciones para la prevención del ictus publicadas en 2021, indica que la actuación sobre los hábitos de vida constituye una piedra angular en la prevención primaria y secundaria: “El cese del tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, evitar el estrés crónico y la obesidad, seguir una dieta mediterránea y la actividad física regular, son medidas fundamentales para reducir el riesgo de sufrir un ictus. Además, se aconseja desarrollar políticas encaminadas a disminuir la contaminación atmosférica.

REALIDAD 3. El tiempo es oro en la atención al ictus.

El ictus es una emergencia médica dado que es una enfermedad tiempo-dependiente. Es decir, cuanto más temprana sea su detección, acceso a pruebas y tratamiento, mayor será la probabilidad de sobrevivir y mayor también la de superarlo sin secuelas importantes. La doctora Mar Castellanos, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN detalla: «siempre estaremos hablando de una urgencia médica, porque cuanto más tiempo pase sin flujo sanguíneo una zona de nuestro cerebro, mayores serán las consecuencias«. En este sentido, la concienciación de la población y el reconocimiento de los síntomas son fundamentales.

REALIDAD 4. La rehabilitación es un eje clave.

Un tratamiento y rehabilitación multidisciplinar, integral, coordinado y basado en la terapia física, ocupacional y neurológica, ha demostrado mejorar la calidad de vida, autonomía y funcionalidad de los afectados tras sufrir un ictus.

REALIDAD 5. El Ictus afecta a la persona y a su entorno.

El ictus no sólo afecta a la persona que lo sufre. El papel de la familia es fundamental, pues tanto la unidad familiar como el entorno, padecen modificaciones funcionales y estructurales. En ese sentido, la valoración y el apoyo en esta esfera son fundamental.