ESTELAR – Luz y color en las UCI infantiles

ESTELAR - Luz y color en las UCI infantiles

Pilar Guallar

 17 de noviembre de 2025 

En el año 2015 me convertí en abuela de dos niños prematuros de 24 semanas de gestación y 2 días. Pesaron 600gr y 660gr, respectivamente. Eran Pablo y Ana. Pese a trabajar 40 años en el Servicio Aragonés de Salud (Hospital Provincial), nunca en mi vida había oído hablar a nadie de una UCI neonatal, ni en el trabajo ni en mi vida personal. Tuve a mi hijo ingresado a los 8 meses y fue en la UCI pediátrica y he vivido hasta los 55 años pensando que allí se cuidaban todos los niños muy enfermos.

 

La entrada a conocer a mis nietos fue un impacto brutal visualmente hablando, mis nietos a mitad de embarazo y sus compañeros de incubadoras cada uno con su problema. Lloros en todos los adultos visitantes y casi no me atrevía a levantar la mirada. Aún recuerdo con terror ese momento, me pareció el sitio más horrible del mundo.

 

Ana falleció a los dos días, le dieron la noticia a mi hija y la acompañaron en todo momento. Le dejaron ser su madre hasta el final y que la niña se apagase encima de ella. Hasta agradecimos la lágrima de alguna enfermera. Nos la entregaron en un nido para despedirnos y le habían puesto un lacito con una gasa en la venda de la cabeza. ¡Qué bonita estaba! Nos dieron tiempo para despedirnos a los abuelos y tíos. Pablo siguió luchando en su incubadora durante 180 días y el 12 de noviembre cumplirá los 11 años. Tenía que haber nacido a primeros de marzo.

 

A mi hija le entregaron de recuerdo de Ana el gorro-venda que llevaba en la cabeza y una jeringuilla con el agua bautismal ya que quiso bautizarla. Estos dos recuerdos me parecieron muy duros visualmente como recuerdo de un hijo.

 

En los 180 días que acompañé a mi hija al pasillo de la UCI neonatal para lo que necesitase y me hice cargo de su hijo mayor Álvaro, que tenía 2 años, pude ver y escuchar miles de conversaciones entre familiares del niño que iba bien, el que no tenía esperanza y hubo días que vi la puerta abierta de la sala de duelo. Aprendí muchas cosas que no sabía ni que existían.

 

Cuando le dieron en febrero el alta a Pablo y ya lo teníamos con nosotros, me atreví a tejer un gorrito del tamaño de la venda de Ana, e ir a la UCI neonatal a proponer que no volvieran a dar una venda como recuerdo a la madre que pierde un bebé. La propuesta fue muy bien acogida y me propusieron hacer fundas con telas finas e infantiles para los colchoncitos de los bebés.

 

Esa frase es la que realmente creó la asociación Estelar luz y color en las UCI infantiles. Nos dedicamos a humanizar visualmente el interior de las UCI infantiles de Aragón. Desde la Neonatal, Servicio de Neonatos y UCI pediátrica donde ingresan los niños hasta los 14 años. Siempre que llevamos un detalle a los niños o familias es para todos, sin distinción ninguna del motivo por el que están ingresados.

 

Cambiamos visualmente todo lo que se puede cambiar por color y ambiente infantil: cubre incubadoras, cortinas de fototerapia y cuna térmica, sabanitas, arrullos y gorros para uso interno del servicio, fundas de colchones y todo lo que cada hospital nos propone y somos capaces de hacer. Regalamos un kit de Bienvenida a cada niño que ingresa de su tamaño. Enviamos regalos el día del padre, de la madre, del prematuro, Navidad, el Pilar y tenemos presencia en las UCI neonatales de Madrid, donde enviamos un clavel por San Isidro, y en la UCI neonatal de Pamplona, con el envío de una chapelica y un fajín.

 

Acompañamos en el duelo perinatal en todos los hospitales que nos lo piden entregando un kit de despedida para cuando se produce un aborto o fallecimiento en el parto. Lo componen un arrullo acorde al tamaño y gorritos de bebé.

 

También tenemos colaboración con el Banco de donación de leche materna de Aragón, entregando 200 toallitas cada año para repartir entre las donantes y darles así las gracias, porque su leche salva la vida de los bebés prematuros.

 

Todos tenemos un niño cerca. No es bueno tener a tu bebe o hijo en la UCI, por eso cuanto más acogedor y ambientado para ellos y los padres sea el espacio que les rodea, menos recuerdos desagradables o dolorosos a la vista tendrán. Solo aquellos que no se puedan evitar.

 

Este mensaje lo escribo como familiar. Nunca usurparía el sitio del padre o la madre (que eso es ARAPREM). Yo me impresioné mucho, mi padre de 96 años se estremeció y mi nieto Álvaro y hermano de Pablo entendió que su hermano estaba gravísimo por la venda en la cabeza que, en aquel momento, solo era para abrigar.

Erradicar el tabaco para frenar el cáncer

Erradicar el tabaco para frenar el cáncer

David Planas Maluenda

17 de noviembre de 2025

1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrá cáncer a lo largo de su vida. En el mundo, se estima que habrá 21,6 millones de casos en 2030, de los cuales más de 330.000 lo serán en España. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, en España, actualmente una persona es diagnosticada de cáncer cada 2 minutos.

 

El consumo de tabaco es la primera causa de muerte prevenible en España y en el mundo, siendo el principal factor de riesgo de cáncer. El tabaco está relacionado con 16 tipos de cáncer, es el responsable del 84% de los casos de cáncer de laringe y entre el 80% y el 90% de los de pulmón. En definitiva, es el responsable de más del 30% de los casos, 1 de cada 3 casos de cáncer. Además, y no por ello menos importante, está relacionado con otras enfermedades.

El documento de referencia para quienes trabajamos en promoción de la salud y la prevención del cáncer es el Código Europeo Contra el Cáncer, un texto que ofrece a la ciudadanía 14 recomendaciones para llevar un estilo de vida más saludable y que no deja lugar a dudas: el tabaco tiene que quedar fuera de nuestras vidas. Los puntos 1 y 2 hablan de manera clara sobre el consumo de tabaco y productos relacionados (tabaco calentado, cigarrillos electrónicos, etc.) de manera directa, así como el mantenimiento de espacios libres de humo, para reducir lo que se conoce como exposición al humo de segunda mano, o fumadores pasivos.

Con estos datos parecería lógico que la gente decidiera no utilizar ningún método para introducir humo en su cuerpo. No obstante, vamos a ver qué nos dicen las estadísticas a partir de la encuesta ESTUDES (2025) y EDADES (2024).

La encuesta ESTUDES (2025) sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias en España (14-18 años), ofrece datos algo mejores que los aportados en ediciones anteriores, pero en los que hay que seguir poniendo el foco en el tabaquismo para no perder la atención sobre esta problemática:

  • Prevalencia del consumo
    • El 27,5% de los estudiantes ha fumado tabaco en el último año.
    • El consumo diario se sitúa en torno al 6,9%, con mayor incidencia en chicas que en chicos.
  • Edad de inicio
    • La edad media para empezar a fumar se mantiene en 14 años, lo que confirma la necesidad de reforzar la prevención en etapas tempranas.
  • Tendencia histórica
    • Se observa una ligera disminución respecto a ediciones anteriores, aunque el consumo sigue siendo significativo y vinculado a otros hábitos de riesgo.
    • Aumenta el uso combinado de tabaco y cigarrillos electrónicos, lo que plantea nuevos retos en prevención.
  • Percepción del riesgo
    • Aunque la mayoría reconoce que fumar es perjudicial, la percepción de riesgo disminuye en relación con el consumo ocasional, lo que puede favorecer la experimentación.

Por otro lado, si miramos la encuesta EDADES (2024), la encuesta sobre alcohol y otras drogas en España, podemos observar que:

  • Prevalencia del consumo:
    • En 2024, el 66,6% de la población de 15 a 64 años ha consumido tabaco alguna vez en la vida, el 36,8% en el último año, el 33,9% en el último mes y el 25,8% diariamente en el último mes.
    • Entre los fumadores diarios, el 67,7% se han planteado dejar de fumar, y el 44,1% se lo ha planteado y lo ha intentado. 
  • Tendencia histórica:
    • Evolutivamente, todas las prevalencias de consumo de tabaco tradicional han disminuido con respecto a 2022.
    • Si atendemos a nuevas formas de consumo, el 19% de las personas de 15 a 64 años ha consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida, porcentaje superior al obtenido en 2022 (12,1%), y casi el doble del 10,5% de 2020.

Con estos datos de consumo, y viendo la relación entre el consumo de tabaco y el cáncer, la lucha contra el tabaquismo debe ser un eje de actuación central para quienes trabajamos en la promoción de la salud.

 

El Código Europeo Contra el Cáncer, además de dar las dos recomendaciones mencionadas anteriormente, también recoge una serie de políticas y buenas prácticas para decisores políticos entre las que se encuentran: incrementar los impuestos al tabaco y productos relacionados, restringir la disponibilidad y accesibilidad de los mismos, o regular la publicidad, promoción y patrocinio que estos pueden hacer, entre otros.

 

También es fundamental luchar contra los mitos y la desinformación difundidos sobre el tabaco y que, en ocasiones, han tenido impacto y calado en la sociedad.

 

Finalmente, atendiendo a las necesidades de las personas fumadoras, es importante conocer que hay salida y se puede dejar de fumar. Esta eliminación del hábito ofrece resultados positivos en diferentes plazos sobre el cuerpo, desde la mejora de la capacidad pulmonar y la recuperación del gusto y el olfato, hasta la reducción de manera sustancial del riesgo de cáncer.

 

En este Día Mundial contra el Cáncer de Pulmón, la evidencia científica es ineludible: erradicar el tabaquismo —en todas sus formas, incluyendo cigarrillos electrónicos y calentados— es el pilar central de la prevención oncológica en España. Pese a las señales de mejora en las estadísticas, los datos de las encuestas ESTUDES y EDADES nos obligan a reforzar la guardia, especialmente ante la experimentación juvenil y la desinformación. La respuesta no puede ser pasiva. Exige una acción coordinada y valiente que combine la voluntad política de implementar restricciones firmes, como las propuestas por el Código Europeo Contra el Cáncer, con un apoyo humano y profesional para quienes buscan dejar de fumar.

 

El camino hacia un futuro libre de humo no es solo una recomendación; es la promesa más clara que podemos hacer como sociedad para reducir drásticamente esta lacra sanitaria y celebrar la vida.

Donación de sangre de cordón umbilical: Indicaciones, tipos de bancos y la verdad detrás del mito

Donación de sangre de cordón umbilical: Indicaciones, tipos de bancos y la verdad detrás del mito

María Susana Lafuente Pardos

 15 de noviembre de 2025 

La sangre del cordón umbilical se ha convertido en uno de los recursos más valiosos para la medicina regenerativa y los trasplantes hematopoyéticos. Sin embargo, alrededor de su uso y conservación persisten confusiones, mitos y estrategias comerciales que es importante aclarar. Comprender su verdadera naturaleza y las diferencias entre los tipos de bancos permite tomar decisiones informadas y éticas.

 

¿Qué es la sangre de cordón umbilical?

 

Durante el embarazo, la placenta y el cordón umbilical forman un sistema de intercambio vital entre madre y bebé. En ese circuito circula la sangre fetal, rica en células madre hematopoyéticas: células inmaduras capaces de regenerar la médula ósea y producir glóbulos rojos, blancos y plaquetas.

 

Al nacer, tras el pinzamiento del cordón, puede recogerse una pequeña cantidad de esa sangre. Es importante subrayar que no se trata de un “sobrante”: es sangre del recién nacido, parte de su volumen circulante, que se retira solo si el momento del pinzamiento lo permite sin comprometer al bebé. Por eso, la práctica ética exige un pinzamiento tardío siempre que las condiciones clínicas lo hagan posible, y solo después considerar la donación.

 

Indicaciones y usos clínicos

 

La sangre de cordón umbilical se utiliza en el tratamiento de enfermedades hematológicas graves como leucemias, linfomas, anemias congénitas y errores metabólicos hereditarios.

 

En estos casos, las células madre del cordón pueden reemplazar la médula ósea enferma del paciente. A diferencia de otros tejidos, la sangre de cordón presenta una menor incidencia de rechazo inmunológico, por lo que puede emplearse en trasplantes entre personas no emparentadas, con cierta compatibilidad HLA.

 

Sin embargo, conviene matizar que las indicaciones reales son limitadas y, en la mayoría de los casos, el uso es alogénico (para otra persona), no autólogo (para el propio niño). Es decir: la sangre almacenada raramente serviría al bebé del que procede, puesto que, si en el futuro desarrollara una enfermedad hematológica, esa misma sangre podría contener el defecto genético que la origina.

 

Tipos de bancos de cordón

 

Existen dos modalidades de conservación principalmente:

 

Bancos públicos: gestionados por el sistema sanitario. Reciben donaciones voluntarias, anónimas y altruistas. Cada muestra pasa controles de calidad y, si es válida, se registra en una red internacional de trasplantes accesible a cualquier paciente compatible. Su mantenimiento corre a cargo de los fondos públicos y el objetivo es terapéutico y comunitario.

 

Bancos privados: ofrecen conservar la sangre del cordón del propio hijo para un posible uso futuro. Funcionan como servicio de almacenamiento mediante contrato, con un coste inicial y cuotas de mantenimiento. Su discurso comercial se basa en la promesa de “asegurar el futuro del niño”, pero esa promesa carece de respaldo científico real. Las probabilidades de que una persona utilice su propia muestra son extremadamente bajas —se estiman entre 1/20.000 y 1/250.000— y la mayoría de enfermedades tratables requieren una muestra sana y ajena.

 

Por tanto, el banco privado responde más a un modelo de negocio que a una necesidad médica, aprovechando el vínculo emocional de los padres y el desconocimiento sobre las indicaciones reales.

 

Por qué el banco privado es un timo sanitario y ético

 

El concepto de “guardar la sangre de tu bebé por si la necesita” resulta atractivo, pero no se sostiene científicamente. Primero, porque no existe evidencia de que el uso autólogo sea útil para las enfermedades más graves tratadas con células madre. Segundo, porque el volumen que se obtiene al pinzar (tras un pinzamiento respetuoso) suele ser insuficiente para un trasplante completo en la edad adulta. Y tercero, porque la conservación privada desvía recursos, refuerza la desigualdad y fomenta una visión mercantil de algo que pertenece, en origen, al cuerpo del bebé.

 

El banco privado no solo es una mala inversión, sino una práctica cuestionable desde el punto de vista ético: convierte en producto un tejido humano que tiene un valor potencialmente social si se dona al sistema público.

 

Donar sí, pero con sentido

 

La donación pública de sangre de cordón, realizada tras el pinzamiento tardío y con consentimiento informado, sí tiene valor clínico. Cada muestra útil puede suponer una oportunidad de vida para otra persona. España, de hecho, cuenta con una de las redes públicas más avanzadas del mundo, integrada en el programa internacional de búsqueda de donantes.

 

Por eso, la información que se ofrece durante el embarazo debería centrarse en educar para decidir, no en vender falsas garantías. La decisión de donar ha de apoyarse en la comprensión de que no se extrae algo sobrante, sino parte del patrimonio sanguíneo del recién nacido, y que su uso real está en la solidaridad, no en la especulación.

 

En resumen

 

La sangre de cordón umbilical es un recurso biológico valioso, pero su manejo requiere rigor, ética y conocimiento. Los bancos públicos salvan vidas; los privados venden una promesa improbable.

 

Tomar decisiones informadas sobre su destino forma parte del mismo compromiso que defendemos durante todo el proceso de nacimiento: respeto al cuerpo del bebé, al tiempo fisiológico del alumbramiento y al sentido colectivo de la salud.

Vacunarse es prevenir. Una responsabilidad individual con impacto colectivo

Vacunarse es prevenir. Una responsabilidad individual con impacto colectivo

 Ánxela Crestelo Vieitez 

 12 de noviembre de 2025 

En mi día a día como médica internista, veo con frecuencia cómo una decisión tan sencilla como vacunarse puede marcar la diferencia entre una vida saludable y una enfermedad grave. Las vacunas no solo protegen a quien las recibe, sino que también actúan como un escudo colectivo que resguarda a toda la comunidad.

 

La vacunación es una de las herramientas más eficaces que tenemos para prevenir enfermedades infecciosas. Gracias a ella, hemos logrado erradicar o controlar patologías que en el pasado causaban miles de muertes, como la viruela o la poliomielitis. Pero su valor va mucho más allá de la historia: hoy, en pleno siglo XXI, sigue siendo esencial para frenar enfermedades como la gripe, el COVID-19, el virus respiratorio sincitial (VRS) o la neumonía, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas.

 

Con motivo del Día Mundial de la Neumonía, que se celebra el 12 de noviembre, es especialmente importante destacar la vacunación frente al neumococo, una de las principales causas de neumonía bacteriana. Esta vacuna es fundamental para prevenir infecciones graves, especialmente en personas mayores, niños pequeños y pacientes con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos.

 

La prevención es el pilar de la medicina moderna. No se trata solo de evitar una infección, sino de impedir sus complicaciones: hospitalizaciones, secuelas a largo plazo o incluso la muerte. Las vacunas activan nuestras defensas naturales para que estén preparadas antes de que el virus o la bacteria nos ataque. Es como entrenar al sistema inmunitario para que reaccione con rapidez y eficacia.

 

Además, vacunarse es un acto de solidaridad. Al protegernos, reducimos la circulación de los patógenos y protegemos a quienes no pueden vacunarse por razones médicas. Es una forma de cuidar a nuestros mayores, a los bebés, a las personas inmunodeprimidas. Es, en definitiva, un compromiso con la salud pública.

 

Sé que a veces surgen dudas: ¿son seguras?, ¿realmente necesarias? La respuesta es sí. Las vacunas pasan por rigurosos controles científicos y su eficacia está ampliamente demostrada. Los efectos secundarios, cuando aparecen, suelen ser leves y pasajeros, muy inferiores a los riesgos de la enfermedad que previenen.

 

Por todo ello, mi mensaje es claro: vacúnate. Hazlo por ti, por tu familia, por tu comunidad. Porque prevenir es vivir con responsabilidad, con conciencia y con esperanza.

Las experiencias de la adopción: Caminos de encuentros y sueños compartidos

Las experiencias de la adopción: Caminos de encuentros y sueños compartidos

Ángel Gasch Gallén

9 de noviembre de 2025

Desde 2014 el 9 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Adopción. Aunque no existe una convención desde organismos internacionales, Naciones Unidas impulsó el mismo mes el Día Mundial de la Infancia, día destacado para defender y promover los derechos de todos los niños y niñas del mundo, incluido el derecho a crecer en un entorno familiar saludable. También es conocida la Convención sobre los Derechos del Niño del año 1989.

 

Pero el porqué de la falta de esta convención internacional específica sobre adopción podemos encontrarlo en las grandes diferencias que, sobre estos procesos, se dan entre los países. De hecho, esta es una de las primeras barreras que podemos encontrar a la hora de hablar y comprender qué significan los procesos de adopción.

 

En nuestro contexto, se trata de un proceso que se corresponde con una medida muy excepcional, que se da en el caso en el que la niña/o o adolescente ya no pueda permanecer con su familia. En este sentido, hay que destacar el derecho de las niñas y niños a tener una familia y evitar otro tipo de preconcepciones sobre el desarrollo personal, el derecho a la crianza u otros mitos de las personas adultas cuando buscan construir una familia.

 

El interés superior del/la menor es el primer punto que se destaca desde que cualquier familia desea iniciar el proceso de acogimiento preadoptivo con fines de adopción, por lo que la frase “es posible que nunca llegue tu hijo/a”, está presente desde el comienzo, lo que no tiene porqué restarle ni una pizca de ilusión. También durante el proceso se disipan dudas en cuanto a la terminología (adopción, acogimiento, guarda con fines de adopción, entre otros conceptos) y también otros mitos sobre el tipo de adopción. Un ejemplo es la diferencia entre la adopción nacional y la internacional y ciertas leyendas sobre la comercialización. No se puede pagar por tener un hijo/a en este tipo de proceso, pero hay ocasiones en la adopción internacional en las que los acuerdos con las entidades intermediarias, los viajes requieren desembolsos económicos para este tipo de gastos. Es importante conocer claramente como es cada proceso, porque el desconocimiento produce un impacto social importante, nutrido a base de leyendas o suposiciones, que pueden generar malestar en las criaturas adoptadas y sus familias.

 

La adopción nacional es un proceso que se inicia con la documentación y solicitud, continuado por la realización de un curso vivencial y su seguimiento por parte de un equipo de profesionales de la administración, que tiene como fin otorgar, si se da el caso, lo que se conoce como el certificado de idoneidad.

 

Y lo más importante: mientras tanto, ¿dónde están los niños y las niñas? Esta pregunta debería estar siempre presente porque es clave ya que corresponde a veces con los primeros momentos de vida del/la hijo/a o con momentos de cambio decisivos en el futuro desarrollo. El trabajo de las familias de acogida es ingente e incalculable y los entornos que se crean, llenos de cariño y seguridad, son la base para el desarrollo del niño o la niña. Por eso estas experiencias deben ser visibilizadas en la medida de las necesidades y decisiones que poco a poco tomará el niño o la niña. Es imprescindible que se escuchen las voces de las niñas/os y adolescentes adoptados/as, por lo que toda persona que pueda tener relación con el acompañamiento a familias en los procesos de adopción debería estar informada sobre las demandas y actuaciones de entidades y asociaciones de personas adoptadas y de familias adoptivas. El derecho al respeto y conocimiento de la historia de vida y el acompañamiento en el impacto que esta historia puede tener en la construcción del proyecto vital del/la menor, es clave, pero en algunas ocasiones, quizás por desconocimiento, miedo o incomodidad, se tiende a construir una brecha con relación a “lo que pasó antes de la adopción”. Desde los acompañamientos a las familias se insiste en este derecho y se asesora sobre las mejores maneras de manejarlo en cada caso.

 

Otro de los mitos que existen sobre la adopción hace referencia a la naturaleza del vínculo en las relaciones de adopción. Aunque lógicamente las experiencias personales son diversas, la manifestación del vínculo en estas relaciones también surge desde la entraña. Es algo que sin saber cómo, va apareciendo en muy pocos días tras el inicio de la convivencia, resulta tan fácil quererse, cuidarse y preocuparse, que es casi imposible no incorporar estas experiencias. Hay que tener presente lógicamente que no todo es un campo de lavandas y hay momentos muy difíciles, con mochilas complicadísimas con las que hay que hacerse fuerte o, en los momentos necesarios, pedir ayuda.

 

Como puede observarse, los procesos de adopción, por su excepcionalidad entre todas las medidas de protección de la infancia que existen en nuestro país, son altamente controlados y los equipos de profesionales tienen competencias muy específicas y gran capacidad de manejo de la diversidad de casos. Otra cuestión son las lagunas que existen en la sociedad en general. Aparte de las ideas preconcebidas que se han comentado, es imprescindible que las y los profesionales de salud tengan una mirada activa de respeto y conocimiento, por lo que actuaciones como la formación intersectorial, que faciliten momentos de convivencia entre profesionales que trabajan con la infancia (protección de menores, educación y salud) se vuelve imprescindible.

 

Hay que tener muy presente que cada proceso de adopción y cada vida de un/a menor o adolescente adoptado/a es diferente y como sociedad tenemos el deber de acoger y acompañar, buscando romper con estereotipos que todavía existen sobre las familias. Estos estereotipos crean situaciones difíciles que pueden afectar negativamente a familias que pueden encontrarse en determinados momentos, en posiciones de mayor vulnerabilidad. Por ello, las familias adoptantes también son familias de madres solas, familias homoparentales, familias para las que los significados y vivencias de la adopción pueden ser muy diferentes.

 

Lo que está claro es que los procesos de adopción, como pasa en los procesos de crianza, son muy diversos y las experiencias de las personas implicadas son únicas. Como sociedad también tenemos el reto pendiente de escuchar y legitimar las voces de la infancia, saber acompañar, aprender a criar y cuidar es algo que se produce a lo largo de toda la vida y las experiencias de las niñas, niños y adolescentes adoptados/as, nos ofrecen enseñanzas que tenemos que aprender a descodificar, para conseguir construir una sociedad más justa. 

Nuevos tiempos, nuevos retos: ¿mismos cuidados?

Nuevos tiempos, nuevos retos: ¿mismos cuidados?

Dolores Torres-Enamorado

7 de noviembre de 2025

Las transformaciones demográficas y sociales de las últimas décadas han generado nuevos desafíos en el ámbito del bienestar social y sanitario, especialmente en relación con el cuidado de las personas dependientes. El envejecimiento poblacional, la prolongación de la esperanza de vida y los cambios familiares han incrementado la demanda de cuidados en un contexto donde los servicios sociosanitarios resultan insuficientes.

 

El cuidado, entendido como las actividades orientadas al mantenimiento de la vida y la salud, ha sido históricamente invisibilizado, relegado al ámbito doméstico y atribuido casi en exclusiva a las mujeres. Actualmente, este trabajo —esencial para la sostenibilidad social y sanitaria— ocupa un lugar central en el debate público, aunque continúa siendo una labor poco reconocida y desigualmente distribuida. De ahí la necesidad de repensar los modelos tradicionales e incorporar estrategias que garanticen la equidad, la corresponsabilidad y el bienestar tanto de las personas cuidadas como de las cuidadoras.

 

La Organización Mundial de la Salud estima que, para 2030, una sexta parte de la población mundial tendrá más de 60 años, y esta cifra se duplicará en 2050. Este envejecimiento conlleva un aumento de la dependencia y una mayor demanda de cuidados familiares y comunitarios. Sin embargo, muchas personas mayores también asumen el rol de cuidadoras, especialmente abuelas y abuelos, lo que exige políticas públicas que promuevan su bienestar y eviten que el cuidado de otros implique el descuido propio.

 

El envejecimiento no es un proceso homogéneo: mientras algunas personas presentan limitaciones funcionales, otras mantienen una vida activa y contribuyen al sostenimiento familiar. Es necesario reconocer esta doble condición de receptoras y proveedoras de cuidados, y desarrollar políticas que prevengan el agotamiento derivado del cuidado prolongado.

 

Históricamente, el cuidado ha sido un trabajo no remunerado y feminizado, sostenido por mujeres en el ámbito doméstico. Este modelo tradicional, anclado en valores patriarcales, ha generado una profunda desigualdad de género al asumir que el cuidado es una extensión natural del rol femenino. Sin embargo, los cambios demográficos, la mayor inserción laboral de las mujeres y la creciente demanda de atención han impulsado la diversificación de los agentes del cuidado.

 

En este contexto, se observan tres tendencias principales. En primer lugar, la incorporación de los hombres al ámbito del cuidado, que supone un avance hacia la corresponsabilidad de género, aunque todavía limitado. El perfil más común del cuidador masculino es el de un varón urbano, casado, familiar de primer grado de la persona cuidada y sin formación específica en cuidados. La mayoría son jubilados o desempleados y cuidan a una única persona —generalmente una mujer— durante largos periodos, presentando más de la mitad síntomas de sobrecarga y afectación de su salud física y emocional.

 

A pesar de ello, los hombres cuidadores suelen valorar positivamente su relación con el sistema sanitario. Consideran el entorno familiar el espacio más idóneo para cuidar y muestran rechazo a la institucionalización. No obstante, persisten actitudes tradicionales: prefieren recibir ayuda femenina, perpetuando la división sexual de las tareas, y tienden a reproducir roles patriarcales que justifican su menor implicación directa en algunas actividades. Pese a estas limitaciones, su incorporación al cuidado representa una oportunidad para resignificar socialmente esta labor y avanzar hacia la igualdad.

 

En segundo lugar, el papel de abuelas y abuelos como cuidadores intergeneracionales ha adquirido una relevancia creciente; contribuyendo al sostenimiento de las familias ofreciendo cuidado continuo a nietos o familiares dependientes. Este fenómeno ha amortiguado la falta de recursos asistenciales y de personal de apoyo, aunque con consecuencias sobre la salud y el bienestar de los cuidadores mayores. El reconocimiento de estas dinámicas exige la implementación de programas de apoyo y de políticas que valoren su contribución sin sobrecargarlos ni poner en riesgo su autonomía.

 

En tercer lugar, la población migrante se ha convertido en un pilar fundamental del actual sistema de cuidados, tanto en España como en otros países europeos. En su mayoría mujeres, las personas migrantes asumen tareas de cuidados en condiciones de precariedad laboral, con jornadas prolongadas y escasa protección social. Su papel, indispensable para sostener la red de cuidados, demanda un mayor reconocimiento institucional y la incorporación de políticas que garanticen derechos laborales, regularización administrativa y formación específica.

 

Por último, la teleformación o teleeducación en salud se perfila como una estrategia clave para afrontar las limitaciones del sistema actual. Las personas cuidadoras, especialmente las familiares, encuentran obstáculos para acceder a programas presenciales de formación y apoyo por falta de tiempo, incompatibilidades horarias o barreras geográficas. En este contexto, las herramientas digitales —plataformas en línea, foros virtuales, clases síncronas y recursos educativos asíncronos— se presentan como alternativas eficaces que facilitan la adquisición de competencias, la comunicación entre cuidadores y el acompañamiento profesional a distancia.

 

La teleformación favorece la equidad, permitiendo que cualquier persona cuidadora, independientemente de su edad, ubicación o nivel socioeconómico, acceda a recursos de calidad. Además, contribuye a reducir la sobrecarga emocional y el aislamiento social al ofrecer espacios de aprendizaje, intercambio y apoyo mutuo. No obstante, se requiere seguir investigando sobre la eficacia y sostenibilidad de estas intervenciones, así como sobre su adaptación a las diversas realidades culturales y tecnológicas de las personas cuidadoras.

 

En definitiva, los cambios demográficos y sociales contemporáneos exigen repensar el modelo de cuidados desde una perspectiva más inclusiva, corresponsable y sostenible. El incremento de la dependencia, la insuficiencia del sistema sociosanitario y la feminización histórica del cuidado han revelado la urgencia de desarrollar estrategias innovadoras que respondan a las nuevas necesidades.

 

Entre las líneas prioritarias de acción se identifican: la incorporación progresiva de los hombres al cuidado familiar, que contribuye a redistribuir responsabilidades y desafiar los roles de género tradicionales; el reconocimiento y apoyo al papel de abuelos y abuelas como cuidadores intergeneracionales; la protección y valorización del trabajo de la población migrante, que constituye una fuerza esencial en el ámbito doméstico; y la implementación de programas de teleformación que promuevan el autocuidado, la capacitación y el acompañamiento de las personas cuidadoras.