Premio OCODES al mejor artículo de divulgación científica de la salud realizado por estudiantes de doctorado

Premio OCODES al mejor artículo de divulgación científica de la salud realizado por estudiantes de doctorado

18 febrero de 2025

OBJETIVO

 

Este premio reconoce el compromiso con la excelencia en la divulgación científica de la salud desarrollada por estudiantes de doctorado de cualquier universidad española.

 

BASES DE PARTICIPACIÓN EN LA CONVOCATORIA

 

Podrán optar al premio todos los artículos de divulgación publicados en la web de OCODES realizados por estudiantes de doctorado que, en el momento de la publicación de dicho artículo, se encuentren matriculados/as en estudios de tercer ciclo (tesis doctoral) en cualquier universidad española. La autoría de los artículos deberá ser individual.

 

Los artículos de divulgación deberán se inéditos, y versarán sobre un aspecto relevante de la salud, incorporando diferentes perspectivas en los siguientes ámbitos:

  • Hábitos saludables.
  • Salud sexual.
  • Salud mental.
  • Salud materno-infantil.

 

Los artículos se presentarán siguiendo las normas de colaboración, para artículos de análisis, dispuestos en la sección de biblioteca de la página web de OCODES, ajustándose a los siguientes requisitos:

  • Piezas de menos de 1000 palabras
  • Elaboradas bajo el género interpretativo, en ellas se explora y/o analiza un aspecto relevante de la salud, incorporando diferentes perspectivas.
  • La bibliografía estará empotrada en el texto en forma de hipervínculos.
  • Se remarcarán en negrita los aspectos más relevantes del texto.
  • Estarán firmadas de manera que permitan identificar a su autor/a.
  • Se señalará la universidad y el programa de doctorado en el que el/la estudiante se encuentre matriculado/a y realizando su tesis doctoral.

 

Las piezas se enviarán al correo electrónico: ocodes@unizar.es

  • En un documento de Word, letra Times 12, interlineado 1,5 que incluirá:
  • Título de la pieza (no más de 16 palabras).
  • Nombre y apellidos de firma del autor/a.
  • ORCID.
  • Texto del artículo.
  • El asunto del mensaje deberá indicar: Premio OCODES Estudiantes de Doctorado + la sección temática relacionada con la pieza: Hábitos saludables | Salud sexual | Salud mental | Salud Materno-Infantil.

 

Podrán optar al premio todos aquellos artículos que cumplan los requisitos anteriormente expuestos y hayan sido publicados en la página web de OCODES en el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 10 de octubre del año en curso, ambos incluidos.

 

Se establece el siguiente premio: Trofeo en cerámica tradicional aragonesa realizado por artesano/a (logo corporativo + edición) y diploma acreditativo. La adjudicación del premio será comunicada a su autor/a mediante correo electrónico. Además, se publicará en la página web y las redes sociales de OCODES.

 

El fallo será inapelable y se hará público durante la segunda quincena del mes de octubre del año corriente.

 

La valoración para la adjudicación del premio se realizará mediante una modalidad mixta, siguiendo los siguientes criterios:

  • Visitas recibidas por el artículo en la página web: 30%
  • Votación popular a través de redes sociales (X e IG): 30%
  • Valoración por consejo de redacción de OCODES: 40%

 

El premio se entregará en el acto institucional celebrado con motivo de la festividad de Santa Isabel de Hungría, patrona de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza.

 

La ausencia al acto de entrega sin justificación previa acreditada será entendida como el rechazo del premio por los autores/as.

 

La participación en esta convocatoria implica la total aceptación de sus bases. Será motivo de exclusión la no observancia de todas y cada una de estas bases.

Ni responsable ni seguro

Ni responsable ni seguro

Itxaso Cabrera Gil

17 Febrero 2025

Sería incomprensible que las grandes tabacaleras llamaran a la población general a consumir tabaco bajo el lema Fumar es parcialmente saludable. Sería de nuevo habitual que aquel inhalar de humo, años después de superarlo, se volviera a vender como la seducción y el atractivo al que las películas de gánster nos tenían acostumbradas.

Sería incomprensible que las grandes empresas de alcohol llamaran a la población general a consumir sus productos bajo el lema Beber es algo saludable. Sería cuanto menos extraño que aquella copa en mano tintineante, años después de superarlo, se volviera a vender como el poder y el descontrol de las escenas más ochenteras.

Sería y es incomprensible que, como droga legal, el juego y las apuestas, público y privado, hayan quedado fuera del combo de lo irreal, de lo irracional y de lo sumamente poco común para la población general. Arrasa todavía lo de Juega responsablemente, juega bien. Hoy, la certeza es que nadie puede jugar responsablemente ni apostar de manera segura, por mucho que se empeñen quienes intentan llenarse sus bolsillos con la salud de otras personas. Del mismo modo que no es saludable para nadie una copita de vino, un vermú cada mañana, un purito en las bodas o un cigarro al terminar; el rasca, la máquina o la ruleta no son más que un ‘sacapastas’, un ‘sacavidas’ y un ‘arruinasalud’.

Sería y es incomprensible educar a los menores a fumar y beber para que de adultos pudieran desarrollar su vida como fumadores y bebedores acostumbrados a tal práctica. Cuestión acomodada lo está siendo en las apuestas donde mediante tácticas de poco control y de ‘quitarle hierro al asunto’, de cajas botín y sus variantes, las empresas educan a menores eliminando la barrera entre el deporte y el juego de apuestas, entre las máquinas y el ocio para así cuando esta población, ahora cambiante, en formación, en desarrollo, cuando alcance la mayoría de edad crea, piense y considere que su tiempo libre encuentra, erróneamente, su vida enganchada en una pantalla con beneficios que solo les llevará a dejarse su dinero, su vida social, su educación y, con todo ello, su salud mental.

En Aragón, durante el año 2023, las cantidades apostadas ascienden a 54.343.744,96 € siendo el beneficio empresarial superior a los 11,6 millones de euros. Solo el Sector del juego aragonés debe pagar 46 millones de euros al año en impuestos, cifras que reflejan la magnitud de sus ganancias a costa de generar un problema de salud pública como es el trastorno de juego.

Ante todos estos macrodatos que pueden encontrarse desagregados en los Informes pertinentes de las Instituciones públicas, cabe señalar el aumento, algo positivo, del Registro de Personas Autoprohibidas al Juego (REJUP) que actúa como necesario parche ante una industria depredadora de la salud de la población. En un sistema que prioriza el lucro por encima del bienestar de las personas, la autoprohibición se presenta como una solución parcial a un problema estructural de salud pública. Esta herramienta necesaria, pertinente, que logra limitar el propio acceso de quienes sufren tal adicción a los locales de apuestas, refleja la gravedad de un fenómeno que afecta de manera desproporcionada a las clases populares y a quienes ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad. Aunque el registro es útil para quienes buscan romper con la adicción, no deja de ser una respuesta insuficiente frente a una industria diseñada para explotar las debilidades humanas y maximizar, como muestran año a año, sus ganancias. La existencia misma del REJUP es un síntoma de un Estado que ha delegado la protección de las personas en medidas individuales, mientras permite que las empresas del juego y las apuestas sigan expandiéndose sin freno, sobre todo en barrios populares, en las habitaciones de adolescentes o en las vidas de adultos en soledad. Este parche no aborda las causas profundas de lo que comúnmente conocemos como ludopatía, que radican en la falta de regulación, la omnipresente publicidad del juego pese a los avances legislativos y la precariedad económica que empuja a muchos a buscar soluciones desesperadas. Combatir la adicción con el juego y las apuestas requiere voluntad política y social: desde limitar drásticamente la presencia de estos locales hasta prohibir su publicidad y ofrecer alternativas reales de ocio y divertimento en cada ciudad, en cada pueblo. La autoprohibición es un acto valiente de quienes buscan salvarse de aquellas garras de la industria del juego y las apuestas, pero no debería ser el único recurso en una sociedad que se dice justa ante un arca económica para unos pocos irresponsables e insegura para el resto.

El juego, y las apuestas, no es ni seguro ni responsable, supone un problema de salud pública, se arranca como mecanismo de vía de escape para las dificultades a las que la sociedad actual se enfrenta, desde la incertidumbre emancipadora de jóvenes y no tan jóvenes. Solo queda la vía de lo social, la red de apoyo, la desestigmatización de la salud mental desde la rutina hasta lo institucional, el posicionar al individuo en el centro, el dejar de salvar a empresarios, sectores y ‘chupópteros’ de la salud para, con todas las herramientas, medios y leyes poner siempre, de una vez por todas, de forma segura y responsable la salud.

Mitos y Bulos del Cáncer Infantil

Mitos y Bulos del Cáncer Infantil

Gabriel Tirado Anglés y Mariano Dieste Marcial

15 febrero 2025

Treinta y seis años han pasado ya desde que un grupo de familias afectadas creó Aspanoa, la asociación que ayuda a los niños con cáncer en Aragón. Fueron tiempos muy complicados. Los padres fundadores nos cuentan que tenían que soportar comentarios como que algo malo habrían hecho ellos para que sus hijos tuvieran cáncer, como si el desarrollo de esta enfermedad viniera determinado por un castigo divino derivado de unos supuestos pecados previos.

Por fortuna, la sensibilización realizada estos años y una mayor formación científica de la sociedad han eliminado una parte importante de estos bulos. Pero continúan circulando muchos mitos, malentendidos y generalizaciones incorrectas que conviene seguir desmintiendo. Veamos algunos de ellos:

  • El cáncer infantil cada día es más frecuente. A diferencia del cáncer de adultos, cuya incidencia está aumentando por un diagnóstico más temprano y el envejecimiento de la población, en el caso pediátrico se ha mantenido estable en las últimas décadas, con aproximadamente 1.000 casos nuevos cada año en España en edades comprendidas entre los 0 y los 14 años. Por fortuna, esto convierte al cáncer infantil en una patología poco frecuente, que de hecho está considerada como enfermedad rara.

 

  • El cáncer infantil es hereditario. Otra afirmación errónea. Los últimos estudios concluyen que solo el 8,5% de los pacientes oncológicos pediátricos tienen presencia de factores genéticos predisponentes al cáncer. Es decir, la ciencia aún no ha logrado determinar las causas exactas por las que se producen la mayoría de los cánceres infantiles y, por tanto, en la actualidad no se pueden prevenir.

 

  • El consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados es causante del cáncer infantil. Está demostrado que llevar una alimentación saludable es clave para evitar el desarrollo de ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades. No obstante, en el caso de los niños, no se ha comprobado hasta el momento que una dieta con mucho azúcar o comida basura influya en que sea más probable su desarrollo.

 

  • Las ondas de los móviles y las wifis producen cáncer infantil. Este es un bulo extendido porque simplifica la respuesta a una pregunta mucho más compleja: ¿cómo es posible que un niño tenga cáncer? Sin embargo, hoy por hoy no hay ninguna evidencia de que estas ondas produzcan cáncer. De hecho, esta enfermedad ya existía antes de que los móviles y las wifis llegaran a nuestras vidas.

 

  • Todos los niños con cáncer se curan. La supervivencia del cáncer infantil ha aumentado mucho en las últimas décadas en los países desarrollados, pero continúa siendo la principal causa de muerte por enfermedad en la infancia. En España, la supervivencia alcanza ya el 83% cinco años después del diagnóstico. Esto invita a la esperanza, pero no podemos parar de investigar hasta que todos los niños se curen. Las familias que pierden a un hijo, que por desgracia siguen siendo muchas, son las que más necesitan el apoyo de la sociedad.

 

  • El cáncer infantil se acaba con la enfermedad. A medida que aumenta la supervivencia, nos vamos dando cuenta de cómo esta enfermedad afecta a la calidad de vida de los niños que se curan. Hoy sabemos que el 70% de los supervivientes del cáncer infantil desarrollan secuelas con el paso de los años por la enfermedad que han tenido y los agresivos tratamientos que han recibido para curarse (quimioterapia, radioterapia…). Además, el 30% de estas secuelas son graves, como cardiopatías o el desarrollo de un segundo tumor. Cada vez habrá que destinar más recursos a intentar prevenirlas y a detectarlas y tratarlas precozmente.

 

  • Los niños con cáncer se quedan calvos. Uno de los efectos secundarios más visibles de los tratamientos contra el cáncer es la pérdida de cabello. Pero no todos los niños -ni todos los adultos- se quedan calvos durante las etapas más intensas del tratamiento. Depende del tratamiento administrado, de su duración y cantidad, de las características del pelo del paciente y un largo etcétera. En definitiva, un niño puede tener cáncer y tener pelo. Es algo muy habitual. Asociar a estos pacientes con dicha característica física genera una imagen estereotipada que no se ajusta por completo a la realidad.

 

  • Los niños con cáncer son superhéroes. Durante muchos años, con el fin de dar ánimos tanto a los niños como a las familias, se han utilizado metáforas bélicas como “Alba es una valiente” o “Mario es un superhéroe que va a ganar al bicho”. Sin embargo, el paso del tiempo ha constatado que estas afirmaciones pueden generar estrés en el niño, al sentirse obligado a estar siempre lleno de energía, alegre y “listo para la batalla”. Los niños con cáncer son niños normales y tienen derecho a sentirse frustrados, llorar o expresar su rabia. Son emociones normales, que forman parte intrínseca del ser humano, y que no hay que coartar.

 

Desmentir los mitos asociados a una enfermedad es una de las razones de los días internacionales, en nuestro caso, el 15 de febrero, Día Internacional del Cáncer Infantil. Agradecemos de corazón al Observatorio Contra la Desinformación en Salud que nos haya dado voz en esta tribuna con este fin. Y animamos a toda la sociedad aragonesa a participar en las distintas actividades organizadas por Aspanoa estos días para visibilizar la enfermedad y, sobre todo, para que mostremos nuestro cariño y afecto hacia todos los niños que la sufren.

 

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo

Ana Belén Subirón Valera

14 febrero 2025

La salud sexual es un pilar fundamental del bienestar humano que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia. A menudo en la educación a jóvenes se aborda de manera reduccionista, centrada únicamente en la prevención de enfermedades y embarazos no planificados. Si bien estos son aspectos cruciales, la educación sexual debe ir más allá y abarcar una comprensión integral del deseo, la intimidad y el placer, elementos esenciales para una vida sexual plena y saludable.

 

El deseo sexual es un componente natural de la experiencia humana. Y para adentrarnos en este concepto, voy a rememorar una situación acontecida en unas jornadas sobre inmigración y salud perinatal hace unos años. En un momento de interacción, se preguntó al auditorio si se podía intentar una penetración sin erección. Se habló de situaciones en las que, por diversas razones, puede darse falta de erección debido a una falta de deseo. Lo imposible y embarazoso que puede resultar intentar una penetración sin erección, y de inmediato surgieron algunas risas en el auditorio. Parecía un tema divertido, un episodio incómodo del que se podía bromear. Pero entonces se pidió que imagináramos la misma situación, pero esta vez aplicada a una penetración en una mujer sin deseo. En ese momento, las risas se desvanecieron y hubo un silencio que resultó revelador.

 

El deseo sexual es “el comienzo” y nos lleva a la importancia del consentimiento y la autonomía en cualquier persona, sin importar su género. La desinformación sobre el deseo en muchas ocasiones genera confusión, culpa y frustración en muchas personas, lo que puede derivar en problemas emocionales y dificultades en las relaciones interpersonales. Por ello, es esencial que la educación sexual incluya contenidos sobre el deseo, ayudando a las personas a comprender sus propias necesidades y a expresarlas de manera saludable y consensuada.

 

Uno de los grandes problemas en torno a la educación sobre el deseo es la persistencia de mitos y estereotipos que afectan a las personas de manera diferenciada. En ocasiones, se asocia con virilidad y dominación, y otras se minimiza o reprime el propio deseo sexual. Este enfoque desigual contribuye a dinámicas de poder poco equitativas en las relaciones. Es fundamental que desde la educación sexual se adopte un enfoque inclusivo y basado en la evidencia. Esto implica hablar abiertamente sobre la diversidad del deseo, para conocer y reconocer que puede fluctuar a lo largo del tiempo y que está influenciado por múltiples factores biológicos y psicológicos, como la salud mental, el estrés y las relaciones personales. Además, se debe enfatizar la importancia del consentimiento y la comunicación en la vida sexual, elementos clave para garantizar experiencias satisfactorias y respetuosas.

 

La educación sobre el deseo no solo beneficia la vida personal de los individuos, sino que también tiene un impacto positivo en la sociedad. Un conocimiento sólido sobre la sexualidad contribuye a reducir la violencia de género, fomentar relaciones más equitativas y desmantelar tabúes que perpetúan la ignorancia y la vergüenza. Asimismo, permite que las personas desarrollen una autoestima saludable y aprendan a establecer límites y expectativas realistas en sus relaciones.

 

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo. Esto permitirá que las personas desarrollen una autoestima saludable y aprendan a establecer límites y expectativas realistas en sus relaciones. Si bien se han logrado avances en algunos contextos, la implementación de programas de educación sexual que aborden el deseo desde una perspectiva integral sigue siendo un desafío. Es necesario que las instituciones, los profesionales de la salud y la sociedad en su conjunto adopten una visión más libre, inclusiva, equitativa y respetuosa de la diversidad sexual y afectiva.

Mujer, ciencia y universidad: ¿las «frutas prohibidas»?

Mujer, ciencia y universidad: ¿las "frutas prohibidas"?

Isabel Blázquez Ornat
11 Febrero 2025
En el día de la Mujer y la Ciencia, mi mente recuerda a esas mujeres pioneras situadas ante el umbral de una puerta: en la penumbra, el camino trillado de la vida familiar, y en la luz, lo desconocido e idealizado. Hablamos de abrir la puerta laboral más resistente a las mujeres: la Universidad y, por tanto, la del mundo científico. Ese destino por el que muchas jóvenes suspiraban, porque daba acceso a las profesiones mejor consideradas, o porque era el lugar de reconocimiento natural del talento, del gusto por leer o estudiar, donde se podía satisfacer la pasión por saber. El camino a las carreras universitarias, científicas o no, es la historia de superación por traspasar una puerta que la costumbre y la ley habían cerrado expresamente a las mujeres.

Un acceso restringido: el largo camino de las mujeres en la ciencia

Desde la creación de las primeras universidades en el siglo XII, estos nuevos espacios donde aprender e intercambiar conocimientos quedaron lejos para las mujeres.  En España, las primeras universitarias comenzaron a formarse en el último tercio del siglo XIX, aunque no fue hasta 1910 cuando sus títulos fueron reconocidos oficialmente. Las primeras mujeres en llegar fueron las sanitarias, concretamente las médicas, y en las denominadas “escuelas universitarias”, estudiaron otras que llegarían a ser practicanta y matrona, y más adelante, enfermera. La llegada de las mujeres a las profesiones sanitarias y científicas estuvo limitada durante siglos por pensamientos que ponían en duda su estabilidad emocional y menospreciaban su nivel intelectual. Más tarde y ya tituladas, el camino en el ejercicio profesional fue igualmente difícil y lleno de “reglas” y “obstáculos” que las seguían excluyendo, y que todavía hoy operan de un modo u otro.

La invisibilidad de las precursoras: el peligro de la desmemoria

El conocimiento y divulgación de estos antecedentes, de estas mujeres y sus vidas, da medida de la dimensión de sus raíces y sirve para reforzar más aún las políticas igualitarias, las de reconocimiento de las mujeres y lo femenino, o del cuidado de la vida, y también la lucha contra la injusticia social que supone la discriminación de las mujeres que en nuestros días se nos hace ya intolerable. Necesitamos reflexionar sobre la desmemoria que significa vivir y construirse sanitaria, científica, huérfanas de figuras maternas, de figuras femeninas referentes; ignorantes de tantas mujeres importantes que nos precedieron, que vivieron su vida libremente, tanto o más que nosotras, que abrieron nuevas rutas para las mujeres que vinieron a partir de los años ochenta del siglo pasado. Es altamente probable que, como mujeres profesionales, y para nuestras hijas también, necesitemos reconstruir nuestra propia memoria, y no solo conformarnos con referentes norteamericanos o británicos que la política colonial impone, con la ayuda de las redes sociales y medios de comunicación de masas. Rescatarlas del olvido y ponerlas en la escena es una aportación obligada de las estudiosas y de la sociedad en general con las propias mujeres, con nuestras hijas, y con nuestros hijos también.

Fuente: AHUZ, Registros de identidad escolar, Estudiantes de la Facultad de Medicina de Zaragoza, años 20 y 30.

Construyendo linajes femeninos

La Universidad de Zaragoza comenzó hace unos años con esta labor de reconocer a las pioneras y excelentes como a las normales o del montón y a las que abandonaron, a las rurales y urbanas, del centro o del barrio, de clase acomodada y de clase media o baja; y de reflexionar sobre las condiciones que obstaculizaban su integración en las carreras científicas, sanitarias o no.  A pesar de ello, apenas sabemos sobre las mujeres de ciencias tecnológicas. De las primeras médicas en esta universidad sabemos cómo fue su acceso y peculiaridades y sus salidas profesionales preferidas a lo largo del tiempo (investigadoras clínicas, especialistas del hospital y médicas de pueblo). En 1878, Francisca Arbiol Borraz y Filomena Pérez Urtasum fueron las primeras estudiantes de matrona. La primera mujer que realizó estudios de Medicina fue Mª del Milagro Andreu y Boigues en 1898 y ese mismo año, Rosa María Matute Tofé fue la primera en presentarse al examen final de la carrera de practicante. Tres años después, lo hizo la matrona Adriana Laita Moreo tras superar las trabas y obstáculos que le planteó el propio Decano de la Facultad de Medicina. Después vendrían muchas más…, médicas tan relevantes como Amparo Poch Gascón que abrió su consulta en su propio domicilio de Zaragoza y, que desde 1934 trabajaría en programas de educación para la salud en mujeres y niños en Madrid. Fue una estrecha colaboradora de la Ministra de Sanidad Federica Montseny y al acabar la guerra civil tuvo que exiliarse. Y practicantas como Leonor Lerín o Dolores Sierra, de las primeras que tenemos noticia de trabajar en el ámbito público como practicantas y matronas, en la Maternidad y el Dispensario Antituberculoso de la ciudad.

Fuente: El Auxiliar Médico Español 1935, abril; 40:44, la practicanta Dolores Sierra Gracia.

Un compromiso con la memoria y la acción

Estas mujeres de excelencia académica sabemos que tuvieron una labor asistencia clave en determinados contextos e incluso algunas recibieron el reconocimiento de la ciudadanía, o lo están recibiendo ahora. Conocer este camino y a estas mujeres es, para las mujeres y los hombres, una fuente de realismo, un arma para la libertad de elección y un antídoto para la brecha de género que todavía caracteriza ámbitos profesionales y científicos. Contarles este camino a todas las niñas para que crean en sí mismas, superen obstáculos con determinación y no se rindan antes los desafíos. Porque una sociedad saludable es, ante todo, una sociedad justa.

Fuente: AFMZ, Fichas de identidad escolar, practicantes, 1915-1940, las practicantas: Orosia García Gonzalo (1924-1926), Pilar Lledó Tello (1924-1926), María Lucea Asensio (1931-1933) y María Ángeles Martín Gracia (1935-1936 y 1939-1940).

No te detengas

No te detengas

Eduardo Mir Ramos

11 de febrero de 2025

Hoy, hace casi 10 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución del 22 de diciembre de 2015 declaró el día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.  Esta efeméride, que se celebra cada 11 de febrero, pretende reconocer el papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y tecnológica.

 

 

A lo largo de la historia de la humanidad, numerosas mujeres han sido referentes y han dejado huella en el ámbito científico. Sin embargo, muchas de ellas tuvieron que hacer frente, a lo largo de su vida, a innumerables dificultades.

 

 

Florence Nightingale (la enfermera más famosa del mundo) demostró un enorme arrojo y determinación al elegir dedicarse a una profesión que, a principios del siglo XIX, no tenía la relevancia actual. La denominada “Dama de la Linterna” fue una culta e infatigable viajera, proveniente de una familia acomodada contraria a su decisión de formarse como enfermera, decisión que desafiaba las convenciones sociales de su época. Florence, no sólo sentó las bases conceptuales de la enfermería contemporánea, sino que fue pionera en el campo de la estadística sanitaria, al desarrollar el llamado Diagrama de la Rosa o del área polar, que resultó clave para convencer al gobierno británico de implementar reformas sanitarias hospitalarias.

 

 

Otro claro ejemplo de mujer dedicada a la ciencia que también tuvo que hacer frente a los prejuicios de la sociedad parisina de finales del siglo XIX y principios del XX fue Marie Sklodowska-Curie. Esta eminente científica polaca (graduada en física, matemáticas y química) es mundialmente conocida por ser pionera en el campo de la radiactividad, siendo la primera mujer en recibir dos premios Nobel. El primero de ellos, en 1903, en la especialidad de Física, por el descubrimiento de los elementos radiactivos y, el segundo de ellos, en 1911, en la especialidad de Química, por sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos.

 

 

Dos ejemplos más recientes de mujeres referentes en el ámbito sanitario que afrontaron enormes dificultades en sus carreras profesionales son la brasileña Nise da Silveira y la japonesa Utako Okamoto.

 

 

Nise da Silveira fue una brillante psiquiatra que se vio relegada por sus coetáneos al servicio de Terapia Ocupacional. Esta revolucionaria mujer, en su búsqueda de un tratamiento más humano de los pacientes psiquiátricos, implementó la utilización del arte como una forma de que estos enfermos se vincularan con la realidad a través de la creatividad. Además, fue pionera en los estudios de las relaciones emocionales entre pacientes y animales, ya que creía firmemente que el vínculo entre ambos tenía un efecto positivo y regulador sobre el paciente psicótico.

 

 

Utako Okamoto, médica japonesa, fue la descubridora del ácido tranexámico, un fármaco utilizado para cohibir hemorragias. Este fármaco fue incluido por la Organización Mundial de la Salud en el año 2011, en la lista de fármacos esenciales recomendados por esta organización, sin embargo, su descubridora no pudo persuadir a sus contemporáneos de las bondades de su uso. Estas grandes científicas fueron pioneras en la divulgación científica y en la trasmisión del conocimiento.

 

 

Hoy en día, las nuevas tecnologías de la información han permitido que la divulgación y el acceso al conocimiento científico sea más inmediato y directo. Sin embargo, la sombra de la censura también se cierne sobre la actividad investigadora limitando, no en pocas ocasiones, la libertad de expresión y la difusión del saber.

 

 

Aunque a veces las tinieblas del pasado y los temores del presente se mezclan con la incertidumbre del futuro, son numerosas las mujeres que se atreven a dar un paso adelante, venciendo los claroscuros existentes en la sociedad, aunando con frecuencia la actividad investigadora y la divulgación científica.

 

 

En este contexto, el Observatorio contra la Desinformación en Salud (OCODES) se posiciona como un portal divulgativo en salud donde la comunicación es un activo decisivo y fundamental para dar voz a todas aquellas personas que tienen algo importante que transmitir en materia de salud. Un proyecto dónde no existe la censura y cuyos ejes fundamentales son el respeto a la diversidad de opinión y la libertad de expresión.

 

 

Por todo ello, desde este espacio se quiere reconocer la labor de todas aquellas mujeres investigadoras y científicas del pasado o del presente, conocidas o desconocidas, cuya valentía, tesón, carisma y determinación son espejo dónde mirarse y motores de inspiración.

 

 

No te dejes vencer por el desaliento / No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. / No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. / No dejes de creer que las palabras y las poesías si pueden cambiar el mundo.

                                       Fragmento del poema “No te detengas” atribuido a Walt Whitman