Matronas que te acompañan hasta donde tú quieras

Matronas que te acompañan hasta donde tú quieras

Leyre Nagore González

5 de mayo de 2026

El próximo día 5 de mayo se celebra el Día Internacional de la Matrona para conmemorar el trabajo y papel vital que desempeñan estas profesionales sanitarias en el cuidado de la mujer y del recién nacido.

 

Si nos remontamos a sus raíces, la palabra “matrona” proviene del latín y es un derivado de mater (madre) y del sufijo –ona (que indica funciones de). Por ello, antiguamente hacía referencia a la “mujer distinguida y casada” mientras que, en la actualidad, este término se utiliza en España para designar a las profesionales sanitarias con competencias en el continuo de la atención sanitaria de la mujer durante toda su trayectoria vital y del recién nacido sano en el trascurso de su primer mes de vida.

 

 

Y os preguntaréis… ¿qué se necesita estudiar para ser matrona?

 

 

En nuestro país es requisito previo cursar el Grado en Enfermería y posteriormente especializarse mediante el sistema EIR (Enfermero Interno Residente) con una duración de dos años a tiempo completo para conseguir dicha especialidad en obstetricia y ginecología (matrona).

 

Es por esta formación reglada y amplia por lo que hay que dejar atrás el concepto de que las matronas ocupan solo paritorios y centros de salud y comprender el amplio potencial que pueden desarrollar cubriendo tanto el seguimiento de la gestación y atención al parto y postparto como otros campos en relación a la salud sexual y reproductiva de la mujer como la planificación familiar, el trabajo en salud ginecológica con cribados de cáncer ginecológico y prevención y detección de ITS, acompañamiento en casos de IVE, así como seguimiento a mujeres en su etapa de climaterio, entre otros ejemplos.

 

Ya no es cuestión de una profesión basada en la vocación de cuidar y acompañar a mujeres durante su gestación y parto; es hora de entender que son profesionales con un amplio potencial por desarrollar y con mucho conocimiento que aportar a la sociedad en general y a la mujer en particular.

 

Me gustaría igualmente hacer referencia a la profesión de la matrona desde un tono más cercano y personal ya que abarca gran parte de mi vida (al ser mi profesión) desde hace trece años. Es un trabajo que, si te apasiona, te permite estar en continuo crecimiento y aprendizaje; siempre hay un área o campo con posibilidades para explorar y seguir profundizando. En mi caso, además del momento de atender la llegada de la vida, y creo que puedo hablar en nombre de todos mis compañeros y compañeras reconociendo que es siempre único y que de todos te llevas una sensación diferente y única a casa. Es muy gratificante también cuando consigues proporcionar (en mitad del caótico y desesperante postparto) algo de alivio en una mujer angustiada por una lactancia dificultosa o a un padre lleno de dudas por los primeros cuidados de su bebé y que teme la vuelta a casa con tanta incertidumbre.

 

Es un trabajo que conlleva una gran responsabilidad y también un esfuerzo físico y psicológico; pero es cierto que pocas profesiones te aportan tanto sentimiento de gratitud y cariño de las familias y te hacen sentir tan bien cuando ves sus caras saliendo del hospital y despidiéndose de ti en el control; y quién sabe si en unos meses nos los encontraremos en el tranvía o dando una vuelta por la calle. Para nosotros serán una familia más pero para ellos siempre seremos parte de su “historia” y de algún modo partícipes de una de las etapas mas bonitas de sus vidas.

 

Me gustaría acabar este pequeño artículo con una reflexión popularizada por Michel Odent (médico francés y firme defensor del parto humanizado y respetado) con la frase “para cambiar el mundo es necesario cambiar la forma de nacer” y es cierto que ahí empieza todo, trabajando con rigor científico, pero siempre desde el respeto y la comprensión para conseguir personas con más y mejor salud.

 

Y ahora tú, ¿conocías todas las competencias del trabajo de la matrona? Aprovecha y aprende sobre salud junto a ella y deja que te acompañe en tu momento vital para disfrutar de una buena salud sexual y reproductiva y participar en este compromiso de cuidarnos y saber cuidar.

Salud en el trabajo: género y edad avanzada

Salud en el trabajo: género y edad avanzada

Sergio Hijazo Larrosa

1 de mayo de 2026

La forma tradicional del enfoque de la prevención de riesgos laborales y, por ende, de la salud laboral, ha sido unidimensional. Este encorsetamiento de la realidad en el trabajo, arrastrado desde la Ley de Accidentes de Trabajo de 1900, pasando por el Reglamento de los Servicios Médicos de Empresa de 1959, y por la Ordenanza de Seguridad e Higiene en el Trabajo de 1971, tuvo una continuación de este modelo en la Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales. Casi es obvio decir que, en toda esta reglamentación, la figura a proteger era la del trabajador masculino y, además, en edades bastante alejadas de la actual pirámide poblacional.

 

 

Este cuadro monocromático tuvo algunas pinceladas de variedad. Por ejemplo, en la Guía Técnica de la Manipulación Manual de Cargas del año 1997 se determinaban algunas variaciones entre hombres y mujeres con respecto a los pesos máximos a manejar, así como en dependencia de la edad (a partir de 45 años se consideraba que se debían manejar menos pesos máximos). También trabajos como las tablas de Snook y Ciriello de 1991 establecían diferencias entre sexos en la aplicación de las cargas de empuje y tracción que podían relacionar. Hay que anotar que ambas normas se basaban a su vez en la Norma ISO 11228, que constituyó la primera Norma Internacional sobre manipulación de cargas, y desarrolló evaluaciones y recomendaciones ergonómicas específicas.

 

 

Con la entrada del siglo XXI se comenzó a exponer la incorporación de la perspectiva de género como una reivindicación a la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, para contribuir a detectar y corregir los sesgos en actividades preventivas y en vigilancia de la salud. Diferencias biológicas (de sexo) y desigualdades sociales (de género) se comenzaron a mostrar en el marco de la prevención tras el despegue en otros ámbitos de la realidad social de nuestro país. Conceptos como segregación horizontal y vertical (aquellas relacionadas con sectores y actividades feminizadas y masculinizadas; y aquellas conocidas como “techos de cristal”) también llamaban a las puertas de la prevención para encontrar sus respuestas adecuadas.

 

 

En estos momentos instituciones europeas como la OSHA (Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo) y españolas como el INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo) ya integran la diversidad y la perspectiva de género en los materiales que elaboran. Y ambas instituciones señalan en una dirección concreta en cuanto al conocimiento. Es necesaria una investigación específica que tenga en cuenta a las mujeres, sus exposiciones a riesgos y sus medidas de prevención y salud. Como ejemplo de lo anterior, podemos citar la exposición a contaminantes químicos como factores de riesgo del cáncer ocupacional. Los resultados de exposición en estos contaminantes químicos muestran una mayor exposición en hombres que en mujeres excepto en aquellos sectores de la salud, donde las mujeres están más expuestas a contaminantes como el formaldehido. Pero habría que hacerse más preguntas. Por ejemplo, habría que conocer si están estandarizados los valores límite de exposición profesional para agentes químicos para hombres y para mujeres. Porque ya se conoce que la misma exposición va a generar diferentes niveles de absorción del contaminante en función del sexo. Por tanto, las medidas de prevención y de vigilancia de la salud deberían estar adaptadas a esa realidad.

 

 

También la edad representa un nuevo reto en la prevención de riesgos. La prolongación de la vida laboral activa es ya un hecho en toda Europa. En casi todos los países de la Unión se han retrasado las edades de jubilación, debido sobre todo al envejecimiento de su población. Tres son los factores que la OSHA establece para desarrollar políticas que mejoren las condiciones de las personas trabajadoras de mayor edad y les ayuden a continuar en su actividad laboral. El primero, crear un entorno que capacite y motive a estas personas a seguir trabajando (generando, por ejemplo, situaciones de jubilaciones flexibles). El segundo, revisiones a mitad de las carreras profesionales. Esto implica unos estándares distintos a los aplicados hasta el momento. Y el tercer punto que marca Europa es que sea posible para este grupo una conciliación entre el trabajo y el cuidado de la salud

 

 

Con todos estos antecedentes la nueva modificación que se va a presentar estos días sobre la prevención de riesgos laborales en España tiene que suponer un nuevo paradigma. Además de las cuestiones planteadas en este artículo, otras como las nuevas formas de trabajo (teletrabajo), la incorporación de la inteligencia artificial a los procesos productivos y su impacto en el mercado, la reforma de la incapacidad laboral, así como los nuevos riesgos profesionales emergentes, requieren una respuesta legislativa que, en un marco de diálogo social completo, preserve la salud de las personas trabajadoras por encima de cualquier otro criterio.

Perros guía: caminar juntos hacia la autonomía

Perros guía: caminar juntos hacia la autonomía

Rafael Sánchez Arizcuren

29 de abril de 2026

El 29 de abril de 2026, Día Internacional del Perro Guía, es una oportunidad para detenernos y mirar (también desde quienes vemos) el valor de una alianza cotidiana: la que une a una persona ciega o con discapacidad visual grave y a su perro guía. No se trata solo de un perro que acompaña. Tampoco de un recurso simpático, emocional o anecdótico. Un perro guía es, ante todo, un facilitador de autonomía, movilidad, seguridad y participación.

 

 

La Fundación ONCE del Perro Guía define su misión de forma clara: criar y adiestrar perros guía para personas con ceguera o deficiencia visual grave, con el objetivo de mejorar su autonomía y movilidad. Su trabajo incluye cría, socialización, adiestramiento, selección y formación de usuarios, supervisión posterior y difusión social. En más de treinta y cinco años de trayectoria, ha entregado cerca de cuatro mil perros guía a alrededor de mil novecientos usuarios, lo que permite dimensionar el alcance humano de esta labor.

 

 

Pero el homenaje de este día no debería quedarse en los números. Cada perro guía representa muchas horas de cuidado, educación, entrenamiento y ajuste. Antes de caminar junto a una persona usuaria, ha pasado por una etapa de socialización con familias educadoras, por un proceso técnico de adiestramiento y por una fase de acoplamiento con la persona con la que formará una unidad. Esa unidad persona-perro no nace de manera automática, sino que se construye con aprendizaje, confianza, responsabilidad y vínculo.

 

 

El perro guía puede entenderse como una tecnología de apoyo viva, integrada en la vida diaria de la persona con discapacidad visual. Facilita desplazamientos, permite anticipar obstáculos, aumenta la seguridad en entornos urbanos y favorece el acceso a espacios comunitarios. No decide el destino, no sustituye la orientación de la persona, no es un GPS ni un “taxi”. La persona usuaria conoce la ruta, interpreta el entorno y dirige la marcha; el perro guía aporta seguridad, iniciativa ante riesgos y apoyo en la movilidad.

 

 

La evidencia disponible sobre personas con discapacidad visual muestra que el perro guía puede mejorar la independencia, la movilidad y la participación comunitaria. En personas mayores con pérdida visual que reciben su primer perro guía, se han descrito beneficios como mayor autonomía, más salidas al barrio y a lugares desconocidos, mayor integración comunitaria, aumento de confianza y una vivencia reforzada de seguridad al desplazarse. En 2022, Elisenda Stewart Til describió, en un estudio de caso sobre una persona con ceguera total y discapacidades añadidas, cómo la adaptación personalizada del perro guía permitió a la persona mejorar la eficiencia en actividades diarias y la movilidad por entornos urbanos complejos.

 

 

Estos datos son importantes, pero no agotan el significado de la experiencia. Para muchas personas, salir de casa, cruzar una calle, acudir al trabajo, ir al gimnasio, entrar en una tienda o recorrer un espacio desconocido no son gestos sin importancia. Son ocupaciones cargadas de sentido. Participar en la comunidad no consiste únicamente en “poder desplazarse”; implica hacerlo con confianza, con dignidad y con menor necesidad de pedir ayuda constantemente. Ahí el perro guía se convierte en puente entre la persona, el entorno y la vida social.

 

 

También conviene recordar que el perro guía no trabaja solo para “evitar obstáculos”. Su presencia puede transformar la manera en que la persona se relaciona con los espacios, con sus rutinas y con su propio proyecto de vida. La experiencia de tener un primer perro guía puede implicar cambios en hábitos cotidianos, nuevas responsabilidades de cuidado, ajustes en la organización del día y un proceso de adaptación emocional y práctica que no siempre es inmediato. Precisamente por eso, la alianza persona-perro guía debe comprenderse como una relación de cooperación, no como la simple entrega de una ayuda técnica.

 

 

Pero homenajear al perro guía implica también reconocer sus necesidades. No es un objeto, ni una herramienta inerte, ni un recurso que pueda utilizarse sin límites. Es un ser vivo que requiere bienestar, descanso, cuidados veterinarios, alimentación, respeto y una relación equilibrada con la persona usuaria. Por eso, la ciudadanía también tiene un papel: no distraer al perro cuando trabaja, no ofrecerle comida, no tocarlo sin permiso, controlar a otros perros y dirigirse siempre a la persona usuaria.

 

 

El Día Internacional del Perro Guía debe servir además para denunciar las barreras que todavía persisten. La falta de conocimiento social sobre el derecho de acceso, las dificultades en determinados espacios públicos, la escasa comprensión de algunos establecimientos o la inseguridad de ciertos entornos urbanos siguen limitando la participación. La accesibilidad no depende solo de rampas, semáforos sonoros o normas escritas; también depende de actitudes, cumplimiento legal y cultura ciudadana. Incluso las nuevas fórmulas de apoyo, como la tele-rehabilitación en orientación y movilidad, deben valorarse con prudencia para no perder seguridad, observación directa ni acompañamiento personalizado en fases sensibles del entrenamiento.

 

 

La autonomía no es una idea abstracta: se expresa en ocupaciones concretas, en rutinas, en desplazamientos, en participación comunitaria y en proyectos de vida. Por eso, los perros guía no solo “ayudan a moverse”; facilitan desempeño ocupacional, participación y ciudadanía.

 

 

En este 29 de abril, el homenaje es para ellos: para los perros que aprenden a detenerse ante un bordillo, a esquivar un obstáculo en altura, a mantener la calma entre ruidos, a acompañar sin invadir y a trabajar con una lealtad serena. Y también para las personas usuarias, las familias educadoras, los equipos de adiestramiento y las entidades que hacen posible esta alianza.

Porque cada perro guía nos recuerda algo esencial: una sociedad accesible no es aquella que permite que algunas personas lleguen más lejos pese a las barreras, sino aquella que se compromete a eliminarlas para que todas puedan caminar con seguridad, libertad y dignidad.

El impacto de la salud mental del docente en la convivencia escolar. Ansiedad y agotamiento como factores de riesgo

El impacto de la salud mental del docente en la convivencia escolar. Ansiedad y agotamiento como factores de riesgo

Carlos Mir Ramos

28 de abril de 2026

La salud mental y emocional del profesorado ha dejado de ser una cuestión de salud laboral secundaria para consolidarse como una prioridad. La complejidad de las aulas, caracterizadas por una diversidad de necesidades que a menudo supera los recursos disponibles y una creciente burocratización de la enseñanza, ha situado a los docentes en un escenario de vulnerabilidad psicológica sin precedentes. No se trata de un malestar pasajero, sino de un factor estructural que condiciona la convivencia en los centros educativos.

 

El aumento de cuadros de ansiedad, depresión y agotamiento emocional (síndrome de burnout) no es un fenómeno aislado, al contrario, tiene una repercusión directa en la dinámica diaria del aula. Un docente que atraviesa un proceso de deterioro emocional ve mermada su capacidad de respuesta asertiva ante los conflictos, lo que en muchas ocasiones actúa como un detonante involuntario de situaciones de tensión y agresividad en los centros educativos.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte con claridad que el estrés sostenido altera las funciones ejecutivas del cerebro, aquellas encargadas de la planificación y la regulación del comportamiento. En el contexto escolar, esto se traduce en una dificultad mayor para la autorregulación emocional y la gestión de las conductas disruptivas del alumnado. Cuando el profesorado se encuentra al límite emocional, el aula deja de ser un espacio de aprendizaje armónico para convertirse en un entorno de alta sensibilidad al conflicto.

 

La ansiedad crónica y la depresión no solo afectan al rendimiento profesional, sino que generan una sensación de indefensión que erosiona la autoridad docente. Tal y como ha alertado recientemente el sindicato CSIF Educación en sus informes sobre el estado de la enseñanza pública en marzo de 2026, el deterioro de la convivencia es una realidad palpable. Según sus datos, el 72,2% de los docentes de la escuela pública afirma no sentirse respetado en el aula, y más de la mitad ha sufrido situaciones de agresión o violencia en sus centros. Esta situación genera un círculo vicioso: el malestar docente favorece el conflicto, y el conflicto agrava, a su vez, la fragilidad emocional de quien enseña.

 

No es posible analizar la dificultad de las aulas sin observar las causas que llevan al docente al colapso profesional. La sobreexposición a entornos digitales, la falta de apoyo institucional y la exigencia de asumir roles que trascienden lo pedagógico son factores que alimentan el agotamiento extremo. Según una encuesta integrada de condiciones de profesorado, el 71,3% manifiesta dificultades reales para atender la diversidad, el 88% señala la falta de apoyos y las altas ratios, y un 95% de los docentes identifica la sobrecarga burocrática como un factor de estrés determinante.

 

Frente a los modelos que priorizan únicamente el cumplimiento administrativo o el contenido académico, es necesario recordar que la educación es, ante todo, una relación humana que requiere de profesionales emocionalmente sanos.

 

Diversas investigaciones de la OCDE sobre el clima escolar señalan que el sentimiento de seguridad y pertenencia es bidireccional. Si el docente no se siente protegido por la administración —el 90% de la plantilla denuncia falta de apoyo institucional—, su capacidad para crear un entorno seguro para el alumnado se ve seriamente comprometida. La frustración acumulada y la ausencia de protocolos eficaces (valorados positivamente solo por un 2% de los encuestados) son el caldo de cultivo para que estallen episodios que fracturan la comunidad educativa. La seguridad en el aula depende, en gran medida, de la percepción de respaldo que tenga el profesorado.

 

La inversión en la salud mental docente no debe considerarse un gasto secundario, sino una decisión ética y preventiva urgente. Es imperativo que las políticas educativas incluyan planes específicos que no se limiten a la teoría, sino que ofrezcan formación en competencias emocionales, una reducción efectiva de las ratios y, sobre todo, una red de apoyo psicológico real y accesible para los profesionales que se encuentran en la gestión diaria de las aulas.

 

Como recogen las directrices de la UNESCO sobre educación inclusiva, el bienestar del alumnado es inseparable del bienestar de sus maestros. La escuela tiene la responsabilidad de ser un espacio de cuidado y diálogo, pero para ello necesita profesionales que dispongan de las herramientas emocionales necesarias y que no estén librando una batalla interna contra la depresión o el agotamiento derivado de sus condiciones laborales.

 

En conclusión, reconocer y cuidar la labor de quienes mantienen su compromiso con la educación a pesar de las dificultades es un primer paso, pero resulta insuficiente si no va acompañado de medidas estructurales. Es hora de que la salud emocional del profesorado ocupe el centro del debate público, garantizando que la enseñanza siga siendo una actividad humana, rigurosa y, por encima de todo, saludable para todos sus protagonistas. El éxito de la convivencia escolar depende, inevitablemente, de la integridad mental de quienes tienen la misión de educar y generar bonitos recuerdos, con entusiasmo y amor.

Vacuna antineumocócica: Sin ningún tipo de confusión

Vacuna antineumocócica: Sin ningún tipo de confusión

Pedro Satústegui

27 de abril de 2026

La enfermedad neumocócica representa un problema relevante de salud pública a nivel global debido a su elevada carga de morbimortalidad, particularmente en los extremos de la vida –menores de 2 años y mayores de 65– así como en individuos con comorbilidades. Está causada por Streptococcus pneumoniae, un diplococo grampositivo encapsulado con más de 90 serotipos descritos, cuya diversidad antigénica condiciona tanto su dinámica epidemiológica como la efectividad de las estrategias vacunales.

 

La transmisión del neumococo se produce fundamentalmente por vía respiratoria a través de gotículas procedentes de secreciones nasofaríngeas, en el contexto de contacto estrecho con individuos colonizados o infectados. En este sentido, la colonización nasofaríngea constituye el principal reservorio del patógeno y el punto de partida para el desarrollo de enfermedad, especialmente en situaciones de susceptibilidad del huésped.

 

Desde el punto de vista clínico, la infección neumocócica abarca una amplia variabilidad que incluye formas no invasivas, como la otitis media aguda o la neumonía no bacteriémica, y formas invasivas potencialmente letales. La enfermedad neumocócica invasiva (ENI), definida por el aislamiento de S. pneumoniae en sangre u otros fluidos estériles, se manifiesta como bacteriemia, meningitis o sepsis –entre otras entidades– y concentra una proporción significativa de la mortalidad atribuible, especialmente en pacientes con factores de riesgo.

 

En España y en el conjunto de la Unión Europea, la enfermedad neumocócica invasiva (ENI) mantiene un patrón de distribución caracterizado por una mayor incidencia en los extremos de la vida, fundamentalmente en lactantes y adultos mayores. Desde el punto de vista microbiológico, persiste el predominio de serotipos como el 8 y el 3, que continúan concentrando una parte sustancial de la carga de enfermedad. No obstante, la vigilancia epidemiológica reciente ha puesto de manifiesto la importancia persistente o reemergente de otros serotipos vacunales clásicos, entre ellos los serotipos 4, 14 y 9V, con especial relevancia en la población adulta. Asimismo, la estacionalidad invernal y la transmisión en entornos cerrados actúan como factores amplificadores de la incidencia de la ENI.

 

La introducción progresiva de vacunas antineumocócicas —desde la polisacárida de 23 serotipos hasta las vacunas conjugadas de 7, 10, 13, 15 y 20 serotipos— ha modificado de forma sustancial la epidemiología de la enfermedad, reduciendo de manera significativa la carga de ENI, particularmente en población infantil. En este contexto dinámico, la reciente incorporación de vacunas conjugadas de mayor valencia, como la vacuna conjugada 21-valente, introduce un cambio de paradigma. A diferencia del enfoque acumulativo o sumativo previo, esta estrategia combina la inclusión de nuevos serotipos emergentes (9N, 17F, 20A, 15A, 15C, 16F, 23A, 23B, 24F, 31 y 35B) con la eliminación de otros (4, 6B, 9V, 14, 18C, 19F, 23F, 1, 5 y 15B) previamente cubiertos en la vacuna conjugada de 20, en base a su menor contribución a la carga de enfermedad en la actualidad. De esta forma, tomando como base datos epidemiológicos contemporáneos, la vacuna conjugada 21-valente pretende optimizar la cobertura frente a los serotipos responsables de ENI en adultos y grupos de riesgo.

 

Esta propuesta, no obstante, requiere ser interpretada con cautela, pues la distribución actual de serotipos de S. pneumoniae no es un fenómeno estático ni independiente, sino el resultado de la presión selectiva ejercida durante décadas por los programas de vacunación. En consecuencia, la aparente mayor cobertura potencial de las nuevas formulaciones podría estar, al menos en parte, condicionada por este sesgo de confusión, infrarrepresentando los serotipos presentes en las vacunas comercializadas hasta la fecha.

 

Ignorar esta condición podría conducir a interpretaciones simplificadas de la efectividad entre las distintas estrategias vacunales. De esta forma, la evaluación rigurosa de nuevas vacunas debería incorporar análisis ajustados que contemplaran factores de confusión tales como la historia vacunal previa de la población, la dinámica de reemplazo de serotipos y las tendencias temporales de incidencia. De lo contrario, se corre el riesgo de basar decisiones en escenarios epidemiológicos sesgados y transitorios, más que en patrones estructurales.

 

A esta complejidad, cabe añadir una limitación relevante: la proporción no despreciable de casos de ENI en los que el serotipo no llega a identificarse y que, en algunos contextos, supera el 20%. Esta incertidumbre diagnóstica refuerza la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia microbiológica y epidemiológica como base para la toma de decisiones en salud pública.

 

En definitiva, la optimización de la estrategia vacunal frente al neumococo precisa de estudios epidemiológicos de calidad, libres de sesgos y de factores de confusión que, analizados de manera crítica y contextualizada, permitan tomar las mejores decisiones basadas en la evidencia disponible.

MTBVAC: Un nuevo candidato a vacuna contra la tuberculosis en ensayos clínicos de eficacia

MTBVAC: Un nuevo candidato a vacuna contra la tuberculosis en ensayos clínicos de eficacia

Juan Ignacio Aguiló Anento

24 de abril de 2026

Tuberculosis: Una amenaza persistente

 

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que se transmite principalmente por vía aérea y que infecta sobre todo a los pulmones, aunque también puede atacar otros órganos.

 

Durante buena parte del siglo XX se pensó que la tuberculosis estaba camino de desaparecer. El descubrimiento de los antibióticos eficaces y la introducción de programas de vacunación hicieron creer que la enfermedad terminaría siendo un problema del pasado. Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta. Según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen alrededor de diez millones de nuevos casos y más de un millón de muertes en todo el mundo. En este contexto, el desarrollo de nuevas vacunas frente a la tuberculosis respiratoria se ha convertido en una prioridad científica y sanitaria.

 

La vacuna BCG: El estándar durante más de un siglo

 

Durante más de cien años, la única vacuna disponible frente a la tuberculosis ha sido la BCG (Bacillus Calmette-Guérin). Fue desarrollada a principios del siglo XX a partir de una cepa atenuada de Mycobacterium bovis, la bacteria causante de la tuberculosis bovina.

 

La BCG se obtuvo mediante un proceso de cultivo prolongado en laboratorio que, tras más de una década de pases sucesivos, dio lugar a una cepa debilitada incapaz de causar enfermedad en personas sanas. Desde su introducción en 1921, la vacuna ha sido administrada a miles de millones de personas en todo el mundo.

 

Su principal virtud es la protección frente a las formas más graves de tuberculosis en la infancia, como la meningitis tuberculosa o la tuberculosis diseminada, así como la disminución de todas las causas de mortalidad en la infancia. Por este motivo, la vacuna sigue formando parte del calendario vacunal en muchos países.

 

Sin embargo, la BCG tiene limitaciones importantes. Su eficacia frente a la tuberculosis pulmonar en adolescentes y adultos —la forma responsable de la mayor parte de la transmisión— es muy variable y, en muchos casos, limitada. Esto ha impulsado durante décadas la búsqueda de vacunas más eficaces.

 

MTBVAC: Una nueva generación de vacunas

 

Una de las aproximaciones más prometedoras es MTBVAC, una vacuna viva basada directamente en la atenuación de Mycobacterium tuberculosis. A diferencia de la BCG, que procede de M. bovis, MTBVAC se desarrolla a partir del propio patógeno humano, lo que potencialmente permite presentar al sistema inmunitario un repertorio más completo de antígenos relevantes.

 

La atenuación —es decir, el proceso de hacer la bacteria inofensiva sin que pierda su capacidad de estimular el sistema inmune— se logró mediante ingeniería genética, de forma precisa y controlada. MTBVAC incorpora dos deleciones independientes y estables en los genes de virulencia phoP y fadD26, sobre la base de un aislado clínico perteneciente al linaje 4 euro-americano, el más ampliamente transmitido entre humanos.

 

¿Qué hacen estos genes? El gen phoP es un factor de transcripción que controla múltiples procesos de la bacteria relacionados con virulencia, incluyendo la secreción del principal factor de virulencia de tuberculosis: ESAT-6. Por su parte, fadD26 es clave para la síntesis del lípido denominado PDIM, otro de los principales factores de virulencia de la bacteria. Al eliminar ambos genes de manera independiente, se garantiza que la bacteria no pueda recuperar su virulencia, cumpliendo así con los requisitos de seguridad establecidos internacionalmente.

 

Como cualquier otra vacuna en desarrollo, MTBVAC fue sometida a una exhaustiva caracterización preclínica en distintos modelos animales. En ratones, uno de los modelos experimentales más empleados, la vacuna demostró ser segura y capaz de inducir una respuesta inmunitaria fuerte frente a la infección por M. tuberculosis. En estos estudios se observó una protección superior a la proporcionada por la BCG frente a la infección experimental, y se identificaron además los principales mecanismos inmunológicos a través de los cuales MTBVAC resulta eficaz. Posteriormente, la vacuna se evaluó en cobayas, un modelo especialmente sensible a la tuberculosis y que reproduce bien la patología pulmonar humana. En estos animales, MTBVAC mostró una reducción significativa de la carga bacteriana y una mayor supervivencia tras la infección. Finalmente, MTBVAC se ensayó en primates no humanos, considerados el modelo animal más relevante y cercano al ser humano. Los resultados confirmaron tanto la seguridad como el potencial protector de la vacuna, proporcionando la base necesaria para avanzar hacia ensayos clínicos.

 

Ensayos clínicos: De las primeras pruebas a los estudios de eficacia

 

Un hito fundamental antes de que MTBVAC pudiera comenzar a ensayarse en ensayos clínicos fue su desarrollo a nivel industrial. A partir de 2008, la compañía biofarmacéutica española Biofabri, perteneciente al grupo Zendal, y siendo desde entonces el socio industrial de la Universidad de Zaragoza asumió la producción y desarrollo clínico de MTBVAC. Este proceso implicó adaptar la fabricación de la vacuna a los estrictos estándares internacionales de calidad farmacéutica, conocidos como Buenas Prácticas de Fabricación (GMP de las siglas en inglés). También fue necesario realizar estudios regulatorios adicionales que demostraran la estabilidad del producto, su seguridad y su consistencia entre lotes.

 

El primer ensayo clínico en humanos comenzó en 2013 en adultos en Suiza, en un estudio de fase I diseñado para evaluar la seguridad y la inmunogenicidad en voluntarios sanos. Los resultados fueron satisfactorios: MTBVAC demostró un perfil de seguridad aceptable y generó respuestas inmunes robustas.

 

El siguiente paso lógico era probar la vacuna en el lugar donde más se necesitaba. En 2016 se inició un ensayo de fase Ib en recién nacidos en Sudáfrica. Este ensayo fue crucial, pues los neonatos son la población diana más importante de cualquier vacuna antituberculosa, y Sudáfrica es uno de los países con mayor incidencia de TBC del mundo. Los datos confirmaron que la vacuna era segura en este grupo de edad y comenzó a generar respuestas inmunes mayores a la actual vacuna BCG.

 

Con estos resultados, en 2019 se avanzó a dos ensayos de fase IIa en Sudáfrica, uno en recién nacidos y otro en adultos. Estos estudios de búsqueda de dosis permitieron comparar distintas concentraciones de la vacuna con la BCG estándar, con el objetivo de identificar cuál ofrecía el mejor equilibrio entre seguridad e inmunogenicidad. MTBVAC demostró perfiles de inmunogenicidad comparables o superiores a la BCG con diferentes dosis. Con estos datos, se identificó la dosis óptima para avanzar a los estudios de eficacia.

 

La vacuna se encuentra en la actualidad en la fase más determinante de su desarrollo, con dos grandes ensayos de eficacia en marcha. El primero es un ensayo de fase III en recién nacidos en Sudáfrica, Madagascar y Senegal. Se trata de un ensayo de eficacia en neonatos, en el que se vacunarán más de 7.000 bebes y que compara directamente MTBVAC con la BCG. Se espera que este estudio finalice en el año 2028. El segundo es el estudio IMAGINE (Investigation of MTBVAC toward Accelerating Global Immunization for a Neglected Epidemic), un ambicioso ensayo de fase IIb liderado por la organización sin ánimo de lucro IAVI(International AIDS Vaccine Initiative) y financiado en parte por la Fundación Gates. IMAGINE evalúa la prevención de la enfermedad tuberculosa en adolescentes y adultos con infección tuberculosa latente en Sudáfrica, Kenia y Tanzania, y administró sus primeras dosis en febrero de 2025. Este ensayo es especialmente importante porque los adultos y adolescentes son los principales transmisores de la enfermedad, y actualmente no existe ninguna vacuna eficaz para este grupo.

 

Paralelamente, la empresa india Bharat Biotech, en colaboración con Biofabri, ha iniciado ensayos clínicos en India, el país que concentra el 28% de los casos mundiales de tuberculosis.

 

Mirando al futuro

 

La tuberculosis sigue siendo una de las grandes amenazas infecciosas del planeta. Aunque los tratamientos actuales permiten curar la mayoría de los casos cuando se diagnostican a tiempo, su mortalidad es cercana al 50% sin tratamiento por lo que la prevención mediante vacunas eficaces se considera una herramienta fundamental para controlar la enfermedad a largo plazo.

 

MTBVAC representa una de las estrategias más avanzadas dentro de la nueva generación de vacunas frente a la tuberculosis. Al basarse directamente en una cepa atenuada de M. tuberculosis y haber demostrado resultados prometedores tanto en estudios preclínicos como en las primeras fases clínicas, su desarrollo ha despertado un notable interés en la comunidad científica internacional.

 

Los resultados de los ensayos de eficacia actualmente en curso serán decisivos para determinar si esta vacuna puede convertirse en una herramienta clave en la lucha global contra la tuberculosis. Si los datos confirman las expectativas, MTBVAC podría convertirse en la primera nueva vacuna frente a esta enfermedad en más de un siglo.