La diversidad como oportunidad: una mirada frente a la discriminación LGTBI+
La diversidad como oportunidad: una mirada frente a la discriminación LGTBI+
Ángel Gasch Gallén
17 de mayo de 2026
El rechazo, miedo, prejuicio o discriminación hacia personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales se conoce como LGTBI-fobia. Constituye uno de los ejes de opresión, basado en el rechazo a la diferencia, a la diversidad afectivo-sexual y de género y también a las oportunidades de ruptura con las exigencias de una visión binarista del género. Esta situación mantiene una estructura social de género que legitima los privilegios que nuestra sociedad concede a una visión del mundo cis-heteropatriarcal.
Los efectos de este tipo de discriminación se manifiestan en las personas al incorporar el estigma en lo que se conoce como LGTBI-fobia interiorizada, lo que genera culpa, vergüenza, malestares y riesgos para la salud. También esta opresión supone un alto grado de exceso de vigilancia, por miedo a agresiones y un trato inadecuado por parte de las instituciones.
Según el informe de 2025 de ILGA-Europa sobre la situación de los derechos humanos de las personas LGTBI en Europa y Asia Central, asistimos a una «nueva era» en la que algunos gobiernos están alimentando el aumento de la legislación anti-LGTBI, que amenaza los derechos fundamentales y que restringe la libertad de expresión, asociación y elecciones justas.
En el Estado Español, el informe de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más, alerta de que el 54 % de las personas LGTBI+ ha sufrido algún acto de odio en el último año, lo que impacta directamente en su bienestar emocional. Además, entre 2024 y 2026, la discriminación hacia el colectivo ha aumentado, llegando a afectar significativamente la percepción de seguridad de las personas LGTBI+.
La evidencia científica y los informes institucionales confirman que la discriminación en la atención sanitaria hacia las personas LGTBI+ persiste, manifestándose en barreras de acceso, trato desigual y peores resultados de salud.

La Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, marca ámbitos concretos en la promoción y protección de la salud de estas personas. Un aspecto clave es la investigación; también la formación, y es imprescindible avanzar en una actuación que parta de conocer y atender las necesidades específicas de salud, derivadas de la discriminación y del desarrollo de las personas en entornos marcados por la LGTBI-fobia. Y es que la visión del mundo en la que vivimos está centrada en el patriarcado y esto supone la pretensión universal de heterosexualidad y del género en el nacimiento. Estas exigencias impactan directamente en todas las etapas del ciclo vital, produciendo situaciones de bullying, de rearmarización, de interrupción de los procesos de construcción de la identidad personal, de invisibilización o, incluso, de intervenciones médicas y quirúrgicas desde una tutorización irrespetuosa con los procesos de desarrollo personal que busca ubicar a las personas en la estructura de género. Todo ello implica que la LGTBI-fobia es un hecho cotidiano que se repite de diferentes maneras desde que nos levantamos por la mañana (incluso en lo que soñamos), porque sus tentáculos llegan a hacer creer que es justo el beneficio que unas personas tienen sobre otras por algo tan arbitrario como las propias características, que ni se eligen ni se negocian por conveniencia.
El 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. A pesar de los avances, la persistencia de la violencia, el desconocimiento de las realidades que viven muchas personas y el acoso hacen hoy más necesario que nunca crear estrategias para avanzar en la igualdad de derechos y el respeto a las personas LGTBI+.
Resulta imprescindible priorizar el avance hacia una sociedad más justa e inclusiva, reconociendo el valor de la diversidad y las oportunidades que ofrecen las experiencias vitales de personas que desafían las estructuras estancas y discriminatorias. Las personas LGTBI+ no solo desafían las expectativas sobre las relaciones de género, sino que también construyen nuevos discursos sobre la igualdad y la salud a través de su experiencia corporal, su agencia y su resiliencia. Estos son recursos de protección frente a la adversidad y ante las relaciones de poder desiguales. Asimismo, las experiencias de transgresión y tránsito entre la normatividad y las experiencias vivibles producen recursos positivos para la transformación social, por lo que tenemos mucho que aprender de las vivencias de las personas LGTBI+.

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