La sociedad del niño hiperregalado
La sociedad del niño hiperregalado
Eva Benito Ruiz
19 diciembre 2024
Nos encontramos a escasos días de las Navidades, sin duda la época más especial para los niños: calles iluminadas y casas decoradas, momentos familiares festivos, villancicos, tiempo para jugar y también, regalos. A día de hoy, la gran mayoría de los niños ya habrán enviado su carta a Papá Noel y/o a los Reyes Magos de Oriente con los regalos que quieren recibir en casa de sus padres, de sus abuelos, de sus tíos… Estas personas generan una ilusión y expectativas en nuestros hijos, en ocasiones desmedidas. Es importante que las familias acompañen a los hijos en su emoción, pero también han de saber orientar a los niños como parte de la educación socioemocional.
La mayoría de las familias nos hacemos la misma pregunta por estas fechas: ¿son necesarios tantos regalos? ¿mi hijo se da cuenta y valora lo que recibe?
Se ha comprobado científicamente que la educación basada en premios “si sacas buena nota, te compraré lo que quieras”, aumenta la probabilidad de crear niños materialistas, ya que con estas recompensas se refuerza que el/la niñ@ se fije en el resultado o en lo que obtiene más que en el proceso. Los niños en su día a día, obtienen de manera casi inmediata lo que desean y con la Navidad, este hecho aumenta considerablemente.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que recibir muchos regalos puede tener un “efecto disuasorio”. Esto significa que cuando los niños reciben tantos regalos a la vez, están atendiendo a demasiados estímulos a la vez, muchas veces más de los que pueden procesar, lo que conlleva un resultado contrario al que se quiere obtener. Disipar la atención en tantos regalos, puede producir un desinterés en muchos niños, no llegando a darle el valor que se merecen.
El “síndrome del niñ@ hiperregalado” o “sobrerregalado” no es una enfermedad ni aparece en los manuales de diagnósticos infantiles, sino que es una manera de definir a los niños que reciben exceso de regalos y, aunque se haga con buena intención, no hace más que perjudicar al niñ@ provocándoles: sobreestimulación, egoísmo, descenso de su imaginación, impaciencia, baja tolerancia a la frustración, niños caprichosos, materialismo y consumismo.
Es habitual y se considera normal que los niños pidan lo que deseen en estas fechas y que lo hagan sin límite. Esto es una consecuencia de la sociedad consumista en la que nos encontramos. Además, en algunas ocasiones, la falta de tiempo que los adultos dedican a los niños puede hacer que se intente contrarrestar esta carencia de tiempo con una mayor cantidad de regalos. Y es ahí donde los padres deberían reflexionar y encontrar la solución para poner el límite necesario. Es importante que fomenten la donación de juguetes que no usen, y aunque sea difícil determinar cuál es el mejor número de regalos que un niño debe recibir, hay que poner un límite. Se puede tener como referencia los regalos que más ilusión puedan hacer al niño y realmente lo que quiere o necesita, dando prioridad a la calidad del regalo.
Hasta que los niños cumplan dos años, un número adecuado pueden ser dos regalos ya que a esta edad se tiene poca capacidad de atención y recibir dos regalos puede ayudar a que se centren en ellos. A partir de esa edad, puedes utilizar para limitar los regalos la “ley de los 4 regalos”. Los regalos, se limitarían a 4 y puedes: introducir regalos en forma de experiencias, que entre lo que pidan haya algo educativo y sobre todo explicar la diferencia entre lo que quieren y necesitan.
También es importante pensar en qué buscáis al regalarles ese tipo de regalos. Fomentar la curiosidad del niño moldea el desarrollo de su personalidad y también es importante que les acompañemos sin coartales su creatividad, no sexualizar los juguetes. Hay regalos que ayudan a favorecer las relaciones sociales y las habilidades interpersonales. Juegos que impliquen jugar con amigos de forma cooperativa o en equipo pueden ayudar al desarrollo de habilidades sociales mientras que disfrutan jugando juntos. Algunos ejemplos serían juegos de mesa u objetos para realizar deporte en grupo. También es recomendable inculcar valores positivos. Muchos regalos favorecen valores positivos, como la solidaridad o la atención a los demás. Es importante detenerse a pensar en los valores que transmite el regalo, ya que en muchas ocasiones puede ser la agresividad y violencia. Y para finalizar, mencionar que es mejor evitar los regalos bélicos, ya que cuando a los niños se les regalan armas, se está incitando a ello.
Por todo esto, es recomendable que los padres escriban la carta de Papá Noel y/o los Reyes junto a sus hijos e invitarles a reflexionar sobre su conducta a lo largo del año y que pidan lo que consideren que se merecen. De esta forma, se utiliza esta carta para desarrollar el autoconcepto y la autocrítica así como para educarles en valores sociales, culturales y educativos dejando atrás pensamientos materialistas.
Hoy en día puede ser complicado no dejarse llevar por la idea de querer darles todo lo posible y que se sientan bien, pero establecer unos límites en estas fechas tan especiales puede ayudar a nuestros hijos a desarrollarse emocionalmente de forma adecuada, así como aprender principios y vivir una experiencia inolvidable en familia. Aprender que no pueden tener todo es importante para ellos. Y si reflexionáis sobre ello, los niños eligen a sus amigos por cómo se sienten con ellos, no por lo que tienen o lo que les regalan.
Finalmente es importante recordar que el mejor regalo puede ser el tiempo que pasamos con los niños y que estas fechas pueden permitir que haya más momentos para compartir experiencias y emociones. Acompañar a los niños en el proceso y crear, jugar y descubrir sensaciones con ellos puede enriquecer mucho la experiencia. Es un tiempo para disfrutar juntos de la ilusión y la magia.
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