Día Mundial de la Fertilidad: cuando algunas historias no acaban en un nacimiento

Día Mundial de la Fertilidad: cuando algunas historias no acaban en un nacimiento

Carlos De Bonrostro Torralba
4 de junio de 2026
En reproducción asistida hablamos constantemente del éxito. Hablamos de tasas de embarazo, de embriones, de transferencias, de resultados, de avances tecnológicos y de oportunidades. En parte, es lógico que lo hagamos, porque detrás de cada tratamiento hay un deseo profundo: el de formar una familia, el de tener un hijo, el de ver cumplido un proyecto vital que muchas personas llevan imaginando desde hace muchos años.

 

Sin embargo, el Día Mundial de la Fertilidad también debería ser un día para hablar abiertamente de quienes recorren ese camino, pero no llegan al destino que esperaban. De quienes lo intentaron una vez, dos, tres o muchas más. De quienes recibieron llamadas incómodas, resultados inesperados, embriones que no evolucionaron, transferencias que no implantaron o embarazos que se detuvieron demasiado pronto.

 

Es importante entender que la infertilidad va mucho más allá de un diagnóstico médico, es también una experiencia emocional, íntima y muchas veces llevada en silencio. Y a la vez, supone un auténtico terremoto capaz de alterar la relación con el propio cuerpo, con la pareja, con el entorno e, incluso, con el futuro que siempre se había imaginado.

 

La infertilidad es un proceso vital difícil, que puede hacer que cada menstruación duela de una manera diferente, que cada embarazo ajeno despierte sentimientos contradictorios, que cada espera parezca interminable y que cada nuevo intento exija una fortaleza enorme, a veces invisible a los demás.

 

Como profesionales, nuestra responsabilidad es explorar todas las opciones, ofrecer la mejor evidencia disponible y acompañar con honestidad. Y es que la ciencia puede ayudar a conseguir un objetivo, pero, por desgracia, no puede garantizar el final que tanto se desea.

 

Afortunadamente, muchas personas que hoy están inmersas en un proceso de reproducción asistida podrán conseguirlo. Muchos tratamientos terminan en el nacimiento de un hijo, muchas historias difíciles acaban encontrando una salida y muchas esperas reciben, al fin, la noticia que tanto se anhelaba.

 

Pero también es fundamental reconocer que hay personas que, después de mucho esfuerzo físico, emocional, económico y vital, toman la difícil decisión de parar, y esa decisión no debería vivirse como un fracaso. Parar puede ser una forma de recuperarse, de proteger la salud mental, de aceptar un límite o de iniciar un nuevo camino.

 

En una sociedad que suele medir la reproducción asistida por el resultado final, necesitamos recordar que detrás de cada ciclo hay personas y no estadísticas. El éxito en medicina reproductiva no debería definirse solo por un test de embarazo positivo, sino también por haber acompañado en el proceso, por haber informado con claridad y por haber estado ahí, incluso cuando la medicina no tiene respuestas.

 

En este Día Mundial de la Fertilidad, quiero enviar un mensaje de ánimo a quienes están en pleno proceso, a quienes esperan una llamada que les de la alegría que esperan, a quienes han vivido pérdidas, a quienes sienten cansancio y a quienes todavía mantienen la esperanza.

 

Pero me parece también un excelente día para recordar también a quienes no lo consiguieron, a quienes no pudieron seguir o a quienes decidieron parar. No sois menos fuertes, no sois menos valientes, ni menos merecedores de reconocimiento.

 

Porque quizá el verdadero sentido del Día de la Fertilidad no sea celebrar únicamente los embarazos que llegaron o que están por venir, sino reconocer todos los caminos recorridos, todas las pérdidas que dejaron huella y todas las historias que no terminaron como se deseaba.

 

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Donación de Leche Materna en Aragón: Un compromiso con la vida

Donación de Leche Materna en Aragón: Un compromiso con la vida

María José Martínez

21 de mayo de 2026

Donación de Leche Materna en Aragón: Un compromiso con la vida

 

Este 19 de mayo, Aragón se suma a la celebración del Día Mundial de la Donación de Leche Materna. Bajo el lema “Tu leche, mi vida”, el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón (BSTA) mantiene una campaña intensiva para sensibilizar a la sociedad y, especialmente, a las madres lactantes sobre la importancia de este gesto altruista que se convierte en la principal medicina para los bebés más vulnerables.

 

 

Un balance de crecimiento y esperanza

 

Los datos de este 2026 reflejan una tendencia positiva y consolidan a Aragón como un referente nacional en esta materia. En lo que llevamos de año, el Banco está atendiendo a 52 donantes nuevas. Este compromiso se ha traducido ya en la donación de 235 litros en los primeros meses del año, lo que supone un incremento del 18 % respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

 

Si miramos el cierre del ejercicio 2025, las cifras son reveladoras: el programa contó con la participación de 164 madres donantes y se alcanzaron los 535 litros donados. De hecho, la Memoria de Actividades 2025 del BSTA destaca que durante ese último ejercicio se distribuyeron 428 litros específicamente destinados al cuidado de niños prematuros.

 

 

¿Quiénes son los beneficiarios?

 

Efectivamente, la misión fundamental del Banco de Leche es mejorar el estado de salud de los neonatos, especialmente aquellos con un peso inferior a 1.800 gramos. La evidencia científica demuestra que la leche materna fortalece su sistema inmunitario y su desarrollo neurológico, protegiéndolos frente a patologías graves.

 

Este recurso es vital para bebés cuyas madres no pueden dar el pecho por motivos médicos o no producen cantidad suficiente de este básico alimento. El Banco suministra principalmente a los centros que cuentan con Servicio de Neonatología: el Hospital Universitario Miguel Servet y el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa en Zaragoza. No obstante, el sistema está preparado para hacer llegar este «oro blanco» a cualquier hospital de la red aragonesa que lo solicite e, incluso, se presta apoyo a La Rioja, comunidad que carece de este servicio propio.

 

 

Facilidades para la donante: «Llegamos a tu casa»

 

Para eliminar barreras, el Banco de Leche ha diseñado un sistema logístico que facilita al máximo la donación. La recogida se realiza directamente en el domicilio de las madres dentro de un radio de 50 kilómetros desde Zaragoza, proporcionándoles además todo el material necesario (sacaleches, envases, etiquetas, etc.).

 

Para aquellas madres que residen fuera de este perímetro, se han habilitado puntos de recogida estratégicos en los hospitales de San Jorge (Huesca), Obispo Polanco (Teruel), Hospital de Calatayud (Ernest Lluch), Hospital de Alcañiz y Hospital de Barbastro.

 

 

Cómo ser donante

 

Cualquier mujer que goce de buena salud y que tenga un excedente de leche durante el primer año de vida de su bebé puede convertirse en donante. Es recomendable iniciar este proceso durante los primeros seis meses. Los preparativos son sencillos: basta con ponerse en contacto con el centro de salud a través de la matrona, la enfermera pediátrica o el pediatra. Tras completar un breve cuestionario de salud y realizar una analítica de sangre que garantice la seguridad del proceso, la madre puede comenzar a donar desde su propio domicilio. Además, el Banco se encarga de recoger periódicamente la leche en su casa y de proporcionar los envases necesarios para facilitar las siguientes donaciones. 

 

Para el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón esta labor es imprescindible y admirable, destacando que la generosidad de estas mujeres permite que cientos de niños mejoren radicalmente su calidad y esperanza de vida. Este 19 de mayo, Aragón vuelve a demostrar que su mayor tesoro es la solidaridad de su gente, de sus madres.

 

Nuestra comunidad cuenta con Banco de Leche Materna desde el año 2011 y es uno de los que más donaciones recibe a nivel nacional. Los neonatólogos valoran muy positivamente la trayectoria de la entidad y coinciden en destacar la importante labor social que desempeña. Estos especialistas recuerdan que, para el desarrollo del bebé, la primera opción es la leche de la propia madre. Sin embargo, en ocasiones no es posible disponer de ella o no se consigue en cantidad suficiente. Esta necesidad es aún mayor en el caso de los recién nacidos prematuros.

 

Según estos especialistas, hay evidencias que indican que hay beneficios adicionales muy importantes relacionados con el riesgo de mortalidad y la prevención de enfermedades graves. Entre esas complicaciones se destaca la enterocolitis necrotizante, una patología intestinal severa que afecta especialmente a los recién nacidos menos desarrollados. En este sentido, la leche materna es un recurso que favorece la adaptación de su intestino contribuyendo a reducir riesgos.

 

El Banco de Leche, por tanto, celebra este circuito virtuoso que pone de manifiesto el altruismo de cientos de madres en un momento de gran intensidad emocional y en el que la vida se reanima o renueva en muchos otros bebés y sus familias.

 

 

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La importancia del respeto durante el parto

La importancia del respeto durante el parto

Natalia Barrio Forné
19 de mayo de 2026
Uno de los puntos más importantes en materia de salud perinatal es el trato durante el parto. Desde que una mujer sabe que está embarazada comienza un periodo de felicidad tanto para ella como para su familia, pero también empieza una etapa de estrés e incertidumbre, alimentados por las dudas relacionadas con los aspectos fisiológicos, psicológicos, sociales y laborales; sentimientos que pueden aumentar también con la desinformación.

 

La percepción de la experiencia del parto es un tema estudiado en numerosas investigaciones, las cuales asocian la existencia de enfermedades maternas graves con el cuidado irrespetuoso o maltrato durante este proceso.

Situaciones como la falta de empatía o de respuesta ante hechos que le preocupan a la embarazada, pueden incrementar la sensación de desamparo o de inseguridad en este momento vital de la mujer.

 

Cuando se habla de parto respetado, suele unirse al término contrario “violencia obstétrica”, un escenario importante que no debería darse nunca en un parto. Ha sido y es muy investigado por sus claras consecuencias en la salud mental de la mujer, describiendo patologías como la depresión posparto y el estrés postraumático directamente relacionadas con la falta de humanidad, de empatía y maltrato durante el embarazo, parto y posparto.

 

Esto hace que la consecución de un parto respetado sea uno de los objetivos del personal sanitario que atiende a las gestantes.

 

El parto es un suceso transformador que deja huella para el resto de la vida de la mujer. El respeto es sinónimo de satisfacción durante el parto; y de bienestar emocional, psicológico y físico. Es un evento que va más allá de los resultados, ya que influyen el apoyo recibido tanto por parte de los profesionales como por parte del entorno familiar y social de la mujer.

 

Para lograrlo, se han definido algunas estrategias como:

 

  • Cuidar la dignidad, la autonomía y las preferencias de la mujer y del recién nacido.
  • Prevenir la falta de respeto, el maltrato o el abuso hacia las embarazadas y puérperas.
  • Solicitar el consentimiento libre para cualquier práctica, previo a la información y comunicación, y aportar seguridad creando un ambiente de confianza.

 

Estas políticas de atención se han convertido en el epicentro de la atención a la mujer, destacando como prioritario el respeto y la autonomía.

 

Es por ello que en 2011 se inició, por parte del Ministerio de Sanidad, el Plan de Parto, un documento en el que se reflejan por escrito las preferencias y expectativas de la gestante sobre la atención al parto. Este escrito se creó para abarcar todos los periodos del parto y los deseos que suceden en cada uno que incluyen, entre otros, el deseo de anestesia epidural u otros métodos de alivio del dolor, el pinzamiento tardío del cordón o el contacto piel con piel ininterrumpido desde el nacimiento.

 

De todas las opciones, las más subrayadas hacen referencia al acompañamiento, deseando que en todo momento haya una persona de su confianza a su lado, generalmente la pareja; y que sean informados de todos los pasos a seguir durante el trabajo del parto, de tal manera que se sientan partícipes del proceso y, por lo tanto, que vean que sus decisiones conforman el camino hacia el nacimiento de su hijo o hija.

 

Esta herramienta, junto con la incorporación de protocolos de actuación en el sistema sanitario que tengan como bandera la humanización del cuidado durante el proceso del parto, pueden colaborar en el logro de un parto respetado y que cumpla las expectativas y anhelos de los futuros padres.

 

De esta forma, se consigue que el parto se conciba como una vivencia positiva, se garantice la comunicación eficaz y se defiendan los intereses de la embarazada, dejando de lado la desconfianza y las experiencias traumáticas.

 

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Cuidar al que cuida, ese reto pendiente

Cuidar al que cuida, ese reto pendiente

Teresa Salamero Rodríguez

12 de mayo de 2026

El próximo 12 de mayo celebramos el Día Internacional de la Enfermería, una fecha que conmemora el nacimiento de Florence Nightingale, figura clave en la transformación de los cuidados sanitarios y referente indiscutible de la profesión enfermera.

 

Este año el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) ha elegido como lema “Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas”, un mensaje que reconoce el papel esencial de quienes cuidan, acompañan y sostienen una parte fundamental de nuestro sistema sanitario. Con este lema, el CIE pone el foco en la necesidad de impulsar cambios estructurales que permitan desarrollar plenamente el potencial de las enfermeras y reforzar su liderazgo dentro de los sistemas de salud.

 

Florence Nightingale revolucionó la atención sanitaria liderando una nueva forma de entender los cuidados. Gracias a medidas tan básicas, y hoy tan evidentes, como la higiene, la ventilación de los espacios o el registro sistemático de datos, logró reducir drásticamente la mortalidad en los hospitales de campaña. Es, por tanto, un claro ejemplo de cómo el liderazgo enfermero en cuidados puede salvar vidas, tal y como subraya el lema antedicho.

 

Pero el legado de Nightingale fue mucho más allá ya que profesionalizó la enfermería, impulsó su formación y defendió una idea que continúa plenamente vigente, a saber,  cuidar también es aplicar conocimiento y ciencia, además de vocación. Fue una enfermera visionaria, adelantada a su tiempo, y dejó reflexiones que siguen definiendo la esencia de nuestra profesión. Una de ellas resume, a mi juicio, el día a día de la enfermería: “La observación indica cómo está el paciente; la reflexión indica qué hay que hacer; la destreza práctica indica cómo hay que hacerlo. La formación y la experiencia son necesarias para saber cómo observar y qué observar; cómo pensar y qué pensar”.

 

Estas palabras reflejan la importancia de una formación continua que permita ofrecer a la ciudadanía unos cuidados de calidad, seguros y basados en la mejor evidencia disponible. También ponen en valor la reflexión y el pensamiento crítico como herramientas imprescindibles para combatir el inmovilismo y seguir avanzando hacia una enfermería más innovadora, eficiente y excelente.

 

La enfermería no solo cura, sobre todo, cuida. Está presente en todas las etapas de la vida, acompañando a las personas, a las familias y a la comunidad en los momentos más vulnerables, pero también en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la educación sanitaria. Hoy, las enfermeras somos profesionales con una sólida formación universitaria, competencias avanzadas y una gran responsabilidad en el cuidado de las personas.

 

Sin embargo, pese a este papel esencial dentro del sistema sanitario, la profesión continúa afrontando importantes desafíos: una mayor necesidad de inversión, mejores condiciones laborales, más reconocimiento y una visibilidad social acorde al impacto real que tiene la enfermería en la vida de las personas y en la sostenibilidad del sistema de salud.

 

En este contexto, el reconocimiento del nivel A1 no debe entenderse únicamente como una reivindicación corporativa, sino como una cuestión de justicia y reconocimiento profesional acorde a la preparación, las competencias y la responsabilidad que asume la enfermería en la actualidad. La ausencia de este reconocimiento impide además el acceso de las enfermeras a determinados puestos de gestión e investigación, ámbitos en los que la profesión tiene mucho que aportar.

 

Por otro lado, el pasado mes de abril entró en vigor el nuevo Código Ético y Deontológico de la Enfermera Española, cuyo objetivo es “garantizar una práctica ética enfermera responsable, con eficacia, eficiencia y efectividad, orientada al cuidado digno de las personas con el fin de alcanzar la excelencia en el ejercicio profesional”, tal y como recoge su preámbulo. Este nuevo Código refuerza nuestro compromiso con una práctica basada en la evidencia científica, la ética profesional y la excelencia en los cuidados.

 

Especial relevancia tiene el artículo 83, incluido en el capítulo “La enfermera y la profesión”, donde se señala que la enfermera debe promover “un entorno de trabajo colaborativo que garantice la calidad de los cuidados y la seguridad de la atención, fomentando un enfoque interprofesional en la planificación y coordinación de estos”. Una reflexión especialmente necesaria puesto que el respeto entre profesionales, el compañerismo y el trabajo en equipo resultan fundamentales para garantizar la mejor atención posible a los pacientes.

 

Desde el Colegio Oficial de Enfermería de Zaragoza seguiremos trabajando para impulsar proyectos que fortalezcan la profesión, apoyen a las nuevas generaciones y den respuesta a los retos sanitarios y sociales del presente y del futuro, siempre con las personas en el centro de los cuidados. Queremos aprovechar también esta celebración para trasladar un mensaje claro a la sociedad: cuidar de la enfermería es cuidar de toda la comunidad.

Cáncer de ovario: seis mitos que conviene dejar atrás

Cáncer de ovario: seis mitos que conviene dejar atrás

Cristina Luna Álvarez

8 de mayo de 2026

Cada 8 de mayo se celebra el Día Mundial del Cáncer de Ovario, cuyo objetivo es dar visibilidad a esta enfermedad, que en España fue diagnosticada en 3.582 mujeres en 2024.

Aprovechando esta fecha, es un buen momento para desmontar algunos de los mitos que existen en torno a este tumor. En una época en la que la información circula rápido —y no siempre es fiable—, es especialmente importante ofrecer mensajes claros y rigurosos. Vamos a ello:

 

  • “Necesito hacerme una revisión ginecológica todos los años para detectar el tumor a tiempo.”

 

Lamentablemente, a día de hoy no existe ninguna prueba eficaz para detectar de forma precoz el cáncer de ovario en mujeres sin síntomas, como sí ocurre con otros tumores, como el de colon o el de cérvix.

Esto no significa que en el futuro no pueda desarrollarse un método de cribado eficaz, y por eso la investigación sigue siendo clave.

 

  • “Me hago la citología de cérvix todos los años y es negativa, así que no tengo riesgo.”

 

La citología cervical (o test de Papanicolau) y el estudio del Virus del Papiloma Humano son estudios que se realizan sobre el cuello (o cérvix) uterino, no sobre los ovarios. Por tanto, una citología normal no descarta un cáncer de ovario.

Existen otras pruebas, como la exploración ginecológica o la ecografía transvaginal, que pueden aportar información sobre los ovarios, pero tampoco se utilizan como método de cribado en mujeres sin síntomas. 

 

  • “El cáncer de ovario no da síntomas.”

 

No es del todo cierto. Sí da síntomas, pero el problema es que suelen ser muy inespecíficos y fáciles de confundir con molestias comunes:

 

  • Hinchazón abdominal
  • Dolor o molestias digestivas
  • Ganas frecuentes de orinar
  • Cansancio o pérdida de peso

 

Además, muy frecuentemente estos síntomas aparecen en estados avanzados de la enfermedad. Por eso es importante consultar si son nuevos, frecuentes o mantenidos en el tiempo.

 

  • “El uso de anticonceptivos puede aumentar el riesgo de cáncer de ovario.”

 

No solo no lo aumenta, sino que parece que, inhibiendo la ovulación, este riesgo disminuye.

Aun así, en la mayoría de los casos no está justificado su uso únicamente con este objetivo, sino que se considera un beneficio añadido cuando los anticonceptivos hormonales se utilizan por otros motivos (prevención del embarazo, sangrado menstrual abundante o irregular, etc.).

 

  • “Hay que quitar todos los quistes en los ovarios para evitar el cáncer .”

 

La mayoría de las lesiones que aparecen en los ovarios, especialmente los quistes con contenido líquido, no causan daño alguno y, en muchos casos, se resuelven de forma espontánea.

Por eso, en la mayoría de las situaciones no requieren ninguna intervención más allá del control. Solo se operan en casos concretos, como cuando producen síntomas, aumentan de tamaño o existe duda diagnóstica.

 

  • “El cáncer de ovario es diagnosticado siempre en mujeres post-menopáusicas”

 

Aunque es más frecuente después de la menopausia, puede aparecer a cualquier edad. Por eso es importante no ignorar los síntomas, independientemente de la etapa de la vida en la que se encuentre la mujer.

 

 

¿Cuándo consultar?

 

Aunque, como hemos comentado, los síntomas del cáncer de ovario pueden ser inespecíficos, hay una idea clave: la persistencia. No se trata de alarmarse ante molestias puntuales, sino de prestar atención cuando aparecen de forma nueva y se repiten con frecuencia durante semanas.

 

Ante síntomas como hinchazón abdominal mantenida, dolor persistente o cambios en el ritmo urinario o digestivo, es recomendable consultar con un profesional sanitario. En la mayoría de los casos no se tratará de un problema grave, pero valorarlo permite descartar causas importantes y, en caso necesario, actuar de forma precoz.

 

Además, en mujeres con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama, es especialmente importante comentarlo con su médico, ya que en algunos casos puede ser necesario un seguimiento más estrecho.

 

El cáncer de ovario sigue siendo un reto, en gran parte porque no disponemos de un método eficaz de detección precoz. Por eso, conocer sus características y desmontar ideas erróneas es fundamental.

 

Informarse con fuentes fiables, escuchar al propio cuerpo y consultar ante síntomas persistentes son herramientas clave para mejorar la atención y el diagnóstico.

 

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