Cómo disfrutar de la Navidad sin que se note en la báscula

Cómo disfrutar de la Navidad sin que se note en la báscula

Sofía Pérez Calahorra
23 diciembre 2024
Navidad es sinónimo de celebraciones, de estar con la familia y amigos y, cómo no, de comida y más comida. Es un momento de compartir el tiempo, los grandes banquetes y sobre todo de brindar, pero casi siempre terminamos comiendo demasiado, ¿verdad? Esto puede deberse a una costumbre la cual parece que tengamos que comer y beber sin límites, y mucho peor, es pensando que en Año Nuevo empezaremos una vida más saludable.

En España, además, las fiestas de navidad coinciden con días de descanso, lo que aumenta en gran medida el sedentarismo. Para que te hagas una idea, en las comidas navideñas se pueden consumir hasta 6.000 calorías, ¡el triple de lo recomendado para un día! Y aunque las vacaciones de Navidad solo duran dos semanas, suelen ser suficientes para que aumentemos de peso.

 

Pero no te preocupes, ¡Puedes disfrutar de estas fiestas sin renunciar a nada y cuidándote al mismo tiempo! Aquí van algunos consejos prácticos:

 

  1. Sírvete porciones más pequeñas

En las cenas de Nochebuena y Noche Vieja o en las comidas de Navidad o Año Nuevo, una estrategia dietética es comer en platos más pequeños. Elije y coloca en el plato lo que vayas a comer. Así podrás probar de todo, pero sin repetir y sin excederte.

 

  1. Ojo con el alcohol

El vino, la sidra o el cava son clásicos en nuestras mesas, pero cuidado porque contienen muchas calorías y pocos nutrientes. Limítate a una o dos copas como máximo, alterna con agua y prueba opciones sin alcohol, como agua con gas o cerveza sin alcohol.

 

  1. Llena tu plato de alimentos frescos

Añade ensaladas o verduras frescas, frutas o marisco y algo de huevo a todas tus comidas. Son saciantes, ligeras y equilibran cualquier plato, y controlan tu peso.

 

  1. Controla los dulces

Turrones, polvorones y demás postres navideños están riquísimos, pero es necesario tomarlos con moderación. Mejor elige una o dos porciones pequeñas y guarda el resto.

 

  1. No te quedes en el sofá

Aprovecha los días libres para dar un paseo en familia, aunque sea después de comer. Solo 30 minutos caminando te ayudarán a sentirte más ligero, a mejorar tu digestión y a cuidar tu salud en general.

 

  1. No te saltes comidas

No te saltes comidas para compensar los excesos, porque terminarás comiendo más de la cuenta después. En los días que no hay celebraciones, elige comidas ligeras y nutritivas. Si incluyes verduras y frutas, y una porción de proteína en ellas, lo conseguirás.

 

  1. Cocina de forma saludable

Si eres quien se encarga de cocinar, elige las opciones más ligeras como son al vapor, a la plancha, al horno o incluso usando una freidora de aire.

 

  1. Mantente hidratado/a

A veces confundimos hambre con sed. Bebe agua durante el día, especialmente entre comidas, para evitar picotear de más.

 

  1. Descanso de calidad

Dormir entre 7 y 8 horas es fundamental. La falta de sueño puede aumentar el apetito. Alterar todos tus relojes internos afectando al autocontrol de lo que comes.

 

Sigue estas sencillas recomendaciones, y conseguirás disfrutar de la Navidad con los tuyos sin que tu salud se pueda ver perjudicada. ¡Felices Fiestas!

Cuando el gluten se vuelve el enemigo. Vivir con enfermedad celiaca

Cuando el gluten se vuelve el enemigo. Vivir con enfermedad celíaca

Yolanda Martínez Santos

13 diciembre 2024

La enfermedad celíaca (EC) es una enteropatía inmunomediada provocada por el gluten que afecta a pacientes genéticamente susceptibles. Esta reacción produce una atrofia severa de las vellosidades intestinales lo que provoca problemas digestivos de malabsorción, afectando a otras áreas de la salud debido a los déficit nutricionales. Es una enfermedad relativamente común que afecta al 1% de la población mundial y puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida. La incidencia ha aumentado rápidamente en las últimas cuatro décadas.

 

Por bajos que sean los niveles de exposición al gluten, este, puede provocar una inflamación de la mucosa intestinal aumentando el riesgo de complicaciones como: linfoma, cáncer de intestino, osteoporosis, anemia o desnutrición. Por tanto, se hace necesario un correcto diagnóstico y seguimiento de la EC, basado en el control nutricional, serológico y anatomopatológico. En la actualidad, se ha demostrado que una adherencia estricta y permanente a la dieta sin gluten (DSG) es el único tratamiento efectivo, fundamental para eliminar los síntomas de la enfermedad, evitar deficiencias nutricionales, recuperar la mucosa intestinal y mejorar la calidad de vida de estos pacientes. No obstante, la DSG es muy difícil de mantener. El gluten es un componente ampliamente utilizado, que a menudo se utiliza como fuente de proteína en numerosos productos alimenticios comerciales.

 

Aunque en los últimos años las patologías vinculadas al gluten han suscitado gran interés y estudio, la EC no es un fenómeno reciente ya que existen textos históricos que la mencionan. La primera alusión se atribuye a Areteo de Capadocia, en el siglo II a.c., quien en sus textos describió los síntomas de la enfermedad. La historia de la EC, puede dividirse en diferentes etapas marcadas por los avances en el diagnóstico y la comprensión de su etiopatogenia. Además, en cada uno de estos periodos, se identifican diversos hitos y descubrimientos clave para su diagnóstico, seguimiento y tratamiento.

 

Samuel J. Gee, el padre de la enfermedad celiaca

Este pediatra británico marcó un antes y un después en la historia de la EC. En 1888, impartió una conferencia en Londres donde daba a conocer su informe clínico “raro” que afectaba a niños y adultos “On the coeliac affection”, y que despertó el interés de la comunidad científica.  En él, identificó los síntomas que corresponden a la descripción clásica de la enfermedad: diarrea, pérdida de peso, dolor abdominal, hinchazón, gases, náuseas, etc. y que en el caso de los niños era común encontrar, irritabilidad y problemas de crecimiento y desarrollo.

 

Inicio de la dieta sin gluten en el tratamiento de la enfermedad celiaca

A lo largo del siglo XX, comenzaron los primeros ensayos sistemáticos con dietas experimentales que se basaban en el consumo o exclusión de ciertos alimentos. En la década de los 1920, se empezó a vincular la dieta con la etiopatogenia de la enfermedad celiaca. Poco después, en los años 40, el pediatra holandés K. Dicke, confirmó en su tesis doctoral, la conexión entre el trigo y la malabsorción de grasas, relacionándola con los síntomas característicos de la celiaquía. Su investigación demostró que eliminar el trigo, la avena y el centeno de la dieta mejoraba significativamente la absorción de los nutrientes en los pacientes tratados.

 

Avances en el diagnóstico de la enfermedad celiaca

Desde la década de 1950, la introducción de la biopsia peroral, permitió identificar alteraciones en la mucosa intestinal asociadas a la EC. En años posteriores, el desarrollo de métodos de diagnóstico avanzados como técnicas serológicas, genéticas e histológicashan impulsado un mayor entendimiento de esta enfermedad. Cabe destacar el reconocimiento de los haplotipos principales vinculados a la celiaquía (HLA-DQ2.5 y HLA-DQ8), la identificación de la transglutaminasa tisular (TG2) como un autoantígeno y la determinación de los anticuerpos IgA TG2 como biomarcador de enfermedad en celíacos no tratados.

 

Los péptidos Inmunogénicos de Gluten (GIP), un nuevo hito en el manejo de la celiaquía

La determinación de anticuerpos, la historia dietética y la clínica se utilizaban para monitorear la adherencia a la DSG de los pacientes con EC, siendo insuficiente en muchos casos para descartar transgresiones dietéticas y una correcta realización de la dieta.

Con el nuevo siglo, y durante las primeras décadas de los años 2000, se han desarrollado herramientas capaces de identificar de manera objetiva los péptidos inmunogénicos del gluten (GIP). Estas sustancias, son fragmentos específicos de proteínas de gluten, resistentes a la digestión gastrointestinal y que son capaces de desencadenar respuestas inmunológicas en los pacientes celíacos. Asimismo, ha crecido el interés en el uso del análisis centrado en los GIP, en heces u orina, para monitorizar  y diagnosticar la exposición al gluten en pacientes con EC. Se trata de pruebas no invasiva y fáciles de realizar, con una gran elevada sensibilidad y especificidad, por lo que se perfilan como los marcadores más prometedores y confiables para la detección de las transgresiones del gluten dietético.

 

¿Y en el futuro?

Como se ha relatado, los avances en el diagnóstico y tratamiento de la EC han permitido una mejor comprensión y manejo de la enfermedad. Estos hitos han sido fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes, al facilitar diagnósticos más precisos y enfoques terapéuticos más efectivos. En el futuro, los avances en biotecnología y terapias alternativas como enzimas digestivas específicas o vacunas, podrían revolucionar aún más la forma de manejo de la EC, ofreciendo a los pacientes, nuevas oportunidades para llevar una vida plena y sin restricciones.

Síndrome de intestino irritable o colon irritable: Tu intestino es tu segundo cerebro

Síndrome de intestino irritable o colon irritable: Tu intestino es tu segundo cerebro

Mónica Gros Alcalde

16 diciembre 2024

El síndrome de intestino irritable, también conocido como colon irritable, es a día de hoy uno de los trastornos digestivos más frecuente en los países occidentales, además de estar creciendo progresivamente en el mundo.

 

Se ha definido como una patología funcional. Esto quiere decir que, cuando se realizan las pruebas diagnósticas habituales (analítica de sangre, pruebas de intolerancias alimenticias, pruebas de imagen abdominal, endoscopias, u otras), los hallazgos son normales. Por tanto, para el diagnóstico de esta enfermedad se utilizan otros métodos como los criterios de Roma IV.

 

Los criterios de Roma IV incluyen una serie de ítems que el paciente debe presentar y que se basan principalmente en los síntomas digestivos de los pacientes, que son:

  • Dolor abdominal recurrente de tres meses de duración por lo menos y con una frecuencia de un día a la semana mínimo.

Para cumplir los criterios de Roma IV, este dolor debe ir asociado a, por lo menos, dos de los siguientes síntomas:

  • Cambios en la frecuencia de las deposiciones.
  • Cambios en la consistencia de las deposiciones.
  • Dolor abdominal asociado a la defecación.

 

Normalmente, cuando un médico/a sospecha que un paciente padece colon irritable, además de tener en cuenta estos criterios clínicos, solicita pruebas diagnósticas para descartar otras causas que pudieran dar la misma sintomatología como enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, tumores, etc. El hecho de que el diagnóstico de esta enfermedad se base en sus síntomas y no existan todavía pruebas diagnósticas objetivas para llegar a definir si un paciente padece o no colon irritable, hace que el tiempo que pasa hasta que se diagnostica esta enfermedad sea largo, lo que limita a los pacientes en su calidad de vida y genera mucha incertidumbre.

 

Hasta la fecha se desconocen las causas del síndrome de intestino irritable, pero se están desarrollando muchas investigaciones que apoyan que se trata de una enfermedad del eje intestino-cerebro. Este eje lo conforman órganos no solo del sistema digestivo y nervioso, también glándulas hormonales y órganos de otros aparatos que dan lugar a una comunicación bidireccional entre el intestino y el sistema nervioso. Esta comunicación se da gracias a la transmisión de hormonas, neurotransmisores y otras moléculas que se unen a receptores de uno y otro sistema asegurando que la información se transmite entre ambos.

 

Causas del síndrome de intestino irritable o colon irritable

 

Entre todas las posibles causas para desarrollar síndrome de intestino irritable se encuentran:

  • Alteraciones en la microbiota intestinal, que son el conjunto de bacterias que conviven en nuestro tracto digestivo asegurando un equilibrio entre la digestión de los nutrientes y el traspaso de elementos desde el intestino hacia la sangre. Además estas bacterias tienen capacidad de sintetizar neurotransmisores y otras moléculas que después pueden llegar al sistema nervioso por el eje intestino-cerebro del que hemos hablado.

 

 

  • Infecciones bacterianas. Existe un tipo de colon irritable que se llama síndrome de intestino irritable post-infeccioso. Esta enfermedad se desarrolla después de haber padecido una infección bacteriana o vírica, aunque suele suceder más a menudo cuando la infección ha sido bacteriana. Los pacientes mantienen durante un largo periodo de tiempo la misma sintomatología que tenían durante la infección intestinal.

 

 

 

 

Tratamiento del síndrome de intestino irritable

 

Igual que no se conocen las causas del colon irritable, de momento tampoco existe un tratamiento unificado para todos los pacientes. Así que la mejor opción es individualizar el tratamiento.

 

De esta manera, los pacientes que tienen problemas relacionados con la salud mental podrían beneficiarse de técnicas de atención plena como el mindfulness, el yoga o la meditación en combinación con terapia psicológica. De manera que, cuando sus síntomas ansiosos, depresivos u otros disminuyen, también lo hacen sus síntomas digestivos.

 

Por otro lado, los pacientes que encuentran intolerancias al gluten, la lactosa u otros componentes alimenticios, se benefician de la retirada de estos alimentos de su dieta. Hay que aclarar que esta medida no debería ser aplicada a todos los pacientes que sufren colon irritable, ya que es muy frecuente que los pacientes retiren estos alimentos de su dieta sin consultar a su médico y sin encontrar posteriormente mejoría en sus síntomas, pudiendo además llegar a tener déficits alimenticios.

 

Una dieta que ha sido ampliamente estudiada y que ha demostrado mejorar la sintomatología de los pacientes es la dieta baja en FODMAP (de sus siglas en inglés, oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Éstos son carbohidratos que en ocasiones tienen una digestión y fermentación dificultosa en el intestino, lo que favorece los síntomas de colon irritable. Hasta la fecha, ésta es la mejor opción terapéutica para los pacientes que padecen colon irritable.

 

Falsos mitos sobre el colon irritable o síndrome de intestino irritable

 

El colon irritable es una patología psicológica

Aunque tener trastornos de salud mental puede favorecer el desarrollo de colon irritable, no se trata de una patología psicológica ni psiquiátrica. Es una patología digestiva para la cual todavía se desconocen las causas. De hecho, se apoya que sus causas dependan de muchos factores y no solo uno.

 

El colon irritable se puede curar o se puede desarrollar con una dieta

Aunque la dieta baja en FODMAP ha demostrado una gran mejoría en los síntomas de los pacientes, esta dieta no cura la enfermedad. Esta enfermedad puede tener una evolución con brotes de sintomatología intensa y otros momentos de sintomatología controlada e incluso inexistente.

 

Los pacientes con colon irritable tienen más riesgo de cáncer

No se ha demostrado que los pacientes con colon irritable padezcan mayores tasas de cáncer que los pacientes sin colon irritable. Algunos estudios afirman que, en los primeros meses tras el diagnóstico de colon irritable existe un riesgo mayor de padecer tumores de origen digestivo, pero se ha concluido que esta coincidencia puede deberse a errores diagnósticos, ya que la sintomatología es muy similar.

El enigma oculto del movimiento

El enigma oculto del movimiento: ¿puede el ejercicio desvelar el secreto contra el cáncer?

José Manuel Burgos-Bragado, Lucía Sagarra-Romero, Enrique Ramón Arbués

4 de diciembre de 2024

El Enigma del Movimiento: activa tu vida contra el cáncer.

En una pequeña y oscura esquina de la ciencia, existe un secreto que ha comenzado a revelarse lentamente a la luz del conocimiento. Como en las mejores historias de misterio, este secreto tiene el potencial de cambiar vidas, prevenir tragedias y ofrecer una renovada esperanza frente a uno de los enemigos más temidos por la humanidad: el cáncer. Sorprendentemente, este enigma no se esconde en laboratorios remotos, ni en complejas fórmulas químicas. Está al alcance de todos nosotros. Y su nombre es ejercicio físico.

El Movimiento Como Medicina

Imagina por un momento que el cuerpo humano es una ciudad en constante actividad. Las células son los ciudadanos, cada una con su función específica, manteniendo la urbe en funcionamiento. Sin embargo, como en cualquier ciudad, no todas las células se comportan como deberían. Algunas deciden rebelarse, crecer sin control, romper las reglas. Estas son las células cancerosas, y su desobediencia puede llevar al caos total.

Pero, ¿y si te digo que el ejercicio físico regular, ese hábito que tantos consideran simplemente como una herramienta para mantener la figura, podría ser uno de los policías o fuerzas del estado más eficaces para mantener el orden en esta ciudad? Los estudios científicos han comenzado a desvelar que el ejercicio no solo fortalece los músculos, los huesos y el corazón, sino que también juega un papel crucial en la prevención y tratamiento del cáncer.

A través de la American College of Sports Medicine (ACSM), se han establecido pautas de ejercicio físico para sobrevivientes de cáncer, destacando que el ejercicio es seguro y beneficioso durante y después del tratamiento, y debe incorporarse en los planes de atención oncológica. El ejercicio físico y terapéutico parece actuar como una centinela o aliado natural, vigilando y ayudando a mantener el equilibrio celular. Cuando te ejercitas, tu cuerpo libera una serie de sustancias químicas beneficiosas, como las mioquinas, capaces de activar nuestro sistema inmunológico y mantenerlo en alerta frente a la replicación de las células tumorales. Además, el ejercicio mejora la circulación, lo que permite una distribución más eficiente de nutrientes y la eliminación de toxinas, creando un entorno menos favorable para el crecimiento del cáncer.

El Misterio de la Inmunidad y la Supervivencia

La historia no termina aquí. Un capítulo fascinante en esta historia es el efecto del ejercicio sobre el sistema inmunológico. Piensa en el sistema inmunológico como una fuerza de élite, siempre lista para enfrentarse a las amenazas. Cuando haces ejercicio, estás entrenando a esta fuerza, mejorando su capacidad para detectar y destruir células cancerosas antes de que se conviertan en un problema mayor.

Los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco que juega un papel fundamental en la defensa contra el cáncer, aumentan en número y actividad después del ejercicio. Además, otras células inmunitarias especializadas, que son particularmente eficaces en atacar células tumorales, se vuelven más activas. Es como si, al ejercitarte, estuvieras convocando un ejército más fuerte y mejor preparado para proteger tu cuerpo.

En el estudio HEAL (Health, Eating, Activity, and Lifestyle) se investigó a mujeres diagnosticadas con cáncer de mama. Descubrieron que aquellas que mantenían un nivel de actividad física de moderado a alto después del diagnóstico mostraban una tasa de supervivencia significativamente mayor. De manera similar, otras investigaciones descubrieron que los hombres con cáncer de próstata que practicaban ejercicio regularmente tenían una mejor supervivencia.

El Ejercicio y la Calidad de Vida

Más allá de la mera supervivencia, el ejercicio tiene un impacto profundo en la calidad de vida de los pacientes con cáncer. Se ha demostrado que el ejercicio físico puede reducir la fatiga, mejorar el estado de ánimo y aumentar el bienestar general tras un diagnóstico de cáncer. Esto es crucial para ayudar a los pacientes a enfrentar los desafíos físicos y emocionales durante y después del tratamiento. Además, múltiples estudios han revisado intervenciones de ejercicio en pacientes con cáncer y han concluido que el ejercicio mejora la capacidad funcional y la calidad de vida, sin efectos adversos significativos.

Estos descubrimientos sugieren que el ejercicio podría ser una clave oculta, un aliado silencioso en la mejora de la esperanza y calidad de vida frente al cáncer.

El Ejercicio Como Estrategia Terapéutica

Ahora, avancemos un paso más en esta historia de misterio. No solo estamos hablando de ejercicio como herramienta preventiva, sino también como una terapia complementaria para aquellos que ya enfrentan al cáncer. ¿Cómo es posible? El ejercicio puede aumentar el flujo sanguíneo hacia los tumores, lo que facilita que los medicamentos lleguen a las células cancerosas y las ataquen de manera más eficaz. Además, al reducir los efectos secundarios como la fatiga y mejorar el bienestar general, el ejercicio puede ayudar a los pacientes a sobrellevar mejor el tratamiento y a mantener una actitud positiva, que es fundamental en el proceso de recuperación.

De manera reveladora, se ha descubierto que el ejercicio físico puede mejorar la tolerancia al tratamiento contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, puede reducir los efectos secundarios y potencialmente mejorar los resultados oncológicos. En varias publicaciones científicas, hacen una llamada a los profesionales de la salud para que incorporen el ejercicio en la atención al paciente. Argumentan que el ejercicio debe ser prescrito y supervisado, al igual que cualquier otro tratamiento médico, para maximizar sus beneficios.

Un Final Abierto para un misterio sin resolver por ahora.

Como todo buen misterio, la historia del ejercicio y su relación con el cáncer está lejos de terminar. Cada día, científicos, médicos, enfermeros, fisioterapeutas, psicológicos, nutricionistas, terapeutas ocupacionales y readaptadores físicos descubren nuevas pistas, abriendo puertas hacia un mejor entendimiento de cómo el movimiento, algo tan simple y accesible, puede tener un impacto tan profundo en nuestra salud.

Lo que está claro es que el ejercicio no es solo una recomendación más; es una herramienta poderosa, una estrategia de defensa y un posible aliado en la prevención del cáncer.

El misterio del ejercicio y el cáncer continúa, pero una cosa es segura: el movimiento es vida, y en este caso, podría ser la clave para una vida más larga y saludable. ¿No es esta una razón suficiente para empezar a moverte hoy mismo? ¡Disfruta de tu vida activa!

Que debemos hacer para conseguir un sueño reparador

Que debemos hacer para conseguir un sueño reparador

Yolanda Martínez Santos

2 de diciembre de 2024

Según Fernando de Rojas “el dormir no quiere prisas”. Sin embargo, para muchísimas personas mantener un sueño de calidad se convierte en una verdadera pesadilla. El insomnio, la apnea, las parasomnias, la narcolepsia o el síndrome de piernas inquietas son los principales trastornos que afectan al sueño. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que un 48 % de la población adulta española no tiene un sueño de calidad. Además, los últimos estudios realizados sobre este asunto, apuntan a que al menos un 50 % tiene problemas para conciliar el sueño y un 32 % se despierta con la sensación de no haber tenido un sueño reparador.

La importancia de un sueño de calidad

Tener un sueño de calidad es fundamental para la salud, principalmente para la salud cerebral, porque dormir mal influye en la memoria y el aprendizaje y, se ha relacionado con el riesgo de sufrir enfermedades neurológicas, trastornos metabólicos, infecciones o mortalidad prematura. El insomnio es el principal motivo de consulta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al insomnio como la dificultad para conciliar o mantener el sueño; o una sensación de sueño poco reparador que genere notable malestar o interferencia con las actividades sociales y laborales. Las causas son muy variadas y heterogéneas.

Muchos factores pueden provocar problemas de sueño como los trastornos psiquiátricos, enfermedades médicas o específicas del sueño, trastornos en el ciclo sueño-vigilia, los malos hábitos higiénico-dietéticos, o efectos de sustancias, entre otros. No todos los casos se tratan igual, el tratamiento debe ser individualizado y valorando los beneficios terapéuticos. Los fármacos hipnóticos deben ser prescritos por un facultativo y en casos excepcionales. En general, el tiempo de duración del tratamiento debería ser limitado para evitar la aparición de efectos secundarios, y deberíamos priorizar modificar o restablecer las medidas higiénico-dietéticas.

Entonces, ¿Qué medidas higiénico-dietéticas permiten conseguir un descanso óptimo?

  1. Mantener un horario regular

La OMS recomienda dormir al menos seis horas diarias. Debemos establecer una rutina del descanso, para ello tenemos que determinar cuándo acostarnos y levantarnos, incluso los días de fiesta o descanso. Es preciso acostarse cuando se siente sueño. Aunque las siestas pueden ser muy beneficiosas para recuperar la energía, mejorar la memoria y la productividad, se debe evitar que sean prolongadas para que no interfieran en el descanso nocturno.

  1. Desconectar del uso de aparatos electrónicos

Es fundamental apagar los teléfonos o tabletas al menos una hora antes de dormir, ya que la luz azul de estos dispositivos, pueden alterar la producción de melatonina, la hormona reguladora del sueño, lo que dificulta quedarse dormido. Además, estimula el cerebro y te mantiene más despierto.

  1. Actividad física y relajación

No se recomienda realizar actividad física intensa antes de acostarse, ya que la liberación de adrenalina, estimula el sistema nervioso y esto puede dificultar la relajación y retrasar la conciliación del sueño, ya que el cuerpo necesita más tiempo para volver a la calma.  Por el contrario, pueden implementarse medidas que induzcan a conseguir un estado de relajación, alejado de estrés y ansiedad.

  1. Alimentación saludable

La ingesta de alimentos o bebidas puede afectar significativamente el sueño.  Comer en exceso o consumir ciertos alimentos pueden interferir en la conciliación del sueño o provocar interrupciones durante la noche. Es importante evitar alimentos ricos en grasas o azucares, al igual que bebidas con cafeína, alcohol o estimulantes al menos en las cuatro horas previas a acostarse.

  1. El ambiente.

Es importante prestar atención a las condiciones ambientales de la habitación y de la cama, consiguiendo que tenga una adecuada de ventilación y temperatura, con una escasa iluminación y ruido.

En resumen, la modificación de medidas higiénico-dietéticas como una alimentación adecuada, evitar estimulantes y mantener rutinas de sueño pueden mejorar el insomnio leve y moderado al facilitar la relajación y promover un ciclo de sueño más regular y reparador.

Alimentación en el manejo de la diabetes tipo 2: El papel de las proteinas

Alimentación en el manejo de la diabetes tipo 2: El papel de las proteínas

Rocío Mateo Gallego

14 de noviembre de 2024

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, con serias consecuencias para la salud. Esta condición no solo aumenta el riesgo de desarrollar otras complicaciones, como tener enfermedades cardiovasculares o que afecten a la visión, sino que también puede limitar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen. Además, su frecuencia sigue en aumento, lo que la convierte en una de las principales preocupaciones de salud pública en la actualidad. En su prevención y control, llevar un estilo de vida saludable tiene un papel crucial. Esto incluye llevar una alimentación adecuada, realizar ejercicio regularmente, evitar el tabaco y tener unos buenos hábitos de sueño, entre otros. Un estilo de vida saludable también puede ayudar, de forma decisiva, a prevenir o a mejorar el exceso de peso. El sobrepeso o la obesidad no sólo aumentan el riesgo de padecer DM2, sino que, una vez aparece la enfermedad, reducir la grasa corporal es fundamental en su manejo y en la prevención de complicaciones. Una pérdida de grasa corporal relevante puede, incluso, ayudar a revertir la enfermedad.

 

La alimentación saludable como pilar fundamental de la prevención y manejo de la diabetes mellitus tipo 2

Durante años, las recomendaciones nutricionales en personas con DM2 se centraron en limitar al máximo la ingesta de carbohidratos. Gracias a la evidencia científica aportada en los últimos años, se sabe que es más importante la calidad que la cantidad de hidratos de carbono. Es esencial que, para tener un buen control de la enfermedad, se consuman alimentos que contengan carbohidratos de alta calidad, como frutas, verduras, cereales integrales (pan, arroz o pasta) o legumbres. Estos alimentos tienen un gran valor nutricional y producen menores subidas de glucosa tras ingerirlos, lo que se traduce en un mejor control de la enfermedad y mejoras de la salud a medio y largo plazo.

 

Proteínas: un papel decisivo en el manejo de la glucosa

Las proteínas son un nutriente esencial que permite realizar importantes funciones en el organismo como el mantenimiento de la masa muscular y otras estructuras corporales, la síntesis de hormonas, anticuerpos o enzimas y el transporte de sustancias a través de la sangre, entre otras muchas. Según numerosos estudios científicos, desempeña, además, un papel clave en el control de la glucosa. El consumo de proteína, a través de diferentes mecanismos, favorece la liberación de insulina por parte del páncreas, lo que ayuda a que la glucosa sanguínea disminuya antes, tras la ingesta de comida.

Una dieta baja en calorías y la realización de ejercicio son ejes fundamentales para abordar el sobrepeso y la obesidad. Como se ha comentado previamente, en la DM2, el exceso de peso es un factor de riesgo importante, así que reducirlo o evitarlo es fundamental para prevenir y tratar la enfermedad. Las proteínas juegan un papel muy interesante en este proceso. Por una parte, se trata del nutriente que más sacia, por lo que incrementar el consumo de proteínas, en una dieta baja en calorías, puede ayudar a seguirla de forma más efectiva. Por otra parte, consumir suficiente proteína, junto a la práctica de ejercicio, contribuye a mantener mejor la masa muscular, cuando se pierde peso corporal tras seguir una dieta hipocalórica. Este aspecto es esencial en personas que tienen DM2, pues presentan con frecuencia una pérdida de masa y fuerza muscular asociada a la edad y a algunas enfermedades, que se denomina “sarcopenia”. Estudios científicos apuntan a que esta menor masa y fuerza muscular puede empeorar el pronóstico de la enfermedad. Por ello, conservarla en el proceso de pérdida de peso es una prioridad en la que las proteínas pueden tener contribuir notablemente.

 

¿Qué alimentos ricos proteínas son más recomendables?

Teniendo en cuenta los argumentos anteriores, cada vez más organismos e instituciones sanitarias incluyen el fomento del consumo de proteína entre las recomendaciones nutricionales para personas que padecen DM2, siempre y cuando no haya contraindicación (como problemas renales avanzados). Esta recomendación resulta especialmente relevante cuando existe sobrepeso u obesidad y la persona sigue una dieta baja en calorías.

Más allá de la cantidad, la calidad de las proteínas y la matriz alimentaria que contiene la proteína son también decisivas. Existen 9 aminoácidos (las “piezas” que conforman las proteínas) que es necesario ingerir diariamente: son los conocidos como aminoácidos esenciales. Cuanta mayor proporción de aminoácidos esenciales tenga una proteína, mayor es su calidad. La proteína de mayor calidad es la del huevo o la de la leche, pero también la de alimentos vegetales, como la soja. Las proteínas de mayor calidad también han asociado mayores efectos beneficiosos sobre el metabolismo de la glucosa.

La matriz alimentaria también resulta fundamental para elegir alimentos ricos en proteínas recomendables en las personas con DM2. Más allá de elegir alimentos que tengan una buena cantidad de proteína y ésta de sea de alta calidad, es importante seleccionar aquellos con una matriz saludable. Entre los alimentos de origen animal, convendría seleccionar carnes y cortes magros, pescados (especialmente el azul), huevos y lácteos desnatados (especialmente los fermentados como el yogur). Entre aquellos de origen vegetal, convendría elegir legumbres, frutos secos, avena o semillas. Más allá de las proteínas, estos últimos aportan fibra y otros compuestos bioactivos, como los polifenoles. Todos ellos contribuyen a la prevención y manejo de estas enfermedades metabólicas.

Las investigaciones científicas de los últimos años han dejado patente que la alimentación es un factor decisivo en la prevención y manejo de la DM2. Ya no se trata solo de controlar la ingesta de carbohidratos, sino también de valorar el papel fundamental que desempeñan otros factores alimentarios, como las proteínas, en el control de la glucosa y en el manejo del sobrepeso y la obesidad, aspectos cruciales en esta enfermedad. Por eso, además de recomendar una cantidad adecuada de proteínas, siempre que no haya contraindicaciones, es esencial apostar por alimentos con alta calidad nutricional, ricos en proteínas de alta calidad y otros compuestos beneficiosos, para maximizar el impacto positivo en la salud.