El cerebro en los niños. Comprender un órgano en desarrollo para cuidar el futuro

El cerebro en los niños. Comprender un órgano en desarrollo para cuidar el futuro

Cristina Fuertes Rodrigo

10 de marzo de 2026

El cerebro infantil es uno de los sistemas biológicos más dinámicos y complejos del organismo humano. Durante los primeros años de vida, este órgano experimenta un crecimiento acelerado y una reorganización constante que sientan las bases de las capacidades cognitivas, emocionales y sociales de la persona. En el marco de la Semana Mundial del Cerebro, resulta especialmente relevante acercar a la sociedad los conocimientos que la neurociencia ha generado sobre esta etapa crucial del desarrollo.

 

Un órgano en crecimiento continuo

 

El cerebro comienza a formarse pocas semanas después de la concepción y continúa desarrollándose de manera intensa durante toda la infancia. Al nacer, el bebé ya cuenta con la mayoría de las neuronas que tendrá en la edad adulta, pero estas células todavía no están organizadas en los circuitos complejos que permitirán pensar, hablar, recordar o regular las emociones. En los primeros años de vida, el cerebro crece a un ritmo extraordinario: aumenta de tamaño, se especializa y establece millones de conexiones nuevas cada día.

 

Una de las características más llamativas de esta etapa es la enorme producción de sinapsis, los puntos de comunicación entre neuronas. Este fenómeno, conocido como exuberancia sináptica, permite que el cerebro infantil sea especialmente flexible y capaz de adaptarse a una gran variedad de entornos y experiencias. No obstante, esta abundancia inicial no es definitiva. A medida que el niño crece, el cerebro identifica qué conexiones son útiles y cuáles no, y elimina las que no se utilizan con frecuencia. Este proceso, llamado poda sináptica, optimiza el sistema y permite que los circuitos que se mantienen se vuelvan más rápidos, eficientes y especializados. El resultado es un órgano en constante transformación, preparado para aprender, reorganizarse y responder a las experiencias que ofrece el entorno.

 

Factores que influyen en el desarrollo cerebral

 

El desarrollo del cerebro infantil es el resultado de la interacción entre múltiples factores biológicos, ambientales y sociales. La investigación actual destaca varios elementos clave:

 

Genética: Proporciona el plano básico del desarrollo, determinando aspectos estructurales y funcionales del cerebro. No obstante, la genética no actúa de forma aislada, todo está influenciado por el entorno.

Experiencias tempranas: Cada interacción, conversación, juego o estímulo sensorial contribuye a moldear los circuitos neuronales. Las experiencias repetidas fortalecen conexiones, mientras que la falta de estimulación puede limitar el desarrollo de ciertas habilidades.

Relaciones afectivas: El vínculo con cuidadores es uno de los factores más influyentes. Un entorno emocional seguro permite regular el estrés y favorece la maduración de áreas cerebrales relacionadas con la empatía, la autorregulación y la toma de decisiones.

Nutrición: Nutrientes como los ácidos grasos omega-3, el hierro, el yodo o determinadas vitaminas son esenciales para la formación de membranas neuronales, la mielinización y la transmisión sináptica.

Actividad física y juego: El movimiento estimula la maduración de redes motoras, sensoriales y cognitivas. El juego libre, además, favorece la creatividad, la planificación y la resolución de problemas.

Entorno físico y social: La calidad del ambiente influye en el desarrollo cognitivo y emocional. Espacios verdes, oportunidades de exploración, interacción social variada y ausencia de contaminantes favorecen un desarrollo más saludable.

Uso de pantallas: La exposición a dispositivos digitales es un factor cada vez más relevante. La evidencia científica sugiere que un uso excesivo en edades tempranas puede afectar la atención, el sueño y el desarrollo del lenguaje. No se trata de demonizar la tecnología, sino de regular tiempos, contenidos y contextos. En la primera infancia, se recomienda priorizar la interacción humana y el juego físico sobre el consumo pasivo de pantallas.

 

Etapas sensibles del desarrollo cerebral

 

El cerebro cambia durante toda la vida, pero existen periodos especialmente sensibles en los que determinadas habilidades se desarrollan con mayor facilidad. Estas ventanas de oportunidad permiten que el aprendizaje sea más eficiente, pero también hacen que el cerebro sea más vulnerable a experiencias adversas.

 

De 0 a 3 años: Se consolidan los sistemas sensoriales, el lenguaje y las bases de la regulación emocional. El contacto afectivo, la interacción constante y la exploración segura son esenciales.

De 3 a 6 años: Se desarrolla el pensamiento simbólico, la creatividad y el control motor. El juego imaginativo y la experimentación favorecen la maduración de redes cerebrales complejas.

De 6 a 12 años: Se fortalecen funciones cognitivas como la memoria de trabajo, la atención sostenida y la planificación. La escolarización y la vida social adquieren un papel central.

Adolescencia: Se reorganiza profundamente la corteza prefrontal, responsable del autocontrol, la toma de decisiones y la gestión emocional. El cerebro adolescente es especialmente sensible a recompensas inmediatas, lo que puede aumentar la atracción por pantallas y redes sociales. La educación digital y el acompañamiento familiar son fundamentales.

 

Estas etapas no son rígidas, pero ayudan a comprender por qué ciertas habilidades emergen con más facilidad en determinados momentos y por qué el entorno tiene un impacto tan significativo.

 

La Semana Mundial del Cerebro: una oportunidad para la divulgación

 

La Semana Mundial del Cerebro es una iniciativa internacional que busca acercar la neurociencia a la sociedad y promover la importancia de la salud cerebral. En el caso de la infancia, este mensaje es especialmente relevante: invertir en el desarrollo cerebral temprano es invertir en el futuro de toda la comunidad.

 

Comprender cómo se desarrolla el cerebro infantil permite tomar decisiones más informadas en el ámbito familiar, educativo y social. Crear entornos seguros, estimulantes y afectivos es un compromiso colectivo que contribuye al bienestar y al aprendizaje desde los primeros años de vida.

Obesidad infantil: Todos tenemos algo que decir

Obesidad infantil: Todos tenemos algo que decir

Roberto Alijarde Lorente

4 de marzo de 2026

La obesidad infantil es una condición caracterizada por una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que representa un riesgo para la salud en los niños y adolescentes.

 

La obesidad infantil ha aumentado de forma alarmante en las últimas décadas, constituyendo uno de los desafíos de salud pública más importantes del siglo XXI. En el año 2024, se estimó que más de 35 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso en todo el mundo, y cerca de 390 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso y obesidad. Entre 1990 y 2022, la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes pasó del 2% al 8% globalmente, con incrementos en todas las regiones y grupos socioeconómicos.

 

Aunque los datos de incidencia, que miden los nuevos casos por unidad de tiempo, son menos frecuentemente reportados a nivel global, los patrones sugieren que la incidencia continúa siendo elevada, especialmente en contextos urbanos y en países de ingresos bajos y medios, donde la transición nutricional y estilos de vida sedentarios están aumentado.

 

La obesidad infantil es una enfermedad multifactorial, dependiendo su desarrollo de la interacción de múltiples factores:

 

Desequilibrio energético: La causa fundamental es un desequilibrio entre la energía ingerida y la energía gastada, favorecido por dietas altas en calorías, alimentos ultraprocesados ricos en grasas y azúcares, y un estilo de vida sedentario con baja actividad física.

Factores ambientales y socioeconómicos: La urbanización, el fácil acceso a alimentos ultraprocesados, la falta de espacios seguros para la realización de actividad física y la publicidad de productos poco saludables son clave en la epidemia de obesidad infantil.

Influencias familiares y comunitarias: Los hábitos familiares en alimentación y actividad física, el nivel educativo y económico de los cuidadores principales y la disponibilidad de alimentos saludables son factores determinantes.

Factores genéticos y biológicos: Sabemos que el aumento reciente de la incidencia y prevalencia de la obesidad viene explicado principalmente por factores ambientales y conductuales a nivel individual, familiar y comunitario. Pero también sabemos, que la genética juega un papel importante en el desarrollo de la obesidad. Existen múltiples variantes genéticas que aumentan la susceptibilidad a ganar peso, especialmente en entornos obesogénicos con alta disponibilidad de alimentos calóricos y sedentarismo. La genética puede influir en la regulación del apetito y la saciedad, en el gasto energético basal, la distribución de grasa corporal, la respuesta metabólica a alimentos y las conductas alimentarias.

La obesidad en niños, en muchas ocasiones, no presenta signos físicos evidentes de inmediato. Algunos pueden manifestar mayor sensación de fatiga o dificultad para realizar actividad física, problemas respiratorios o alteraciones ortopédicas. Pero la mayoría no describe síntomas, restando importancia a la condición de tener sobrepeso u obesidad.

 

La obesidad tiene consecuencias en la salud del paciente y de la sociedad a corto, medio y largo plazo, con importantes implicaciones en morbilidad y mortalidad. A corto plazo, la obesidad infantil implica principalmente la aparición de alteraciones metabólicas(dislipemia y resistencia a la insulina) y problemas psicológicos (baja autoestima, estigmatización, ansiedad y/o bullying).

 

A medio y largo plazo, la obesidad infantil es un factor de riesgo que aumenta la mortalidad prematura en el adulto, siendo factor de riesgo para la aparición de enfermedades no transmisibles como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Aunque la obesidad puede actuar como factor de riesgo independiente, recordar que en muchas ocasiones irá asociado a otros condicionantes como sedentarismo y malos hábitos de alimentación.

 

Es conocida por la población general la relación entre obesidad y enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión arterial o enfermedad cardiovascular. Desarrollaremos con mayor profundidad un tema más actual y no tan conocida por los lectores como es la relación entre obesidad y cáncer, y otro especialmente importante en la edad infantil como es la relación entre obesidad y bullying.

 

La obesidad infantil y el bullying están muy relacionados y constituyen un problema creciente a nivel de salud pública y del ámbito escolar. Diversos estudios muestran que los niños con sobrepeso y obesidad tienen mayor probabilidad de sufrir acoso escolar con una fuerte implicación en la salud mental y el desarrollo social del niño. El bullying hacia niños con obesidad suele basarse en el estigma del peso. El acoso genera baja autoestima, ansiedad, depresión, aislamiento social, conductas compulsivas, sedentarismo y baja participación en actividades físicas haciendo más difícil la lucha contra la obesidad.

 

La obesidad se ha reconocido como un factor de riesgo de algunos tipos de cáncer. La evidencia epidemiológica muestra como el exceso de tejido adiposo puede favorecer algunos procesos biológicos (inflamación crónica de bajo grado, alteraciones hormonales, resistencia a la insulina con hiperinsulinemia y alteraciones en el microbioma y el sistema inmunitario) que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer.

 

Sabemos que el inicio temprano de la obesidad y los años de evolución aumentan el riesgo de complicaciones crónicas. De ahí, la importancia de la obesidad en edad infantil y de realizar intervenciones en este grupo de edad.

 

Tratamiento

 

El tratamiento de la obesidad infantil es multifactorial, dirigido a mejorar hábitos de vida y apoyar cambios conductuales.

 

Intervenciones conductuales y educativas dirigidas al niño y su familia para mejorar alimentación y actividad física.

Seguimiento clínico regular controlando el crecimiento, la composición corporal y los factores de riesgo asociados.

Apoyo psicopedagógico para mejorar aspecto emocionales y conductuales relacionados con la alimentación.

 

Prevención

 

La Organización mundial de la salud (OMS) subraya que la prevención es la estrategia más eficaz para luchar contra la epidemia mundial de obesidad infantil, dado que el tratamiento una vez establecida es complejo y, con frecuencia, con resultados no satisfactorios.

 

A nivel individual, las intervenciones deben ir dirigidas a:

 

Alimentación saludable aumentando el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Fomentar el consumo de proteína de alta calidad y grasa saludable. Limitar el consumo de azúcares, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados. Controlar el tamaño de las raciones.

Actividad física: Implementar la cultura del niño activo. Luchar contra el sedentarismo. Disminuir el uso de pantallas y recomendar al menos 60 minutos diarios de actividad física de moderada a vigorosa adecuada al desarrollo del niño.

A nivel comunitario y político cómo se puede actuar. La OMS enfatiza que la prevención requiere enfoques multisectoriales e integrados que incluyan:

 

Políticas que incluyan entornos alimentarios saludables: Regulación de la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños; Aplicar impuestos a bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, junto con incentivos para alimentos saludables y de proximidad.

Políticas escolares: Educación nutricional en escuelas y comunidades; Programas de alimentación escolar nutritiva; Tiempo obligatorio para actividad física; Algunas intervenciones estructuradas en escuelas y comunidades que combinan educación nutricional y actividad física se han mostrado beneficiosas en reducir el riesgo de obesidad y mejorar parámetros antropométricos a medio plazo.

Diseño de ciudades que promuevan la actividad física: Parques y espacios seguros para jugar; Infraestructuras para caminar o ir en bicicleta; Reducción del sedentarismo asociado a entornos urbanos poco activos.

Reducción de las desigualdades sociales: Políticas que mejoren el acceso a alimentos saludables, educación y servicios de salud.

Fortalecer la atención primaria y los programas de prevención temprana.

 

Conclusión

 

La obesidad infantil es un problema global con consecuencias profundas para la salud presente y futura. Su prevalencia e incidencia han aumentado en las últimas décadas impulsadas por cambios en la dieta, sedentarismo y ambientes obesogénicos. La evidencia internacional, impulsada en gran medida por las recomendaciones de la OMS, señala que frenar la obesidad infantil requiere políticas públicas sólidas y sostenidas. Los gobiernos tienen un papel clave porque muchos de los factores que favorecen la obesidad están relacionados con el entorno en el que viven los niños, y no únicamente con decisiones individuales.

 

La obesidad infantil es prevenible si se abordan sus causas estructurales. La combinación de políticas públicas, educación, entornos saludables y participación comunitaria puede cambiar la trayectoria de esta epidemia. Actuar hoy no solo mejora la salud actual de nuestros niños, sino que también contribuye a construir sociedades más sanas en el futuro.

Más que un juego viral. El peligroso vínculo entre el reto del paracetamol y las autolesiones en adolescentes

Más que un juego viral. El peligroso vínculo entre el reto del paracetamol y las autolesiones en adolescentes

Eva Benito Ruiz

25 de febrero de 2026

En la era digital, lo que comienza como un vídeo de pocos segundos en redes sociales puede transformarse en una emergencia sanitaria de consecuencias irreversibles. Actualmente, una tendencia alarmante conocida como el reto del paracetamol ha encendido las alarmas entre los profesionales sanitarios, no solo por su toxicidad física, sino por lo que revela sobre la salud mental de nuestros jóvenes.

 

¿En qué consiste el reto del paracetamol?

 

Viralizado principalmente en plataformas como TikTok, este desafío incita a los jóvenes a ingerir cantidades masivas de paracetamol con un objetivo perturbador: pasar el mayor tiempo posible ingresado en un hospital. El ganador es quien logre el ingreso más prolongado. Aunque pueda parecer una gamberrada de internet, según numerosos expertos es una auténtica ruleta rusa letal.

 

La trampa del colapso silencioso

 

El paracetamol es un fármaco común y seguro en dosis pautadas (máximo 4 gramos al día en adultos), pero se vuelve una sustancia nociva en exceso. Lo más peligroso de este reto es su naturaleza engañosa:

 

Fase inicial silenciosa: Tras la ingesta, el joven puede sentir solo náuseas leves, lo que le da una falsa sensación de seguridad mientras su hígado comienza a colapsar internamente.

 

Toxicidad hepática: El exceso del fármaco genera un metabolito altamente tóxico llamado NAPQI que destruye las células del hígado.

 

Daño irreversible: Si no se administra el antídoto (N-acetilcisteína) idealmente en las primeras 8 horas, el fallo hepático puede ser irreversible, requiriendo un trasplante o conduciendo a la muerte.

 

El vínculo con las autolesiones en adolescentes

 

Aunque muchos adolescentes participan en este reto por la búsqueda de aceptación social o curiosidad, la ingesta de sustancias nocivas está catalogada médicamente como una forma de autolesión no suicida.

 

Escuchar no es solo un acto de cortesía, sino una herramienta de supervivencia y prevención crítica. Es fundamental comprender que las autolesiones no siempre buscan el fin de la vida, sino que a menudo representan un grito silencioso de ayuda y una forma desesperada de comunicar un dolor emocional que resulta abrumador para el adolescente.

 

Los jóvenes pueden recurrir a estas conductas por una combinación de diversos factores complejos:

 

Regulación emocional: Al infligirse dolor físico o ponerse en situaciones de riesgo (como puede ocurrir en el reto del paracetamol), buscan aliviar momentáneamente sentimientos de vacío, ansiedad o depresión mediante la liberación química de endorfinas que aminoran el trauma.

 

Influencia social: Esta desempeña un papel crítico en la actualidad, ya que la idealización de estas conductas en redes sociales puede empujar a adolescentes vulnerables a adoptarlas para sentirse integrados o buscar reconocimiento en su grupo de pares.

 

Búsqueda de control: En un mundo que les parece inmanejable, permitiéndoles retomar el dominio sobre su propio cuerpo cuando otros aspectos de su vida, como las presiones familiares o académicas les resulta incontrolable.

 

Señales de alerta para padres y cuidadores

 

Para los padres y cuidadores es crucial mantener una vigilancia constante ante señales de alerta que puedan ser sutiles pero reveladoras. Un indicio común son los cambios repentinos de vestimenta, como el uso de mangas largas, pantalones largos o exceso de joyas incluso en verano, con el fin de ocultar cicatrices, cortes recientes o marcas derivadas de estos retos.

 

Asimismo, se debe prestar atención a los cambios en el humor o aislamiento, que incluyen retirarse de círculos sociales habituales, pasar demasiado tiempo encerrados, mostrar una irritabilidad excesiva o disminución inexplicable del rendimiento académico.

 

Por último, no se deben ignorar las manifestaciones verbales de desesperanza; comentarios sobre no tener futuro o hablar directamente de la necesidad de desaparecer podrían ser alarmas críticas que indican que el adolescente podría estar en una situación de riesgo grave y requiere apoyo profesional inmediato para evitar que la situación escale a daños irreversibles.

 

¿Cómo actuar?

 

La prevención no depende solo de prohibir, sino de educar y escuchar.

 

Conversar: No preguntar directamente sobre estos retos o sobre si se han hecho daño. Como padres, hay que escuchar sin juzgar y validar sus emociones. Muchos adolescentes que se autolesionan sienten vergüenza, culpa o miedo, lo que les dificulta pedir ayuda de forma directa. Es por ello que resulta importante que los padres y/o cuidadores adopten una postura sin prejuicios. Escuchar más de lo que se habla, permitiendo que el joven se exprese sin temor a ser reprendido. Validar lo que sienten es el primer paso para que dejen de usar su cuerpo como tablero de expresión.

 

Entorno seguro y de confianza: Establecer un plan de seguridad en conjunto con el adolescente puede ser una herramienta de confianza. Esto incluye reorganizar el hogar para que sea más seguro (como mantener los medicamentos bajo llave) no como una medida punitiva, sino como un acuerdo mutuo de protección durante momentos de crisis emocional.

 

En lugar de solo prohibir, es necesario escuchar sus experiencias digitales y fomentar el pensamiento crítico sobre los contenidos que consumen. Se ha observado que los padres que pasan demasiado tiempo en redes sociales (hasta 8 horas al día) pueden bloquear involuntariamente oportunidades de cercanía emocional y conversación, aumentando el riesgo de depresión en sus hijos.

 

No es necesario fingir que el tema no nos afecta. Los padres pueden admitir que hablar de autolesiones es difícil para ellos, pero siempre enfatizando que el motor de la conversación es el amor y la preocupación por su bienestar. Expresar un apoyo incondicional permite que el joven sienta que el hogar es un refugio seguro y no un tribunal.

 

Apoyo profesional: Si detectan alguna señal, acudir al pediatra o a un profesional de salud mental. Las autolesiones se pueden tratar y se pueden superar con el apoyo adecuado antes de que escalen a problemas más graves.

 

Es importante dedicar tiempo a los adolescentes no solo para supervisarlos, sino para construir un vínculo protector que puede marcar la diferencia entre la salud y una conducta de riesgo. Priorizar la salud mental y las relaciones familiares es una de las estrategias más eficaces para reducir los riesgos de depresión y ansiedad en los jóvenes.

 

Participar en un reto viral puede parecer un juego, pero cuando el tablero es la propia salud, las consecuencias pueden ser permanentes. La alfabetización mediática digital y la comunicación familiar son nuestras mejores herramientas para proteger a los jóvenes en este ecosistema digital tan complejo.

Cardiopatías congénitas: comprender para acompañar mejor

Cardiopatías congénitas: comprender para acompañar mejor

Marcos Clavero Adell

14 de febrero de 2026

Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, una fecha que invita a visibilizar una de las enfermedades congénitas más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más desconocidas. Hablar de cardiopatías congénitas no es solo hablar de medicina, sino también de información, comprensión social y acompañamiento a las personas y familias que conviven con ellas desde el nacimiento.

 

 

¿Qué son las cardiopatías congénitas?

 

Las cardiopatías congénitas son alteraciones en la estructura del corazón o de los grandes vasos presentes desde el nacimiento. Se producen durante las primeras semanas del desarrollo embrionario, cuando el corazón se está formando. Estas alteraciones pueden afectar a las paredes del corazón, a las válvulas o a las conexiones entre cavidades y vasos sanguíneos.

 

Existe un amplio espectro de cardiopatías congénitas. Algunas son leves y pueden pasar desapercibidas durante años o no requerir tratamiento, mientras que otras son complejas y precisan intervenciones quirúrgicas en los primeros días o meses de vida, así como seguimiento médico a lo largo de toda la vida.

 

 

¿Con qué frecuencia aparecen?

 

Las cardiopatías congénitas afectan aproximadamente a 8 de cada 1.000 recién nacidos vivos, lo que las convierte en la malformación congénita más frecuente. Gracias a los avances en el diagnóstico prenatal, muchas de ellas se detectan antes del nacimiento, lo que permite planificar el tratamiento y mejorar el pronóstico.

 

 

¿Se pueden prevenir?

 

En la mayoría de los casos, las cardiopatías congénitas no se pueden prevenir. Su origen suele ser multifactorial, resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, que en muchas ocasiones no pueden identificarse con claridad. En nuestro entorno, no son consecuencia de errores durante el embarazo ni de decisiones parentales concretas.

 

Algunos factores, como determinadas infecciones maternas, el mal control de enfermedades crónicas o la exposición a ciertos fármacos, pueden aumentar el riesgo en situaciones específicas, pero esto no explica la mayoría de los casos. Por ello, es importante combatir mensajes simplificados o culpabilizadores que circulan con frecuencia en redes sociales y que no se sostienen en la evidencia científica.

 

 

Supervivencia y calidad de vida: una historia de avances

 

En las últimas décadas, el pronóstico de las personas con cardiopatías congénitas ha cambiado de forma radical. En países con sistemas sanitarios desarrollados, más del 90 % de los niños con cardiopatías congénitas alcanzan la edad adulta. Este logro es el resultado de avances en cirugía cardíaca pediátrica, cuidados intensivos, cardiología intervencionista, manejo de arritmias y seguimiento especializado.

 

Sin embargo, la supervivencia no es el único objetivo. La calidad de vida, la integración social y el desarrollo personal son aspectos igualmente importantes. Cada cardiopatía es diferente y cada persona también lo es, por lo que los resultados y las necesidades varían considerablemente de un caso a otro.

 

 

El valor del abordaje multidisciplinar

 

El cuidado de las cardiopatías congénitas no se limita a una intervención quirúrgica o a un tratamiento puntual. Requiere un abordaje integral y coordinado en el que participan cardiólogos pediátricos, cirujanos cardíacos, personal de enfermería especializada, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales sanitarios.

 

Este enfoque permite atender no solo los aspectos médicos, sino también los emocionales, educativos y sociales, acompañando a la persona y a su familia en las distintas etapas de la vida, incluida la transición desde la atención pediátrica a la atención de adultos.

 

 

Desinformación y mitos frecuentes

 

A pesar de los avances, las cardiopatías congénitas siguen rodeadas de mitos. Uno de los más habituales es asociarlas automáticamente a una vida limitada o a una incapacidad permanente. Otro es pensar que todas las cardiopatías son iguales o que siempre requieren múltiples cirugías. También circulan informaciones falsas sobre sus causas, su pronóstico o las restricciones en la actividad física.

 

La desinformación, especialmente cuando se difunde a través de redes sociales, puede generar miedo, expectativas irreales o decisiones poco adecuadas. Por ello, es fundamental promover información clara, basada en evidencia y adaptada a cada situación concreta.

 

 

Un llamado a la sociedad

 

Visibilizar las cardiopatías congénitas implica también avanzar hacia una sociedad más informada e inclusiva. Comprender la diversidad de situaciones, respetar los ritmos individuales y apoyar el acceso equitativo a la atención especializada son pasos esenciales.

 

Hablar de cardiopatías congénitas con rigor y sin estigmas ayuda a reducir el miedo, a desmontar prejuicios y a acompañar mejor a quienes conviven con ellas. Informar bien no es solo transmitir datos, sino contribuir a una mirada más humana, justa y basada en el conocimiento.

 

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Una potente aliada para la Lactancia Materna: La extracción de leche

Una potente aliada para la Lactancia Materna: La extracción de leche

Leyre Nagore González

27 de enero de 2026

El próximo día 27 de enero se celebra el día mundial de la extracción de leche materna, fecha creada para valorar el esfuerzo de todas las madres que llevan a cabo la extracción de leche (ya sea de manera manual o mediante dispositivos) cuando la lactancia directa no es posible. Esta celebración fue impulsada por Wendy Armbruster, inventora del primer extractor de leche y quien buscaba apoyar la nutrición y beneficios de la leche materna.

 

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, sin ofrecer ningún otro alimento líquido ni sólido, y continuarla cumplimentada con otros alimentos adecuados hasta los dos años de vida o más. De manera ideal ha de iniciarse precozmente tras el nacimiento (durante la primera hora) en un ambiente seguro y tranquilo y siempre tan frecuentemente como el bebé lo demande, sin horarios fijos.

 

 

Pero… ¿y cuándo estas condiciones no son posibles?

 

En el entorno hospitalario nos encontramos con situaciones donde no es posible este inicio precoz de la lactancia materna o esa co-habitación de madre y recién nacido por motivos médicos y por ello es importante que conozcamos más recursos para conseguir una lactancia materna exitosa.

 

Uno de ellos es la extracción de leche, se puede realizar de manera manual o con ayuda de extractores (mecánicos o eléctricos) y nos aporta muchos beneficios en la instauración de la lactancia. Cabe destacar que es un procedimiento que requiere de mucha paciencia y práctica, así como de un buen soporte emocional por parte de toda la plantilla sanitaria ya que este proceso de extracción asociado a la separación del neonato genera altos niveles de ansiedad y estrés en las madres.

 

La extracción de leche materna consiste principalmente en estimular el pecho para vaciarlo, tras una buena higiene y masaje en un ambiente relajado y de confort, para conseguir obtener calostro o leche madura utilizando una técnica rítmica de “presionar y rodar” si lo hacemos manualmente (técnica Marmet) o una succión con presión adecuada si lo hacemos con la ayuda de un extractor. Esta técnica se realiza alternando los pechos hasta que el flujo disminuya, para después almacenarla o alimentar al bebé.

 

Si se relaciona el inicio de la lactancia materna con el uso de este método, se ha visto en numerosos estudios que aumentan las tasas de éxito de lactancia materna, así como una mayor satisfacción de las madres.

 

Si bien es cierto que la extracción de leche ofrece muchos beneficios en los inicios de la lactancia cuando se produce la separación del recién nacido y su madre, son muchas otras las situaciones donde podemos utilizarla y sacar provecho de la misma.

 

Una de ellas sería en el caso de mujeres diabéticas (especialmente en las mal controladas) donde se ha descrito un retraso en la “subida” de la leche (lactogénesis II) y donde la extracción de calostro durante los últimos meses de gestación se ha designado como un factor facilitador en los inicios de la lactancia.

 

También en mujeres que se han de incorporar al mundo laboral y desean continuar con una lactancia materna exclusiva, sería muy recomendable la extracción de leche previa a esta separación para ir almacenándola de forma segura en el congelador y tener así “un banco de leche” preparado para cuando sea necesario.

 

Finalmente, es importante destacar que en nuestro medio existe también la opción de donar leche materna, la cual será recibida como oro en las unidades de hospitalización, para crear un banco de leche público.

 

Para convertirse en donantes han de ser mujeres que estén lactando durante los seis primeros meses de vida de su hijo, con buena salud general, que no reporten hábitos tóxicos ni consumo de medicamentos regularmente, y que no estén incluidas en grupos de riesgo por ser portadoras de enfermedades transmisibles. Siendo este acto altruista y generoso para el bien común.

 

En conclusión, es fundamental incidir en los beneficios que nos reporta aprender a tiempo la extracción de leche, siendo una técnica sencilla, no dolorosa y segura, y que por todo ello debería ser enseñada en todos los servicios de maternidad.

Adherencia al Programa de Prevención del Cáncer de Cérvix

Adherencia al Programa de Prevención del Cáncer de Cérvix

Natalia Barrio Forné

23 de enero de 2026

En España, existen diferentes estrategias de salud para la prevención y diagnóstico precoz, siendo una de ellas la Prevención del Cáncer de Cérvix. Desde el ámbito sanitario, se recalca la importancia de asistir a los controles médicos protocolizados para que enfermedades como ésta disminuya su incidencia o se trate lo más pronto posible.

 

A nivel mundial se ha establecido como objetivo que en 2030 se logre alcanzar el 70% de cobertura entre la población diana, pero los datos actuales reflejan que la incidencia del cáncer de cérvix lejos de disminuir se mantiene estable o incluso aumenta en algunos países con protocolos estandarizados de detección precoz.

 

Esta campaña informativa lleva muchos años entre los programas de cribado ofertados por los servicios de salud. Las directrices actuales siguen los patrones marcados en la última actualización realizada en 2019.

 

Sin embargo, muchas veces estos planes de prevención no llegan a toda la población o no se reconoce la importancia que realmente tiene a pesar de los esfuerzos del personal sanitario.

 

Adherencia al Programa de Cribado del Cáncer de Cérvix

 

Como punto positivo, el 89% se ha realizado algún control en su vida, el 83% en los últimos cinco años y el 75% en los últimos tres años, lo que estima un alto porcentaje de la población captada. Además, en España, se ha establecido que el 70,3% se ha realizado los controles correctamente de manera asidua, lo que supera el objetivo del 70% marcado por la Organización Mundial de la Salud.

 

En cambio, se ha comprobado que el 60,7% de las mujeres diagnosticadas de Cáncer de cérvix nunca se habían realizado un control citológico.

 

Conocimientos y Opiniones acerca de la Prevención del Cáncer de Cérvix

 

Es fundamental enmarcar las opiniones y conocimientos que tienen las mujeres acerca de la prevención del Cáncer de cérvix y los factores que pueden condicionar estas ideas, para adaptar las estrategias de salud a la población.

 

Se ha comprobado que la población inmigrante suele asistir en menos ocasiones a estos programas respecto a la población española, lo que aumenta el riesgo de diagnóstico y tratamiento tardío, con más resultados anómalos y, por lo tanto, menos probabilidad de supervivencia. Se ha observado que su opinión se basa, en muchas ocasiones, en la asistencia al sistema sanitario cuando presentan síntomas, descartando ir cuando se sienten bien.

 

Uno de los motivos para esta creencia es el coste económico que tiene el acceso a la salud en sus países de origen, lo que lleva a realizar un autocuidado basado en los conocimientos transmitidos entre familiares y allegados y en la medicina tradicional, y a suprimir al sistema sanitario como herramienta de prevención de enfermedades. Esto refleja la necesidad de realizar una comunicación eficaz para mejorar su inclusión.

 

En relación a la población española, se ha observado mayor compromiso con los chequeos médicos, pero también un mayor escepticismo al convivir con casos en los que han enfermado a pesar de realizar los controles correctamente y de ver que el programa establece lapsos de tiempo muy largos, sobre todo en aquellas mujeres que ya han presentado anteriormente alguna afección o han estado en contacto con personas de riesgo.

 

Por otra parte, la diferencia intergeneracional entre la población femenina también puede influir en la aceptación de la información. La salud sexual en la sociedad actual se concibe de formas distintas según la edad, observando que, en los últimos años, el grupo etario entre 25 y 44 años acude cada vez menos a los servicios de salud para la realización de los controles citológicos, al contrario que las mujeres de entre 45 y 65 años, en las que ha aumentado la captación y seguimiento.

 

Y, por último, la evolución de la sociedad actual también afecta a las prácticas y al compromiso en materia de prevención de salud. De ahí surge el concepto de alfabetización en salud, es decir, enseñar e inculcar la importancia que tiene el autocuidado, la conciencia del bienestar y la gestión de la salud personal para favorecer la participación en los programas de cribado.

 

Conclusión

 

En esta sociedad multicultural es necesario adaptar los controles a todas las mujeres, teniendo en cuenta sus creencias y actitudes ligadas a su lugar de origen, reduciendo de esta manera el planteamiento “occidental” y ofreciendo programas de salud más inclusivos.

 

Por otra parte, se ha demostrado que la edad es un condicionante muy importante en los comportamientos en salud sexual y puede interferir seriamente en la adherencia en los Programas de Cribado.

 

En general, es fundamental aumentar la conciencia en salud para aumentar la comprensión y la envergadura de esta enfermedad y alcanzar mayor accesibilidad para lograr eliminar el Cáncer de cérvix en beneficio de la salud pública.