Conciliación lactancia materna y actividad laboral

Conciliación lactancia materna y actividad laboral

Eva Benito Ruiz y Natalia Barrio Forné

24 Julio 2024

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan mantener la Lactancia Materna Exclusiva (LME) durante los primeros 6 meses de vida y añadir alimentación complementaria de forma progresiva hasta los dos años de edad.

La lactancia materna es una de las mejores inversiones que puede realizar la sociedad en materia de salud y supervivencia de los niños y mujeres. La lactancia protege al bebé de enfermedades comunes de la infancia y reduce la mortalidad neonatal. Para las madres, amamantar a su bebé reduce la probabilidad de depresión postparto, mejora la presión arterial, previene la anemia y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes a lo largo de la vida, entre otros beneficios.

A pesar de esta evidencia científica, la tasa de LME a los 6 meses se sitúa en el 37%, incluyendo, entre otros, factores socioculturales, la relación de la madre con el recién nacido, el entorno y el empleo de la madre. Siendo este último uno de los principales obstáculos para mantener esta práctica.  Esto es muy importante ya que en 2019 se certificó que el 47,1% de las mujeres a nivel mundial estaban en servicio activo laboral. El permiso de maternidad es fundamental para permitir una lactancia materna temprana, exclusiva y continuada. Tan sólo el 20% de los países exigen a las empresas que ofrezcan a las empleadas pausas remuneradas e instalaciones para la lactancia o extracción de leche. Los permisos más prolongados se asocian con una menor mortalidad infantil en los países de ingresos bajos y medianos. Se ha certificado que, por cada mes adicional de permiso de maternidad remunerada, la mortalidad infantil se reduce en un 13%.

Alrededor de la mitad de los países del mundo cumplen los tres requisitos fundamentales del Convenio n. º 183 de las Organización Internacional el Trabajo (OIT): un mínimo de 14 semanas de licencia y prestaciones no inferiores a dos tercios del ingreso previo que deberá pagar la seguridad social o con cargo a fondos públicos. Desgraciadamente, esto significa que 649 millones de mujeres no disponen de una protección adecuada por maternidad. A su vez, alrededor de dos tercios de los padres viven en países donde no tienen derecho a una licencia de paternidad que les permitiría crear un vínculo con sus hijos y apoyar a las madres que están amamantando.

Las normas de protección de la maternidad de la OIT recomiendan la licencia parental, que actualmente solo existe en 68 de 185 países, después de la licencia de maternidad, una medida que además puede ayudar a cerrar la brecha de género. La legislación vigente en España, en concreto, el Estatuto de Trabajadores, con la modificación llevada a cabo por el Real Decreto- ley 6/2019, además del permiso propio por maternidad, aprueba la posibilidad de acumular el permiso de lactancia, prolongando en 28 días la baja por maternidad o bien disfrutar de una hora al día hasta los 9 meses del recién nacido, pudiéndose ampliar hasta los 12 meses.

En la revisión sistemática realizada por Ludke Nardi et al, en 2020 donde incluyeron 18 estudios observacionales, determinaron que el regreso tardío o no al trabajo, la incorporación a tiempo parcial, el acceso a recursos como sala de lactancia o tiempo específico para extracción de leche favorecía el mantenimiento de esta. Mientras que el trabajo a tiempo completo mostró una asociación negativa con la lactancia materna.

Es por ello por lo que, tras los ya conocidos beneficios que aporta la lactancia materna en el desarrollo del niño, se considere aplicar intervenciones que mejoren los entornos laborales y facilitar la lactancia materna entre mujeres trabajadoras. Las intervenciones más comunes utilizadas por las diferentes empresas son: la inclusión de espacios designados para la lactancia materna y extracción de leche y el apoyo de los compañeros de trabajo. Las menos comunes que describen los diferentes estudios son: proporcionar extractores de leche y dar a las madres la flexibilidad de poder trabajar en casa.

Estas intervenciones sugieren que, si se aplican en el entorno laboral, se ayuda a aumentar la duración de la lactancia materna y previenen la introducción temprana de alimentos complementaria o sustitutos de la misma.

Diferentes estudios incluyen que se consideran estrategias clave el tener espacios adecuados, descansos para la extracción de leche materna, pero es muy importante la inclusión de políticas organizacionales, individuales e interpersonales que faciliten el mantenimiento de la lactancia materna y lograr condiciones laborares equitativas para las madres que amamantan.

Cribado de cáncer colorrectal, ¿y ahora qué?

Cribado de cáncer colorrectal, ¿y ahora qué?

María Isabel Serrano Vicente

24 Julio 2024

En 2023 se detectaron 40.200 casos nuevos de cáncer colorrectal, un 14% del total de nuevos diagnósticos de cáncer en España. Siendo el primer tipo de tumor en ambos sexos, por delante del cáncer de próstata, pulmón y mama.

La buena noticia es que, un diagnóstico precoz aumenta hasta el 91% la supervivencia. Ante estos datos, las diferentes Comunidades Autónomas de nuestro país toman cartas en el asunto, llevando a cabo sus propias campañas de prevención.

Mejor prevenir que curar

El cáncer colorrectal está estrechamente ligado en su aparición a la edad. Aparece con mayor frecuencia en hombres y mujeres mayores de 50 años.

Muchos son los españoles entorno a estas edades que reciben en sus domicilios mediante correo postal una citación para realizar el Test de Sangre Oculta en Heces. Ante esta notificación, muchas son las dudas que surgen.

La detección de sangre oculta en heces se trata de una prueba sencilla, no invasiva, quelas personas pueden hacer en su propia casa. Mediante esta prueba se detecta la presencia de pequeñas cantidades de sangre no visibles en las heces. Para su realización es necesario la recogida de muestras de heces y su posterior análisis en el laboratorio.

Test de Sangre Oculta en Heces en 5 pasos

En primer lugar, para realizar la deposición y que no sea contaminada se recomienda,colocar una capa de papel higiénico en el WC y si es posible sentarse de cara al retrete. En caso de tener bidet también puede utilizarse, así como cualquier otro recipiente que le resulte cómodo al usuario, bien sea una palangana, cuña y demás accesorios sanitarios.

El kit está compuesto por un recipiente (tubo con un bastoncillo), que deberá extraerse y poner en contacto la punta de dicho bastoncillo con las heces, haciendo resbalar la punta dibujando líneas horizontales y verticales. Con poca cantidad de muestra es suficiente. A continuación, se pondrá el bastoncillo dentro del tubo y se agita durante unos segundos.

Es importante recoger la muestra y conservarla adecuadamente antes de entregarla en el servicio de salud. Lo recomendable es llevarla el mismo día, pero cuando no es posible debe ser envuelta y guardada en la nevera.  La muestra solo es válida durante 72h.

Es importante que, no recoja la muestra durante la menstruación o si hay sangrado en el recto.Evite la contaminación de las heces con orina. No es necesario realizar ninguna dieta especial los días previos.

Resultados del test: positivo o negativo

Si el resultado de la prueba es negativo: indica que no hay indicios de sangre. Es poco probable que tenga cáncer colorrectal. En este caso, pasados dos años, es recomendable repetir la prueba.

Si el resultado es positivo: indica que hay indicios de sangre, deberá realizar un estudio más completo, habitualmente mediante colonoscopia (técnica en la que se explora la totalidad del colon). Un resultado positivo no siempre indica la presencia de cáncer, puede deberse también a otras enfermedades o lesiones benignas.

“Una onza de prevención vale más que una libra de cura” – Benjamin Franklin

Ejercicio aeróbico y embarazo

Ejercicio aeróbico y embarazo

Natalia Barrio Forné

24 Julio 2024

Las recomendaciones sobre ejercicio físico durante el embarazo están altamente extendidas. Numerosas sociedades científicas asocian el ejercicio a un buen estilo de vida, por lo que su práctica es habitual entre algunos grupos de gestantes.

El ejercicio físico está asociado a la disminución de la prevalencia de la diabetes gestacional, de enfermedades hipertensivas durante el embarazo, reducción de la probabilidad de partos instrumentalizados a favor del aumento de los partos vaginales normales, control del peso y menor incidencia de depresión posparto, entre otros.

También se ha demostrado que el ejercicio no incrementa el riesgo de partos prematuros ni aumenta las probabilidades de un bajo peso fetal al nacimiento, ni de abortos espontáneos, muerte fetal, rotura prematura de membranas ni de inducción del parto.

Por ello, existen actualizaciones constantes sobre este tema, las cuales siguen incidiendo en una actitud conservadora en referencia a la actividad física, estableciendo como ideal la inversión de 150 minutos a la semana de ejercicios aeróbicos combinados con ejercicios de fuerza de intensidad moderada.

También se han buscado formas de promover el ejercicio entre aquellos otros grupos de embarazadas que refieren no tener tiempo, como el HIIT. Esta actividad implica series repetidas de ejercicios intercalados con periodos de descanso activo, variando dichos ejercicios aeróbicos como correr, andar en bici, nadar o ejercicios de resistencia en un circuito.

Dicha información no llega adecuadamente a la población grávida por lo que no conocen los posibles beneficios y riesgos asociados al ejercicio, lo que colabora en el abandono o en el rechazo a practicarlo durante el embarazo.

Para realizar actividad física se ha de tener en cuenta que la gestación supone cambios fisiológicos que lo que pretenden es adaptar el cuerpo a la nueva situación. Esto implica que el gasto energético aumenta proporcionalmente al incremento del peso, lo que influye en todos aquellos ejercicios que supongan soportar el peso corporal como puede ser andar o correr.

Otro de los factores que preocupa en relación con el ejercicio físico es el incremento de la frecuencia cardiaca materna (FCM). Hay que tener en cuenta que la FCM en reposo aumenta, pero la FCM máxima disminuye, por lo que la reserva de la FCM está reducida, lo que limita la capacidad de la gestante para adaptarse al estrés generado por la actividad. Este dato nos indica que no puede establecerse la intensidad del ejercicio mediante la FCM ya que infravalora los ritmos altos y sobreestima los ritmos bajos.

En relación con la práctica, una de las recomendaciones más extendidas es la práctica de sesiones más intensas y frecuentes, siendo los más investigados: la caminata, el ciclismo estático, los ejercicios aeróbicos, el baile, los ejercicios de resistencia, los estiramientos y los ejercicios aeróbicos dentro del agua.

Dentro de estos ejercicios, los ejercicios aeróbicos pueden suponer mayor preocupación por la mayor probabilidad de aumento excesivo de FCM. Sin embargo, las restricciones se dirigen hacia los ejercicios que supongan un riesgo de traumatismo abdominal o desequilibrio; el buceo, debido a la incapacidad de la circulación pulmonar fetal para filtrar la formación de burbujas; y actividades por encima de los 6000 pies para aquellas gestantes que viven de forma habitual al nivel del mar, por lo que podrían tolerar mayores altitudes las embarazadas que habitan en lugares con cotas más altas.

De forma general, las diferentes sociedades científicas establecen un rango de intensidad moderada óptima entre el 40% y el 80% de la capacidad aeróbica máxima, lo que supone un intervalo amplio para la práctica de la actividad física.

Mitos y realidades en torno al ictus

Mitos y realidades en torno al ictus

María Pérez Corral

24 Julio 2024

El ictus es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad adquirida en el adulto en España. Se define como una enfermedad cerebrovascular producida por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo cerebral, lo que conlleva un déficit de oxígeno y alteración de las funciones cerebrales. Al ictus también se le conoce como Accidente Cerebro Vascular.

La importancia de esta enfermedad emerge de su inclusión como emergencia médica y las secuelas posteriores. En este sentido, el ictus representa un desafío significativo tanto para la población, como para el profesional.

¿Conocemos los mitos y verdades que existen sobre el ictus?

Según el Dr. Jesús Porta-Etessam, presidente la Sociedad Española de Neurología: “El ictus se puede prevenir, el ictus se puede tratar de manera efectiva. Está en manos de todos tratar de frenar esta enfermedad”.

 

MITOS

MITO 1. El ictus sólo afecta a adultos mayores.

Es un error común pensar que solo afecta a personas mayores. Aunque es una patología común en personas más longevas, se ha demostrado que puede afectar a cualquier edad, ya sea por factores congénitos o por estilo de vida. El Ministerio de Sanidad, junto con laSociedad Española de Neurología, afirma que cada vez es más frecuente entre jóvenes, pues en los últimos 20 años ha aumentado un 25% el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años.

En Aragón, un estudio realizado por Tejada Meza et al. mostró que el ictus isquémico en el adulto joven no es infrecuente en nuestro territorio y está asociado al incremento de factores de riesgo vasculares.

MITO 2. El ictus no se puede prevenir.

Actualmente se ha demostrado que el estilo de vida saludable y el control de los factores de riesgo vasculares modificables repercuten significativamente en la reducción del riesgo de padecer un ictus.

 En abril de 2024, se aprobó la actualización de la Estrategia del Ictus del Sistema Nacional de Salud, donde se pone el foco en la importancia de la prevención, proponiendo un abordaje integral de la promoción y de la prevención primaria y secundaria: “En la aparición del ictus influyen factores que pueden ser modificables. Se estima que hasta el 90% de los casos de ictus se podrían evitar controlando aspectos como la hipertensión, tabaquismo, sedentarismo, mala alimentación, obesidad, alcoholismo, consumo de drogas, estrés, colesterol o diabetes”.

MITO 3. La mayoría de los ictus son mortales.

Aunque el ictus puede ser una patología potencialmente mortal, menos del 20% son causa de muerte. Una atención temprana, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación adecuadoslogran que gran parte de las personas afectadas se recuperen con una discapacidad mínima, y que las tasas de supervivencia aumenten progresivamente.

MITO 4. El ictus no presenta síntomas previos.

Si bien muchos ictus ocurren de forma repentina y sin previo aviso, no todos los casos siguen este patrón. Se estima que aproximadamente el 15% de los casos se preceden de una cefalea centinela en la semana previa, catalogada como “cefaleas distintas a las habituales”. Además de esta afección, el ictus puede presentarse junto a alguno de los siguientes síntomas característicos: dificultad para hablar, debilidad muscular en un lado del cuerpo, pérdida repentina de visión, pérdida de equilibrio, dolor repentino y/o fuerte de cabeza y desviación comisura bucal.

Cabe destacar que algunas personas experimentan síntomas que pueden aparecer y desaparecer durante horas o días antes del evento principal. Estos síntomas, conocidos como ataques isquémicos transitorios, son señales de advertencia de un posible ictus futuro y no deben ignorarse.

MITO 5. Sólo se recuperan capacidades en los primeros seis meses tras la lesión cerebral.

Según la Guía de Neurorrehabilitación para Personas con Daño Cerebral Adquirido, la idea tradicional de un punto de estabilización clínica, en torno a los 3 a 6 meses después del ictus,ha cambiado a lo largo de la última década.

Durante los primeros seis meses, gracias a los mecanismos de neuroplasticidad neuronal, la recuperación es más notoria. Sin embargo, hoy en día sabemos que el modelo de recuperación tras un ictus no es un modelo lineal, y que el momento de estabilización («plateau» en la literatura) parece extenderse más allá de los primeros meses. En este sentido, gracias a las nuevas tecnologías e implantación de sistemas de rehabilitación multidisciplinares, se han logrado mejorías incluso años después del evento que generó la lesión inicial.

MITO 6. Los ictus son hereditarios.

La gran mayoría de los ictus no son hereditarios, aunque en algunos casos hay un componente genético que no es determinante. El ictus es una enfermedad compleja que presenta una etiopatogenia diversa. Aunque los antecedentes familiares pueden jugar un papel importante, a diferencia de las enfermedades monogénicas, no dependen exclusivamente de ellos para desarrollarse.

 

REALIDADES

REALIDAD 1. En los últimos años han aumentado los casos de ictus.

Se estima que los ictus aumentarán casi un 50% entre 2020 y 2050. En los últimos años ha incrementado notablemente la incidencia de ictus en la población adulta joven, hasta un 25% en los últimos 10 años, a causa del aumento de los factores de riesgo vasculares en este grupo etario.

REALIDAD 2. Existen factores de riesgo modificables.

La Sociedad Española de Neurología (SEN), en las recomendaciones para la prevención del ictus publicadas en 2021, indica que la actuación sobre los hábitos de vida constituye una piedra angular en la prevención primaria y secundaria: “El cese del tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, evitar el estrés crónico y la obesidad, seguir una dieta mediterránea y la actividad física regular, son medidas fundamentales para reducir el riesgo de sufrir un ictus. Además, se aconseja desarrollar políticas encaminadas a disminuir la contaminación atmosférica.

REALIDAD 3. El tiempo es oro en la atención al ictus.

El ictus es una emergencia médica dado que es una enfermedad tiempo-dependiente. Es decir, cuanto más temprana sea su detección, acceso a pruebas y tratamiento, mayor será la probabilidad de sobrevivir y mayor también la de superarlo sin secuelas importantes. La doctora Mar Castellanos, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN detalla: «siempre estaremos hablando de una urgencia médica, porque cuanto más tiempo pase sin flujo sanguíneo una zona de nuestro cerebro, mayores serán las consecuencias«. En este sentido, la concienciación de la población y el reconocimiento de los síntomas son fundamentales.

REALIDAD 4. La rehabilitación es un eje clave.

Un tratamiento y rehabilitación multidisciplinar, integral, coordinado y basado en la terapia física, ocupacional y neurológica, ha demostrado mejorar la calidad de vida, autonomía y funcionalidad de los afectados tras sufrir un ictus.

REALIDAD 5. El Ictus afecta a la persona y a su entorno.

El ictus no sólo afecta a la persona que lo sufre. El papel de la familia es fundamental, pues tanto la unidad familiar como el entorno, padecen modificaciones funcionales y estructurales. En ese sentido, la valoración y el apoyo en esta esfera son fundamental.