“¡Cuidado, una garrapata!” Qué es la enfermedad de Lyme y cómo prevenirla
“¡Cuidado, una garrapata!” Qué es la enfermedad de Lyme y cómo prevenirla
María García-Magán y Guillermo Jofre Satué
1 de mayo de 2025
La enfermedad de Lyme es una infección causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, transmitida a través de la picadura de garrapatas infectadas. Los síntomas de esta enfermedad son muy inespecíficos. En sus fases iniciales cursa con fiebre, fatiga, dolor de cabeza y malestar general, aunque también puede causar la aparición una mancha rojiza característica: el eritema migratorio. Si no es tratada a tiempo, la infección puede progresar causando dolor articular, trastornos neurológicos y afectación cardíaca en los casos más graves. Con el tiempo, esta patología puede cronificarse, provocando dolor y fatiga persistentes, así como alteraciones neuropsiquiátricas.
Esta enfermedad es endémica en zonas como Estados Unidos o Europa Central. En nuestro país, su incidencia es baja. No obstante, en los últimos años, se ha observado un aumento progresivo de los casos, un fenómeno que los científicos relacionan con el cambio climático y, en consecuencia, con la expansión del hábitat de las garrapatas. Es por ello que el conocimiento de esta enfermedad es esencial, especialmente para aquellos que vayan a viajar a regiones endémicas.
Para evitar esta enfermedad el paso clave es la prevención. En este sentido, se recomienda evitar los paseos por zonas de maleza y hierbas altas, donde pueden habitar las garrapatas. Asimismo, se aconseja no olvidar el repelente y llevar ropa de colores claros que cubra la piel por completo. Tras el paseo, resulta fundamental revisar toda la ropa y el calzado en busca de garrapatas, así como examinar a nuestras mascotas, manteniéndolas siempre desparasitadas. Si estas medidas no funcionan y se observa que se ha adherido una garrapata a la piel, esta se ha de extraer cuanto antes, mediante un procedimiento adecuado con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión.
La retirada de la garrapata ha de realizarse con pinzas finas, sujetando al arácnido lo más cerca de la piel posible y traccionando del mismo por la boca o la cabeza, evitando tirar del cuerpo. El movimiento ha de ser suave pero firme, evitando girar las pinzas y aplastar a la garrapata. Una vez extraída, se ha de limpiar la piel con agua y jabón. Tras ello, se debe aplicar un antiséptico en la zona, como povidona yodada o clorhexidina. El cuerpo de la garrapata se ha de eliminar de manera adecuada, evitando de nuevo aplastar el organismo y diseminar las bacterias que podrían haberlo colonizado. Finalmente, resulta imprescindible lavarse las manos con agua y jabón.
En definitiva, la enfermedad de Lyme, aunque todavía poco frecuente en nuestro entorno, no debe subestimarse, pues se trata de una zoonosis emergente que progresivamente va ampliando su área de incidencia. La prevención sigue siendo la clave para reducir la aparición de esta enfermedad, que puede afectar gravemente a la salud de las personas si no es tratada a tiempo. Es por ello, que promover el conocimiento sobre esta infección es esencial para mejorar el diagnóstico, reducir complicaciones y fomentar hábitos seguros en entornos naturales. Porque cuidar de nuestra salud también consiste en informarse bien.

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