¿Y si envejecer fuera una ventaja? El cambio del paradigma que necesitamos

¿Y si envejecer fuera una ventaja? El cambio de paradigma que necesitamos

Pablo Jorge Samitier

16 de junio de 2025

Continuamente, cuando los medios de comunicación se refieren al envejecimiento poblacional escuchamos: “el gran porcentaje de mayores de 65 años que tendremos en el 2050”, “no podremos pagar semejante volumen de pensiones”, “lo que va a sufrir el sistema sanitario ante los problemas crónicos” y muchos otros argumentos, todos ellos negativos sobre el envejecimiento poblacional.

Sin embargo, todos queremos llegar a viejos y hacerlo con la mayor calidad de vida posible o con el menor nivel de dependencia posible. Además, la mejora de las condiciones socioeconómicas de nuestros mayores, el establecimiento de un sistema público de salud con una atención primaria de calidad y la innovación en la tecnología sanitaria ha permitido, desde la década de los 80, hayamos aumentado nuestra esperanza de vida hasta convertirla en una de las más longevas del mundo, y además, hacerlo con una calidad de vida relativamente decente. Cada vez es más fácil ver en la actualidad a mayores de 80 años que siguen tomando sus propias decisiones con autonomía y siguen participando en las actividades familiares y sociales.

Todos queremos ser tratados con dignidad ante las relaciones sociales, a nivel laboral, en la relación con la administración, con el sistema sanitario, etc. Las personas mayores también. La empatía nos debe guiar en nuestra relación con los mayores. Debemos ser capaces de ponernos en su lugar, entender lo que pueden estar sintiendo en una situación especial (farmacia, hospital, taller, banco…), existe la posibilidad que no comprendan que ocurre y que desean que se les ofrezca un trato digno. ¿Por qué a esta sociedad le cuesta tanto ofrecer dignidad a las personas mayores, especialmente cuando son dependientes?.

Por otra parte, es cierto que la atención a la dependencia requiere de un aporte de recursos importante, que hoy en día, está sustentado por el Estado y por el esfuerzo familiar. Un déficit de las estructuras de recaudación económicas de un estado moderno genera menores recursos económicos con los que afrontar las necesidades de la población. Una estructura económica del estado endeble con respecto a pensiones, estructura de servicios sanitarios y sociales pobre genera presión sobre las familias. Hoy en día. las en las familias tanto hombres como mujeres trabajan hombres y, por lo tanto, el tiempo dedicado al cuidado es escaso. Y es aquí, donde se convierten en imprescindibles las estructuras de apoyo social (sistema de pensiones suficiente para cubrir necesidades básicas actuales, residencias, centros de día, teleasistencia, apoyo domiciliario). Encontrar las vías de recaudación suficientes para un estado moderno se convierte en imprescindible que básicamente se nutre de las cotizaciones sociales de empresas y trabajadores, el impuesto de la renta de las personas físicas, el IVA de todas las transacciones comerciales, impuestos sobre donaciones y sucesiones, otros impuestos especiales sobre plusvalías extraordinarias de grandes compañías y sectores estratégicos, etc. Pero siempre dentro de los paradigmas constitucionales de “la protección social de las personas vulnerables corresponde a toda la sociedad” y “los que más recursos tienen más deben contribuir al mantenimiento del sistema”.

Será necesaria la incorporación de mucho personal cuidador. Se estima que hasta 1.100.000 personas podrán trabajar en el sector de la dependencia en los próximos años, que deberá ser formado, que se integrará en un sector laboral de condiciones laborales aún por desarrollar. Podrían crearse bolsas de empleo públicas de gerocultoras para trabajo en domicilio (rural y urbano), en centros de día, centros residenciales o al menos estableciendo unos criterios mínimos de condiciones estructurales y laborales para las empresas concesionarias de estos servicios asegurándoles un porcentaje de beneficios razonable y estableciendo mecanismos de control sobre las mismas.

La mejora de la infraestructura de servicios sociales, rehabilitación, terapia ocupacional creando estructuras residenciales alternativas más pequeñas y participativas con mayor ratio de personal cualificado (técnicos titulados y con formación específica) que atienda a los mayores permitirá una mayor satisfacción del usuario y generará visión positiva sobre el servicio entre las familias.

La incorporación de todo este personal sanitario y sociosanitario, tanto en la Atención primaria como en servicios sociales locales, la creación de empresas relacionadas con la dependencia y el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas permitirá integrar esos recursos económicos directamente al consumo de bienes y servicios y a aumentar la recaudación estatal a través de las cuotas de la seguridad social y los impuestos respectivos.

Además, los ancianos de ahora y del futuro, son consumidores en potencia en áreas relacionadas con el ocio, viajes, restauración, estética, la cultura, deporte, mantenimiento de la salud (rehabilitación, fisioterapia, podología…) Además, se caracteriza por la preferencia por productos locales y de proximidad, y una mayor concienciación por el desperdicio alimentario y el cuidado del medio ambiente. Los mayores de 55 años representan un 60% del gasto en España y están muy presentes en el mercado

En el entorno familiar. nuestros mayores sirven de soporte cuando todavía mantienen condiciones físicas y mentales adecuadas. También de soporte económico a las mismas. Sienten la necesidad y desean aportar todo su patrimonio físico, económico y emocional al cuidado de los pequeños de la familia. ¿Cuántas familias se mantienen a flote gracias al tiempo que pueden dedicarle los mayores a sus nietos? ¿Cuántas familias se mantuvieron a flote económicamente gracias a la protección de los y las pensionistas durante la pandemia?

La primera etapa de la vejez, cuando el grado de autonomía sigue siendo elevado, ofrece oportunidades a estas personas de participar en la sociedad, de seguir sintiéndose útiles. Pudiendo ofrecer una parte de su tiempo, de manera altruista a aliviar problemas existentes en la sociedad, en su ciudad o en su barrio. Ofreciendo su experiencia y tiempo a partidos políticos, sindicatos, asociaciones, organizaciones de voluntariado, cooperativas… Según el IMSERSO el 43% de nuestros mayores quieren participar activamente en la Sociedad y un 28% pertenecen a alguna organización de voluntariado.

La experiencia es un grado. El relevo generacional en las empresas debe ser progresivo. La experiencia de las personas veteranas en multitud de procesos debe guiar el ímpetu y la voluntad de los trabajadores más jóvenes. La descarga de las tareas más pesadas, física y psicológicamente, en favor de las personas más jóvenes permitiría una simbiosis que pudiera alargar la vida laboral de las personas mayores sin servir de tapón a las generaciones más jóvenes.

Finalmente, el gasto total en atención a la dependencia en los Presupuestos Generales del Estado de 2024 fue de 12.000 millones de euros, lo que representaba el 0.8% del gasto total y la mitad de lo que destinan los países de nuestro entorno. En recientes fechas se ha aprobado aumentar el gasto en defensa en casi 11.000 millones de euros, lo que supone asegurar el 2% del PIB pactado con la OTAN. ¿Nos imaginamos cómo podría cambiar nuestro modelo de atención a la dependencia con ese nivel de gasto anual? ¿Cuántas gerocultoras de atención residencial y de atención domiciliaria se podrían contratar? ¿Cuánta población joven podría dinamizar nuestros pueblos? ¿Cuántos profesionales podrían ejercer de docentes en cursos de formación especializada? ¿Podría universalizarse la atención infantil de 0-3 años? ¿Podrían mejorarse las condiciones laborales de estas trabajadoras? ¿Cuántas familias se verían beneficiadas? La economía del cuidado redundaría beneficios a lo largo de todo el Estado y de una manera bastante generalizada, pero sobre todo ofrecería dignidad al cuidado de nuestros mayores que les pertenece por derecho. ¿De verdad llegar a la tercera edad es una carga para la Sociedad? ¿No nos merecemos todos un merecido descanso en la última etapa de nuestra vida, disfrutar de la misma dedicando tiempo a lo que nos genera satisfacción, seguir participando con autonomía mientras sea posible y ser cuidados cuando necesitemos ayuda por la Sociedad a la que tanto hemos aportado durante toda nuestra vida?

Las mentiras en el sector de las apuestas

Las mentiras en el sector de las apuestas

Itxaso Cabrera Gil

28 de mayo de 2025

El bulo o el engaño son innatos al ser humano, mecanismos utilizados en la mayoría de sus trazados para la protección de alguien o algo, un escudo que impide que los privilegios o ventajas que se pueden tener por situarse en determinada posición no caigan. La problemática reside en que la mentira pueda utilizarse con el ánimo del beneficio propio con el descaro de amedrentar, ganar o perjudicar al resto sin ética alguna, y la industria de las apuestas no tiene escrúpulos en usarla y mantenerla para seguir lucrándose a costa de la salud del resto.

 

Apostar no es un juego

 

Partimos de la falacia más básica: apostar es un juego. La palabra juego apela al divertimento o al mero hecho recreativo de entretenerse. Las apuestas nunca dan un beneficio como el juego, siempre se pierde. Y truncan el propio lenguaje, desde la definición hasta la ubicación. Los locales de apuestas son denominados por el sector como casas, casas de apuestas, para demostrar que es un lugar, erróneamente de acogida, un lugar aparentemente cómodo, confortable, que invita a la pertenencia, del que, sin ventanas ni relojes, una vez pérdida la noción del tiempo será difícil salir.

Se celebraba recientemente en Zaragoza la  jornada  estatal  El juego de apuestas, un problema de salud pública, un evento donde profesionales de diferentes sectores debatieron sobre el impacto del juego en la salud mental, con especial atención en la población joven.

La actividad fue organizada por el Grupo de Investigación en Salud Mental del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, la Universidad de Zaragoza y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Las y los allí presentes coincidían en la peligrosidad de las apuestas como un problema de salud pública, la dimensionalidad de la enfermedad desde diversos aspectos como el social, psicológico, físico o económico. Una preocupación que no pasa desapercibida para ningún estatus social, ningún sexo o ninguna edad pero que acecha con mayor fuerza hacia las gentes más vulnerables:  jóvenes, mujeres, personas con menos recursos, migrantes o aquellas con diagnóstico previo de trastorno mental. En definitiva, trasciende de lo personal a lo colectivo, a lo comunitario, lo cual resuena más en aquella contradicción de llamarle juego a unas apuestas que ponen en riesgo la salud de quien padece la propia adicción conductual y a todo su entorno. La adicción a las apuestas no solo afecta a quien la padece, sino que también impacta negativamente de media en seis personas de su entorno cercano.

 

El juego responsable no existe

La desinformación está presente desde los títulos hasta la última de las triquiñuelas usadas con la finalidad de enganchar hasta el final a quienes consumen apuestas. Aquello del juego responsable, sostenible o seguro es una contradicción que beneficia únicamente a la industria de las apuestas. Se presenta como una estrategia ética, pero en realidad es una coartada perfecta para desplazar la responsabilidad del daño hacia quien invierte su tiempo y dinero en una ruleta o una máquina tragaperras, mientras los locales de apuestas siguen operando. No hay forma responsable de interactuar con un sistema que está diseñado para generar adicción, manipular impulsos y maximizar beneficios a costa de la salud mental y económica de las personas. Al igual que no se habla de fumar responsablemente o beber con salud cada día, hablar de juego responsable solo perpetúa la normalización de una práctica dañina. señalando directamente y declinando la responsabilidad en quien consume apuestas. Sin duda, un discurso útil para que el sector del juego mantenga su imagen mientras continúa captando a los más vulnerables, especialmente a jóvenes, con promesas de control que no existen pudiendo afectar en pilares vitales (sociales, emocionales, laborales, educativos o físicos).

 

Por tanto, el juego responsable no protege a nadie: es un parche ideológico que encubre la verdadera dimensión del problema. Lo que se necesita no es invitar a la moderación en un plano adictivo, sino poner límites claros, prohibiciones firmes y alternativas reales para el ocio y el bienestar desde leyes garantistas que se cumplan. Hablar de juego responsable a nivel de población es, en el fondo, una forma de irresponsabilidad social por parte de una industria que paga al año más de 46 millones de euros solo en la comunidad autónoma de Aragón en tributos, no hace falta ser un erudito en economía para saber que los ingresos del sector serán mucho mayores.

 

 Publicidad engañosa

En 22024, la facturación de las apuestas deportivas online se cuadruplicó, alcanzando cerca de 2.520 millones de euros. Solo en el primer trimestre del año, los ingresos generados por el juego online en España ascendieron a 350,7 millones, un 15,1% más que en los tres primeros meses de 2023. Además, las empresas del sector invirtieron 112,8 millones de euros en publicidad.

Para poder alcanzar estás cifras, de nuevo la distorsión de la verdad se ha puesto en marcha en lo online y presencial para poder aumentar cada vez más lo que algunos llamarán clientes. Se han llegado a utilizan campañas publicitarias agresivas que presentan las apuestas como una forma fácil y rápida de ganar dinero cuya letra pequeña puede estar repleta de medias certezas, basta con un tecleo rápido para comprobar que las palabras apuesta fácil están unidas a ganchos atrayentes destinados al registro web. Ocultar detalles cruciales de las propias promociones en las webs, como los requisitos de apuesta, plazos ajustados, restricciones de uso y límites en las ganancias son recovecos que se han utilizado ante la falta de ética diseñadas para que las y los usuarios no puedan aprovechar las ofertas de forma efectiva, son vías cada vez más perseguidas y reducidas pero que algunos operadores siguen utilizando. Los bonos, por ejemplo, pueden requerir que los jugadores apuesten una cantidad mucho mayor que el bono recibido antes de poder retirar cualquier ganancia, lo que hace que las promociones sean casi imposibles de cumplir. La ocultación de nuevo presente, pudiendo inducir a las y los jugadores a tomar decisiones impulsivas sin conocer las reglas completas de las apuestas. Impulsividad causada de forma intencionada que puede llevar a aumentar el riesgo de adicción al juego y hacer que los usuarios se sientan engañados al descubrir las limitaciones solo después de haber invertido tiempo, dinero y salud. Los términos y condiciones, lejos de ser transparentes y responsables en la presentación de las ofertas, son otro eslabón más de la rastra de embustes utilizados para captar a más y más personas por parte de los empresarios del juego.

 

A todo este combo, solo le es necesario contar con famosos o celebridades que aplaudan y resten complejidad a la apuesta, figuras públicas para generar confianza y atraer a nuevos usuarios, especialmente, de nuevo, a las personas más vulnerables. En los más jóvenes nace y crece cada día de manera más salvaje las promociones a través de los conocidos como hípsters, que no dejan de ser más que influencers en redes sociales comprados por el propio sector cuya finalidad es atraer a la juventud. Pronosticadores que expanden sus supuestos dominios del tema ofreciendo saberes ligados a vida lujosa. Charlatanes y timadores a la carta que obtienen beneficios cuando las y los seguidores pierden su dinero.

 

El cerebro nos engaña

 

Lamentablemente, también hay profesionales de la psicología, a los que suelo llamar del lado oscuro. A través de la estimulación sonora y auditiva las apuestas generan su atractivo, nuestro cerebro late a la búsqueda de nuevas sensaciones, a la idea de ver aumentada su dopamina y al impulso de engañarse, y esto el sector de las apuestas también lo conoce y configura todo su entramado para que, conducido por todo ello, sus cuentas no hagan más que incrementarse.

 

Los engaños de la mente son conocidos como sesgos cognitivos, patrones de pensamiento erróneos o distorsionados que afectan a la forma en que los individuos tomamos decisiones relacionadas con las apuestas impulsando a la toma de decisiones de manera irracional, a menudo basadas en emociones o creencias confusas, en lugar de trazar pensamientos objetivos. Algunos ejemplos podrían ser el caso de una persona apostante enfocada únicamente en las apuestas que le parecen favorables, ignorando las señales que indican lo contrario (sesgo de confirmación), otra persona apostante puede sobrestimar su capacidad para influir en el resultado de la apuesta pudiendo pensar que puede acertar cuestiones aleatorias (sesgo de ilusión de control) o la creencia de considerar que cuando se ha estado cerca de una victoria se ha ganado y continuar por ello apostando, reaccionando nuestro cerebro de la misma manera ante la aparición de dos limones y un diamante que de tres limones que supondrían una victoria y experimentarlo como tal a diferencia de la anterior serie (sesgo de casi ganancia).

 

 

Cierre de cuentas

 

La banca siempre gana, aunque tenga que ir unido a una pataleta. Si la ganancia es una realidad constante las cuentas en ocasiones se han visto limitadas o incluso cerradas salvando así los márgenes de beneficio de nuevo del sector de las apuestas. Si no fuera porque las apuestas no son un juego ni una película, hay a quien le podrían sonar al más puro estilo Corleone, estos datos se cruzan entre las empresas de la industria de las apuestas y es que la familia es lo más importante, nunca vayas en contra de la familia, el sector de las apuestas nunca se traiciona a sí mismo.

 

Tómese está recopilación (parcial) como una llamada a la reflexión, al cuestionamiento de quienes campan a sus anchas, a la atención como una forma de desenmascarar las estrategias de una industria que opera sin escrúpulos y que, con total impunidad, convierte el sufrimiento de miles de personas en una fuente constante de ingresos. No se trata solo de una cuestión individual, sino de un problema estructural que requiere de prevención desde la evidencia científica, acción colectiva, regulación firme y voluntad política. Señalar las trampas del sector de las apuestas no es alarmismo, es responsabilidad. Y cuanto antes se comprenda la magnitud del daño, antes se podrá actuar para poner freno a un negocio que crece a costa de la salud pública.

 

Información y ayuda: www.azajer.com

 

 

 

Radiación ultravioleta y envejecimiento cutáneo: Claves para una piel longeva

Radiación ultravioleta y envejecimiento cutáneo: Claves para una piel longeva

Sandra Pérez Calahorra
25 de mayo de 2025
 

La exposición solar es una de las principales causas del fotoenvejecimiento. A diferencia del envejecimiento propio de la edad, el fotoenvejecimiento es evitable y sus efectos pueden atenuarse significativamente mediante una buena prevención estratégica. Para poder abordar los cuidados de nuestra piel, es necesario conocer cuáles son los mecanismos biológicos que produce el daño solar, los principios activos más efectivos en la prevención del envejecimiento cutáneo y las innovaciones que marcan el futuro del cuidado de nuestra piel.

 

¿Qué es el fotoenvejecimiento?

El foto envejecimiento es el conjunto de cambios estructurales y funcionales que sufre la piel como consecuencia de la exposición crónica a la radiación ultravioleta (UV), principalmente UVA y UVB. Estos cambios incluyen:

 

  • Pérdida de elasticidad
  • Aparición de arrugas profundas
  • Hiperpigmentaciones, conocidas como manchas
  • Adelgazamiento epidérmico
  • Daño en el ADN celular

 

A nivel celular, la radiación ultravioleta (UV) que recibimos del sol o la que proviene de fuentes artificiales de ciertos aparatos o instalaciones médico-estéticas, pueden causar diversos efectos dañinos en la piel. Uno de los más importantes es la generación de estrés oxidativo, que provoca un desequilibrio entre los radicales libres y la incapacidad del cuerpo para neutralizarlos. Este proceso desencadena una inflamación crónica de bajo grado y activa ciertas proteínas llamadas metaloproteinasas. Estas proteínas actúan como si fueran tijeras microscópicas: su función es cortar otras proteínas de los tejidos para permitir su remodelación.

 

En condiciones normales, las metaloproteinasas son útiles y necesarias, ya que participan en la cicatrización de heridas y la renovación del tejido dañado. Sin embargo, cuando se activan en exceso, como ocurre con la radiación ultravioleta (UV), pueden dañar estructuras clave como el colágeno, una proteína esencial para mantener la firmeza y elasticidad de la piel.

 

Además, la radiación ultravioleta (UV) afecta negativamente a los fibroblastos (células responsables de producir colágeno y otros componentes del tejido) y agota los mecanismos naturales de defensa antioxidante de la piel, dejándola más vulnerable al envejecimiento y al daño ambiental. Es por todo ello, que la prevención es la clave de la fotoprotección.

 

  1. Fotoprotección tópica (filtros solares):

El uso diario de protector solar es el paso más importante para prevenir el fotoenvejecimiento. Se recomienda un protector solar de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) de 30 o superior que proteja contra UVB, UVA, y preferentemente también de la luz visible e infrarrojo A.

 

  1. Antioxidantes tópicos: un escudo biológico adicional

Como se ha comentado, la radiación UV genera radicales libres que dañan proteínas, pero también lípidos y ADN. Es por ello, que se ha demostrado como la combinación de fotoprotector + antioxidantes es más efectiva que el filtro solar por sí solo. Los diferentes compuestos que pueden incluirse son:

 

  • Vitamina C, por ser un potente antioxidante que ilumina la piel, estimula la síntesis de colágeno y reduce manchas.
  • Vitamina E (tocoferol), actúa en sinergia con la vitamina C para proteger las membranas celulares.
  • Niacinamida: reduce inflamación, mejora la función barrera y disminuye la hiperpigmentación.
  • Ácido ferúlico: estabiliza y potencia la acción de las vitaminas C y E.
  • Polifenoles del té verde, resveratrol, coenzima Q10: activos naturales con función antioxidante y antiinflamatoria.

 

Aunque la prevención es esencial, si el daño ya se ha producido y vemos aparición de manchas, pérdida de elasticidad, arrugas profundas, etc. también existen principios activos que ayudan a reparar parcialmente los efectos del fotoenvejecimiento. Los activos que se usan para revertir esos daños son:

 

  • Retinoides, conocidos como retinol, retinaldehído, tretinoína, aumentan la renovación celular, estimulan la síntesis de colágeno y reducen arrugas y manchas.
  • Péptidos biomiméticos, promueven la reparación celular y la firmeza cutánea.
  • Ácidos exfoliantes, favorecen la renovación epidérmica, mejoran textura y luminosidad. Se pueden encontrar y usar en tratamientos de peeling químicos.
  • Enzimas reparadoras del ADN (fotoliasas, endonucleasas): presentes en algunos fotoprotectores de nueva generación, corrigen lesiones como los dímeros de timina inducidos por la radiación UV.

 

Innovación en fotoprotección: más allá de las cremas solares con FPS

En los últimos años, la investigación en el mundo de la cosmética ha ido más allá del clásico protector solar. Algunas de las innovaciones más importantes son:

  • Fotoprotectores orales que incluyen el licopeno o la astaxantina. Estos compuestos usados para conseguir la defensa sistémica frente al daño oxidativo, y es una opción estupenda para pacientes con manchas solares y/o melasma.
  • Aparatología con inteligencia artificial, ayudan a evaluar el daño solar gracias al avance tecnológico y adaptar rutinas personalizadas con mayor eficacia.
  • Textiles con protección UV: la ropa tratada con filtros bloquea la radiación UV, y son ideales para personas con fotosensibilidad y fototipos muy claros (I y II).
  • Nanotecnología en cosmética, mejora la penetración y estabilidad de activos como la vitamina C y el retinol.

 

Asimismo, no podemos olvidar tener unos hábitos diarios, complementarios al uso de todos estos compuestos que nos previenen y nos protegen. Es muy importante:

  • Evitar la exposición solar en horas pico (10:00 a 16:00)
  • Usar sombreros, gafas de sol y ropa adecuada
  • Mantener una dieta rica en antioxidantes (frutas rojas, vegetales verdes, alimentos ricos en omega 3 como pescados azules (salmón, sardinas, caballa, arenque, boquerones, etc.), semillas y granos como chía, linaza, nueces).
  • No fumar: el tabaco acelera el envejecimiento cutáneo por mecanismos similares al sol

 

En definitiva, prevenir el envejecimiento cutáneo solar no se basa solo en aplicar protector solar, sino en adoptar un enfoque integral que combine fotoprotección, antioxidantes, activos reparadores y hábitos saludables. La ciencia cosmética ofrece cada vez más herramientas para proteger y rejuvenecer la piel, pero la adherencia a las rutinas cosméticas y el conocimiento de los productos y estrategias disponibles siguen siendo los pilares fundamentales.

 

Invertir en salud cutánea hoy es ganar años de piel saludable mañana.

 

 

El té: Una bebida milenaria con respaldo científico y beneficios para la salud

El té: una bebida milenaria con respaldo científico y beneficios para la salud

Sofía Pérez Calahorra

21 de mayo de 2025

 

Desde hace siglos, el té ha sido utilizado como una fuente natural de compuestos bioactivos para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir enfermedades. Actualmente, esta práctica cuenta con respaldo científico en el campo de la nutrición funcional, destacándose como uno de los alimentos más consumidos del mundo después del agua.

El té proviene de la planta Camelia sinensis, y sus variedades principales como verde, negro y oolong, se diferencian principalmente por el grado de fermentación. Este proceso afecta directamente la cantidad de polifenoles y cafeína que contiene cada tipo. El té verde, al no estar fermentado, conserva más antioxidantes naturales (como la pigalocatequina-3-galato), mientras que el té negro, más fermentado, tiene mayor contenido de cafeína, pero menos catequinas. el té negro contiene de 2 a 3 veces más cafeína que el té verde y, por el contrario, menos polifenoles naturales, color y sabor diferente.

Por otro lado, la amplia gama de componentes del té aporta trazas de proteínas, carbohidratos, aminoácidos, lípidos, vitaminas y minerales, pero sobre todo polifenoles como catequinas, teaflavinas y tearubiginas. Gracias a estos compuestos, los polifenoles, son los responsables en mayor medida de los efectos positivos en la salud.

 

Entre los efectos más relevantes están las propiedades antioxidantes. El efecto de polifenoles del té ingeridos, estos neutralizan especies reactivas de oxígeno que dañan células y tejidos, y en consecuencia protegen el ADN, lípidos y proteínas contra el estrés oxidativo, lo cual puede prevenir la aparición de enfermedades crónicas. En concreto, el consumo de té nos puede ayudar en:

 

La salud cardiovascular

El té verde y negro parecen disminuir la presión arterial, mejorar la salud endotelial (los vasos sanguíneos), y reducir el riesgo de eventos cerebrovasculares y la enfermedad coronaria. El efecto parece estar atribuido a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y de inhibición de la agregación plaquetaria.

 

La Obesidad

El consumo de té verde, negro y oolong ayuda a reducir significativamente el peso corporal, el colesterol y la grasa acumulada, según estudios en animales. Estos efectos parecen deberse a las catequinas y a la cafeína, que inhiben la formación de grasa y su acumulación.

 

La Diabetes

Diversos estudios han indicado como el consumo regular de té negro, especialmente la variedad Broken Orange Pekoe Fannings de Sri Lanka, se asocia con una menor prevalencia de diabetes y ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre. Sus compuestos activos, como catequinas, teaflavinas y polifenoles como el flavonol y miricetina presentes en esta infusión de té negro, inhiben enzimas que digieren carbohidratos y mejoran la sensibilidad a la insulina, la alta liberación de insulina tras la estimulación de las células pancreáticas y el aumento de la lipogénesis.

 

Ayuda en la neurotransmisión y en reducir el deterioro cognitivo

La teanina, un aminoácido presente en el té verde favorece la relajación y disminuye la presión arterial al actuar como neurotransmisor, generando ondas cerebrales alfa. Además, la pigalocatequina-3-galato del té inhibe la formación de agregados proteicos tóxicos implicados en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson y la enfermedad de Huntington, ayudando así a prevenir el deterioro cognitivo.

 

Prevención del Cáncer

El té, especialmente el verde, posee compuestos antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer al reducir el daño oxidativo y proteger el ADN celular. Sus polifenoles inducen enzimas desintoxicantes y tienen efectos antimutagénicos, lo que disminuye el riesgo de carcinogénesis. Además, parece ser que el extracto de té negro y las teaflavinas inhiben proteínas asociadas a la resistencia a tratamientos contra el cáncer, contribuyendo también a su efecto protector, pero se necesita más investigación.

 

Protección con la artritis

El té verde parece que protege contra la artritis reumatoide al modular la respuesta inmunitaria, según un estudio en ratas. Suprime tanto la citocina IL-17 (una sustancia inflamatoria) como los anticuerpos contra Bhsp65 (una proteína inductora de artritis), y aumenta la citocina IL-10 (una sustancia antiinflamatoria).

 

Tratamiento de verrugas anogenitales

Uno de los compuestos presentes en el té verde, las sinecatequinas, un extracto estandarizado, es utilizado como principio activo en tratamientos tópicos han demostrado ser eficaces y seguras para tratar verrugas anogenitales. En un estudio clínico, participaron 502 adultos con entre 2 y 30 verrugas anogenitales, en una intervención de más de 4 meses de duración, y demostró que más de la mitad de los pacientes tratados con una pomada a base de sinecatequinas lograron la eliminación total de las verrugas, y un 78 % presentó mejoría parcial. Las formulaciones a diferentes concentraciones fueron bien toleradas y mostraron pocos efectos secundarios.

Amimefuncionismo y gluten

Amimefuncionismo y gluten

Izaskun Martín Cabrejas
16 de mayo de 2025
“Llevo meses sin comer gluten y no veas si he perdido peso…”

Seguro que esta frase podría resonar a unas cuántas de las personas que lean este artículo. Pobre gluten, qué mala fama tiene, no sé si se la merece…

 

Y, ¿habéis oído hablar sobre el amimefuncionismo? Se trata de un neologismo que describe la tendencia a creer que algo funciona solo porque a alguien se lo han dicho o porque le ha funcionado personalmente, sin tener en cuenta la evidencia científica o la posibilidad de otros factores que podrían haber influido en el resultado.

 

¿Qué es el gluten?

 

Las proteínas de los alimentos son las principales causantes de buena parte de las restricciones alimentarias de origen clínico (amén de otras metabolopatías) que todos y todas conocemos. El gluten, como podéis imaginar, también es una proteína. Luego existen otras como la proteína de la leche de vaca o la proteína transportadora de lípidos (o LTP) presente en multitud de vegetales como frutas, verduras y frutos secos y que ocasiona múltiples alergias.

 

¿Cuáles son las patologías clínicas relacionadas con el consumo de gluten?

 

Lo primero que hay que recalcar es que la intolerancia al gluten no existe, aunque escuchemos hablar de ella, es un término obsoleto que la sociedad debería poner en desuso.

La enfermedad celiaca es una patología multisistémica, es decir, además del sistema digestivo, otros sistemas como el sistema neurológico, reproductivo, endocrino, la piel, etc. podrían verse afectados. Esta patología tiene base autoinmune y está provocada por la ingesta de gluten (presente en el trigo) y otras prolaminas (que son unas proteínas dañinas presentes en otros cereales como centeno y cebada) y únicamente aparece en individuos genéticamente susceptibles. Las personas celiacas suelen presentar al momento del diagnóstico daño intestinal, concretamente atrofia en las vellosidades, comprometiéndose la correcta absorción de nutrientes y pudiendo aparecer carencias tipo anemia, osteoporosis o desórdenes tiroideos, entre otras. O incluso otros problemas asociados menos conocidos como abortos de repetición, estreñimiento, depresión, dolores de cabeza o retraso en el crecimiento en edad temprana. Aunque sean síntomas muy dispares, encajan con los efectos causados en personas con esta condición. Por algo la llaman el camaleón de las enfermedades. Además, es una condición infradiagnosticada, es decir se estima que un porcentaje elevado de personas celiacas todavía no saben que lo son, ya que el diagnóstico es complejo.

 

La sensibilidad al gluten/trigo no celiaca es una condición caracterizada por síntomas gastrointestinales y extraintestinales que aparecen tras el consumo de gluten en personas sin enfermedad celíaca ni alergia al trigo, y mejoran al eliminar el gluten, aunque su mecanismo aún no se comprende completamente.

 

La alergia al gluten o a los cereales que lo contienen es una reacción poco frecuente mediada por el sistema inmunitario y puede causar síntomas como urticaria, dificultad respiratoria o anafilaxia tras la ingestión, inhalación o contacto con cereales como trigo, cebada o centeno, y requiere diagnóstico clínico específico.

 

Personas que suprimen el gluten de su dieta sin motivo clínico

 

Sin embargo, y a pesar de la evidencia científica y clínica, muchas personas deciden, sin estar enmarcadas en ninguno de estos tres diagnósticos, eliminar el gluten de su dieta. ¿Cuál podría ser el motivo? Una hipótesis es porque han oído, han leído, les han asegurado (amimefuncionismo) que esta desdichada proteína no aporta ningún beneficio. Es más, podría ser el causante de su hinchazón, su malestar, sus supuestos kilos de más, entre otros problemas.  Esta realidad implica según un informe reciente de la Academia Española de Nutrición y Dietética que un 8 % de la población española sigue una dieta sin gluten, y de estos, un 72 % lo hace sin una causa justificada. Esta tendencia se extiende en otros países, un análisis del Biobanco del Reino Unido con más de 124,000 participantes encontró que el 1,4% seguía una dieta sin gluten sin tener enfermedad celiaca.

Pero ¡cuidado!, quitarse el gluten puede conllevar una limitación social relevante, un deterioro en la salud y además un pequeño agujero en el bolsillo.

 

Sin evidencia científica de las bondades de la dieta sin gluten (sin tener ninguna patología relacionada)

 

Debido a esta tendencia se han realizado varios estudios que han analizado los efectos de seguir una dieta sin gluten en personas sin las patologías asociadas a su consumo. A continuación, se resumen algunas de sus conclusiones.

Según una investigación de 2021 que evaluó a mujeres sanas que siguieron una dieta sin gluten durante seis semanas, no se observaron cambios en el peso corporal ni en el gasto energético. Es más, la dieta sin gluten (no asesorada por un dietista-nutricionista) resultó en una menor ingesta de fibra y vitaminas B1, B6, B12 y folato, y un aumento en el consumo de grasas y sodio. Esto condujo a una mayor carga inflamatoria en la dieta, lo que sugiere que eliminar el gluten sin necesidad médica puede deteriorar la calidad nutricional y aumentar el potencial inflamatorio de la alimentación.

Los participantes de una investigación australiana publicada en 2024 dónde se centraban en personas que reportaban sensibilidad al gluten sin ser celiacas fueron sorprendentes. Los sujetos del estudio experimentaron síntomas gastrointestinales similares tanto al consumir gluten como al consumir un placebo, sin diferencias en los marcadores inflamatorios estudiados. Esto sugiere que los síntomas podrían deberse a un efecto nocebo (expectativa negativa, lo contrario a placebo) o a otros componentes del trigo, como los fructanos, en lugar del gluten en sí.

Por último, investigadoras europeas estudiaron por qué individuos sanos eligen dietas sin gluten, hallando que a menudo se debe a razones emocionales y una percepción de bienestar, no por necesidad médica. Esta conducta puede generar una «dependencia» psicológica de productos sin gluten, pese a la falta de beneficios probados para la salud en quienes no tienen trastornos relacionados con el gluten.

 

Así, el auge de dietas sin gluten entre personas sanas, posiblemente impulsado por la fe ciega en testimonios y la desinformación (amimefuncionismo), no solo es innecesario, sino que podría ser perjudicial para su salud y su bolsillo, desmintiendo la falsa panacea.