Sedestación y bienestar: Descubre los riesgos de estar demasiado tiempo sentado y cómo combatirlos

Sedestación y bienestar: Descubre los riesgos de estar demasiado tiempo sentado y cómo combatirlos

Beatriz Rodríguez Roca

13 de junio de 2025

Los comportamientos sedentarios crecen de forma preocupante en todo el mundo, sobre todo después de la pandemia del coronavirus 19.  Entre ellos, destacan actividades como estar sentado, ver la televisión, utilizar el ordenador o conducir principalmente. Actualmente, la población adulta invierte una media de 9 horas al día en los comportamientos sedentarios. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto como objetivo reducir el tiempo sentado y aumentar la actividad física un 15% para el año 2030.

 

Reducir el sedentarismo es fundamental, ya que está estrechamente vinculado con el desarrollo de diversas enfermedades. Su impacto en la salud comenzó a estudiarse en profundidad a partir del año 1950, cuando se identificó su relación con distintos problemas de salud. Este hallazgo se produjo al analizar a los trabajadores que, en aquel entonces, pasaban más tiempo sentados, específicamente los conductores de autobuses en Londres. Se observó que los conductores de autobuses de dos pisos tenían la mitad de probabilidades de sufrir un infarto en comparación con aquellos que operaban autobuses de un solo nivel. La diferencia radicaba en la actividad física que realizaban: mientras los primeros subían aproximadamente 600 escalones al día, los segundos permanecían sentados el 90 % de su jornada laboral, lo que evidenciaba el impacto del sedentarismo en la salud cardiovascular.

 

 

¿Qué le pasa a mi cuerpo cuando estoy sentado o tumbado?

 

Los comportamientos sedentarios están estrechamente vinculados a  efectos negativos para la salud. Entre ellos, se incluyen el aumento de los triglicéridos y la disminución del colesterol HDL (colesterol bueno), la reducción de la sensibilidad a la insulina y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus, obesidad e incluso ciertos tipos de cáncer. Además, la inactividad física inhibe la actividad de la lipoproteína LPL en los músculos esqueléticos, lo que afecta el metabolismo de las grasas y la función muscular. También, tiene un impacto negativo en la salud mental, ya que existe más riesgo de desarrollar depresión y se reduce el nivel cognitivo. Todas las consecuencias negativas derivadas de la sedestación pueden reducirse significativamente si se disminuyen las actividades sedentarias e incorporamos más movimiento en nuestra rutina diaria.

 

 

Entonces, ¿Cómo puedo reducir los efectos negativos que tiene la sedestación?

 

La respuesta es sencilla, es necesario levantarnos de forma regular, al menos, cada 20-30 minutos poniéndonos de pie o moviéndonos. El simple hecho, de cambiar la postura de sentado a de pie hace que mejore la salud metabólica, la fatiga y se reduzcan las causas de mortalidad. Para ello, podemos incluir actividades sencillas en nuestro día a día como, por ejemplo, permanecer de pie en el autobús en vez de sentado, subir escaleras en vez de usar el ascensor, instalar un escritorio que permita trabajar en posición de pie o sentado, andar mientras hablamos por el móvil, etc.

 

 

¿Cuánto tiempo puedo pasar sentado al día?

 

Hasta ahora no sabemos con certeza cuantas horas es saludable estar sentado al día. Pero, los científicos recomiendan sentarse lo menos posible y encontrar un equilibrio entre el tiempo sentado y el movimiento. Según un estudio, realizado por el profesor Chastin, las personas que pasan mucho tiempo sentado podrían necesitar 40 minutos diarios de actividad física moderada o intensa para llegar a reducir el 30% de la mortalidad. Por contra, las personas que pasan unas 6 horas sentadas al día podrían necesitar solo 5 minutos para conseguir la misma reducción de riesgo.  Es importante destacar que, los efectos negativos que tiene para la salud el sedentarismo, son independientes de los niveles de actividad física realizada. Por lo tanto, las personas que están sentadas durante mucho tiempo de forma regular, aunque realicen actividades físicas de intensidad moderada o incluso alta, tienen más riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como las mencionadas anteriormente. Un ejemplo claro, según el profesor Dunstan: “si, por ejemplo, estuvieras sentado en tu escritorio durante horas, pero luego salieras a correr después del trabajo, sí, sin duda obtendrías algunos beneficios para la salud de esa carrera, pero las nueve horas sentado durante el día merman esos beneficios para la salud”.

 

En resumen, el sedentarismo es un problema creciente en la sociedad que afecta a la salud física y mental. Por ello, pequeños cambios diarios, en los que se reduzca el tiempo que permanecemos sentados o tumbados, pueden ayudar a marcar una diferencia significativa en la mejora de la calidad de vida.

Cáncer de próstata

Cáncer de próstata

Ana Anguas Gracia

11 de junio de 2025

El 11 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Próstata, una fecha dedicada a sensibilizar y concienciar a la población masculina sobre la importancia del diagnóstico precoz y del inicio del tratamiento más adecuado.

 

 

¿Qué es el cáncer de próstata?

 

El cáncer de próstata es un tumor maligno que se produce por el crecimiento descontrolado de las células de la próstata. Esta glándula del sistema reproductor masculino tiene un tamaño aproximado de 4 cm de largo por 4 cm de ancho y pesa entre 20 y 25 gramos en el varón adulto. Se sitúa justo debajo de la vejiga, por delante de la ampolla rectal, rodeando la uretra. Segrega un líquido alcalino que forma parte del semen, ayudando a neutralizar la acidez tanto de la uretra masculina como de la vagina femenina. Este líquido prostático nutre y protege a los espermatozoides durante la eyaculación, favoreciendo su movilidad y supervivencia en el tracto reproductivo femenino.

 

 

Las cifras del cáncer de próstata

 

El cáncer de próstata es el tercer tipo de tumor más frecuentemente diagnosticado en hombres en España, solo superado por el cáncer colorrectal y el de pulmón. Casi el 80 % de los casos se presentan en varones mayores de 60 años.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2024 se registraron 32.188 nuevos casos en España. Las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) prevén superar los 32.200 diagnósticos en 2025. Es, además, la tercera causa de muerte por cáncer en varones, con 5.971 defunciones en 2023.

En muchos casos, este tipo de cáncer tiene un crecimiento lento, pudiendo pasar años sin que se presenten síntomas graves. Por ello, el diagnóstico precoz tiene un impacto directo y significativo en la supervivencia. Según datos de la SEOM y del National Cancer Institute (NCI), la supervivencia a los cinco años del diagnóstico supera el 99% en los tumores localizados in situ, mientras que, si el cáncer se diagnostica en fases avanzadas o metastásicas, esta tasa baja hasta un 30–35%.

Todo ello refuerza la importancia de que la población masculina mayor de 50 años, participe de las actividades preventivas, campañas de cribado y programas de seguimiento de pacientes con factores de riesgo promovidos por los sistemas sanitarios españoles. El objetivo es mejorar el pronóstico, la supervivencia y la calidad de vida.

 

 

Síntomas

 

Conforme avanza la enfermedad los síntomas se hacen más notables, pudiendo observarse: aumento en la frecuencia de las micciones, especialmente por la noche (polaquiuria con nicturia); retención urinaria; dolor o dificultad al orinar (disuria); dificultad para iniciar o finalizar la micción; flujo miccional débil o interrumpido; goteo postmiccional; presencia de sangre en la orina (hematuria); presencia de sangre en el semen (hematoespermia); eyaculación dolorosa; disfunción eréctil.

Cuando el cáncer se ha extendido fuera de la próstata (metástasis), los síntomas se agravan y pueden afectar a otros órganos, apareciendo: dolor óseo; pérdida de peso inexplicada; fatiga persistente; anemia; insuficiencia renal; síntomas neurológicos (dolor en extremidades, debilidad o pérdida de control muscular).

 

 

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata

 

Gracias a los cribados sistemáticos de la población de riesgo realizados desde los centros de atención primaria, la mayoría de los casos se diagnostican en fases iniciales, cuando los síntomas aún no están presentes.

 

Se realiza una evaluación física mediante tacto rectal y determinación del valor del antígeno prostático específico (PSA) en sangre, una proteína producida por las células prostáticas. Un nivel elevado de PSA puede indicar crecimiento de la glándula, aunque también puede aumentar por causas benignas como la hiperplasia benigna de próstata, infecciones, manipulaciones (sondaje vesical) o determinadas cirugías. Será el especialista en urología quien determine la necesidad de ampliar el estudio con otras pruebas.

 

Los principales factores de riesgo son la edad, la historia familiar y los factores genéticos. Hasta un 10% de los casos tienen un componente hereditario, lo que condiciona tanto la susceptibilidad como la agresividad de la enfermedad. Tener un familiar de primer grado afectado (padre o hermano) duplica el riesgo, y si hay más de dos familiares afectados, este riesgo puede multiplicarse entre 5 y 11 veces.

 

El tratamiento depende del estadio de la enfermedad, el riesgo de progresión y las características del paciente. Puede incluir:

Vigilancia activa: Se retrasa el tratamiento curativo mientras que el tumor no progrese, evitando efectos adversos innecesarios.

Cirugía: La prostatectomía radical es la opción de elección en casos localizados. Es la extirpación total de la glándula, pudiendo incluir tejidos adyacentes. Puede implicar la conservación de estructuras neurovasculares y del esfínter interno, lo que disminuye la aparición de los dos principales efectos adversos derivados de esta cirugía, la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria.

Rehabilitación del suelo pélvico o terapias farmacológicas en caso de disfunciones postoperatorias.

Radioterapia, especialmente la braquiterapia.

Hormonoterapia para reducir los niveles de testosterona en sangre.

Quimioterapia, inmunoterapia o crioterapia.

 

 

Prevención y factores protectores

 

Adoptar hábitos de vida saludables puede ayudar a reducir el riesgo:

Dieta saludable: Rica en frutas, verduras, grasas saludables y fitoestrógenos (soja y legumbres) con bajo consumo de carnes rojas/procesadas, de sal y azúcares.

El licopeno (presente en el tomate y la sandía) y el café (con o sin cafeína) pueden tener un efecto protector

Ejercicio regular: Mejora el bienestar general, la función sexual y la salud mental, reduce la fatiga y facilita la recuperación postoperatoria. Según la OMS, puede disminuir hasta un 47 % el riesgo de cáncer de próstata. La incorporación de programas de ejercicio físico adaptados es una herramienta eficaz para mejorar la calidad de vida del paciente y su pareja en la esfera sexual.

Mantener un peso corporal saludable reduce el riesgo de desarrollar cáncer de próstata, así como otros tipos de cáncer.

Evitar el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias nocivas.

 

 

Calidad de vida de los pacientes con cáncer de próstata

 

Los tratamientos y síntomas pueden afectar significativamente el bienestar emocional, psicológico y social del paciente y su pareja en unas edades en las que tanto la actividad sexual como la función social y emocional son pilares fundamentales de las relaciones.

 

Los principales efectos adversos o secundarios derivados de la cirugía son: la disfunción eréctil, la incontinencia urinaria, así como los cambios en la imagen corporal y autoestima derivados de la cirugía.

 

Los principales efectos adversos o secundarios derivados de los cambios hormonales provocados por la hormonoterapia con la fatiga y los síntomas emocionales y psicológicos que pueden afectar a la relación de pareja y a la percepción del futuro.

 

El apoyo psicológico y emocional al paciente y su pareja puede incluir terapias para manejar el estrés y mejorar las relaciones personales, rehabilitación sexual y/o grupos de apoyo para compartir experiencias y estrategias de afrontamiento.

 

Estos recursos permiten reducir elimpacto físico y emocional durante el tratamiento, mejorar la recuperación funcional (sexual y urinaria) y generar una mayor tranquilidad emocional al afrontar el diagnóstico

 

 

Conclusión

 

La detección temprana del cáncer de próstata es fundamental para aumentar las tasas de supervivencia y preservar la calidad de vida. Debido al crecimiento lento y la falta de síntomas en etapas iniciales, la enfermedad suele diagnosticarse cuando ya está avanzada. Por ello, es esencial que los hombres mayores de 50 años con o sin más factores de riesgo mantengan un seguimiento médico constante. Fomentar la prevención y el control permite detectar el cáncer en fases localizadas, cuando los tratamientos son más efectivos y menos invasivos.

Día Mundial sin tabaco

Día Mundial sin tabaco

Lucía Gracia Saz y Beatriz Sánchez Hernando

31 de mayo de 2025

El Día Mundial Sin Tabaco se celebra en todo el mundo el 31 de mayo de cada año. Esta celebración informa a la población acerca de los riesgos y peligros que supone el consumo de tabaco, así como de las actividades propuestas por parte de la OMSpara luchar contra el tabaquismo, una epidemia.

 

El consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte a nivel mundial y, hoy en día, es la responsable de la muerte de 1 cada 10 adultos en todo el mundo. Pese al esfuerzo organizado para controlar la malignidad derivada del tabaquismo, éste no ha sido suficiente.

 

Además, la exposición al humo de tabaco aumenta de manera exponencial la incidencia y el riesgo de sufrir múltiples enfermedades, como diversos cánceres, enfermedades pulmonares crónicas, etc. El hecho de fumar un único cigarrillo supone un exceso de riesgo considerable y, aunque el aumento del consumo de tabaco está relacionado con una mayor mortalidad, el consumo de sólo un cigarro ya aumenta de manera innecesaria el riesgo de enfermedad.

 

Por otra parte, el acto de fumar supone un riesgo para las demás personas y para el medio ambiente. El humo de tercera mano se mezcla con el aire ambiental y aumenta su toxicidad, suponiendo un riesgo para la salud de las personas que lo inhalan. Además, el humo de cuarta mano hace referencia a los productos de deshecho del tabaco, como las colillas, que suponen un daño al medio ambiente, por la propia toxicidad, porque van a parar a los cauces de agua y por la cantidad de tiempo que tardan en descomponerse.

 

Hoy en día encontramos diversas presentaciones de productos relacionados con el tabaco, con y sin combustión, como son los vapers, tabaco calentado, pipas y diferentes dispositivos electrónicos de consumo, con y sin nicotina. Estos nuevos productoscuentan cada vez con mayor nivel de evidencia de tal manera que, los riesgos y perjuicios asociados a la salud, son cada vez más claros. De hecho, aunque la regulación legal de estos productos no es la misma, cada vez se ven más similitudes en cuanto a daño en salud de los productos relacionados con el tabaco.

 

En este contexto, es necesario invertir grandes esfuerzos en prevención primaria y prevención primordial, es decir, que las personas que no fuman o no consumen productos relacionados con el tabaco, no comiencen a hacerlo. En este nivel de prevención participan las grandes campañas ministeriales, sanidad, educación, múltiples administraciones, diversas sociedades científicas, asociaciones de pacientes, etc. Este mensaje es claro y debe calar en la población.

 

En el caso de aquellas personas que fuman o consumen productos relacionados con el tabaco, la deshabituación tabáquica constituye un desafío complejo, tanto por la dependencia física que produce la nicotina, como por la dependencia psíquica y emocional. El tabaquismo es una adicción. No es fácil dejar de fumar. Pero no todo está perdido, con grandes dosis de motivación y apoyo terapéutico se puede conseguir. En este sentido, cabe destacar especialmente el papel clave que tienen los profesionalessanitarios en todo este proceso y, en concreto, los profesionales de Atención Primaria. Este nivel de atención ocupa un lugar privilegiado para la prevención y promoción de la salud debido a su cercanía, accesibilidad y continuidad en la atención.

 

Desde Atención Primaria, la propuesta de intervención práctica para abordar el tabaquismo se basa en la regla de las 5 A: preguntar, aconsejar, averiguar, ayudar y hacer seguimiento. Aprovechar el contacto con el paciente para educar en salud y promover conductas saludables es un momento ideal para dar un consejo de salud sobre tabaquismo debido a que, en muchos casos, la decisión de dejar de fumar surge en una consulta rutinaria, cuando el profesional sanitario plantea el tema.

 

El abordaje del tabaquismo desde el sistema sanitario no se limita a la prescripción de tratamiento farmacológicos, sino que implica un enfoque integral, incluyendo apoyo emocional, educación, terapia conductual, refuerzo positivo y, sobre todo, un seguimiento continuado permitiendo a los pacientes avanzar y dar los pasos correctos. De esta manera, el seguimiento cercano, activo e individualizado, incorporando, si fuera necesario y de manera individualizada los fármacos necesarios, es clave para poder lograr el éxito en el abandono del tabaco.

 

Sin duda, la constancia en las revisiones y la atención cercana por parte del personal sanitario son factores importantes, ya que se han demostrado en investigaciones recientes que las personas que cuentan con un seguimiento profesional tienen el doble de posibilidades de dejar de fumar con éxito en comparación con quienes no lo llevan.

 

Uno de los mensajes en este Día Mundial Sin Tabaco está claro: no tienes que hacerlo solo. Los centros de salud están preparados para ayudar, no solo con los tratamientos, sino con el acompañamiento, individualizando cada caso.

¿Cuándo debo tomar un protector de estómago?

¿Cuándo debo tomar un protector de estómago?

Silvia Espina Cadena

29 de mayo de 2025

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son medicamentos ampliamente utilizados para bloquear la secreción ácida del estómago. Su uso ha mejorado el manejo de la enfermedad péptica ácida, disminuyendo el número de complicaciones, más aún en la era actual con el envejecimiento de la población y la asociación de medicación antiagregante y/o anticoagulante. Sin embargo,su uso indiscriminado como protector en pacientes que consumen otros fármacos no gastrolesivos, ha alertado a las sociedades científicas para limitar su uso ante la aparición de efectos adversos asociados a su consumo crónico.

 

En el último informe del Ministerio de Consumo sobre productos farmacéuticos (2023) se observó que, el subgrupo de mayor consumo en número de envases, fue el de los “Antiulcerosos: Inhibidores de la bomba de protones”, que representó un 6,5% del total. Este subgrupo tuvo una elevada Dosis por Habitante y Día (DHD), parámetro que proporciona la estimación de cuántas personas de cada 1.000 están recibiendo al día una Dosis Diaria. En 2022, la DHD de este subgrupo fue de 134.1, es decir, aproximadamente 1 de cada 10 personas tomaba IBP a diario. De los IBP disponibles en el mercado, el Omeprazol fue el más consumido con el 71% sobre el total del subgrupo, siendo el segundo principio activo que mayor número de envases facturó por detrás del Paracetamol.

 

Las principales indicaciones de tratamiento con IBP a largo plazo son:

Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): En pacientes con síntomas graves, como esofagitis grave o esófago de Barrett, se recomienda IBP a largo plazo. ​ En casos menos graves, se deben priorizar medidas higiénico-dietéticas para evitar la dependencia del medicamento. ​

Esofagitis eosinofílica: Si el IBP demuestra ser eficaz, se debe mantener a la mínima dosis efectiva. ​

Úlceras gastroduodenales: En pacientes con úlceras sin causa aparente (Helicobacter pylori negativo o sin consumo de fármacos gastrolesivos), se recomienda IBP a largo plazo. ​ También se indica en pacientes que consumen medicamentos gastrolesivos como antiinflamatorios, ácido acetilsalicílico (AAS) o anticoagulantes.

Factores de riesgo combinados: En pacientes mayores que toman medicamentos gastrolesivos junto con otros potenciadores como corticoides o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), se debe iniciar tratamiento prolongado con IBP.

Dispepsia funcional: En pacientes con dolor epigástrico funcional que mejora con IBP, se puede mantener el tratamiento a largo plazo, siempre a la mínima dosis efectiva y con periodos de suspensión terapéutica. ​

Síndrome de Zollinger-Ellison: Es un síndrome de hipersecreción ácida en el que el tratamiento es el IBP a largo plazo.

Hay otra serie de indicaciones establecidas de tratamiento con IBP, en el que su uso es a corto plazo (como la terapia erradicadora del Helicobacter pylori, o la profilaxis de úlceras de estrés en pacientes graves ingresados en cuidados intensivos).

 

Sin embargo, aproximadamente, un 50% de la prescripción de IBP es inadecuada en cuanto a la indicación, dosificación o duración del tratamiento. En España su prescripción es un 70% superior a la media europea, mayoritariamente relacionada con la prescripción inadecuada en individuos con bajo o nulo riesgo, es decir, la gastroprotección en pacientes que no toman fármacos dañinos para la mucosa gástrica como antibióticos, corticoides o ISRS en monoterapia, o consumidores de antiinflamatorios, AAS o anticoagulantes en pacientes jóvenes (<65 años). Otros factores que influyen en la prescripción inadecuada es la disponibilidad de IBP genéricos sin receta a bajo precio en las oficinas de farmacia.

 

Desde las principales sociedades científicas, se está intentando difundir los riesgos asociados al consumo crónico de IBP para que los pacientes sean conocedores de que cualquier fármaco tiene unos potenciales efectos adversos y, aunque los IBP tienen un adecuado perfil de seguridad, su uso crónico se ha asociado a los siguientes efectos adversos, principalmente en pacientes de edad avanzada:

Mayor riesgo de infecciones, como colitis por Clostridium difficile y peritonitis bacteriana espontánea en pacientes con cirrosis hepática. También se ha sugerido una posible relación con neumonía adquirida en la comunidad, aunque esta asociación es dudosa. ​

Menor absorción de vitaminas y minerales, como el calcio, magnesio, vitamina B12 y hierro. En pacientes que toman dosis altas de IBP o que asocian factores de riesgo para el déficit vitamínico (edad avanzada, desnutrición, diuréticos, cirugías previas, etc.) se deberían monitorizar los niveles periódicamente y suplementar en caso de deficiencia.

Fracturas óseas: en marzo de 2012, la AEMPS emitió un informe en el que concluía que los IBP se asocian a un incremento moderado del riesgo de fracturas óseas (vertebrales, de cadera y de muñeca), particularmente cuando se utilizan durante períodos prolongados, a dosis elevadas y en personas de edad avanzada o con factores de riesgo. El uso de IBP podría aumentar el riesgo de fractura, pero no está asociado con la pérdida acelerada de densidad mineral ósea.

Enfermedad renal crónica: existe un pequeño aumento del riesgo de enfermedad renal crónica en los usuarios de IBP a largo plazo, probablemente como resultado de una nefritis intersticial aguda no diagnosticada o residual inducida por el IBP.

Demencia: No se ha encontrado evidencia de asociación entre el uso de IBP y el desarrollo de demencia. ​

Cáncer y otras enfermedades malignas: no hay una asociación entre el uso de IBP y de cáncer gástrico o condiciones premalignas. Tampoco de otros tumores a nivel digestivo (cáncer de esófago, colon o pancreático).

 

En conclusión, los IBP son herramientas valiosas cuando se utilizan correctamente, pero su uso indiscriminado puede ser perjudicial. ​ Es esencial que los pacientes consulten con su médico especialista para evaluar la necesidad, dosis y duración del tratamiento, evitando riesgos innecesarios. ​ La automedicación puede comprometer la salud, por lo que siempre debe priorizarse el asesoramiento profesional. Las sociedades científicas continúan difundiendo información sobre los riesgos asociados al consumo crónico de IBP para concienciar a los pacientes sobre la importancia de un uso responsable. ​

Radiación ultravioleta y envejecimiento cutáneo: Claves para una piel longeva

Radiación ultravioleta y envejecimiento cutáneo: Claves para una piel longeva

Sandra Pérez Calahorra
25 de mayo de 2025
 

La exposición solar es una de las principales causas del fotoenvejecimiento. A diferencia del envejecimiento propio de la edad, el fotoenvejecimiento es evitable y sus efectos pueden atenuarse significativamente mediante una buena prevención estratégica. Para poder abordar los cuidados de nuestra piel, es necesario conocer cuáles son los mecanismos biológicos que produce el daño solar, los principios activos más efectivos en la prevención del envejecimiento cutáneo y las innovaciones que marcan el futuro del cuidado de nuestra piel.

 

¿Qué es el fotoenvejecimiento?

El foto envejecimiento es el conjunto de cambios estructurales y funcionales que sufre la piel como consecuencia de la exposición crónica a la radiación ultravioleta (UV), principalmente UVA y UVB. Estos cambios incluyen:

 

  • Pérdida de elasticidad
  • Aparición de arrugas profundas
  • Hiperpigmentaciones, conocidas como manchas
  • Adelgazamiento epidérmico
  • Daño en el ADN celular

 

A nivel celular, la radiación ultravioleta (UV) que recibimos del sol o la que proviene de fuentes artificiales de ciertos aparatos o instalaciones médico-estéticas, pueden causar diversos efectos dañinos en la piel. Uno de los más importantes es la generación de estrés oxidativo, que provoca un desequilibrio entre los radicales libres y la incapacidad del cuerpo para neutralizarlos. Este proceso desencadena una inflamación crónica de bajo grado y activa ciertas proteínas llamadas metaloproteinasas. Estas proteínas actúan como si fueran tijeras microscópicas: su función es cortar otras proteínas de los tejidos para permitir su remodelación.

 

En condiciones normales, las metaloproteinasas son útiles y necesarias, ya que participan en la cicatrización de heridas y la renovación del tejido dañado. Sin embargo, cuando se activan en exceso, como ocurre con la radiación ultravioleta (UV), pueden dañar estructuras clave como el colágeno, una proteína esencial para mantener la firmeza y elasticidad de la piel.

 

Además, la radiación ultravioleta (UV) afecta negativamente a los fibroblastos (células responsables de producir colágeno y otros componentes del tejido) y agota los mecanismos naturales de defensa antioxidante de la piel, dejándola más vulnerable al envejecimiento y al daño ambiental. Es por todo ello, que la prevención es la clave de la fotoprotección.

 

  1. Fotoprotección tópica (filtros solares):

El uso diario de protector solar es el paso más importante para prevenir el fotoenvejecimiento. Se recomienda un protector solar de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) de 30 o superior que proteja contra UVB, UVA, y preferentemente también de la luz visible e infrarrojo A.

 

  1. Antioxidantes tópicos: un escudo biológico adicional

Como se ha comentado, la radiación UV genera radicales libres que dañan proteínas, pero también lípidos y ADN. Es por ello, que se ha demostrado como la combinación de fotoprotector + antioxidantes es más efectiva que el filtro solar por sí solo. Los diferentes compuestos que pueden incluirse son:

 

  • Vitamina C, por ser un potente antioxidante que ilumina la piel, estimula la síntesis de colágeno y reduce manchas.
  • Vitamina E (tocoferol), actúa en sinergia con la vitamina C para proteger las membranas celulares.
  • Niacinamida: reduce inflamación, mejora la función barrera y disminuye la hiperpigmentación.
  • Ácido ferúlico: estabiliza y potencia la acción de las vitaminas C y E.
  • Polifenoles del té verde, resveratrol, coenzima Q10: activos naturales con función antioxidante y antiinflamatoria.

 

Aunque la prevención es esencial, si el daño ya se ha producido y vemos aparición de manchas, pérdida de elasticidad, arrugas profundas, etc. también existen principios activos que ayudan a reparar parcialmente los efectos del fotoenvejecimiento. Los activos que se usan para revertir esos daños son:

 

  • Retinoides, conocidos como retinol, retinaldehído, tretinoína, aumentan la renovación celular, estimulan la síntesis de colágeno y reducen arrugas y manchas.
  • Péptidos biomiméticos, promueven la reparación celular y la firmeza cutánea.
  • Ácidos exfoliantes, favorecen la renovación epidérmica, mejoran textura y luminosidad. Se pueden encontrar y usar en tratamientos de peeling químicos.
  • Enzimas reparadoras del ADN (fotoliasas, endonucleasas): presentes en algunos fotoprotectores de nueva generación, corrigen lesiones como los dímeros de timina inducidos por la radiación UV.

 

Innovación en fotoprotección: más allá de las cremas solares con FPS

En los últimos años, la investigación en el mundo de la cosmética ha ido más allá del clásico protector solar. Algunas de las innovaciones más importantes son:

  • Fotoprotectores orales que incluyen el licopeno o la astaxantina. Estos compuestos usados para conseguir la defensa sistémica frente al daño oxidativo, y es una opción estupenda para pacientes con manchas solares y/o melasma.
  • Aparatología con inteligencia artificial, ayudan a evaluar el daño solar gracias al avance tecnológico y adaptar rutinas personalizadas con mayor eficacia.
  • Textiles con protección UV: la ropa tratada con filtros bloquea la radiación UV, y son ideales para personas con fotosensibilidad y fototipos muy claros (I y II).
  • Nanotecnología en cosmética, mejora la penetración y estabilidad de activos como la vitamina C y el retinol.

 

Asimismo, no podemos olvidar tener unos hábitos diarios, complementarios al uso de todos estos compuestos que nos previenen y nos protegen. Es muy importante:

  • Evitar la exposición solar en horas pico (10:00 a 16:00)
  • Usar sombreros, gafas de sol y ropa adecuada
  • Mantener una dieta rica en antioxidantes (frutas rojas, vegetales verdes, alimentos ricos en omega 3 como pescados azules (salmón, sardinas, caballa, arenque, boquerones, etc.), semillas y granos como chía, linaza, nueces).
  • No fumar: el tabaco acelera el envejecimiento cutáneo por mecanismos similares al sol

 

En definitiva, prevenir el envejecimiento cutáneo solar no se basa solo en aplicar protector solar, sino en adoptar un enfoque integral que combine fotoprotección, antioxidantes, activos reparadores y hábitos saludables. La ciencia cosmética ofrece cada vez más herramientas para proteger y rejuvenecer la piel, pero la adherencia a las rutinas cosméticas y el conocimiento de los productos y estrategias disponibles siguen siendo los pilares fundamentales.

 

Invertir en salud cutánea hoy es ganar años de piel saludable mañana.

 

 

El té: Una bebida milenaria con respaldo científico y beneficios para la salud

El té: una bebida milenaria con respaldo científico y beneficios para la salud

Sofía Pérez Calahorra

21 de mayo de 2025

 

Desde hace siglos, el té ha sido utilizado como una fuente natural de compuestos bioactivos para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir enfermedades. Actualmente, esta práctica cuenta con respaldo científico en el campo de la nutrición funcional, destacándose como uno de los alimentos más consumidos del mundo después del agua.

El té proviene de la planta Camelia sinensis, y sus variedades principales como verde, negro y oolong, se diferencian principalmente por el grado de fermentación. Este proceso afecta directamente la cantidad de polifenoles y cafeína que contiene cada tipo. El té verde, al no estar fermentado, conserva más antioxidantes naturales (como la pigalocatequina-3-galato), mientras que el té negro, más fermentado, tiene mayor contenido de cafeína, pero menos catequinas. el té negro contiene de 2 a 3 veces más cafeína que el té verde y, por el contrario, menos polifenoles naturales, color y sabor diferente.

Por otro lado, la amplia gama de componentes del té aporta trazas de proteínas, carbohidratos, aminoácidos, lípidos, vitaminas y minerales, pero sobre todo polifenoles como catequinas, teaflavinas y tearubiginas. Gracias a estos compuestos, los polifenoles, son los responsables en mayor medida de los efectos positivos en la salud.

 

Entre los efectos más relevantes están las propiedades antioxidantes. El efecto de polifenoles del té ingeridos, estos neutralizan especies reactivas de oxígeno que dañan células y tejidos, y en consecuencia protegen el ADN, lípidos y proteínas contra el estrés oxidativo, lo cual puede prevenir la aparición de enfermedades crónicas. En concreto, el consumo de té nos puede ayudar en:

 

La salud cardiovascular

El té verde y negro parecen disminuir la presión arterial, mejorar la salud endotelial (los vasos sanguíneos), y reducir el riesgo de eventos cerebrovasculares y la enfermedad coronaria. El efecto parece estar atribuido a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y de inhibición de la agregación plaquetaria.

 

La Obesidad

El consumo de té verde, negro y oolong ayuda a reducir significativamente el peso corporal, el colesterol y la grasa acumulada, según estudios en animales. Estos efectos parecen deberse a las catequinas y a la cafeína, que inhiben la formación de grasa y su acumulación.

 

La Diabetes

Diversos estudios han indicado como el consumo regular de té negro, especialmente la variedad Broken Orange Pekoe Fannings de Sri Lanka, se asocia con una menor prevalencia de diabetes y ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre. Sus compuestos activos, como catequinas, teaflavinas y polifenoles como el flavonol y miricetina presentes en esta infusión de té negro, inhiben enzimas que digieren carbohidratos y mejoran la sensibilidad a la insulina, la alta liberación de insulina tras la estimulación de las células pancreáticas y el aumento de la lipogénesis.

 

Ayuda en la neurotransmisión y en reducir el deterioro cognitivo

La teanina, un aminoácido presente en el té verde favorece la relajación y disminuye la presión arterial al actuar como neurotransmisor, generando ondas cerebrales alfa. Además, la pigalocatequina-3-galato del té inhibe la formación de agregados proteicos tóxicos implicados en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson y la enfermedad de Huntington, ayudando así a prevenir el deterioro cognitivo.

 

Prevención del Cáncer

El té, especialmente el verde, posee compuestos antioxidantes que ayudan a prevenir el cáncer al reducir el daño oxidativo y proteger el ADN celular. Sus polifenoles inducen enzimas desintoxicantes y tienen efectos antimutagénicos, lo que disminuye el riesgo de carcinogénesis. Además, parece ser que el extracto de té negro y las teaflavinas inhiben proteínas asociadas a la resistencia a tratamientos contra el cáncer, contribuyendo también a su efecto protector, pero se necesita más investigación.

 

Protección con la artritis

El té verde parece que protege contra la artritis reumatoide al modular la respuesta inmunitaria, según un estudio en ratas. Suprime tanto la citocina IL-17 (una sustancia inflamatoria) como los anticuerpos contra Bhsp65 (una proteína inductora de artritis), y aumenta la citocina IL-10 (una sustancia antiinflamatoria).

 

Tratamiento de verrugas anogenitales

Uno de los compuestos presentes en el té verde, las sinecatequinas, un extracto estandarizado, es utilizado como principio activo en tratamientos tópicos han demostrado ser eficaces y seguras para tratar verrugas anogenitales. En un estudio clínico, participaron 502 adultos con entre 2 y 30 verrugas anogenitales, en una intervención de más de 4 meses de duración, y demostró que más de la mitad de los pacientes tratados con una pomada a base de sinecatequinas lograron la eliminación total de las verrugas, y un 78 % presentó mejoría parcial. Las formulaciones a diferentes concentraciones fueron bien toleradas y mostraron pocos efectos secundarios.