Comunicación afectiva y sexual desde la infancia: El papel de Atención Primaria

Comunicación afectiva y sexual desde la infancia: El papel de Atención Primaria

Laura Frac Losantos

4 de marzo de 2026

La educación afectiva y sexual forma parte del crecimiento de niños y adolescentes. No se trata solo de hablar de sexualidad, sino de aprender a relacionarse, a respetarse a uno mismo y a los demás, y a tomar decisiones saludables a lo largo de la vida. Contar con información clara, veraz y adaptada a cada edad es fundamental para el bienestar emocional y social de los menores.

 

Hoy en día, muchos niños y adolescentes acceden muy pronto a la tecnología. Internet y las redes sociales ofrecen información inmediata, pero no siempre adecuada a la edad del menor e incluso a veces no fiable. Cuando la sexualidad se aprende a través de mensajes confusos o poco realistas, pueden aparecer miedos, dudas, expectativas irreales y problemas emocionales, especialmente durante la adolescencia.

 

Además en las últimas décadas, los sistemas de vigilancia epidemiológica de infecciones de transmisión sexual han detectado un considerable aumento de dichas infecciones, como la infección gonocócica, sífilis, Clamydia trachomatis y otras infecciones de este grupo.

 

Hablar de sexualidad no es algo puntual, sino un proceso que comienza en la infancia y continúa a lo largo de la vida. La familia y la escuela juegan un papel fundamental, pero también el entorno social. Los adultos educamos con nuestras palabras, pero también con nuestros silencios, gestos y actitudes. Incluso cuando evitamos el tema, estamos transmitiendo mensajes que los niños interpretan.

 

Si los menores no cuentan con un acompañamiento adecuado, pueden formarse ideas equivocadas sobre las relaciones y la sexualidad, lo que aumenta el riesgo de conductas poco saludables. Por eso, es importante crear espacios seguros donde puedan preguntar, expresar dudas y recibir respuestas adaptadas a su edad.

 

Para fomentar esa correcta eduación sexual, reforzar el vínculo de comunicación en la familia al respecto o resolver dudas que tanto al menor como a los padres pudieran surgir, el equipo de atención primaria puede ser un buen referente al respecto, ya sea en consulta con el menor y familiar o como actividad comunitaria en la escuela u otros.

 

 

La Atención Primaria como espacio de confianza

 

La consulta de Atención Primaria es un lugar cercano y habitual para las familias, y puede convertirse en un espacio de confianza para abordar la educación afectiva y sexual.

 

Desde el nacimiento hasta la edad de 14 años se desarrolla el programa de revisión del niño sano que incluye revisiones periódicas del correcto desarrollo psicofísico del menor. Esta actividad longitudinal en el tiempo hace que el personal de enfermería y médico responsable de estas revisiones creen un vínculo muy estrecho con el menor y sus familiares, donde la confianza se hace fuerte y esto se puede utilizar para fomentar la enseñanza en educación afectiva y sexual.

 

Durante las revisiones del niño sano, especialmente alrededor de los 12 años, los profesionales sanitarios pueden valorar qué información tiene el menor y ofrecer orientación sencilla y comprensible. Es justo en esta revisión donde a niñas y niños se administra la vacuna frente al Virus del Papiloma Humano (VPH), lo que permite introducir de forma natural la importancia del cuidado del cuerpo y la prevención de enfermedades. La presencia de los padres en estas consultas facilita el diálogo familiar y refuerza su papel como principales referentes.

 

El contacto continuado con el personal de enfermería y el equipo sanitario a lo largo de la infancia ayuda a generar un clima de cercanía y seguridad, donde hablar de estos temas resulta más sencillo y natural.

 

 

Aprender en comunidad

 

Además del ámbito sanitario, muchos centros educativos desarrollan programas de educación afectiva y sexual adaptados a las distintas edades. Estas iniciativas ayudan a los niños y adolescentes a conocerse mejor, a respetar la diversidad y a establecer relaciones basadas en el cuidado y el respeto mutuo.

La colaboración entre centros educativos y equipos de Atención Primaria, a través de charlas o talleres, refuerza los mensajes y contribuye a una educación más completa y coherente.

 

 

Beneficios que van más allá de la información

 

Cuando la educación afectiva y sexual se aborda de forma adecuada, los beneficios son claros. Los niños y adolescentes adquieren herramientas para tomar decisiones responsables, retrasar conductas de riesgo y aprenden a cuidarse física y emocionalmente.

 

Además, una buena educación afectiva y sexual contribuye a prevenir infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados y situaciones de violencia o abuso, favoreciendo un desarrollo más sano y una mayor satisfacción personal y social.

Determinantes sociales del bienestar: Una perspectiva desde el trabajo social

Determinantes sociales del bienestar: Una perspectiva desde el trabajo social

Paloma Martí

21 de febrero de 2026

¿En qué medida el entorno social condiciona la capacidad de una persona para mantener un estado de bienestar físico y mental?

 

Las circunstancias en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen influyen de manera decisiva en su estado de salud. Esta no depende únicamente de factores biológicos o médicos, sino que está determinada en gran medida por condiciones sociales, económicas y culturales conocidas como determinantes sociales de la salud.

 

 

La salud sigue un gradiente social

 

 

Cuanto más desfavorable es la posición socioeconómica de una población, menores ingresos, bajo nivel educativo y condiciones precarias de vivienda, peor es su estado general de salud. La propia Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, lo que implica que no basta con la ausencia de enfermedad, sino que es necesario contar con condiciones que permitan el desarrollo pleno en todos los ámbitos de la vida”.

 

En este contexto, resulta fundamental abordar el concepto de justicia social. A diferencia de la justicia conmutativa, que vigila que los contratos y acuerdos entre individuos se cumplan de manera correcta y equitativa, y de la justicia penal, cuya función principal es castigar el delito cuando se vulnera la ley, la justicia social tiene un propósito más amplio y colectivo: transformar las condiciones sociales para garantizar igualdad de derechos y oportunidades. Su finalidad es reducir las brechas existentes, proteger a los grupos más vulnerables y fortalecer la cohesión social mediante políticas inclusivas.

 

El epidemiólogo Michael Marmot demostró, a través de diversas investigaciones, que existe una relación directa entre la posición social de las personas y su estado de salud. Sus estudios evidencian que quienes se encuentran en los niveles sociales más bajos presentan peores condiciones de salud, no solo por un menor acceso a la atención médica, sino por la influencia constante de los determinantes sociales en su vida cotidiana.

 

En su informe Fair Society, Healthy Lives (2010), Marmot destaca que las desigualdades en salud se originan desde la infancia. Las condiciones en las que crecen los niños —alimentación, estimulación educativa, estabilidad familiar y entorno social— influyen decisivamente en su desarrollo y en su salud futura. Por ello, sostiene que mejorar la salud de la población requiere ir más allá del sistema sanitario y abordar las causas sociales de la enfermedad, promoviendo una sociedad más justa y equitativa en términos de educación, empleo y condiciones de vida.

 

La justicia social también ha sido analizada por diversos filósofos y organismos internacionales. El filósofo político John Rawls, en su obra “Teoría de la justicia” afirma que, la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales. Esto implica que cualquier sistema político debe estructurarse de modo que garantice la igualdad de derechos y oportunidades, especialmente para los sectores más desfavorecidos. Una sociedad justa no se mide únicamente por el cumplimiento de las leyes, sino por su capacidad para eliminar barreras estructurales que impidan el desarrollo pleno de sus miembros.

 

La Organización Mundial de la Salud, en su informe Closing the gap in a generation: Health equity through action on the social determinants of health (2008), señala que la pobreza y la exclusión social aumentan significativamente la probabilidad de enfermedad. Asimismo, destaca la necesidad de reconocer y corregir las desigualdades estructurales que afectan a grupos como mujeres, personas mayores, minorías étnicas y personas con discapacidad, quienes suelen enfrentar mayores cargas de cuidado, discriminación y menor estabilidad económica, lo que incrementa su vulnerabilidad a enfermedades física y trastornos de salud mental.

 

 

La ausencia de justicia social no solo perjudica la salud física, sino también la salud mental.

 

Vivir en condiciones de pobreza, inseguridad laboral, violencia o exclusión genera estrés crónico, ansiedad y depresión. La incertidumbre constante respecto al empleo, la vivienda o el acceso a servicios básicos impacta directamente en el bienestar emocional. No puede hablarse de salud integral cuando existen desigualdades estructurales que deterioran la estabilidad psicológica y limitan el desarrollo personal.

 

Retomando la pregunta inicial —¿en qué medida el entorno social condiciona la capacidad de una persona para mantener su bienestar físico y mental? —, puede afirmarse que el entorno social constituye un determinante fundamental del bienestar. Este influye directamente en el acceso a recursos esenciales como educación, empleo, vivienda, alimentación y servicios de salud. Un entorno equitativo e inclusivo no solo facilita la satisfacción de necesidades básicas, sino que promueve un estado de salud integral y sostenible a lo largo de la vida. En consecuencia, cuanto mayor sea la justicia social en una sociedad, mayores serán las probabilidades de que sus miembros gocen de bienestar físico y mental.

 

 

Cardiopatías congénitas: comprender para acompañar mejor

Cardiopatías congénitas: comprender para acompañar mejor

Marcos Clavero Adell

14 de febrero de 2026

Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, una fecha que invita a visibilizar una de las enfermedades congénitas más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más desconocidas. Hablar de cardiopatías congénitas no es solo hablar de medicina, sino también de información, comprensión social y acompañamiento a las personas y familias que conviven con ellas desde el nacimiento.

 

 

¿Qué son las cardiopatías congénitas?

 

Las cardiopatías congénitas son alteraciones en la estructura del corazón o de los grandes vasos presentes desde el nacimiento. Se producen durante las primeras semanas del desarrollo embrionario, cuando el corazón se está formando. Estas alteraciones pueden afectar a las paredes del corazón, a las válvulas o a las conexiones entre cavidades y vasos sanguíneos.

 

Existe un amplio espectro de cardiopatías congénitas. Algunas son leves y pueden pasar desapercibidas durante años o no requerir tratamiento, mientras que otras son complejas y precisan intervenciones quirúrgicas en los primeros días o meses de vida, así como seguimiento médico a lo largo de toda la vida.

 

 

¿Con qué frecuencia aparecen?

 

Las cardiopatías congénitas afectan aproximadamente a 8 de cada 1.000 recién nacidos vivos, lo que las convierte en la malformación congénita más frecuente. Gracias a los avances en el diagnóstico prenatal, muchas de ellas se detectan antes del nacimiento, lo que permite planificar el tratamiento y mejorar el pronóstico.

 

 

¿Se pueden prevenir?

 

En la mayoría de los casos, las cardiopatías congénitas no se pueden prevenir. Su origen suele ser multifactorial, resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, que en muchas ocasiones no pueden identificarse con claridad. En nuestro entorno, no son consecuencia de errores durante el embarazo ni de decisiones parentales concretas.

 

Algunos factores, como determinadas infecciones maternas, el mal control de enfermedades crónicas o la exposición a ciertos fármacos, pueden aumentar el riesgo en situaciones específicas, pero esto no explica la mayoría de los casos. Por ello, es importante combatir mensajes simplificados o culpabilizadores que circulan con frecuencia en redes sociales y que no se sostienen en la evidencia científica.

 

 

Supervivencia y calidad de vida: una historia de avances

 

En las últimas décadas, el pronóstico de las personas con cardiopatías congénitas ha cambiado de forma radical. En países con sistemas sanitarios desarrollados, más del 90 % de los niños con cardiopatías congénitas alcanzan la edad adulta. Este logro es el resultado de avances en cirugía cardíaca pediátrica, cuidados intensivos, cardiología intervencionista, manejo de arritmias y seguimiento especializado.

 

Sin embargo, la supervivencia no es el único objetivo. La calidad de vida, la integración social y el desarrollo personal son aspectos igualmente importantes. Cada cardiopatía es diferente y cada persona también lo es, por lo que los resultados y las necesidades varían considerablemente de un caso a otro.

 

 

El valor del abordaje multidisciplinar

 

El cuidado de las cardiopatías congénitas no se limita a una intervención quirúrgica o a un tratamiento puntual. Requiere un abordaje integral y coordinado en el que participan cardiólogos pediátricos, cirujanos cardíacos, personal de enfermería especializada, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales sanitarios.

 

Este enfoque permite atender no solo los aspectos médicos, sino también los emocionales, educativos y sociales, acompañando a la persona y a su familia en las distintas etapas de la vida, incluida la transición desde la atención pediátrica a la atención de adultos.

 

 

Desinformación y mitos frecuentes

 

A pesar de los avances, las cardiopatías congénitas siguen rodeadas de mitos. Uno de los más habituales es asociarlas automáticamente a una vida limitada o a una incapacidad permanente. Otro es pensar que todas las cardiopatías son iguales o que siempre requieren múltiples cirugías. También circulan informaciones falsas sobre sus causas, su pronóstico o las restricciones en la actividad física.

 

La desinformación, especialmente cuando se difunde a través de redes sociales, puede generar miedo, expectativas irreales o decisiones poco adecuadas. Por ello, es fundamental promover información clara, basada en evidencia y adaptada a cada situación concreta.

 

 

Un llamado a la sociedad

 

Visibilizar las cardiopatías congénitas implica también avanzar hacia una sociedad más informada e inclusiva. Comprender la diversidad de situaciones, respetar los ritmos individuales y apoyar el acceso equitativo a la atención especializada son pasos esenciales.

 

Hablar de cardiopatías congénitas con rigor y sin estigmas ayuda a reducir el miedo, a desmontar prejuicios y a acompañar mejor a quienes conviven con ellas. Informar bien no es solo transmitir datos, sino contribuir a una mirada más humana, justa y basada en el conocimiento.

 

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Mutilación genital femenina: Una violación de los derechos humanos que debe ser erradicada

Mutilación genital femenina: Una violación de los derechos humanos que debe ser erradicada

Médicos del Mundo Aragón

6 de febrero de 2026

Cada 6 de febrero, la comunidad internacional conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), una fecha clave para visibilizar, sensibilizar y renovar el compromiso colectivo con la erradicación de una de las formas más graves de violencia contra las mujeres y las niñas. La mutilación genital femenina no es una práctica cultural inocua ni una tradición ancestral inofensiva: es una violación de los derechos humanos, una manifestación extrema de desigualdad de género y una forma de violencia basada en el control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

 

La Organización Mundial de la Salud define la MGF como «todos los procedimientos que implican la alteración o lesión de los órganos genitales femeninos externos por razones no médicas». Se estima que más de 200 millones de mujeres y niñas en el mundo han sido sometidas a esta práctica, principalmente en países de África, Oriente Medio y algunas zonas de Asia, aunque también está presente en contextos migratorios en Europa, América del Norte y otros territorios.

 

La mutilación genital femenina se realiza mayoritariamente en niñas y adolescentes, y está profundamente arraigada en normas sociales que perpetúan la desigualdad entre mujeres y hombres. Suele justificarse bajo argumentos relacionados con la tradición, la pureza, la religión o la supuesta preparación para el matrimonio. Sin embargo, ninguna religión prescribe la MGF, y su persistencia responde fundamentalmente al deseo de controlar la sexualidad femenina, garantizar la virginidad, la fidelidad conyugal y la obediencia a los roles de género impuestos.

Desde una perspectiva de derechos humanos, la MGF vulnera derechos fundamentales como el derecho a la integridad física y mental, el derecho a la salud, el derecho a no sufrir tortura ni tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como los derechos de la infancia cuando se practica en menores de edad. Además, refuerza la idea de que el cuerpo de las mujeres no les pertenece plenamente, sino que está sujeto a decisiones comunitarias y patriarcales.

 

Las consecuencias son graves y duraderas, a corto plazo, puede provocar dolor extremo, hemorragias, infecciones, shock e incluso la muerte. A largo plazo, muchas mujeres sufren dolor crónico, complicaciones ginecológicas y obstétricas, problemas urinarios, disfunciones sexuales y graves afectaciones a la salud mental, como ansiedad, depresión o trastorno de estrés postraumático. Estas secuelas condicionan su autonomía, su bienestar y su participación plena en la vida social.

 

En las últimas décadas se han producido avances significativos. Cada vez más países han prohibido legalmente la mutilación genital femenina, y numerosas comunidades han iniciado procesos de abandono colectivo de la práctica.

 

Médicos del Mundo, desde un enfoque integral, aborda este problema para evitar sus implicaciones físicas, psíquicas, sociales y legales mediante la prevención y la sensibilización.

El objetivo que se persigue es reducir su práctica y mejorar las condiciones sanitarias y la integración social entre la población inmigrante que reside en España.

 

Las actividades siguen una dinámica participativa, priorizando el protagonismo y la aportación de las personas titulares de derechos (mujeres y niñas procedentes de países de riesgo). La incorporación de mediadoras y mediadores a la intervención es un eje central de la actividad, determinante para lograr los objetivos.

 

Nuestro trabajo implica a mujeres, adolescentes y niñas procedentes de países de riesgo, así como a los hombres. Es importante comprometer a toda la comunidad por el peso en la toma de decisiones y en los cambios de actitud, tanto en España como en los países de origen.

 

Nuestra intervención potencia la coordinación de profesionales y el trabajo en red con otras entidades públicas y privadas. Consideramos determinante la sensibilización de los profesionales para lograr una intervención integral y adecuada. En este sentido, Médicos del Mundo Aragón ha liderado la creación de protocolos de actuación llevados a cabo por la Administración Pública aragonesa, visibilizando de esta forma de violencia contra la mujer.

 

El 6 de febrero no es solo una fecha simbólica, sino un llamado a la acción. Erradicar la mutilación genital femenina es posible, pero exige voluntad política, recursos sostenidos y un compromiso firme con la igualdad de género. Implica reconocer que no puede haber relativismo cultural cuando se vulneran derechos fundamentales y que la protección de las mujeres y las niñas debe situarse en el centro de las políticas públicas y de la acción social.

 

Hablar de mutilación genital femenina es hablar de justicia, dignidad y derechos humanos. En este día, reafirmamos que ninguna niña debe sufrir violencia en nombre de la tradición y que la tolerancia cero es una responsabilidad compartida.

Una potente aliada para la Lactancia Materna: La extracción de leche

Una potente aliada para la Lactancia Materna: La extracción de leche

Leyre Nagore González

27 de enero de 2026

El próximo día 27 de enero se celebra el día mundial de la extracción de leche materna, fecha creada para valorar el esfuerzo de todas las madres que llevan a cabo la extracción de leche (ya sea de manera manual o mediante dispositivos) cuando la lactancia directa no es posible. Esta celebración fue impulsada por Wendy Armbruster, inventora del primer extractor de leche y quien buscaba apoyar la nutrición y beneficios de la leche materna.

 

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, sin ofrecer ningún otro alimento líquido ni sólido, y continuarla cumplimentada con otros alimentos adecuados hasta los dos años de vida o más. De manera ideal ha de iniciarse precozmente tras el nacimiento (durante la primera hora) en un ambiente seguro y tranquilo y siempre tan frecuentemente como el bebé lo demande, sin horarios fijos.

 

 

Pero… ¿y cuándo estas condiciones no son posibles?

 

En el entorno hospitalario nos encontramos con situaciones donde no es posible este inicio precoz de la lactancia materna o esa co-habitación de madre y recién nacido por motivos médicos y por ello es importante que conozcamos más recursos para conseguir una lactancia materna exitosa.

 

Uno de ellos es la extracción de leche, se puede realizar de manera manual o con ayuda de extractores (mecánicos o eléctricos) y nos aporta muchos beneficios en la instauración de la lactancia. Cabe destacar que es un procedimiento que requiere de mucha paciencia y práctica, así como de un buen soporte emocional por parte de toda la plantilla sanitaria ya que este proceso de extracción asociado a la separación del neonato genera altos niveles de ansiedad y estrés en las madres.

 

La extracción de leche materna consiste principalmente en estimular el pecho para vaciarlo, tras una buena higiene y masaje en un ambiente relajado y de confort, para conseguir obtener calostro o leche madura utilizando una técnica rítmica de “presionar y rodar” si lo hacemos manualmente (técnica Marmet) o una succión con presión adecuada si lo hacemos con la ayuda de un extractor. Esta técnica se realiza alternando los pechos hasta que el flujo disminuya, para después almacenarla o alimentar al bebé.

 

Si se relaciona el inicio de la lactancia materna con el uso de este método, se ha visto en numerosos estudios que aumentan las tasas de éxito de lactancia materna, así como una mayor satisfacción de las madres.

 

Si bien es cierto que la extracción de leche ofrece muchos beneficios en los inicios de la lactancia cuando se produce la separación del recién nacido y su madre, son muchas otras las situaciones donde podemos utilizarla y sacar provecho de la misma.

 

Una de ellas sería en el caso de mujeres diabéticas (especialmente en las mal controladas) donde se ha descrito un retraso en la “subida” de la leche (lactogénesis II) y donde la extracción de calostro durante los últimos meses de gestación se ha designado como un factor facilitador en los inicios de la lactancia.

 

También en mujeres que se han de incorporar al mundo laboral y desean continuar con una lactancia materna exclusiva, sería muy recomendable la extracción de leche previa a esta separación para ir almacenándola de forma segura en el congelador y tener así “un banco de leche” preparado para cuando sea necesario.

 

Finalmente, es importante destacar que en nuestro medio existe también la opción de donar leche materna, la cual será recibida como oro en las unidades de hospitalización, para crear un banco de leche público.

 

Para convertirse en donantes han de ser mujeres que estén lactando durante los seis primeros meses de vida de su hijo, con buena salud general, que no reporten hábitos tóxicos ni consumo de medicamentos regularmente, y que no estén incluidas en grupos de riesgo por ser portadoras de enfermedades transmisibles. Siendo este acto altruista y generoso para el bien común.

 

En conclusión, es fundamental incidir en los beneficios que nos reporta aprender a tiempo la extracción de leche, siendo una técnica sencilla, no dolorosa y segura, y que por todo ello debería ser enseñada en todos los servicios de maternidad.

Adherencia al Programa de Prevención del Cáncer de Cérvix

Adherencia al Programa de Prevención del Cáncer de Cérvix

Natalia Barrio Forné

23 de enero de 2026

En España, existen diferentes estrategias de salud para la prevención y diagnóstico precoz, siendo una de ellas la Prevención del Cáncer de Cérvix. Desde el ámbito sanitario, se recalca la importancia de asistir a los controles médicos protocolizados para que enfermedades como ésta disminuya su incidencia o se trate lo más pronto posible.

 

A nivel mundial se ha establecido como objetivo que en 2030 se logre alcanzar el 70% de cobertura entre la población diana, pero los datos actuales reflejan que la incidencia del cáncer de cérvix lejos de disminuir se mantiene estable o incluso aumenta en algunos países con protocolos estandarizados de detección precoz.

 

Esta campaña informativa lleva muchos años entre los programas de cribado ofertados por los servicios de salud. Las directrices actuales siguen los patrones marcados en la última actualización realizada en 2019.

 

Sin embargo, muchas veces estos planes de prevención no llegan a toda la población o no se reconoce la importancia que realmente tiene a pesar de los esfuerzos del personal sanitario.

 

Adherencia al Programa de Cribado del Cáncer de Cérvix

 

Como punto positivo, el 89% se ha realizado algún control en su vida, el 83% en los últimos cinco años y el 75% en los últimos tres años, lo que estima un alto porcentaje de la población captada. Además, en España, se ha establecido que el 70,3% se ha realizado los controles correctamente de manera asidua, lo que supera el objetivo del 70% marcado por la Organización Mundial de la Salud.

 

En cambio, se ha comprobado que el 60,7% de las mujeres diagnosticadas de Cáncer de cérvix nunca se habían realizado un control citológico.

 

Conocimientos y Opiniones acerca de la Prevención del Cáncer de Cérvix

 

Es fundamental enmarcar las opiniones y conocimientos que tienen las mujeres acerca de la prevención del Cáncer de cérvix y los factores que pueden condicionar estas ideas, para adaptar las estrategias de salud a la población.

 

Se ha comprobado que la población inmigrante suele asistir en menos ocasiones a estos programas respecto a la población española, lo que aumenta el riesgo de diagnóstico y tratamiento tardío, con más resultados anómalos y, por lo tanto, menos probabilidad de supervivencia. Se ha observado que su opinión se basa, en muchas ocasiones, en la asistencia al sistema sanitario cuando presentan síntomas, descartando ir cuando se sienten bien.

 

Uno de los motivos para esta creencia es el coste económico que tiene el acceso a la salud en sus países de origen, lo que lleva a realizar un autocuidado basado en los conocimientos transmitidos entre familiares y allegados y en la medicina tradicional, y a suprimir al sistema sanitario como herramienta de prevención de enfermedades. Esto refleja la necesidad de realizar una comunicación eficaz para mejorar su inclusión.

 

En relación a la población española, se ha observado mayor compromiso con los chequeos médicos, pero también un mayor escepticismo al convivir con casos en los que han enfermado a pesar de realizar los controles correctamente y de ver que el programa establece lapsos de tiempo muy largos, sobre todo en aquellas mujeres que ya han presentado anteriormente alguna afección o han estado en contacto con personas de riesgo.

 

Por otra parte, la diferencia intergeneracional entre la población femenina también puede influir en la aceptación de la información. La salud sexual en la sociedad actual se concibe de formas distintas según la edad, observando que, en los últimos años, el grupo etario entre 25 y 44 años acude cada vez menos a los servicios de salud para la realización de los controles citológicos, al contrario que las mujeres de entre 45 y 65 años, en las que ha aumentado la captación y seguimiento.

 

Y, por último, la evolución de la sociedad actual también afecta a las prácticas y al compromiso en materia de prevención de salud. De ahí surge el concepto de alfabetización en salud, es decir, enseñar e inculcar la importancia que tiene el autocuidado, la conciencia del bienestar y la gestión de la salud personal para favorecer la participación en los programas de cribado.

 

Conclusión

 

En esta sociedad multicultural es necesario adaptar los controles a todas las mujeres, teniendo en cuenta sus creencias y actitudes ligadas a su lugar de origen, reduciendo de esta manera el planteamiento “occidental” y ofreciendo programas de salud más inclusivos.

 

Por otra parte, se ha demostrado que la edad es un condicionante muy importante en los comportamientos en salud sexual y puede interferir seriamente en la adherencia en los Programas de Cribado.

 

En general, es fundamental aumentar la conciencia en salud para aumentar la comprensión y la envergadura de esta enfermedad y alcanzar mayor accesibilidad para lograr eliminar el Cáncer de cérvix en beneficio de la salud pública.