En primera persona: Mi vida con un implante auditivo

En primera persona: Mi vida con un implante auditivo

Teresa Romero Blasco

25 de febrero de 2025

Lo recuerdo perfectamente. Una tarde, cuando tenía 20 años y un trabajo muy estresante, me sobrevino un zumbido muy fuerte en el oído derecho y una sordera casi total. Horas más tarde, unos vértigos me impedían levantarme de la cama. Todo me daba vueltas y vomitaba sin parar. Finalmente, me ingresaron en urgencias y, después de una semana, aunque los vértigos desparecieron, la sordera y los acúfenos pasaron a formar parte de mi vida junto a un diagnóstico: síndrome de Meniere.

 

A partir de ese momento, todo fue diferente. Apenas podía oír nada por el oído derecho y un rosario de ruidos extraños no me dejaban vivir tranquila. Aunque poco a poco me fui adaptando a la nueva situación, los vértigos seguían haciendo acto de presencia y fue muy complicado acostumbrarse a la incertidumbre de no saber cuándo aparecerían. Además, después de cada episodio de vértigos, le seguía una pérdida de audición.

 

Para mejorar esta situación recurrí al uso de audífonos, que paliaron durante un tiempo el problema, hasta que la pérdida progresiva hizo mella y su utilización era en vano.

La especialista en otorrinolaringología que me atendía me propuso someterme a un estudio para valorar la realización de un implante osteointegrado. Durante el proceso, algunas de las pruebas consistían en comprobar si tenía buena conducción ósea, ya que el implante –un tornillo de titanio– se inserta en el cráneo, junto a la oreja, al que se acopla un procesador/amplificador digital, que transforma y modifica el sonido, y un vibrador conectado al amplificador, lo que hace que a la salida se produzcan vibraciones en lugar de sonido audible. Estas vibraciones, aplicadas al hueso mastoides (situado por detrás del pabellón auditivo), se transmiten fácilmente al oído interno. De esta forma, es posible conseguir una audición adecuada.

 

La intervención fue rápida. Además, solo estuve una noche ingresada. Pasado un mes, más o menos, y una vez cicatrizado y asentado el implante, los sanitarios me proporcionaron el procesador y me explican su colocación. A mi juicio, el manejo no resulta complicado.

 

Recuerdo la emoción que tuve cuando lo noté funcionar por primera vez. Volver a oír es una sensación increíble. Al salir a la calle, acostumbrada a oír tan poco, todos los sonidos me asustaban: las bocinas de los coches, las ambulancias, el tráfico, las conversaciones de la gente, etc.

 

Después de colocar el implante, es preciso un periodo de ajuste del procesador, siempre según las necesidades de cada persona. El aparato también permite que el usuario realice algunos cambios de los parámetros, lo que sin duda facilita que, en pocos días, la adaptación sea perfecta y se tenga la sensación de no poder prescindir de él. De hecho, yo lo utilizo diariamente, unas 16 horas al día. La conexión al teléfono, vía Bluetooth, me permite poder hablar por teléfono sin necesidad de utilizar auriculares y que el sonido viaje directamente a mi cabeza, ¡¡es increíble como se escucha!!

 

Recuerdo que, los gastos asociados al primer procesador, fueron cubiertos íntegramente por la seguridad social. También la intervención, revisiones y todo el mantenimiento. Hace poco tiempo, el Gobierno de Aragón ha publicado un Decreto que aprueba la financiación de una gran parte de los siguientes procesadores que una persona puede precisar.

 

Mi experiencia personal, después de ser portadora del procesador durante ocho años, es extraordinaria. Quizá puede tener algunos inconvenientes, pero son pocos: no se puede mojar, no se puede llevar casco, hay que cuidarlo mucho. En cualquier caso, recobrar la audición ha sido maravilloso. Yo no podría vivir sin él.

Del tabaco al vapeo: Un desafío emergente en la salud de los más jóvenes

Del tabaco al vapeo: Un desafío emergente en la salud de los más jóvenes

Alba Medina Castillo

19 febrero 2025

El último año España alcanzó un mínimo histórico en el consumo de tabaco, especialmente entre los adolescentes. Este logro, fruto de décadas de esfuerzos legislativos, campañas de concienciación y un cambio de paradigma hacia hábitos más saludables, marca un hito en la lucha contra la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte prematura en el mundo. Sin embargo, mientras el tabaco pierde terreno, una nueva amenaza emerge entre los jóvenes: el vapeo. Lo que comenzó como una alternativa para dejar de fumar ha evolucionado en un fenómeno propio, con cifras de consumo en aumento y una percepción de riesgo alarmantemente baja.

Auge del vapeo: ¿Supone esto un retroceso en los logros alcanzados?

El tabaco, una vez fue símbolo de estatus y socialización, ahora se asocia con importantes riesgos para la salud. Es en el caso de los adolescentes donde ha perdido gran parte de su atractivo. Así se refleja en el reciente informe de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanza Secundaria donde se registraron los datos de consumo más bajos en la serie histórica. Pese a este panorama alentador, el consumo de vapers, por el contrario, ha experimentado un crecimiento exponencial en la misma franja de edad. Estos dispositivos, diseñados originalmente como una herramienta para dejar de fumar, han captado la atención de los jóvenes debido a una combinación de factores como variedad de sabores, diseños atractivos, permisibilidad de uso en espacios cerrados y la influencia de importantes campañas de marketing. A esto se suma la desinformación difundida en redes sociales, que genera una percepción errónea sobre su seguridad y los posibles efectos sobre la salud.

Vapeo y la era digital: La normalización del hábito a través de la pantalla

La llegada del vaper parece coincidir con un cambio de paradigma en los hábitos de consumo de los jóvenes. Las distintas plataformas de las redes sociales están llenas de contenido que normalizan su consumo, presentándolos como dispositivos modernos y atractivos y, aparentemente inofensivos. Influencers y celebridades promueven su uso como una tendencia de moda, contribuyendo a su popularización y generando una nueva forma de presión social a través de la pantalla. Los adolescentes están profundamente conectados al mundo digital, lo que amplifica la difusión de estos hábitos, normalizando así el consumo como una práctica inofensiva y socialmente aceptada, accesible y sin riesgos.

Riesgos asociados al vapeo

Un informe reciente del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC) destaca que, aunque los vapers contengan menos sustancias tóxicas que los cigarrillos tradicionales no son inofensivos. El vapeo, a pesar de ser presentado como una alternativa menos perjudicial que el tabaco sigue representando un riesgo significativo para la salud.

Diversos estudios demuestran que la nicotina puede afectar al desarrollo cerebral de los adolescentes y que la inhalación de los aerosoles de los cigarrillos electrónicos (metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, entre otros) puede provocar daños en los pulmones y causar cáncer.

Además, se ha demostrado que los vapers sirven como puerta de entrada al hábito de fumar y, la nicotina, al ser altamente adictiva, incrementa significativamente la probabilidad de que los jóvenes desarrollen una dependencia y continúen fumando, tal como indica la evidencia científica.

La normalización del consumo es otro aspecto preocupante. Los vapers están reintroduciendo el hábito de inhalar entre una generación que, en gran medida, había comenzado a rechazarlo. Esto unido a una baja percepción del riesgo, está reforzando la aceptación social del vapeo lo que reduce las barreras frente a su uso, poniendo en riesgo los avances alcanzados. La idea de que el vapeo es «menos peligroso» es ampliamente difundida en estas plataformas digitales.

¿Qué se puede hacer?

La lucha contra el vapeo juvenil requiere de un enfoque multidisciplinar comenzando por una regulación más estricta y educación sobre sus riesgos. España todavía mantiene en una zona gris en cuanto a la regulación de los cigarrillos electrónicos. Es crucial reforzar las leyes para limitar la venta a menores, controlar su publicidad, prohibir sabores más atractivos y sancionar el uso de vapers en espacios cerrados.

Por otro lado, es necesario generar conciencia entre los adolescentes sobre los riesgos del vapeo desmontando la falsa creencia de que es seguro y no supone ningún riesgo. Para ello, es esencial implementar campañas específicas para adolescentes, padres y educadores y adaptadas a los tiempos. Al mismo tiempo, es importante poner atención a la alfabetización mediática en salud dada la creciente desinformación en las plataformas digitales desarrollando programas efectivos que no solo eduquen sobre los riesgos del vapeo, sino que también aborden de manera proactiva los mensajes publicitarios que se difunden en redes sociales, protegiendo así a los jóvenes de su influencia.

En definitiva, la disminución del consumo de tabaco es un éxito de salud pública. Sin embargo, el auge del vapeo entre los adolescentes nos recuerda que la lucha contra las adicciones es un proceso constante y cambiante. El tránsito del tabaco al vaper no solo refleja una transformación en los hábitos de consumo, sino que también destaca cómo las adicciones pueden adoptar nuevas formas, lo que subraya la necesidad de mantenernos alerta de manera continua. Proteger a los jóvenes de estas nuevas formas de consumo supone un nuevo reto para la salud pública. Adaptar las estrategias no solo es necesario, sino urgente si queremos evitar una que una generación entera normalice el consumo de nicotina bajo nuevas formas.

Premio OCODES al mejor artículo de divulgación científica de la salud realizado por estudiantes de doctorado

Premio OCODES al mejor artículo de divulgación científica de la salud realizado por estudiantes de doctorado

18 febrero de 2025

OBJETIVO

 

Este premio reconoce el compromiso con la excelencia en la divulgación científica de la salud desarrollada por estudiantes de doctorado de cualquier universidad española.

 

BASES DE PARTICIPACIÓN EN LA CONVOCATORIA

 

Podrán optar al premio todos los artículos de divulgación publicados en la web de OCODES realizados por estudiantes de doctorado que, en el momento de la publicación de dicho artículo, se encuentren matriculados/as en estudios de tercer ciclo (tesis doctoral) en cualquier universidad española. La autoría de los artículos deberá ser individual.

 

Los artículos de divulgación deberán se inéditos, y versarán sobre un aspecto relevante de la salud, incorporando diferentes perspectivas en los siguientes ámbitos:

  • Hábitos saludables.
  • Salud sexual.
  • Salud mental.
  • Salud materno-infantil.

 

Los artículos se presentarán siguiendo las normas de colaboración, para artículos de análisis, dispuestos en la sección de biblioteca de la página web de OCODES, ajustándose a los siguientes requisitos:

  • Piezas de menos de 1000 palabras
  • Elaboradas bajo el género interpretativo, en ellas se explora y/o analiza un aspecto relevante de la salud, incorporando diferentes perspectivas.
  • La bibliografía estará empotrada en el texto en forma de hipervínculos.
  • Se remarcarán en negrita los aspectos más relevantes del texto.
  • Estarán firmadas de manera que permitan identificar a su autor/a.
  • Se señalará la universidad y el programa de doctorado en el que el/la estudiante se encuentre matriculado/a y realizando su tesis doctoral.

 

Las piezas se enviarán al correo electrónico: ocodes@unizar.es

  • En un documento de Word, letra Times 12, interlineado 1,5 que incluirá:
  • Título de la pieza (no más de 16 palabras).
  • Nombre y apellidos de firma del autor/a.
  • ORCID.
  • Texto del artículo.
  • El asunto del mensaje deberá indicar: Premio OCODES Estudiantes de Doctorado + la sección temática relacionada con la pieza: Hábitos saludables | Salud sexual | Salud mental | Salud Materno-Infantil.

 

Podrán optar al premio todos aquellos artículos que cumplan los requisitos anteriormente expuestos y hayan sido publicados en la página web de OCODES en el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 10 de octubre del año en curso, ambos incluidos.

 

Se establece el siguiente premio: Trofeo en cerámica tradicional aragonesa realizado por artesano/a (logo corporativo + edición) y diploma acreditativo. La adjudicación del premio será comunicada a su autor/a mediante correo electrónico. Además, se publicará en la página web y las redes sociales de OCODES.

 

El fallo será inapelable y se hará público durante la segunda quincena del mes de octubre del año corriente.

 

La valoración para la adjudicación del premio se realizará mediante una modalidad mixta, siguiendo los siguientes criterios:

  • Visitas recibidas por el artículo en la página web: 30%
  • Votación popular a través de redes sociales (X e IG): 30%
  • Valoración por consejo de redacción de OCODES: 40%

 

El premio se entregará en el acto institucional celebrado con motivo de la festividad de Santa Isabel de Hungría, patrona de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza.

 

La ausencia al acto de entrega sin justificación previa acreditada será entendida como el rechazo del premio por los autores/as.

 

La participación en esta convocatoria implica la total aceptación de sus bases. Será motivo de exclusión la no observancia de todas y cada una de estas bases.

Mitos y Bulos del Cáncer Infantil

Mitos y Bulos del Cáncer Infantil

Gabriel Tirado Anglés y Mariano Dieste Marcial

15 febrero 2025

Treinta y seis años han pasado ya desde que un grupo de familias afectadas creó Aspanoa, la asociación que ayuda a los niños con cáncer en Aragón. Fueron tiempos muy complicados. Los padres fundadores nos cuentan que tenían que soportar comentarios como que algo malo habrían hecho ellos para que sus hijos tuvieran cáncer, como si el desarrollo de esta enfermedad viniera determinado por un castigo divino derivado de unos supuestos pecados previos.

Por fortuna, la sensibilización realizada estos años y una mayor formación científica de la sociedad han eliminado una parte importante de estos bulos. Pero continúan circulando muchos mitos, malentendidos y generalizaciones incorrectas que conviene seguir desmintiendo. Veamos algunos de ellos:

  • El cáncer infantil cada día es más frecuente. A diferencia del cáncer de adultos, cuya incidencia está aumentando por un diagnóstico más temprano y el envejecimiento de la población, en el caso pediátrico se ha mantenido estable en las últimas décadas, con aproximadamente 1.000 casos nuevos cada año en España en edades comprendidas entre los 0 y los 14 años. Por fortuna, esto convierte al cáncer infantil en una patología poco frecuente, que de hecho está considerada como enfermedad rara.

 

  • El cáncer infantil es hereditario. Otra afirmación errónea. Los últimos estudios concluyen que solo el 8,5% de los pacientes oncológicos pediátricos tienen presencia de factores genéticos predisponentes al cáncer. Es decir, la ciencia aún no ha logrado determinar las causas exactas por las que se producen la mayoría de los cánceres infantiles y, por tanto, en la actualidad no se pueden prevenir.

 

  • El consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados es causante del cáncer infantil. Está demostrado que llevar una alimentación saludable es clave para evitar el desarrollo de ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades. No obstante, en el caso de los niños, no se ha comprobado hasta el momento que una dieta con mucho azúcar o comida basura influya en que sea más probable su desarrollo.

 

  • Las ondas de los móviles y las wifis producen cáncer infantil. Este es un bulo extendido porque simplifica la respuesta a una pregunta mucho más compleja: ¿cómo es posible que un niño tenga cáncer? Sin embargo, hoy por hoy no hay ninguna evidencia de que estas ondas produzcan cáncer. De hecho, esta enfermedad ya existía antes de que los móviles y las wifis llegaran a nuestras vidas.

 

  • Todos los niños con cáncer se curan. La supervivencia del cáncer infantil ha aumentado mucho en las últimas décadas en los países desarrollados, pero continúa siendo la principal causa de muerte por enfermedad en la infancia. En España, la supervivencia alcanza ya el 83% cinco años después del diagnóstico. Esto invita a la esperanza, pero no podemos parar de investigar hasta que todos los niños se curen. Las familias que pierden a un hijo, que por desgracia siguen siendo muchas, son las que más necesitan el apoyo de la sociedad.

 

  • El cáncer infantil se acaba con la enfermedad. A medida que aumenta la supervivencia, nos vamos dando cuenta de cómo esta enfermedad afecta a la calidad de vida de los niños que se curan. Hoy sabemos que el 70% de los supervivientes del cáncer infantil desarrollan secuelas con el paso de los años por la enfermedad que han tenido y los agresivos tratamientos que han recibido para curarse (quimioterapia, radioterapia…). Además, el 30% de estas secuelas son graves, como cardiopatías o el desarrollo de un segundo tumor. Cada vez habrá que destinar más recursos a intentar prevenirlas y a detectarlas y tratarlas precozmente.

 

  • Los niños con cáncer se quedan calvos. Uno de los efectos secundarios más visibles de los tratamientos contra el cáncer es la pérdida de cabello. Pero no todos los niños -ni todos los adultos- se quedan calvos durante las etapas más intensas del tratamiento. Depende del tratamiento administrado, de su duración y cantidad, de las características del pelo del paciente y un largo etcétera. En definitiva, un niño puede tener cáncer y tener pelo. Es algo muy habitual. Asociar a estos pacientes con dicha característica física genera una imagen estereotipada que no se ajusta por completo a la realidad.

 

  • Los niños con cáncer son superhéroes. Durante muchos años, con el fin de dar ánimos tanto a los niños como a las familias, se han utilizado metáforas bélicas como “Alba es una valiente” o “Mario es un superhéroe que va a ganar al bicho”. Sin embargo, el paso del tiempo ha constatado que estas afirmaciones pueden generar estrés en el niño, al sentirse obligado a estar siempre lleno de energía, alegre y “listo para la batalla”. Los niños con cáncer son niños normales y tienen derecho a sentirse frustrados, llorar o expresar su rabia. Son emociones normales, que forman parte intrínseca del ser humano, y que no hay que coartar.

 

Desmentir los mitos asociados a una enfermedad es una de las razones de los días internacionales, en nuestro caso, el 15 de febrero, Día Internacional del Cáncer Infantil. Agradecemos de corazón al Observatorio Contra la Desinformación en Salud que nos haya dado voz en esta tribuna con este fin. Y animamos a toda la sociedad aragonesa a participar en las distintas actividades organizadas por Aspanoa estos días para visibilizar la enfermedad y, sobre todo, para que mostremos nuestro cariño y afecto hacia todos los niños que la sufren.

 

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo

Ana Belén Subirón Valera

14 febrero 2025

La salud sexual es un pilar fundamental del bienestar humano que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia. A menudo en la educación a jóvenes se aborda de manera reduccionista, centrada únicamente en la prevención de enfermedades y embarazos no planificados. Si bien estos son aspectos cruciales, la educación sexual debe ir más allá y abarcar una comprensión integral del deseo, la intimidad y el placer, elementos esenciales para una vida sexual plena y saludable.

 

El deseo sexual es un componente natural de la experiencia humana. Y para adentrarnos en este concepto, voy a rememorar una situación acontecida en unas jornadas sobre inmigración y salud perinatal hace unos años. En un momento de interacción, se preguntó al auditorio si se podía intentar una penetración sin erección. Se habló de situaciones en las que, por diversas razones, puede darse falta de erección debido a una falta de deseo. Lo imposible y embarazoso que puede resultar intentar una penetración sin erección, y de inmediato surgieron algunas risas en el auditorio. Parecía un tema divertido, un episodio incómodo del que se podía bromear. Pero entonces se pidió que imagináramos la misma situación, pero esta vez aplicada a una penetración en una mujer sin deseo. En ese momento, las risas se desvanecieron y hubo un silencio que resultó revelador.

 

El deseo sexual es “el comienzo” y nos lleva a la importancia del consentimiento y la autonomía en cualquier persona, sin importar su género. La desinformación sobre el deseo en muchas ocasiones genera confusión, culpa y frustración en muchas personas, lo que puede derivar en problemas emocionales y dificultades en las relaciones interpersonales. Por ello, es esencial que la educación sexual incluya contenidos sobre el deseo, ayudando a las personas a comprender sus propias necesidades y a expresarlas de manera saludable y consensuada.

 

Uno de los grandes problemas en torno a la educación sobre el deseo es la persistencia de mitos y estereotipos que afectan a las personas de manera diferenciada. En ocasiones, se asocia con virilidad y dominación, y otras se minimiza o reprime el propio deseo sexual. Este enfoque desigual contribuye a dinámicas de poder poco equitativas en las relaciones. Es fundamental que desde la educación sexual se adopte un enfoque inclusivo y basado en la evidencia. Esto implica hablar abiertamente sobre la diversidad del deseo, para conocer y reconocer que puede fluctuar a lo largo del tiempo y que está influenciado por múltiples factores biológicos y psicológicos, como la salud mental, el estrés y las relaciones personales. Además, se debe enfatizar la importancia del consentimiento y la comunicación en la vida sexual, elementos clave para garantizar experiencias satisfactorias y respetuosas.

 

La educación sobre el deseo no solo beneficia la vida personal de los individuos, sino que también tiene un impacto positivo en la sociedad. Un conocimiento sólido sobre la sexualidad contribuye a reducir la violencia de género, fomentar relaciones más equitativas y desmantelar tabúes que perpetúan la ignorancia y la vergüenza. Asimismo, permite que las personas desarrollen una autoestima saludable y aprendan a establecer límites y expectativas realistas en sus relaciones.

 

La salud sexual no puede desvincularse de la educación sobre el deseo. Esto permitirá que las personas desarrollen una autoestima saludable y aprendan a establecer límites y expectativas realistas en sus relaciones. Si bien se han logrado avances en algunos contextos, la implementación de programas de educación sexual que aborden el deseo desde una perspectiva integral sigue siendo un desafío. Es necesario que las instituciones, los profesionales de la salud y la sociedad en su conjunto adopten una visión más libre, inclusiva, equitativa y respetuosa de la diversidad sexual y afectiva.

Mujer, ciencia y universidad: ¿las «frutas prohibidas»?

Mujer, ciencia y universidad: ¿las "frutas prohibidas"?

Isabel Blázquez Ornat
11 Febrero 2025
En el día de la Mujer y la Ciencia, mi mente recuerda a esas mujeres pioneras situadas ante el umbral de una puerta: en la penumbra, el camino trillado de la vida familiar, y en la luz, lo desconocido e idealizado. Hablamos de abrir la puerta laboral más resistente a las mujeres: la Universidad y, por tanto, la del mundo científico. Ese destino por el que muchas jóvenes suspiraban, porque daba acceso a las profesiones mejor consideradas, o porque era el lugar de reconocimiento natural del talento, del gusto por leer o estudiar, donde se podía satisfacer la pasión por saber. El camino a las carreras universitarias, científicas o no, es la historia de superación por traspasar una puerta que la costumbre y la ley habían cerrado expresamente a las mujeres.

Un acceso restringido: el largo camino de las mujeres en la ciencia

Desde la creación de las primeras universidades en el siglo XII, estos nuevos espacios donde aprender e intercambiar conocimientos quedaron lejos para las mujeres.  En España, las primeras universitarias comenzaron a formarse en el último tercio del siglo XIX, aunque no fue hasta 1910 cuando sus títulos fueron reconocidos oficialmente. Las primeras mujeres en llegar fueron las sanitarias, concretamente las médicas, y en las denominadas “escuelas universitarias”, estudiaron otras que llegarían a ser practicanta y matrona, y más adelante, enfermera. La llegada de las mujeres a las profesiones sanitarias y científicas estuvo limitada durante siglos por pensamientos que ponían en duda su estabilidad emocional y menospreciaban su nivel intelectual. Más tarde y ya tituladas, el camino en el ejercicio profesional fue igualmente difícil y lleno de “reglas” y “obstáculos” que las seguían excluyendo, y que todavía hoy operan de un modo u otro.

La invisibilidad de las precursoras: el peligro de la desmemoria

El conocimiento y divulgación de estos antecedentes, de estas mujeres y sus vidas, da medida de la dimensión de sus raíces y sirve para reforzar más aún las políticas igualitarias, las de reconocimiento de las mujeres y lo femenino, o del cuidado de la vida, y también la lucha contra la injusticia social que supone la discriminación de las mujeres que en nuestros días se nos hace ya intolerable. Necesitamos reflexionar sobre la desmemoria que significa vivir y construirse sanitaria, científica, huérfanas de figuras maternas, de figuras femeninas referentes; ignorantes de tantas mujeres importantes que nos precedieron, que vivieron su vida libremente, tanto o más que nosotras, que abrieron nuevas rutas para las mujeres que vinieron a partir de los años ochenta del siglo pasado. Es altamente probable que, como mujeres profesionales, y para nuestras hijas también, necesitemos reconstruir nuestra propia memoria, y no solo conformarnos con referentes norteamericanos o británicos que la política colonial impone, con la ayuda de las redes sociales y medios de comunicación de masas. Rescatarlas del olvido y ponerlas en la escena es una aportación obligada de las estudiosas y de la sociedad en general con las propias mujeres, con nuestras hijas, y con nuestros hijos también.

Fuente: AHUZ, Registros de identidad escolar, Estudiantes de la Facultad de Medicina de Zaragoza, años 20 y 30.

Construyendo linajes femeninos

La Universidad de Zaragoza comenzó hace unos años con esta labor de reconocer a las pioneras y excelentes como a las normales o del montón y a las que abandonaron, a las rurales y urbanas, del centro o del barrio, de clase acomodada y de clase media o baja; y de reflexionar sobre las condiciones que obstaculizaban su integración en las carreras científicas, sanitarias o no.  A pesar de ello, apenas sabemos sobre las mujeres de ciencias tecnológicas. De las primeras médicas en esta universidad sabemos cómo fue su acceso y peculiaridades y sus salidas profesionales preferidas a lo largo del tiempo (investigadoras clínicas, especialistas del hospital y médicas de pueblo). En 1878, Francisca Arbiol Borraz y Filomena Pérez Urtasum fueron las primeras estudiantes de matrona. La primera mujer que realizó estudios de Medicina fue Mª del Milagro Andreu y Boigues en 1898 y ese mismo año, Rosa María Matute Tofé fue la primera en presentarse al examen final de la carrera de practicante. Tres años después, lo hizo la matrona Adriana Laita Moreo tras superar las trabas y obstáculos que le planteó el propio Decano de la Facultad de Medicina. Después vendrían muchas más…, médicas tan relevantes como Amparo Poch Gascón que abrió su consulta en su propio domicilio de Zaragoza y, que desde 1934 trabajaría en programas de educación para la salud en mujeres y niños en Madrid. Fue una estrecha colaboradora de la Ministra de Sanidad Federica Montseny y al acabar la guerra civil tuvo que exiliarse. Y practicantas como Leonor Lerín o Dolores Sierra, de las primeras que tenemos noticia de trabajar en el ámbito público como practicantas y matronas, en la Maternidad y el Dispensario Antituberculoso de la ciudad.

Fuente: El Auxiliar Médico Español 1935, abril; 40:44, la practicanta Dolores Sierra Gracia.

Un compromiso con la memoria y la acción

Estas mujeres de excelencia académica sabemos que tuvieron una labor asistencia clave en determinados contextos e incluso algunas recibieron el reconocimiento de la ciudadanía, o lo están recibiendo ahora. Conocer este camino y a estas mujeres es, para las mujeres y los hombres, una fuente de realismo, un arma para la libertad de elección y un antídoto para la brecha de género que todavía caracteriza ámbitos profesionales y científicos. Contarles este camino a todas las niñas para que crean en sí mismas, superen obstáculos con determinación y no se rindan antes los desafíos. Porque una sociedad saludable es, ante todo, una sociedad justa.

Fuente: AFMZ, Fichas de identidad escolar, practicantes, 1915-1940, las practicantas: Orosia García Gonzalo (1924-1926), Pilar Lledó Tello (1924-1926), María Lucea Asensio (1931-1933) y María Ángeles Martín Gracia (1935-1936 y 1939-1940).